Seis buenos hábitos de los escritores productivos

Que levante la mano el que quiera ser un escritor más productivo.

Seguro que ahora mismo hay un montón de manos levantadas, aunque sea in mente.

Todos los escritores sueñan con desarrollar hábitos de escritura eficientes, escribir libros increíbles y tener miles de lectores.

La amarga verdad es que soñar es una tarea fácil, mientras que desarrollar el compromiso y la persistencia, cambiar hábitos y modificar rutinas resulta mucho más difícil.

A veces, pensar tan solo en introducir un único hábito nuevo nos paraliza. Estamos muy a gusto en nuestra zona de confort, aunque eso signifique que dejemos de hacer cosas que nos gustaría hacer, como formarnos, leer más o escribir por fin esa novela.

Pero la realidad es que nada puede beneficiar tanto tu escritura y tu trayectoria como escritor que el desarrollar determinados hábitos.

La mística del escritor habla de inspiración, de talento, de la musa esquiva. De fuerzas incontrolables de las que el escritor depende. Y, por desgracia, la mayoría de los escritores noveles creen en esa mística.

Pero el hábito no es una de esas fuerzas incontrolables. El hábito es algo que nunca falla, algo que te sostendrá siempre, estés inspirado o no. El hábito es, simplemente, persistir en la práctica.

Hablamos de todo ello ampliamente en el artículo Cómo los hábitos te ayudan a alcanzar tus objetivos como escritor.

Por eso hoy vamos a analizar seis buenos hábitos que los escritores productivos tienen. Verás que son cosas sencillas y no tan difíciles de poner en práctica. Seguro que alguno de ellos te sirve de inspiración.

Seguramente tú ya tienes alguno de los hábitos que vamos a recomendarte. Solo tienes que elegir algún otro de la lista y empezar a ponerlo en práctica. Como dijimos al hablar del método kaizen no se trata de cambiarlo todo de un día para otro ni de darnos la vuelta como un guante; se trata de ir haciendo cambios pequeños que nos resulten asumibles, de modo que, pasado el tiempo, la suma de esos pequeños cambios haya dado lugar a un cambio significativo.

1. Optimiza tu rutina

Para ser un escritor más productivo necesitas tener una rutina diaria. No nos referimos tan solo a una rutina de escritura (de eso nos ocuparemos después), sino simplemente a una rutina diaria.

En realidad todos tenemos una rutina diaria: nos levantamos y acostamos a unas horas fijas y durante el día seguimos un horario más o menos determinado, que por lo general viene marcado por nuestras distintas obligaciones: trabajo, casa, familia…

Lo que sucede es que muchas veces nuestra rutina no es todo lo efectiva que podría ser. Acostumbramos a no organizarnos bien: sobrestimamos o subestimamos el tiempo que nos llevará hacer determinadas tareas, improvisamos mucho y perezoseamos lo que podemos, dejamos las cosas para el último momento y perdemos el tiempo en actividades que no nos reportan nada (ay, la tele y el wasap).

Repasa tus tareas diarias y piensa si no puedes organizar mejor tu tiempo, o si no se han infiltrado en ella algunos peligrosos ladrones de tiempo. Hazlo con la mente fría y sin victimizarte («no tengo tiempo», «mi vida es muy complicada», «todo lo tengo que hacer yo»…), seguro que hay opción para hacer algunas mejoras.

De este modo, puede que rescates algún tiempo más para dedicarle a la escritura y a tu carrera de escritor en un sentido más amplio (formación, marketing, contabilidad, etc.)

Puede que descubras que incluso tienes tiempo para escribir todos los días. Bloquea ese tiempo en tu agenda y resérvalo en tu horario diario para dedicarlo en exclusiva a la escritura.

2. Optimiza tu proceso de escritura

Luego, optimiza todavía más. Revisa cómo son tus sesiones de escritura para hacerlas más eficaces.

Al escribir, se tiende a mezclar tareas: documentación con escritura, escritura con revisión… y por el medio se contesta un correo o se lee un artículo de un blog. Así resulta imposible ser efectivo.

Te recomendamos desglosar por fases tu proceso de escritura y trabajar por bloques. Así tus sesiones de escritura se dedicarán a una única tarea (dos a lo sumo si tus sesiones son largas), lo que resulta una manera de trabajar mucho más efectiva, porque podrás concentrarte en una tarea y poner en ella toda tu atención y tu talento.

Aquí te damos las claves para programar sesiones de escritura eficaces.

Otra forma de mejorar tu productividad puede ser fijarte cuotas de escritura. Puedes fijarlas en tiempo, por ejemplo, escribir todos los días una hora; o en número de palabras, por ejemplo, escribir mil palabras en cada sesión de escritura.

