6 características de un buen lector cero

6 características de un buen lector cero

Como escritor, seguro que ya sabes lo que es un lector cero. Tal vez incluso hayas entregado tu novela a varios de ellos para que la evalúen y te indiquen sus fallos.

Porque esa es exactamente la labor de un lector cero: leer una obra antes de su publicación para indicar al autor defectos, puntos flacos, clichés o aspectos mal resueltos.

Los lectores cero te señalarán aspectos que todavía puedes subsanar antes de mandar tu libro a imprenta, subirlo a Amazon, enviárselo a un editor para que lo valore o presentarlo a un concurso.

Es una visión externa que te permite mejorar la obra, además de tener una primera impresión de cuál va a ser la acogida de los lectores.

Por qué usar lectores cero

Porque los lectores cero aportan una mirada fresca, nueva y descansada.

Después de dedicar meses y meses a trabajar en tu novela, tú no tienes una visión «real» de la misma. Incluso aunque trates de juzgarla con ecuanimidad.

Sí, es cierto que tú mismo has captado errores o has pensado ideas que mejoran la historia de manera radical. Pero, de alguna manera, lo que hay en tu mente es algo que no concuerda con lo que de verdad hay sobre el papel (o en el documento del procesador de texto).

Hay escenas que tú crees que están clarísimas, pero que el lector no puede representarse con tanta claridad.

Hay cosas que «crees» que están, pero resulta que, en una de las revisiones, las borraste. Y hay cosas que creías que habías borrado, pero están.

Hay un personaje al que has cogido cariño y te obstinas en mantener, pero que en realidad pinta poco en la trama.

Puede haber fallos en la secuencia temporal. O que, aunque esta sea correcta, haya quedado confusa puesta por escrito.

Hay muchas pequeñas (y grandes) cosas que alguien que no haya pasado los últimos meses inmerso en el texto puede ver casi al primer vistazo. Pero tú no.

Tú no porque en realidad tú no lees el texto, sino que en lugar de ver las palabras y las frases recreas en tu mente la escena tal como la concebiste. Pero a lo mejor no es eso lo que, a la hora de la verdad, escribiste.

Tú no porque en realidad no lees el texto, lo recuerdas. Lo recuerdas porque casi te lo sabes de memoria. Y eso te impide ver el texto tal cual es, con sus fallos (y sus incontables aciertos, por supuesto).

Por eso la mirada del lector cero que se adentra en el texto de nuevas puede ser tal útil para un escritor.

Cuándo enviar tu obra a los lectores cero

Si te ha gustado la idea de contar con la mirada limpia de un lector, te estarás preguntando en qué momento del proceso de escritura debes incorporarla.

¿Mientras todavía estás escribiendo?, ¿cuándo ya has terminado el primer borrador?, ¿antes o después de la corrección?

Nuestra recomendación es que entregues tu original a tus lectores cero al final de todo el proceso de escritura. En el momento en que des por finalizada tu obra y consideres que ya está lista para ser publicada.

La obra que pases a tu lector cero no puede ser un borrador. Un borrador necesita todavía mucho trabajo. De hecho, hay cosas que sabes que todavía no son definitivas y que vas a cambiar o incluso eliminar. Así que no tiene mucho sentido entregar un primer borrador.

La obra que pases a tu lector cero debería haber pasado ya por varias fases de revisión y reescritura. Ser una obra lo más definitiva posible, lo más parecida posible a la novela que te gustaría entregar a tus lectores (a los lectores «verdaderos», no a los cero).

Además, la obra que entregues debe haber pasado ya por una corrección que la limpie de erratas y faltas de ortografía.

No es necesario que sea una corrección profesional, puedes hacerla tú mismo. Pero es primordial que el texto que pases a tus lectores cero esté limpio. El lector debe centrarse en la trama, los personajes, el argumento… y no deben distraerlo de esa labor las comas mal puestas o la falta de tildes.

Entre las labores de un lector cero no se incluye la de la corrección del texto, aunque muchos señalan pequeñas erratas para ayudar al autor. Si además de una lectura que te ayude a mejorar los aspectos esenciales de la novela, como la estructura, las posibles lagunas argumentales o las inconsistencias, buscas una revisión ortotipográfica atenta, échale un vistazo a la Tutoría de Proyectos Narrativos.

Naturalmente, después de que los lectores cero emitan su veredicto y te pasen sus sugerencias, todavía deberás volver a hacer una última reescritura de tu obra para incorporar a ella las recomendaciones que te han dado, si las estimas pertinentes.

Después de la labor del lector cero

Como acabamos de apuntar, una vez que el lector cero te señale los posibles fallos de tu obra, toca reescribir para corregirlos.

Sí, lo sabemos, una nueva reescritura supone más trabajo. Pero es lo que toca cuando quieres que tu novela resulte perfecta.

Repasa atentamente las indicaciones que los lectores cero te hayan dado y valóralas. Tal vez no todas te convenzan. Algunas pueden alejar la historia de la idea original que tenías. Otras pueden ser una mera cuestión de gusto personal; es decir, que al lector le hubiera gustado más que la historia sucediera de otra manera, lo cual no quiere decir que tal y como sucede esté mal.

Después piensa en las diferentes posibilidades de agregar a tu novela las sugerencias de tus lectores cero. Y asegúrate de que las modificaciones que incluyas no afectan a otros puntos de la novela. Si es así, cambia todo lo que sea preciso.

