25 cosas en las que pensar antes de crear un personaje

A la hora de escribir, crear un personaje convincente es probablemente la parte más difícil y más importante.

Si los personajes fallan, la historia se desmorona, por bien que hayas trabajado su trama.

Los personajes son uno de los elementos claves de toda obra. En el Curso de Novela aprenderás cómo desarrollarlos y hacerlos evolucionar para que sean la encarnación de tu historia y para que el lector se enamore de ellos.

Por tanto, antes de empezar a concebir tus personajes hay veinticinco cosas en las que debes pensar.

Vamos a verlas.

1. Piensa un conflicto

Los personajes que tienen todo lo que necesitan y logran todo lo que quieren son aburridos.

¿Dónde está el conflicto? ¿Dónde la lucha por superarse a sí mismos o las circunstancias y alcanzar sus objetivos?

Al crear un personaje, asegúrate de poner piedras en su camino, de hacerle sufrir un poquito. De lo contrario el lector se va aburrir a las pocas páginas.

2. Dale objetivos

Tu personaje necesita objetivos, una meta que alcanzar, algo que lograr.

Incluso si no los nombras específicamente. Incluso si solo al final el personaje descubre que eso, y no otra cosa, era lo que había querido durante toda su vida, los objetivos deben estar ahí. Latentes.

Porque alcanzar sus objetivos (aunque tal vez ignorados) es lo que debe impulsar cada cosa que tus personajes hagan.

3. No le llames personaje femenino fuerte, llámalo mujer

En la vida real las mujeres son fuertes: trabajan, cuidan de su familia y cuidan de sí mismas. Es precisamente la tradición literaria (y cinematográfica) la que las ha convertido en seres pusilánimes, siempre a la espera de que otro resuelva sus problemas.

A la hora de crear un personaje femenino, fíjate en las mujeres reales de tu entorno. Verás que la fortaleza es intrínseca a ellas.

Y ten cuidado de no hacerlas resaltar a ellas a costa de otros personajes, como vimos cuando hablábamos de personajes estereotipados.

4. Elige el sexo al final

¿De verdad importa tanto si tu personaje es hombre o mujer?

En la mayoría de las novelas este detalle no es tan relevante.

Piensa bien cómo quieres que sea tu personaje, qué cualidades va a tener, cuáles serán sus defectos, cuáles sus virtudes. Imagina cuáles serán los problemas a los que se tiene que enfrentar y con qué talante lo hará.

Solo al final decide si será un personaje masculino o femenino.

Hacerlo antes puede hacer que descartes ideas interesantes porque estarás imbuido por prejuicios y estereotipos.

La historia de una niña que quiere ser bailarina es interesante. Pero ¿y la de un niño que quiere ser bailarín? Ahí está Billy Elliot.

5. Cuidado con los traumas

Al crear un personaje, no es necesario que arrastre un trauma desde su infancia para ser interesante.

Como en la vida real, lo que importa no es nuestro pasado, sino la manera en que afrontamos el futuro.

Más importante que las heridas del pasado son las metas que plantees para tu personaje, porque las metas serán lo que le haga avanzar y evolucionar.

6. Cuidado con las caricaturas

Puedes necesitar en tu novela o relato un personaje arquetípico, como el avaro o la chica guapa. Pero al hacerlo, ten cuidado de no convertirlo en una caricatura.

Hay solo un paso entre uno y otro, pero el efecto sobre el conjunto de la historia es enorme. La creación de personajes es un proceso complejo, como ves.

7. Cuidado con los arquetipos

Los personajes arquetípicos demuestran falta de imaginación.

Pueden estar bien como personajes secundarios, pero no los conviertas en protagonistas.

Y si te basas en un personaje arquetípico para construir tu protagonista, dale cuantos rasgos de originalidad puedas.

De lo contrario el lector tendrá la sensación de que ya ha conocido antes a tu personaje en algún lugar.

8. No tengas miedo al fracaso

No tengas miedo al crear un personaje de hacer que fracase.

