Masterclass gratuita

Cómo planificar tu novela

Aprende a hacer un buen trabajo previo de planificación que te evite bloqueos y ahuyente el temor a la página en blanco

Cuatro ventajas de escribir despacio

En nuestros artículos hemos aludido en numerosas ocasiones a la necesidad que tiene todo autor de desarrollar una escritura consciente. Es decir, concebir tu obra de manera intencional, de modo que esta no sea fruto del azar o de la improvisación, sino de una práctica reflexiva y de un proceso de escritura consecuente.

La escritura consciente requiere de al menos tres cosas:

  • Erradicar la escritura impulsiva, terminar con la costumbre de lanzarse a escribir apenas se tiene un vislumbre de la historia, sin un plan previo bien tramado que la sostenga.
  • Disponer de unos buenos conocimientos de los elementos y recursos de la ficción que te permitan sopesar las opciones y decidir cómo quieres desarrollar y presentar la historia y de qué manera vas a hacerlo.
  • Comprender que el proceso de concepción y escritura de una obra es un asunto que requiere mucho tiempo, además de dedicación y paciencia.

De la escritura consciente ya hemos hablado en este otro artículo. De las ventajas de escribir despacio vamos a hablar hoy.

1. Madurar como escritor

La primera ventaja de escribir despacio es, sin lugar a dudas, que ese es el camino para madurar como escritor.

Escribir consiste, después de todo, en capturar la vida. Pequeños fragmentos de la existencia quedan atrapados en las historias que el escritor cuenta y entre las palabras que elige para hacerlo.

Pero para que esos fragmentos de vida —que surgen de la experiencia personal, entendida en un sentido amplio, como ya indicamos— maduren, desarrollen todo su sabor y puedan plasmarse en una obra genuina es necesario que el escritor los tenga en la cabeza, observándolos y reflexionando sobre ellos, el tiempo necesario. Tiene que hacer suyos durante el tiempo suficiente el tema, los personajes, las ideas que expresará en el texto. Y ese tiempo nunca es corto.

En una sociedad abocada a ir cada vez más rápido y a exigir resultados inmediatos, la lentitud que exige la escritura parece imposible, fuera de lugar. Pero el arte, y la escritura es arte, es un proceso largo y arduo.

No es menos cierto que con un mercado editorial que demanda novedades de manera continua el escritor puede sentirse en cierto modo presionado para crear deprisa, para concebir y escribir sus obras con gran rapidez. Esa prisa, por desgracia, puede abocarle a no darse el tiempo necesario para madurar como escritor o para dejar que las ideas florezcan sin forzarlas. Es más, puede considerar que no es necesario —o que no tiene tiempo para— dedicar al estudio de su oficio o para especular sobre sus principios, en busca de su propia poética.

Sin embargo, reflexionar sobre el oficio y la propia creación resulta siempre estimulante y proporciona al escritor un mayor dominio de sus herramientas.

Y, aunque pueda parecer un contrasentido, dedicar tiempo a esa reflexión personal, a ese hacerse preguntas sobre la propia obra, y sobre cada obra que se escribe, ayuda al tiempo a desarrollar esa paciencia que el escritor precisamente necesita.

2. Crear obras bien concebidas

Escribir despacio también te permitirá crear obras bien concebidas, sólidas, sin lagunas, con un desarrollo sostenido y eficaz y personajes bien acabados.

Porque, sí, escribir también incluye todo lo relativo a la concepción y el plan previo, también ese es trabajo de escritor. Como repetimos a menudo, escribir no consiste simplemente en anotar palabras en un documento, sino que la tarea comienza ya en el momento en que el autor tiene el primer vislumbre de la obra y empieza a meditar sobre ella.

A menudo ese trabajo de reflexión y maduración se omite, por desconocimiento o por considerarlo innecesario. Con la idea apenas entrevista el autor se lanza a por la primera frase y eso conduce a bloqueos, proyectos abandonados u obras mediocres que necesitarán después mucho trabajo de reescritura para mejorar.

Por el contrario, darse tiempo para pensar sobre la obra y dejarla fructificar contribuye a escribir novelas consistentes. Necesitas tiempo para reflexionar bien sobre el conflicto y explorar sus caras, decidir la mejor forma de exponerlo y sopesar cómo va a afectar a los personajes. De igual modo tienes que conocer bien a tus personajes, decidir sus cualidades morales y de carácter y pensar cómo les va a afectar el conflicto y qué van a hacer para enfrentarse a él.

Escribir es tomar decisiones, y tomar buenas decisiones siempre implica darse tiempo para deliberar.

Y después todavía tienes que seguir pensando en acciones, escenas y situaciones que expresen todo lo anterior: la fuerza del conflicto, el carácter del personaje y la manera en que ambos chocan hasta que llega el desenlace.

