Cinco errores ortotipográficos comunes en libros autoeditados

Cinco errores ortotipográficos comunes en libros autoeditados

Has terminado de escribir tu libro y has decidido optar por autoeditarlo. Fantástico. Seguro que ya sabes que la labor de edición es un proceso complejo que requiere de saberes específicos. Por ello, nuestra primera recomendación es que, si es posible, acudas a la ayuda de profesionales. Un estudio realizado en 2012 demostró que los escritores autoeditados que recurren a servicios profesionales en las áreas de corrección de estilo, maquetación de textos y corrección llegan a vender un 13% más que la media.

Pero si estás decidido a hacerte cargo del proceso tú mismo, te contamos los cinco errores ortotipográficos que con más frecuencia se ven en los libros autoeditados. Aunque la ortotipografía no es una ciencia exacta y sus reglas pueden variar en función del medio e incluso el país, sí que existen ciertas convenciones que conviene respetar. Son errores de principiante muy fáciles de corregir, así que revisa bien tu libro para comprobar que no estás cometiendo alguno.

1. Diferentes tipografías

Sucede con frecuencia que en un mismo libro se mezclan diferentes tipografías. Tal vez pienses que los títulos de los capítulos resaltan más si usas una fuente distinta a la del cuerpo del texto, pero eso no es correcto. Elige una tipografía y mantenla a lo largo de todo el libro. Mejor si es una fuente con serifa, esos pequeños remates que llevan las letras de algunas tipografías como la clásicas Times New Roman, Garamond o Georgia. Por supuesto, esto es solo aplicable a los interiores del libro, en la portada puedes elegir una tipografía diferente que se adapte a la imagen que hayas elegido.

2. Sangrías y párrafos

Habitualmente se distingue el comienzo de cada párrafo por la sangría. Es decir, porque su primer renglón empieza más adentro que los otros de la plana. Gracias a ella sabemos cuando empieza un nuevo párrafo pues permite distinguir de manera visual esa línea de las del resto del párrafo o de las que la anteceden. Precisamente por ello se puede prescindir de la sangría en el primer párrafo de un capítulo, ya que no es preciso señalarlo visualmente por ser evidente que ahí comienza un párrafo.

Por otro lado, es común en los libros autoeditados encontrarse con un interlineado mayor entre los párrafos como manera de marcarlos. Aunque no es incorrecto, lo idóneo es utilizar la sangría según acabamos de explicar.

3. Rayas en los diálogos

La raya (—) se usa para marcar los diálogos y sus acotaciones. Pero con frecuencia se usa en su lugar el guion (-). No confundas una con otro y asegúrate de que estás usando la correcta.

Además, hay una serie de normas para usar la raya en los diálogos. Aquí te las explicamos.

4. Puntos en los títulos

Sea el de la novela, el de un capítulo o el de un apartado o sección ningún título debe llevar punto al final. Lo correcto sería:

Una situación inesperada

Y no:

Una situación inesperada.

 

5. Negritas y cursivas

Nada peor que un texto abigarrado por un exceso de negritas, cursivas, mayúsculas o subrayados. No solo es antiestético, sino que además dificulta la lectura. Puedes usar negrita o mayúsculas para resaltar los títulos. Si se trata de un libro de no ficción con título, subtítulos, secciones y subesecciones puedes usar diferentes combinaciones para marcar cada uno de ellos, pero crea un esquema coherente y repítelo. Es decir, si los subtítulos van en cursiva, ponlos siempre así.

La negrita también se usa, en textos no literarios, para resaltar ideas importantes. Úsala mejor que el subrayado.

Las cursivas se usan para señalar palabras que se desea enfatizar, extranjerismos, neologismos, palabras de jerga o argot, creaciones coloquiales (como peli por película). No se usan para marcar los diálogos que, como hemos visto arriba, se señalan mediante el uso de la raya.

  • Carlos dice:

    He visto que al momento de insertar la letra de una canción o el contenido de una misiva, muchos autores utilizan cursiva.

  • Gustavo Arisóstomo Campos y Salamanca dice:

    ¡Gracias por vuestros post, siempre didácticos, útiles y pertinentes! He aprendido, ¡y cómo!, de vosotros. Gracias, gracias, gracias…

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    Gracias por compartir este contenido.
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