Todo lo que necesitas saber para crear tramas eficaces

La trama es, quizá, la parte más complicada de preparar cuando se escribe ficción. Seguramente porque es una parte vital. Por eso, saber crear tramas eficaces es básico.

La trama es la forma en que se estructura la narración y consta de diversos elementos que deben encajar entre sí con la precisión de un engranaje.

Tal vez tú, como muchos de los alumnos de nuestros cursos de escritura, te hayas sentido abrumado por la compleja tarea de crear tus tramas.

En nuestros casi diez años de experiencia impartiendo talleres de escritura hemos visto que organizar bien la trama es la tarea pendiente de la mayoría de los escritores noveles. De hecho, la trama es uno de los elementos menos cuidados.

Los escritores noveles se ocupan en detalle de los personajes, de los diálogos o de las descripciones de ropas, casas y paisajes. Pero si no hay una buena trama que sostenga todo lo anterior, la narración (ya sea una novela, ya sea un relato) naufraga sin remedio.

Partes de la trama

Al crear tramas, lo primero que debes hacer es dividir tu historia en tres segmentos. Ya sabes, los clásicos planteamiento, nudo y desenlace.

  • Planteamiento: en él presentarás el «estado normal» de las cosas antes de la irrupción del conflicto.
  • Desarrollo: donde darás cuenta de la evolución del conflicto.
  • Desenlace: en él, el conflicto se supera y la situación vuelve a un punto de reposo.

Para lograr pasar de un segmento a otro de la trama de una manera suave, sin cortes abruptos, dispones de dos elementos: el elemento detonador y el clímax.

El elemento detonador aparece durante la primera parte de la trama, el planteamiento, y es la situación o acontecimiento que va a venir a alterar el equilibrio de las circunstancias, introduciendo el conflicto. De esta forma, el elemento detonador es la puerta de entrada hacia la parte del desarrollo.

Por ejemplo, en la historia de una administrativa de mediana edad, feliz con su trabajo estable, el elemento detonador será su despido.

Para crear tramas eficaces, el clímax se sitúa durante el desarrollo, la parte media de la historia. El clímax es el momento en que el protagonista supera el conflicto y lo soluciona o, al menos, toma la resolución de solventarlo. Así el clímax actúa como nexo entre desarrollo y desenlace.

En el ejemplo, el clímax sería el momento en el que la administrativa comprende que encontrar de nuevo trabajo como administrativa a su edad es demasiado difícil y decide convertir la decoración, que era su hobby, en su nuevo trabajo.

El conflicto

Nos hemos referido al conflicto un par de veces. Pero ¿qué es el conflicto?

El conflicto es el motor de cualquier historia. Es el obstáculo al que el protagonista debe enfrentarse o el objetivo que anhela alcanzar.

El conflicto a veces será una situación, a veces será una persona, a veces será algo dentro del propio protagonista, como una idea, un trauma, un vicio…

En su intento de superar el conflicto, el protagonista pondrá en juego una serie de fuerzas que serán las que hagan avanzar la acción hacia el momento culminante del clímax y de ahí al desenlace.

En nuestro ejemplo, el conflicto viene dado por la búsqueda de empleo de la administrativa de mediana edad.

Cronología y analepsis

Al crear tramas, deberás valorar en qué orden vas a presentar los acontecimientos de tu argumento.

Puede que desees hacerlo en un orden cronológico lineal, empezando tu historia por el principio y avanzando hacia el final.

O puede que consideres mejor empezar in media res, saltando luego atrás y adelante para introducir la información que la trama necesita para desarrollarse.

Esos saltos adelante y atrás que alteran el orden lógico del transcurrir del tiempo son los flashback (saltos hacia atrás) y las prolepsis (anticipan una escena posterior).

Tramas secundarias

Para crear tramas más complejas puedes recurrir al recurso de incluir tramas secundarias.

Son tramas con una estructura igual a la de la trama principal. Es decir, tienen planteamiento, desarrollo, desenlace, clímax y conflicto, pero se desarrollan en un tono menor y están subordinadas a la trama principal.

Son, como queda dicho, una manera de dar complejidad a la historia y de reforzar el sentido de la misma.

Por ejemplo, en nuestro ejemplo una trama secundaria podría ser el retorno a la universidad de la protagonista. Con esa trama se reforzaría el sentido de la historia de que las personas más mayores, a las que la sociedad suele dar de lado, son personas todavía útiles que pueden estar llenas de proyectos, de fuerzas y de ganas de seguir creciendo.

Escenas y capítulos

Toda trama se divide en escenas y capítulos.

Los capítulos son la subdivisión más común de una trama, pero esa subdivisión no puede hacerse de manera aleatoria.

Cada capítulo tiene que replicar la estructura de la trama general de planteamiento, desarrollo y desenlace.

En cada capítulo, además, presentarás un aspecto a faceta del conflicto a la que el protagonista deberá hacer frente.

En cuanto a las escenas, son unidades narrativas en las que ocurre algo específico.

Ese algo específico que sucede debe ser un hecho (o reflexión) que haga avanzar la acción. Si en una escena no ocurre nada relevante que impulse la acción hacia adelante, deberías eliminarla.

Hemos echado un vistazo somero a los diferentes elementos de una trama. Si quieres saber más sobre los diferentes elementos y recursos de los que dispones para escribir tu novela, únete hoy mismo a nuestra comunidad de escritores. Puedes dejar aquí debajo tu correo y estarás dentro.

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