¿Y después de NaNoWriMo, qué?

¿Y después de NaNoWriMo, qué?

Terminó noviembre y con él el reto de NaNoWriMo.

Si eres uno de los muchos escritores que cada año logran superar el reto tendrás un documento con cincuenta mil palabras. Pero entre la euforia de haber superado un reto de semejante magnitud, empieza a infiltrarse un pensamiento insidioso: «¿Y ahora qué?».

De eso vamos a hablar hoy, de cómo afrontar el manuscrito de cincuenta mil palabras que aguarda en la memoria de tu PC.

Antes que nada

Pero antes de entrar en materia, queremos invitarte a que te des un aplauso. Recibe también el nuestro.

¡Has escrito cincuenta mil palabras en treinta días!

Eso es un logro mayúsculo, sobre todo si es la primera vez que participas en el reto de NaNoWriMo.

Pero todavía hay más. Como te contábamos aquí, durante este mes has demostrado que puedes escribir todos los días.

No ha habido lugar para la pereza ni para la procrastinación. Has organizado tu agenda diaria para disponer del tiempo necesario para dedicarle al reto. Tal vez incluso has involucrado a tu familia para que te prestaran su apoyo logístico, librándote de ciertas tareas o dejándote el espacio necesario para poder sentarte a escribir tranquilo y concentrado.

Así que lo primero que debes hacer es extraer las enseñanzas que este mes de intenso trabajo te ha dejado.

Seguro que has descubierto cosas sobre tu proceso de escritura: por ejemplo, puede que prefieras escribir de noche o a primera hora de la tarde.

También habrás aprendido a organizar tu agenda para hacer en ella espacio a la escritura. Porque recuerda que si la escritura es importante para ti, tiene que ocupar un sitio en tu día a día. Por ejemplo, puede que hayas descubierto que dispones de tiempo para escribir todas las mañanas, antes de que el resto de la familia se levante; o que como mejor te organizas es si reservas las mañanas de los sábados como tiempo de escritura.

A este respecto todavía has podido descubrir más cosas: como la cantidad de tiempo que perdías viendo la tele, leyendo blogs —menos este ?— o durmiendo la siesta. El mes intenso de escritura que supone el reto de NaNoWriMo te ha enseñado a establecer prioridades. Seguro que hay actividades a las que puedes decir adiós ahora que has descubierto que no eran más que ladrones de tiempo que te alejaban de tus objetivos.

Así que después de los treinta días del reto de NaNoWriMo no solo tienes un manuscrito de cincuenta mil palabras, también eres un mejor escritor que se conoce mejor a sí mismo y que tiene una mejor rutina diaria en la que la escritura encaja mejor.

Y eso es excelente.

Aprovecha el impulso

Vale, ahora eres un escritor más disciplinado. También más consciente de todo lo que eres capaz de lograr cuando te centras y pones el foco en alcanzar un objetivo.

Pero el archivo de tu novela sigue estando en tu ordenador a la espera de que te pongas con él.

Como ya sabes, el reto de NaNoWriMo se basa en la cantidad de palabras, pero no en la calidad del conjunto.

Y tiene sentido, porque el objetivo del reto es que los escritores se pongan las pilas, que se demuestren que son capaces y que venzan la procrastinación.

Pero eso significa que el original de cincuenta mil palabras que tienes entre manos todavía necesita trabajo antes de ser una obra terminada, una novela que el lector saboree desde el principio hasta el final.

A decir verdad, el trabajo duro empieza ahora.

Sentarse a escribir algo más de mil quinientas palabras al día, llevado en alas de la historia pero sin prestar mucha atención a detalles como la coherencia, el desarrollo de los personajes o la solidez de la trama es relativamente fácil. De hecho, también es tremendamente divertido, ¿verdad?

Pues lo que viene ahora te va a gustar todavía más. Y lo mejor que puedes hacer es no desaprovechar el impulso que el reto de NaNoWriMo te ha dado.

Mantén la rutina que te has creado (o mejórala allí donde sea necesario) y sigue adelante. La historia que has escrito y el esfuerzo que has puesto en ella se lo merecen.

¡Así que a por ello!

El punto de partida

Lo primero que tienes que hacer es valorar el punto de partida, qué es lo que tienes.

Así que pare empezar debes asegurarte de que el borrador está terminado.

Puede que no hayas alcanzado las cincuenta mil palabras. Pero puede que incluso aunque las hayas alcanzado la historia no esté terminada. Según la historia que quieras escribir treinta días pueden no ser suficientes y tal vez te hayan quedado cosas por terminar.