Si nunca has trabajado usando un plan previo y no sabes cómo pergeñar el tuyo, el Curso de Novela puede ayudarte. Los módulos teóricos te enseñarán todo lo que tienes que saber sobre los elementos que forman una novela, y sus hojas de trabajo te darán una ruta para, paso a paso, ir sacando de entre las sombras cada aspecto, cada parte de tu novela.

3. Crear obras mejor escritas

Escribir despacio tiene además la innegable ventaja de que te permitirá escribir mejor.

Justamente la tarea neta de escribir, de poner palabra tras palabras, suele ser la favorita de la mayoría de los autores. Pero, a la hora de la verdad, no se le presta demasiada atención.

Escribir bien implica escribir correctamente, por supuesto, y eso implica emplear tiempo para pensar cada frase y volver sobre aquellas que puedan resultar incorrectas, oscuras o farragosas.

Pero cuando se escribe literatura se deben contemplar además otros elementos, más allá de la mera corrección lingüística. Hay, por supuesto, que elegir con tiento cada palabra. Pero también organizar las palabras en frases sonoras y rítmicas que se articulen en párrafos bien ordenados.

El escritor cuenta además con un sinnúmero de recursos —metáforas, enumeraciones, concatenaciones, oxímoron…— que puede emplear para subrayar el sentido, reforzar la sonoridad y el ritmo y, en definitiva, mantener la atención del lector. En efecto, el lenguaje es la red más efectiva, cuando se sabe usar bien, para atrapar entre sus mallas al lector.

Igualmente, cuando se abandonan las prisas y se dedica tiempo a escribir despacio es posible visualizar mejor las situaciones y acciones que darán lugar a las escenas; imaginar los escenarios para describirlos con detalle; detenerse en esos matices imprevistos de los personajes o del conflicto que surgen mientras se escribe para hacerlos constar, etc. Es como echar un simple vistazo a una fotografía o detenerse a contemplarla en detalle: los colores, el juego de luces y sombras, lo que queda en segundo plano, los detalles divertidos o curiosos…

4. Revisar en profundidad

Por último, escribir despacio te da tiempo para revisar tus obras en profundidad.

Dejando, lo primero de todo, dejar el texto reposar sin prisas, sin el afán por concluir y pasar a otra cosa. Guardada en un cajón o en un archivo de tu ordenador, la obra aguarda mientras tú tomas la distancia suficiente respecto a ella para poder después retomarla con cierta objetividad y desapasionamiento y emprender el proceso de revisión.

Sin embargo, a menudo el tiempo de reposo no existe o se acorta a lo mínimo y ello impide el necesario alejamiento, la imprescindible toma de perspectiva que son precisos para captar errores, lagunas y fallos.

También debes darte tiempo para leer el texto con detenimiento, con calma, y hacer además varias lecturas que atiendan a distintos aspectos: la estructura, los personajes, el lenguaje…

Y, naturalmente, volver a escribir despacio aquellas partes en las que hayas detectado descuidos o defectos. James Thurber dijo:

Para mí, escribir es sobre todo una cuestión de reescribir. Se trata de intentar mejorar continuamente el texto hasta llegar a una versión definitiva tan fluida que parezca escrita sin esfuerzo.

Ser un buen escritor lleva tiempo

La realidad es que llegar a convertirse en escritor, en un buen escritor, exige tiempo. Tiempo para formarse con calma, tiempo para leer mucho y con atención, tiempo para dedicarse con tranquilidad y sin prisas a la propia obra. Escribir despacio es una escuela para comprender esta verdad.

Al escribir despacio se pierden las prisas por publicar y por obtener el reconocimiento de los lectores y se aprende que lo verdaderamente importante es el trabajo bien hecho. Únicamente ese trabajo es el que merece la pena dar a la imprenta y presentar a los lectores.

Si quieres escribir una novela en un mes, si tienes prisa por llegar al desenlace, si no te das tiempo para madurar las ideas, para elegir los temas, si aspiras a escribir una obra perfecta al primer intento o a que lectores y editores te mimen desde bien temprano es más que probable que te lleves una desilusión.

Aprende a darte tiempo, aprender a ser paciente. Aprende a escribir despacio.

¿Eres de los que escribes despacio, o más bien todo lo contrario? ¿Dedicas tiempo a madurar y planificar la obra o te lanzas a escribir en cuanto una idea surge en tu mente? ¿Qué hay del proceso de revisión, cómo lo abordas? Hoy debatimos sobre escribir despacio en los comentarios, cuéntanos tu opinión.

Si te ha gustado este artículo, compártelo. Y únete a nuestra comunidad de escritores, todas las semanas recibirás en tu bandeja de entrada nuevos correos que te van a ayudar a desarrollar tu carrera de escritor. Te estamos esperando.

1 COMENTARIOS


Otros artículos:

Cómo crear personajes inspirados en personas reales
Ventajas de tener tu web de autor (explicadas con un caso real)
Cómo gestionar la frustración cuando eres escritor
  • {"email":"Email address invalid","url":"Website address invalid","required":"Required field missing"}
    >