De hecho, ver a un personaje fracasar suele resultar más interesante para el lector que verlo triunfar.

Será porque aprendemos más de los fracasos que de los éxitos.

Así que, al crear un personaje, aunque al final lo logre, pónselo difícil. Haz que sus propósitos naufraguen alguna vez. Recuerda el punto uno.

9. No juzgues

No juzgues a tus personajes. Ni siquiera a los antagonistas.

Limítate a dar las claves de por qué son como son y por qué actúan como actúan. Así los harás humanos y, por tanto, más reales.

Deja que sea el lector quien juzgue a tu personaje y no al revés.

10. Cuida las relaciones

Un personaje también muestra mucho de sí mismo por cómo interactúa con el resto de los personajes.

¿Cómo se relaciona tu personaje con su madre? ¿Y con su novio? ¿Y con sus compañeros de trabajo? ¿Quiénes son sus amigos?

Construir una relación coherente con el entorno, o un buen entramado de relaciones, puede ayudarte a contar más de tu personaje que largas descripciones e incluso que un monólogo interior.

11. No somos perfectos

Las personas reales no somos perfectas.

Eructamos, tenemos michelines, nos salen pelos en las orejas.

Son imperfecciones cotidianas con las que lidiamos día a día. Forman parte de nuestra condición de seres humanos.

¿Por qué entonces las hurtamos al escribir?

No hace falta que llenes tu novela de cosas escatológicas, pero a tu personaje pueden sentarle mal unos pantalones o apretarle las gomas de los calcetines.

Esas cosas pasan.

12. La muerte también es una opción

Todos tenemos que morir un día.

¿Por qué no un personaje?

La muerte forma parte de la vida. Contémplala como opción.

Es muy duro matar a un personaje, pero puede ser un destino grandioso. Piensa si no en Anna Karénina.

Aquí te contamos cuándo es buena idea matar a un personaje y cuándo no.

13. Elige bien los nombres

El nombre de un personaje puede pervivir para siempre, puede ser un referente lleno de significados. Piensa de nuevo en Anna Karénina. O piensa en Harry Potter.

Elige el nombre de tus personajes con atención. Y ten cuidado de no ser demasiado original, a no ser que estés escribiendo ciencia ficción.

Al elaborar una ficha de personaje puedes añadir este elemento para que te sea más fácil recordarlo.

14. Menos es más

No hay una receta que puedas seguir para crear grandes personajes.

Pero si te fijas en los mejores chefs verás que trabajan con pocos pero bien elegidos ingredientes.

La complejidad de un personaje no viene dada por una biografía farragosa, sumada a un trauma del pasado y su deseo de ser luchador de sumo.

Al crear un personaje, identifica bien su meta y su conflicto, céntrate en ellos y trabaja a partir de ahí. Es una regla vital de escritura.

15. Busca la empatía

Tienes que buscar que el lector empatice con tus personajes. (En nuestros cursos de escritura siempre hacemos mucho hincapié en ello y trabajamos en cómo lograrlo.)

Incluso tus villanos deben tener cualidades redentoras que permitan que el lector pueda ponerse en su lugar.

Busca esas cualidades y desarróllalas en tu personaje. La creación será más creíble.

16. Instintos básicos

Nuestros instintos primarios nos empujan a conseguir comida, abrigo y sexo.

Puedes darle una vuelta de tuerca a estos instintos básicos relacionándolos con el ego y te encontrarás con infinitas posibilidades.

La necesidad de abrigo puede transformarse en la obsesión de una fashion victim y la de sexo en una compulsión que necesite ayuda psiquiátrica.

Al crear personajes explora las posibilidades. Todas.

17. Ambientación, no estereotipación

Si decides ambientar tu novela en el pasado deberás documentarte bien para lograr una buena ambientación: qué vehículos se usaban, cómo vestía la gente, cómo se relacionaban entre sí, etc.

Sin embargo, eso no significa que tus personajes deban ceñirse a los convencionalismos de la época. O al menos no del todo.