Este es un buen método para desarrollar el hábito de la escritura si todavía no lo tienes. Trata de cumplir con tu cuota todos los días durante un mes y habrás interiorizado esa rutina.

Ahora bien, no te fijes cuotas demasiado altas, ya sea en tiempo o en número de palabras. Si lo haces así corres el riesgo de no ser capaz de cumplir con tu cuota cada día y acabar por frustrarte y abandonar.

Aquí te contamos más sobre las ventajas (e inconvenientes) de fijar cuotas de escritura.

3. Actúa como si escribir fuera tu trabajo principal

Muchos de vosotros compatibilizáis vuestra carrera de escritor con otra actividad principal, como un trabajo nutricio o vuestros estudios.

Esto da lugar a que veáis la escritura como algo secundario, una actividad marginal que hacéis en los tiempos muertos que os deja vuestra otra ocupación. Escribís cuando tenéis tiempo u ocasión, y otras tareas relacionadas con vuestra carrera, como el marketing o la formación, son casi sueños imposibles.

Sin embargo, un escritor es el que escribe. Página tras página es como se acaba un libro, como se mejora en el camino de la escritura. Y cuando tu libro está listo lo normal es que quieras publicarlo y luego hacer que los lectores sepan de él.

Por eso es tan importante que, si de verdad vas en serio con la escritura, reserves tiempo de calidad para escribir y para dedicar a esos otros aspectos de tu carrera que son importantes.

Tus excusas son tus límites. Deja de esconderte detrás de ellas y repasa los dos primeros puntos para optimizar tanto tus rutinas diarias como tus rutinas de escritura.

Y si eres de los afortunados que disponen de la jornada laboral entera para dedicar a tu carrera literaria, razón de más para organizarte y ser más productivo. A veces, disponer de todo el tiempo del mundo juega en nuestra contra: nos entretenemos con menudencias y aplazamos el momento de acometer el «trabajo duro». Por eso una buena organización es también básica cuando escribir es para ti una profesión a tiempo completo.

4. Elimina distracciones

Si quieres ser un escritor productivo resulta imprescindible que aprendas a eliminar distracciones.

En la época de internet nuestra atención se dispersa fácilmente: un correo entrante, una llamada, una miradita a las redes sociales… Por eso es fundamental que aprendas a identificar y neutralizar todo aquello que pueda distraerte y alejarte de tu rutina prefijada y de tu proceso de escritura.

Precisamente la parte más difícil de eliminar las distracciones es a menudo identificarlas y reconocerlas. En este artículo hemos identificado algunos de los ladrones de tiempo más habituales entre los escritores.

Pero te animamos a que identifiques cuáles en concreto te atacan a ti. La próxima vez que te pongas a escribir, toma nota de lo que te distrae: actualizaciones en las redes sociales, correos electrónicos o llamadas, ruidos, no tener a mano lo que necesitas para trabajar, interrupciones por parte de tu familia, una mala temperatura que te obliga a levantarte para buscar una chaqueta o abrir una ventana para refrescar el ambiente, etc.

Apunta cada distracción que identifiques. Una vez que sepas lo que te impide concentrarte al cien por cien en la escritura, podrás comenzar a tomar medidas para eliminar o reducir esas distracciones.

Los escritores productivos son conscientes de que disponer de tiempo de calidad es fundamental para avanzar sin tropiezos en el proceso creativo. Es así como se logran esos estados de concentración inspirada que Proust llamaba «momentos privilegiados» y que Balzac definía como sentir el cerebro en llamas.

Maya Angelou alquilaba una habitación de hotel para asegurarse de que nada ni nadie interrumpía sus sesiones de escritura y acudía cada día a ella en un horario fijo, como quien acude al trabajo.

5. Practica la lectura consciente

Una de las mejores maneras de convertirse en un mejor escritor es adoptar el hábito de lectura.

Hemos repetido con frecuencia que leer y escribir son las dos caras de una misma moneda. Y aunque puede haber lectores que no sean escritores, no puede haber escritores que no sean buenos lectores.

Leer es una de las mejores formas de aprender el oficio de escritor. Y sin duda es la palanca para refinarlo.

Leyendo es como vas a adquirir un vocabulario rico y la destreza para manejarlo. Vas a recibir lecciones de los mejores maestros sobre cómo crear personajes o desarrollar tramas. Vas a llenar el granero de tus ideas imaginando argumentos alternativos o convirtiendo en protagonistas a esos personajes secundarios que te han enamorado.

Aunque no seas capaz de recordar cada libro que has leído, cada página, todas esas palabras, frases, personajes y tramas permanecen en tu cerebro y afloran a la hora de escribir.

