Por qué conviene dejar reposar el texto

Hace pocos días concluyó NaNoWriMo. Superar el reto de escribir cincuenta mil palabras en un mes es todo un hito. Si lo has logrado, vayan por delante nuestras felicitaciones.

Sin embargo, el trabajo para dar tu obra por finalizada todavía no ha terminado. Si eres un escritor avezado sabes que el borrador de cincuenta mil palabras (o más) que tienes entre manos todavía necesita trabajo antes de ser una obra terminada.

Puede que, a pesar de haber escrito miles de palabras, todavía tengas que seguir escribiendo algunos miles más hasta dar la novela por concluida. Y, en el caso de que hayas finalizado el borrador, todavía te quedan varias tareas importantes: las que atañen a la fase de revisión y a la fase de reescritura.

En este artículo te contamos cómo afrontar el trabajo que viene después de NaNoWriMo.

Hace poco estuvimos hablando de la revisión e hicimos hincapié en que es una parte del trabajo de escritor de gran importancia, tal vez la más importante. Tan importante que deberías acostumbrarte a considerarla sagrada. Por eso estamos seguros de que ninguno de quienes leéis con asiduidad nuestros artículos os saltaríais la revisión.

No obstante, existe un paso intermedio entre la escritura y la revisión que tampoco conviene saltarse: dejar reposar el texto.

Dejar reposar el texto

Dejar reposar el texto antes de acometer una primera lectura (que será la primera de muchas más) con intenciones de revisar, corregir, eliminar, pulir y enmendar es absolutamente necesario.

Solo cuando se deja reposar se adquiere la distancia suficiente respecto al texto que permite juzgarlo con cierto desapasionamiento y con una mirada fresca y descansada.

Dejar reposar el texto supone al menos tres beneficios que debes tener en cuenta: descansar, leer con ojos frescos y tomar distancia emocional respecto al texto.

1. Descansar

Mientras el texto reposa, tú también puedes descansar. Y ese descanso es muy necesario porque, sencillamente, tu cerebro lo necesita.

El tiempo que el cerebro puede permanecer concentrado en una tarea es limitado. Cruzado un determinado umbral de saturación el cansancio aumenta y la concentración disminuye.

Si has culminado el NaNoWriMo has vivido un mes de intenso esprint para alcanzar el cómputo de las cincuenta mil palabras. Pero incluso si has escrito tu novela sin prisas, la realidad es que has permanecido durante un lapso importante concentrado en ella, haciendo trabajar a tu cerebro para solventar problemas argumentales y demandándole esfuerzo para dar con las palabras y las frases apropiadas para contar tu historia.

Llegar al final de la fase de escritura agotado es perfectamente normal. De modo que lo apropiado es tomarse un descanso.

Por otro lado, las fases de revisión y reescritura son también fases muy arduas y demandantes. Exigen una gran atención y concentración, enfocarse en pequeños detalles, valorar con esmero cada palabra, cada frase y cada párrafo. De modo que no es buena idea iniciarlas sin solución de continuidad, inmediatamente después de culminar la escritura.

Si encadenas escritura y revisión comenzarás esta última ya cansado, por lo que es más probable que cometas errores y, en general, la calidad de tu trabajo se verá mermada.

Ten presente, no obstante, que dejar reposar el texto no significa que tú debas permanecer parado. Puedes aprovechar para realizar otras tareas de escritor: revisar otros textos, escribir algo nuevo, darle un empujoncito al marketing de tus libros y actualizar tu plan de marketing…

Joyce Carol Oates lo hacía así:

Cuando acabo una novela la dejo y empiezo a trabajar en relatos cortos, y más adelante en otra obra larga. Cuando acabo esa novela vuelvo a la novela anterior y reescribo la mayor parte de ella. Mientras tanto, la segunda novela se encuentra en un cajón del escritorio.

De hecho, cambiar de actividad resultará muy beneficioso, precisamente porque te ayudará a distanciarte del texto que acabas de finalizar para que sus detalles desaparezcan de tu memoria reciente, lo que, como enseguida vas a ver, resulta muy útil.

2. Leer con ojos frescos

Cuando terminas de escribir un texto y acto seguido lo relees con intención de revisarlo, en realidad tus ojos no ven el texto, lo que sucede en realidad es que tu cerebro lo recuerda.

Sabes lo que escribiste, las palabras todavía permanecen en tu memoria y ellas son las que acude a tu mente, en realidad no estás leyendo palabra por palabra y frase por frase. Ese es el motivo de que en ocasiones gazapos escandalosos sobrevivan a la fase de revisión.

Pero cuando se deja reposar un texto el tiempo suficiente luego puede leerse como si fuera de otro autor.

Los fallos, inconsistencias y errores se destacan con relativa claridad. Por suerte, también los aciertos, las frases redondas, los fragmentos donde tu estilo único y la historia en la que lo has engarzado brillan con fuerza.

Se trata de trabajar lo que está peor hasta dejarlo al nivel de lo que está mejor. Pero recuerda que es casi imposible abordar todos los problemas del texto con una única lectura.

