Cómo vender tus libros cuando odias el marketing

Un escritor de hoy ya no piensa que su trabajo consiste únicamente en escribir las mejores obras posibles. Hasta el autor más refractario a la venta sabe que el marketing forma una parte importante de su carrera, si es que quiere vender sus libros. Sí, incluso aunque hayas optado por la publicación tradicional, tu editor también espera que eches una manita en la promoción de tus libros.

Por lo tanto, a estas alturas no queda un autor que no sepa ya que el marketing forma parte insoslayable de una carrera de escritor próspera. Y, sin embargo, muchos escritores odian el marketing.

Si nos lees desde hace tiempo sabes que nuestro consejo es que empieces a trabajar en tu plataforma de autor tan pronto como empieces a escribir, tan pronto como decidas que la escritura va a ser tu profesión. A pesar de ello, muchos de vosotros todavía nos escribís para preguntarnos si de verdad todo eso es necesario. Ingenuamente esperáis que os digamos que no, que lo del marketing no hace falta, que vuestro libro se va a promocionar y vender por sí solo, sin que vosotros tengáis que dedicarle ni un pensamiento.

En la mente de muchos escritores existe una especie de desconexión entre el mundo de la escritura —intelectual, artístico, creativo— y el del marketing —frío, analítico, superficial—, como si fueran dos mundos distintos que no pueden mezclarse. Solo limando esa desconexión lograrás reconciliarte con el marketing y podrás empezar a ocuparte de él de buen talante. Y solo así llegarán las ventas y, con ellas, la posibilidad de vivir de lo que amas.

La desconexión entre la escritura y el marketing

Hemos mencionado en otras ocasiones que a muchos escritores no os gusta ocuparos de las ventas. Teméis que, si lo hacéis, alguien pueda pensar de vosotros que en el fondo no os interesa el arte, la cultura, la creación…, sino que tan solo sois mercenarios en busca de dinero (y fama).

Pero la reticencia ante el marketing no proviene únicamente de lo que puedan pensar los demás, tú mismo consideras que literatura y marketing son como aceite y agua: no pueden mezclarse. El proceso creativo que da a luz un libro es un trabajo intelectual, psicológico, emocional, ¿cómo ponerle precio? ¿Cómo convertir la esencia de tu libro en un eslogan publicitario? ¿Pensar en el dinero no es prostituir tu vocación?

Sin embargo, tu sueño es ser leído, ¿verdad? Para eso escribes. Trabajas con la esperanza de que tu obra llegue a un gran número de lectores y de que estos la disfruten desde la primera a la última palabra.

Pero todos pisamos el mundo real y sabemos que un libro ha sido sancionado cuando tiene miles de lectores (o al menos cientos, dado el panorama actual). Lectores que han pagado por él.

Más aún, resulta que en el mundo real no está solo tu libro y tienes que competir con millares de otros títulos por la atención de los lectores. De modo que no te queda otro remedio que ser muy bueno no solo a la hora de escribir, sino también a la hora de llamar la atención hacia tus libros y diferenciarte de la competencia.

Si tú no lo haces, lo hará otro autor. Y será él quien se lleve el reconocimiento de los lectores, su admiración… y su dinero. Él tendrá la carrera de escritor con la que tú sueñas y a ti solo te quedará aferrarte a la idea de que un buen escritor no tiene que hacer marketing y que el éxito del que otros disfrutan es mera cuestión de suerte.

Esa desconexión entre la escritura y el marketing está asentada en una serie de creencias que te llevan a pensar que ser un buen escritor y ocuparse de las ventas de tu libro son actividades incompatibles, como si hacer marketing fuera en menoscabo de tu talento.

La realidad es que esas creencias, que son solo percepciones, están frenando tu carrera. Vamos a analizar algunas de esas creencias.

1. Escribir es una tarea introvertida, el marketing es una tarea extrovertida

La escritura es una tarea íntima, personal, reflexiva. El escritor se encierra a solas consigo mismo y, tras un esfuerzo privado, culmina una obra que atesora sus ideas, pensamientos y opiniones.

El marketing, por el contrario, es una tarea que exige que te vuelques hacia el exterior. Que digas bien alto «¡Aquí estoy yo!», que te relaciones con otros y demandes activamente su atención.

Eso no solo atenta contra la soledad que exige la creación, sino que parece que pide que seas una persona poco humilde, que alardea sin pudor de lo que hace, que reclama la atención de los demás.

¿Cómo conjugar ambas caras del oficio? ¿Cómo pasar de la penumbra íntima y reflexiva del escritorio a las luces de neón del marketing?

2. La escritura es genuina, el marketing una impostura

Otra de las razones por las que a los escritores se os hace tan difícil conciliar vuestro trabajo creativo con la idea de promocionarlo y venderlo es la dicotomía entre lo genuino de la creación y la aparente impostura del marketing.

La escritura brota auténtica de tu interior, como un manantial puro y natural. En tu escritura está tu propia esencia, sin trampa ni cartón. Cuando escribes te desnudas.

Mientras que el marketing parece un discurso artificial. Algo que has premeditado y medido antes de trasmitirlo. Si en la escritura te desnudas, con el marketing pareces ponerte un disfraz.