Asegúrate de que la línea argumental está completa y tienes un planteamiento, un desarrollo y un final, aunque sean meros esbozos titubeantes.

Si falta alguna de esas partes, ponte con ella y escríbela. Aunque sea un mero esbozo titubeante. Ya habrá momento para mejorarla. También habrá momento de añadir cosas como tramas secundarias, contexto o descripciones.

Y ahora el camino se divide en dos, dependiendo de si antes de empezar a escribir hiciste o no el trabajo previo que siempre recomendamos.

Si hiciste trabajo previo

Si nos sigues desde hace tiempo (y haces caso de nuestras recomendaciones) antes de empezar el NaNoWriMo habrás dedicado algo de tiempo a planificar tu novela y a darle cierta estructura.

Esa estructura habrá sustentado, más o menos, el aluvión de palabras que cada día has colocado sobre ella.

Enhorabuena, porque tú lo vas a tener más fácil para trabajar en tu manuscrito.

Coteja lo que has escrito con los esquemas y notas que hiciste antes de empezar a escribir y comprueba dónde te has alejado de ellos.

Valora si ese desvío es pertinente o si desvirtúa la idea que tenías. Analiza las posibilidades y toma las decisiones apropiadas. Documenta todo el proceso, tomando nota de los fallos que aprecias, de las opciones que barajas para subsanarlos y de las decisiones que tomas.

Pero todavía no reescribas nada, déjalo estar. Luego te explicamos por qué.

Si no hiciste trabajo previo

Si eres de esos escritores que prefiere lanzarse a la aventura sin plan de acción previo, ahora vas a tener más trabajo que hacer.

Es por eso que os encarecemos una y otra vez la necesidad del trabajo previo, porque facilita mucho las cosas.

Escribir no es poner una palabra detrás de otra. Escribir es elaborar una obra con significado, dotada de equilibrio entre sus partes, con una estructura que la sostenga, en la que los personajes sufran una evolución… y un largo etcétera.

Acumular palabras en un documento es como preparar la mezcla de arcilla. Escribir una novela es sentarse ante el torno para dar a esa arcilla una forma y construir un artefacto inteligible.

Así que el trabajo que no hiciste antes de empezar a escribir vas a tener que hacerlo ahora.

Puedes pensar que da lo mismo, pero no es así. Porque sin plan previo es más probable que tu borrador adolezca de agujeros en la trama; de incoherencias; de personajes estereotipados o planos; de una estructura sin equilibrio, donde probablemente el planteamiento haya fagocitado parte del desarrollo y el final sea un apéndice diminuto, poco más que un esbozo.

Así que ahora tienes que volver sobre todo ello y comprobar:

  • Que haya un planteamiento, un desarrollo y un desenlace y que cada parte guarde una proporción correcta con respecto a las otras.
  • Que haya un conflicto. Pero un conflicto relevante, que interese al lector y tenga la entidad suficiente como para impulsar el desarrollo de la historia.
  • Que la historia empiece a narrarse en el lugar adecuado. No tienes por qué remontarte al origen de los tiempos o presentar la niñez de tu protagonista. Busca el elemento detonante, allí donde el conflicto hace acto de presencia, y sitúa cerca de él el principio.
  • Que el personaje es creíble y capaz de despertar la empatía del lector. Y que evoluciona a lo largo de la historia como consecuencia de las experiencias que vive
  • Que haya una línea de tiempo discernible, pero también una línea causal.
  • Que el conjunto tenga coherencia y verosimilitud.

Revisa tu original para comprobar todos los puntos de la lista anterior.

Toma notas de los fallos. Analiza las posibles soluciones y decídete por las más convenientes.

A continuación ponte a trabajar para reescribir aquellas partes donde has detectado los fallos.

Te va a llevar algo de tiempo, pero como gracias al NaNoWriMo tienes una nueva rutina de escritura, lo vas a hacer sin problema.

Deja pasar un mes

Si eres de los escritores que trabajan con plan previo puedes aprovechar el mes de diciembre para hacer el trabajo ligero que te recomendamos más arriba: cotejar original y esquemas previos, tomar notas y decidir posibles vías de mejora.

Habrás terminado justo para darte unas merecidas vacaciones de Navidad en las que disfrutar con tu familia y tus amigos y cometer pequeños excesos con el marisco y el turrón. Desconecta de tu novela y pásalo bien.