Debes tomar cada libro como un forense toma un cadáver, examinando cada una de sus partes con detenimiento y apreciando el lugar que ocupan en el conjunto. Una lectura atenta te revelará a cada instante la verdad —aparentemente obvia pero curiosamente poco apreciada— de que el lenguaje es la principal herramienta del escritor. La realidad demuestra que aquellos que leen con frecuencia adquieren una habilidad innegable para el manejo de las palabras.

Para un escritor, leer no es una forma de ocio, es una faceta más de su profesión. Lo que no significa que leer deje de ser una actividad placentera, relajante e inspiradora.

Flaubert, en su correspondencia con Louis Colet, recomienda: «¿Sabes lo que deberías hacer? Adquirir el hábito piadoso de leer todos los días un clásico durante al menos una hora». Y en otra carta: «Hay una cosa a la que es necesario que te acostumbres, y es a leer todos los días (como un breviario) alguna cosa buena.

Aquí tienes algunas ideas para comenzar a llevar un diario de lecturas.

Y aquí nuestra lista de lecturas recomendadas.

6. Descansa

En nuestros artículos a menudo comparamos la escritura con hacer ejercicio, y es que hay muchos paralelismos entre la manera de abordar ambas actividades. De hecho, para ser un escritor más productivo conviene también hacer ejercicio que permita que tu cuerpo, que pasa mucho tiempo sentado ante una pantalla, se mantenga activo.

Y de igual forma que al hacer ejercicio es preciso hacer pequeños descansos entre series para permitir la recuperación, así también al escribir conviene tomar descansos cortos para dar darle a nuestro cerebro reposo.

El tiempo que el cerebro humano puede mantener la concentración en una actividad no supera los ciento veinte minutos. A partir de ese momento la atención decae y, aunque te obstines en seguir con la tarea, la calidad de tu trabajo se va a ver afectada.

Lo recomendable es, por tanto, planificar descansos cortos que salteen tu rutina de escritura, como los que propone la técnica Pomodoro.

Pero también es importante que disfrutes de un buen descanso al final del día. Reserva tiempo para desconectar, busca una actividad que te relaje y aleje de tu mente las mil preocupaciones del día.

Y, periódicamente, date unos días de vacaciones que te ayuden a recargar energías y a regresar con nuevas fuerzas al trabajo.

Te hablamos de la importancia del descanso en este otro artículo. ¡Sigue el enlace!

¿Cuál de estos hábitos ya tienes?, ¿cuál de ellos vas a empezar a poner en práctica para empezar ya mismo a ser un escritor más productivo? ¿Se te ocurre algún otro buen hábito que un escritor productivo deba tener? Se abre la tertulia en los comentarios.

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11 comentARIOs


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  1. Gracias por los consejos. En realidad pensaba que tenía algunos hábitos, pero con esto me doy cuenta que no. Voy a tomarlos en cuenta cada uno de ellos, y a ponerlos en práctica.
    También sería bueno, que al momento que escribamos, desconectemos la red de Internet, para que no lleguen ningún tipo de notificaciones, y así no dar lugar a las distracciones.
    ¡Bendiciones, Sinjania! Muchas gracias.

  2. Buenas, me levantado esta noche a las 4:40 de la mañana, porque no dejaba de dar vueltas a una historia, tengo intención de «olvidarme» de ella un día antes de revisarla. ¿Creéis que es buena idea?

    Un abrazo y gracias por vuestros artículos

  3. Me sirvió de mucho para enmendar mis errores y así tener un mejor desenvolvimiento en la hora de escribir, hay que leer tiene razón

  4. Muchas gracias. En mi caso me ayudó mucho a organizarme y estimularme tener un blog. Soy abogada y toda la vida he trabajado en esta profesión. No pude dedicarme a escribir y al arte, en general, porque tuve una niña de joven y la profesión de abogada me daba seguridad. Bueno, el tiempo pasó, mi hija ya no me necesita. Llevar un blog, es una gran motivación . descubro diariamente lectores que me leen, a veces comentan y me da ilusión e impulso.

  5. Debes identificar que te gusta escribir y dedicar atención en ello a través de desarrollar sensibilizacion, admiración y no dejar de sorprenderte por todo aquello que te rodea. Entablar dialogo constante con tu entorno.

  6. La verdad es que destacaria la importancia de la influencia; si no tienes ganas de trabajar, busca autores que llamen tu atencion: Ve videos o lee sus libros, parecera que procrastinas, pero al contrario, te dara fuerzas para continuar tu trabajo y te renovara para escribir historias como tu influencia. Normalmente veo las entrevistasque daba Cortazar en el pasado o leo los comics de Neil Gaiman y con todo ello me dan ganas de elaborar buenas historias como ellos. Por eso considero esto como un metodo, algo curioso para ser mas productivo, al menos eso considero yo.

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