3. La escritura es un regalo, el marketing es un eslogan

La escritura es un regalo para ti. Un don del que disfrutas mientras trabajas en la historia y que te llena de contento. Y, de hecho, tú lo percibes también como un regalo que ofreces a los demás, ya que confías en que el lector recibirá también satisfacción de su lectura. Escribes porque quieres regalar felicidad, compartir la dicha que tú experimentas al escribir.

Pero en cuanto el marketing se ocupa del producto de ese feliz trabajo, en cuanto se ocupa del libro, el regalo se convierte en venta. Ya no esperas que el lector disfrute, ahora además quieres su dinero. Ya no ofreces un don, sino que realizas un intercambio del que esperas obtener un beneficio.

Cómo reformular tus ideas acerca de vender libros

¿Es así como te sientes? ¿Es eso lo que piensas?, ¿que el marketing exige una exposición que no deseas?, ¿que para hacer marketing parece que debas ponerte un disfraz?, ¿que tasas tu don en un puñado de euros?

Pues, a pesar de todo, esos pensamientos y sentimientos son positivos.

Porque significa que lo importante para ti no es el dinero ni la fama, sino que lo importante para ti es, y siempre será, la escritura. Tu conexión con el artista que llevas dentro de ti se mantendrá siempre pura e insobornable. Y eso hará que tu obra mejore con cada nuevo libro que escribas. Siempre serás un escritor honesto.

Porque tu objetivo no es ganar dinero, sino escribir las mejores obras de las que tu intelecto y tu corazón sean capaces. Incluso si jamás ganaras un céntimo con tu escritura, no por ello dejarías de escribir.

Lo paradójico es que cuanto más honesto seas con tu escritura, mejor vendedor serás. Enseguida verás cómo.

Pero, antes, déjanos preguntarte algo: ¿de verdad no quieres ganar dinero con tus libros?, ¿de verdad no quieres vender miles de ejemplares y poder vivir de la escritura? Seguro que eso es a lo que aspiras, aunque a lo mejor nunca te has detenido a pensarlo.

En otro orden de cosas, y aunque pueda parecer irónico, también existe una cierta desconexión en los pensamientos del escritor que desprecia el marketing y solo pone el acento en la escritura, anteponiendo su arte a todo lo demás. Porque a pesar de ello ese autor se enoja con quienes piratean sus libros o con quienes dicen que los libros son caros, pero pagan ocho euros por un café en determinados establecimientos.

¿Por qué? Porque todos queremos ser retribuidos por nuestro trabajo. Y sabemos que, en el caso de la escritura, es necesario vender mucho para poder vivir del oficio y poder dedicar la mayor parte de la jornada de trabajo a escribir.

De manera que se trata de alcanzar cierto equilibrio y reconciliar dos ideas que parecen opuestas (pero que en realidad no lo son): la idea del trabajo creativo, íntimo y desinteresado; y la idea de promocionar ese trabajo para que los demás deseen leer lo que escribes.

¿Cómo lograrlo? Sencillo, poniendo el foco en lo que aportas. Esa es la clave para encontrar a tu público lector y vender tus libros.

  • Tienes que adecuar tu mensaje de marketing a lo que tú eres (o aspiras a ser) no solo como escritor, sino también como persona.
  • Tienes que tratar a tus lectores con sumo respeto. Recuerda que no son meros compradores, sino tus compañeros de viaje. Ellos son esa figura difusa que te acompaña mientras escribes y el motivo por el que haces lo que haces. Si siempre tienes eso en mente, no puede haber lugar a malentendidos.
  • Tienes que conocer los matices de tu obra, de tu escritura y de tu propio ser que te diferencian de otros escritores y usarlos para explicar al lector cómo todo eso que tu has puesto en tus obras le va a proporcionar a él horas de un ocio enriquecedor, nuevos conocimientos, una motivación para reflexionar sobre su entorno y sobre sí mismo…

Las ventajas de la lectura son innumerables y están incluso avaladas por estudios científicos. Tú, como escritor, contribuyes a que el lector obtenga esa ventaja. Tu trabajo aporta bienestar, salud emocional y psicológica, experiencias, conocimiento. Y además participas en el desarrollo cultural del mundo.

Como ves, ofreces mucho. Y es el resultado natural de tu trabajo. De ese encierro, de ese buscar lo genuino, de ese compartir tu don. ¿Qué te parece abordar la promoción de tus libros desde esa perspectiva?, ¿a que ya no te suenas a ti mismo como un vendedor de humo?

El marketing no es una estafa ni una coacción. El marketing es un libre intercambio.

No se trata de atosigar a los lectores, bombardeándoles con mensajes sobre tu libro. No se trata de engañarles y darles gato por liebre.

Se trata de mostrar con honestidad tu trabajo. Dar siempre lo mejor de ti mismo con la esperanza de que el lector va a disfrutar de lo que has ideado para él y plasmado con esfuerzo en una obra en la que te has volcado al cien por cien.

Construye tu mensaje de marketing desde esa perspectiva y no solo lograrás superar la desconexión entre el creador y el marketer, sino que además cautivaras al lector con el talante genuino de tu propuesta.

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¿Tienes alguna reflexión que compartir? ¿Eres de los que ve el marketing como algo «pecaminoso»? Cuéntanoslo en los comentarios.

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