Si no hiciste trabajo previo posiblemente las fiestas te pillen en pleno proceso de reelaboración. Aun así, como ahora eres más productivo, seguro que encuentras tiempo para darle un sorbito al champán.

Seguramente necesitarás también el mes de enero para tener a punto el primer borrador. Cuando acabes, también para ti habrá llegado el momento de desconectar de tu novela y dejarla reposar.

Con el primer borrador totalmente listo, esto es, habiendo terminado las partes que pudieran estar inconclusas y habiendo tomado nota de los puntos de mejora y sus posible soluciones deja pasar al menos un mes antes de volver a leer el texto y empezar la labor de reescritura.

Necesitas ese tiempo para distanciarte de lo que has escrito y poder verlo con ojos más objetivos y críticos.

Transcurridos treinta días vuelve a leer tu novela. Te sorprenderá lo distinta que te parece y posiblemente encuentres fallos (pero también virtudes) que antes te habían pasado desapercibidos.

De nuevo toma nota de los errores. De aquellas partes que merecen un mayor desarrollo. De aquellas otras que deben ser eliminadas. De todo lo que debe ser reescrito.

Otra vez tienes que pararte a sopesar opciones para elegir la manera en que vas a solventar aquellas partes poco conseguidas. Este es el momento de volver a hacer esquemas y tomar buenos apuntes.

Con las ideas claras, habrá llegado el momento de reescribir.

Y puede que, cuando acabes, todavía necesites dejar pasar otro mes y volver a leer y reescribir. No te asustes ni te desanimes: el proceso es largo, pero vas a disfrutarlo y al final tendrás una novela magnífica entre tus manos.

Y todo gracias a haber participado en el reto de NaNoWriMo.

Si quieres recibir nuevas ideas que te ayuden a revisar tus originales y a mejorar tus obras, únete hoy mismo a nuestra comunidad de escritores. Deja abajo tu nombre y tu correo y estarás dentro.

  • Diana dice:

    Yo aún estoy escribiendo con el mismo ritmo que el Nanowrimo porque me queda la mitad de la historia por escribir; pero en mi tiempo libre voy tomando ya buena nota del proceso que me espera después en enero (porque acabar la historia lo haré este mes, si en 30 días hice la mitad, en otros 30 hago la otra mitad por mis narices >..< Eso solo me vale para lanzar ideas que cohesionar luego en el trabajo previo, pero comprobadísimo que no para escribir.

    Sin embargo, me gustaría contar con algún artículo o dos más extensos sobre el proceso de edición y maquetación: métodos o técnicas, pasos a tener en cuenta, como deben quedar las líneas huérfanas que llaman (o viudas, nunca me acuerdo del nombre), reglas sobre donde cortar las palabras o trucos de cómo asegurar que los tiempos verbales y oraciones están bien construidas… Ese tipo de cosas, no tanto "cómo poner el texto bonito en word para llevar a imprenta" Espero haberme explicado bien.

    MIL GRACIAS por este blog porque me dais la vida. Si llego a ser escritora, será sin duda porque gracias a este blog he recuperado las ganas y sobretodo y más importante, estoy adquiriendo técnica, cosa que jamás en la vida nos han dado en el colegio ni en ninguna parte.

    • sinjania dice:

      Hola, Diana:

      Tomamos nota de tus sugerencias para futuros artículos, aunque lo cierto es que los temas que propones quedan algo fuera de nuestro ámbito.

      Los «trucos de cómo asegurar que los tiempos verbales y oraciones están bien construidas» no existen. Se trata de tener un buen manejo de la sintaxis y la gramática. Eso se consigue leyendo mucho. Y si tienes dudas de tu pericia en ese tema, te recomendamos que acudas a un corrector profesional.

      Lo mismo respecto al proceso de maquetación. Ese es el trabajo de un profesional y si quieres que la maqueta de tu texto quede impecable, lo mejor es que colabores con uno.

      Mucha suerte con tu novela. Nos gusta saber que hemos ayudado aunque sea un poquito a que te pongas las pilas.

      Un saludo.

  • Silvana dice:

    gracias por los consejos. a verdad fue que no participer en el reto pero si tengo un bosquejo, por lo que ahora voy a colocar en practica lo aconsejado y espero tener algo decente en enero. gracias

    • sinjania dice:

      Así es, Silvana, estas recomendaciones valen para cualquier bosquejo que tengamos y en el que queramos seguir trabajanado.

      Gracias por leernos. Un saludo.

  • GILBERTO dice:

    excelente su ayuda para nosotros los escritores noveles. gracias

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