Buenas (y malas) razones para matar a un personaje

¿Se puede matar a un personaje?

Por supuesto.

Lo sabemos, es algo que te parece horrible. A fin de cuentas un personaje es algo parecido a un hijo: ha brotado de ti. Tú has pensado desde los rasgos de su cara a los de su carácter. Le has dado vida, le has dado una biografía, has imaginado para él toda una historia a sus espaldas, e incluso un porvenir.

Pero a pesar de todo ello, puedes matarle.

Y, de hecho, debes matarle. Porque muchas veces, la muerte de un personaje beneficia a la trama.

Pero mucho cuidado, porque en otras ocasiones matar a un personaje lo único que logrará, por el contrario, es estropear tu historia y parecer una solución desesperada de un escritor que se ha quedado sin recursos.

Para que te quede más claro vamos a ver a continuación cuándo es bueno matar a un personaje y cuándo es un error.

1. Buenas razones para matar a un personaje

– Cuando hace avanzar la trama

A veces hacer morir a un personaje es la mejor manera de empujar la historia hacia adelante.

Por ejemplo, imaginemos el loco enamoramiento de una mujer por un hombre casado. Él nunca va a acceder a tener una relación con ella por fidelidad hacia su esposa. La historia quedaría encallada en esa situación: la protagonista le ama, pero su relación nunca será posible.

Si la esposa muere, la historia puede continuar.

¿Qué pasará ahora? ¿Empezará el hombre una relación con la mujer o estará demasiado apenado? ¿Perderá el interés la protagonista una vez que puede convertir en realidad su amor?

– Cuando es el objetivo del protagonista

Tu personaje principal tiene que tener un objetivo que le motive. Sin ese objetivo no tienes historia.

Pues un buen objetivo es matar a su enemigo, a ese terrible villano que siembra el mal a su paso.

Así que si el objetivo del protagonista es matar al villano, mátalo.

No puedes tener compasión. No valen subterfugios, como hacer que el villano se arrepienta de sus actos y prometa cambiar.

Que tu protagonista no titubee al final, que no yerre el golpe.

– Cuando sirve de motivación a otros personajes

A veces es la muerte de un personaje lo que motiva a otro, por lo general al protagonista, a ponerse en marcha.

Han matado a su madre, a su mejor amigo, a su mujer… Y ahora el personaje tiene que reaccionar y actuar en consecuencia.

La muerte de un personaje es un excelente elemento detonador para arrancar una historia.

No dudes en usarlo.

– Cuando sirve de castigo para las acciones de un personaje

La ficción no se rige por las mismas reglas que la vida real.

En la ficción las secuencias «buena acción/recompensa» y «mala acción/castigo» se cumplen de manera inexorable. Es lo que espera el lector y no complacerle suele ser un error.

Por tanto, ese personaje malvado que tanto mal ha hecho debe pagar por sus pecados.

El lector espera que reciba un justo castigo. Su muerte está más que justificada.

– Cuando enfatiza el tema

Las buenas novelas tienen un tema.

Desarrollan una idea que late por debajo de la historia principal e invita a reflexionar sobre ello al lector.

A veces la muerte de un personaje ayuda a enfatizar ese tema.

Por ejemplo, si escribes una novela sobre las miserias que trae la guerra, varios personajes deberán morir. Porque la muerte de personas inocentes, con toda una vida por delante, es precisamente una de las miserias de la guerra.

– Cuando aporta realismo

Nos sirve el ejemplo del caso anterior.

Imagina una novela sobre la guerra. Los protagonistas son un grupo de camaradas que comparte trinchera. Evidentemente varios de ellos deberán morir.

Están en el frente, el fuego enemigo cae sobre ellos. Que todos salgan sanos y salvos sería impensable.

Sí, desde luego es algo que podría suceder en la vida real. Pero la ficción no admite casualidades.

– Cuando elimina a un personaje extraño

Has introducido en tu historia un personaje que realmente no pinta mucho en ella.

Es un personaje que te gusta, has trabajado mucho en él, pero a medida que escribes cada vez eres más consciente de que no aporta nada a la trama. Incluso desentona.

Por más que te guste ese personaje, debes deshacerte de él.

Dale el pasaporte.

2. Malas razones para matar a un personaje

Ya hemos dicho que muchas veces matar un personaje es un error garrafal que es mejor que no cometas.

Veamos cuando es así.

– Cuando solo pretendes sorprender al lector

Sorprender al lector es bueno. Pero no a toda costa. Hablamos de ello en el artículo Tres reflexiones sobre el uso de la sorpresa en la trama.

Si tu afán de llevar a tu lector de sorpresa en sorpresa a lo largo de la novela te lleva a matar a un personaje, estarás cometiendo una equivocación.

Antes de matarlo, asegúrate de que su muerte se corresponde con algunas de las buenas razones que hemos dado arriba. Si no es así, piensa mejor en otra sorpresa.

– Cuando solo pretendes entristecer al lector

Sucede lo mismo que en el caso anterior.

Te has propuesto escribir una historia dramática, tristísima, un cúmulo de desdichas.

Tu personaje es un ser atormentado al que todo le sale mal (ojo con ese tipo de personajes). Y entre las muchas penas que tienes pensadas para él no puede faltar la pérdida de algún ser querido.

Pero esa pérdida solo pretende entristecer, porque no empuja al protagonista a hacer nada. Simplemente carga su fardo de tristeza y sigue adelante como si nada.

Mejor ahórrate esa muerte.

– Cuando elimina a un personaje extraño

Sí, lo sabemos.

Hemos dado esta misma razón como una buena razón para matar a un personaje.

Pero piénsalo bien: si tienes un personaje que no aporta nada a la historia y que incluso desentona en ella, ¿qué pinta ahí?

La solución puede que no pase por hacerlo morir, sino que debas directamente eliminarlo.

Bórralo, tu novela estará mejor sin él.

3. Advertencia

No viene mal para terminar hacer hincapié en que para matar a un personaje, especialmente para matarlo por una buena razón, ese personaje tiene que tener un peso importante en la historia.

No sirve de nada si eliminas a un personaje que aparece por primera vez dos páginas antes. Sería como cuando en las películas mueren los extras: nadie se siente identificado con ellos, así que su muerte es casi «decorativa».

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  • pero si por ejemplo mi protagonista y su enamorado muerte por causa casual del destino, asi tengan un accidente y mueran es algo malo???

    • Puede que este bien, a fin de cuentas, es casualidad del destino, pero de todas formas creo que tienes que darle un justificativo, mostrar a sus familiares después, dejar que su muerte influya en algo, o si no, sin importar que trascendentes sean los personajes, morirán sin pena, ni gloria

  • Hola! Aunque suene un poco raro, tengo en mente la creación de una novela tipo Thriller en la cual ambos protagonistas mueren. Sí, es un poco trágico e incluso muy poco común, pero ambas muertes tienen mucha validez y peso en el final de la historia, para no decir que es casi necesario que ambos mueran.
    Pero, me podrían ayudar con algún ejemplo de otros libros en los que haya sido algo parecido a lo que yo planteo?

    • Pucha, yo estoy trabajando en un historia parecida, pero no se de ningún libro parecido a lo que tu planteas 😐

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