Si no tienes muy claro cómo abordar esa lectura o consideras que no vas a ser capaz de detectar los posibles fallos, puedes confiar en nuestros ojos. En la Tutoría de Proyectos Narrativos nosotros leemos tu novela y te pasamos un detallado informe en el que te apuntamos aquellos aspectos que necesitan más trabajo y te damos sugerencias para solucionarlos con solvencia.

3. Tomar distancia emocional

El tercer beneficio de dejar reposar el texto es tomar distancia para que la emoción no empañe la lectura.

Escribir es un trabajo muy personal. Pones mucho de ti en cada obra.

Lo que, a la hora de enfrentarse al primer borrador, puede conducir a la euforia de creer que todo está bien. Puedes obviar los problemas y fallos del primer borrador, centrándote solo en las partes en las que has logrado un trabajo redondo.

O, por el contrario, si no has dejado pasar tiempo para tomar cierta distancia emocional, puedes considerar que todo está mal. Desestimarás las partes brillantes de la obra, que las hay, para centrarte solo en aquellos aspectos que necesitan más trabajo.

Ambas cosas, como comprenderás, son igual de peligrosas. Sobre todo la segunda. Porque si publicas un libro con errores, los lectores y los críticos se van a encargar de hacértelo saber. Pero si abandonas un primer borrador solo porque crees que no hay nada en él que pueda ser rescatado lo más probable es que nunca llegues a dar ninguno de tus textos por bueno.

Recuerda lo que dijo Hemingway: «Los primeros borradores son una mierda». Tienes que empezar a trabajar desde ahí para convertir tu borrador en un original que merezca la pena y que esté a la altura de lo que tú puedes hacer. (Recordando siempre que nadie lo hace perfecto a la primera y que van a ser necesarios un segundo y un tercero y tal vez un cuarto borrador).

Hace falta distancia emocional para descubrir que las escenas vibrantes que recordabas son flojas y que aquellos párrafos brillantes resultan en realidad impostados y abstractos. Sin esa distancia no podrás ser ecuánime, el esfuerzo que has realizado durante la escritura estará todavía muy fresco y caerás en la tentación de creer que lo mejor que puedes hacer es arrastrar tu borrador a la papelera de reciclaje. No lo hagas. Acostúmbrate a dejar reposar el texto.

Cuánto tiempo se debe dejar reposar el texto

La gran pregunta: ¿cuánto tiempo se debe dejar reposar el texto antes de acometer la lectura que inicia la fase de revisión?

Haruki Murakami apenas deja reposar el texto una o dos semanas, mientras que Stephen King aconseja dejarlo reposar durante unos meses. Y, como hemos visto, a Joyce Carol Oates le da tiempo a escribir varios relatos cortos y una novela mientras deja reposar el texto.

Como de costumbre, no hay una respuesta buena. La válida es la que te sirve a ti. Por eso es tan importante afinar un proceso de escritura propio, conforme a lo que mejor te funciona a ti. Incluso puede que tú prefieras no dejar reposar el texto.

No obstante, nosotros te lo recomendamos, por todos los puntos anteriores: darte un descanso, afrontar la primera lectura con una mirada fresca y tomar la suficiente distancia emocional respecto al trabajo realizado.

Sabemos que si se suma el tiempo de planificar, el de escribir y el de revisar sale una cuenta abultada. Para muchos autores, incrementar el tiempo que se tarda en escribir una novela añadiendo además un tiempo para dejar reposar el texto les parece insoportable. Están deseando darlo a leer sus amigos y familiares, enviarlo a un editor, verlo publicado…

Pero no olvides que, como dijo Flaubert, el talento es una larga paciencia.

Hay tertulia en los comentarios. Cuéntanos: ¿acostumbras a dejar reposar el texto?, ¿durante cuánto tiempo lo dejas descansar? ¿O por el contrario eres de los que prefiere lanzarse a revisar en cuanto acabas de escribir?

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  • buenas noches concluí una novela desde hace un año ya la dejé reposar ahora estoy en la parte de revisión encontré varios errores que en su momento no distinguí no soy un escritor profesional pero me gustaría serlo ya que la escritura me gusta desde que tenia diez años. tengo en mi haber varios artículos inconclusos de mi autoría pero debido a mi propia procrastinacion no había terminado ninguna hasta que tome la decisión de hacerlo sus artículos me han ayudado mucho. desafortunadamente por ahora no cuento con los medios económicos para suscribirme a sus interesantes talleres

  • En ocasiones, tras escribir una hoja, paro. Tomo distancia de 5′ y vuelvo a leer. Otras veces escribo 2 hojas y no mira hasta el otro día el texto. Voy de a poco. Me ahorro así un prolongado tiempo de reposo

  • Yo lo dejo descansar por lo menos dos semanas, ya estoy revisando, pero es agotador, a veces elimino y añado párrafos que creo innecesarios o repetitivos.
    Saludos a todos!

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