El hecho de que un personaje viva en el pasado no significa que tenga que ajustarse a estereotipos anticuados. Su conflicto puede provenir, de hecho, de su deseo de superar los convencionalismos con los que su época trata de lastrarle.

18. Di no a la perfección al crear un personaje

Con los personajes perfectos sucede lo mismo que con los que logran todo lo que quieren sin esfuerzo y todo les sale bien: cansan.

Es imposible que el lector se identifique con ellos porque las personas de carne y hueso tenemos defectos.

Así que al crear un personaje asegúrate de darle debilidades, miedos, manías, inseguridades.

De esta manera el lector sí podrá reconocerse en ellos. Los tipos de personaje son infinitos.

19. Fomenta el conflicto

Venimos recomendándote que hagas a tus personajes humanos.

Hazlo, menos en una cosa: no copies nuestra tendencia a huir del conflicto.

A nadie le gusta pelear y por lo general rehuimos los retos. No nos gusta salir de nuestra zona de confort.

Pero eso no vale para escribir una novela. Porque en una novela el conflicto es el motor de la acción.

Así que tienes que hacer que el personaje afronte retos, acepte discusiones, busque enfrentamientos.

Puede titubear y desear no tener que hacerlo, eso lo humanizará. Pero al final tendrás que hacer que tome el toro por los cuernos cuantas veces haga falta.

20. Olvídate del pasado

No te obsesiones con crear todo un pasado para tu personaje. No hace falta.

Como hemos dicho al hablar de los traumas, el pasado no importa, importa el futuro.

No necesitas inventar una biografía pormenorizada de tu personaje, basta con que te centres en aquellos aspectos de su pasado (si los hay) que afectan a su presente y a su manera de afrontar el futuro.

Qué importa si se cayó en el patio del colegio y tiene una cicatriz en la rodilla derecha. Ese detalle solo es relevante si esa cicatriz hace que le confundan con un sicario ruso y que la Interpol le detenga.

No pierdas el tiempo construyendo un pasado para tu personaje. Ocúpate de su futuro.

Y muestra el desarrollo que tu personaje sufrirá a lo largo de la historia, tal como te mostramos aquí.

21. A veces pasa

No te sorprendas cuando tu personaje hace algo que no te esperas.

Es la magia de la escritura.

Deja que la historia siga su camino, puede que te lleve a un lugar inesperado. La creación de personajes tiene estos imprevistos.

Si no te convence, siempre puedes pulsar la tecla «Suprimir».

22. Inspírate, pero crea

Las personas reales rara vez son lo suficientemente interesantes como para convertirse en grandes personajes.

Tal vez por esa manía de eludir el conflicto.

Así que puedes buscar inspiración a tu alrededor, fijándote en las personas de tu entorno.

Pero al crear un personaje, imagina, inventa, pon de tu cosecha. Crea tu propio personaje.

La gente normal es maravillosa, pero no suele servir como personajes de novela. Toma elementos de su vida, pero no copies.

23. Haz que tus personajes mientan

Ya lo sabes: la perfección no es atractiva.

No nos podemos reconocer en ella.

Todos mentimos alguna vez, aunque sean mentiras de las llamadas piadosas.

Copia ese rasgo de la realidad y trasplántalo a tus personajes. No solo los villanos, también tu virtuoso protagonista puede mentir,

24. Haz que tus personajes no digan todo lo que piensan

Al crear personajes estos pueden reservarse su opinión y no ir pregonando por ahí todo lo que piensan.

Todavía más interesante: puede haber cosas que no se dicen ni a sí mismos.

25. Todo encaja

Cuando perfilas el conflicto, asientas las metas y haces que tus personajes tengan imperfecciones humanas con las que cualquiera se pueda identificar, todo lo demás encaja.

Así de fácil. Y si quieres tenerlo todo claro, te puede interesar saber cómo crear fichas de personajes para no olvidarte ningún detalle.

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