Tanto para asegurarte de que las sugerencias de los lectores cero no te alejan por completo de la idea original, como para comprobar dónde introducir los cambios y si estos afectan a otras partes de la historia, los esquema y notas de la fase de trabajo previo te van a ser muy útiles.

Por último, vuelve a corregir. Puede que en las partes que has añadido o modificado se hayan colado errores de ortografía o gramática. Acaba con ellos. O contrata a alguien que lo haga.

¿Es imprescindible contar con lectores cero?

¿Es imprescindible contar con lectores cero?

En absoluto. Puedes saltártelos y fiarte de tu propio criterio para dar la obra por buena.

¿Es recomendable?

Por lo general, sí. Pero depende de la calidad de los lectores cero que escojas para enviarles tu libro.

Más arriba decíamos que un lector cero puede recomendarte un cambio porque la historia no sucede tal como a él le gustaría. Pero eso no implica que la novela está mal o que contenga errores.

Los lectores cero deben estar entrenados para cazar inconsistencias argumentales, fallos en la estructura. Pueden incluso proponer mejoras en la trama que la hagan más interesante a nivel literario. Seguro que detectan a esos personajes que no aportan nada a la historia y tal vez te digan cómo darles un papel más relevante.

En definitiva, los lectores cero tiene que ser lectores excelentes.

Si los lectores cero que valoran tu obra no son excelentes lectores su opinión no solo puede valer poco, puede incluso ser contraproducente.

Características de un buen lector cero

El que una obra pase por el escrutinio de un lector cero tiene un motivo: mejorarla allí donde sea posible.

Por eso el lector cero tiene que ser capaz de aportar comentarios e ideas inteligentes que te ayuden.

De ahí que el primer requisito de un lector cero es que sea un lector competente.

  • Que lea mucho y desde hace mucho

Para ello sobra decir que tiene que ser una persona que lea mucho. Una persona que lee una docena de libros al año no tiene el suficiente bagaje para considerar tu novela desde una perspectiva amplia y rica.

Si además de leer mucho lleva muchos años leyendo, mejor que mejor. Sí, mejor un lector cero de treinta años que uno de veinte. Y mejor uno de cuarenta que uno de treinta. Aquí la edad (y la experiencia) juegan a favor.

  • Que tenga sólidos conocimientos de narratología

Que conozca las artimañas de los escritores. O, lo que es lo mismo, que sepa bastante de los recursos, técnicas y maneras de los escritores. Gracias a esto podrá valorar cuáles has usado tú. Y gracias a su bagaje lector podrá compararlo con cómo lo han usado otros escritores. Y gracias a la suma de ambas cosas podrá darte consejos pertinentes.

  • Que lea de todo

Que lea de todo. Se suele recomendar a los escritores que elijan, como lectores cero para su obra, a lectores de su género. Lectores que, por ejemplo, acostumbren a leer novela negra si lo que el autor escribe es novela negra.

Pues coge este consejo con pinzas.

Sí que es cierto que un lector de un determinado género suele conocer dicho género a la perfección. Pero también es verdad que, debido a que suele leer un único género, puede no tener una visión amplia de la literatura.

Un lector que tenga amplias lecturas podrá hacerte recomendaciones menos sesgadas, recomendaciones desde fuera de la caja. Puede que te sugiera que añadas algo que no es común en un determinado género, pero que tu lector cero ha visto aplicado en otras obras, dándote así ideas frescas y originales que te hagan romper el molde de tu género.

Por otra parte, un lector que suela leer mucho y de todo seguro que también ha leído novelas de tu género. Sin lugar a duda las más representativas, también las que, en la actualidad, estén descollando. Por eso podrá señalarte tópicos, clichés e ideas manidas.

  • Que conozca el panorama literario actual

Porque ese es otro requisito de los buenos lectores cero. Que estén al día del panorama literario. Un buen lector cero conoce a los nuevos autores relevantes y las nuevas formas de narrar y eso enriquece su visión.

  • Que comprenda la importancia de su labor

Un buen lector cero es, además, aquel que comprende la importancia de su labor. Sabe que no va a leer tu obra por diversión, sino para darte una opinión esmerada, bien argumentada, seria y constructiva. Es consciente de que su valoración puede implicar que haya modificaciones en una obra literaria (y no olvidemos que una obra literaria está destinada a perdurar) y que además esas modificaciones van asuponer trabajo y desvelos para ti.

  • Que sea imparcial

Por último, un buen lector cero es imparcial. Si tu madre cumple todos los requisitos anteriores y te parece la persona ideal para ser tu lectora cero, en realidad no lo es. Porque es tu madre y puede juzgarte con más blandura, obviar fallos o dar por buenas algunas ideas flojas solo por ahorrarte trabajo y ver que por fin concluyes esa obra que tan importante es para ti y en la que tanto llevas trabajado.

Así que cuidado con pedir a parientes y amigos que sean tus lectores cero.

El cuestionario para los lectores cero

Es común que el escritor acompañe el documento de su novela de otro que incluye un pequeño cuestionario para que el lector valore determinados aspectos de la novela: personajes, desarrollo del argumento, diálogos, descripciones, planteamiento y final, etc.

No te recomendamos que lo hagas.

En primer lugar porque, al plantear preguntas, de algún modo estarás dirigiendo las respuestas. El lector cero, sobre todo si es bisoño, cree que es por ahí por donde tiene que buscar. Y sus comentarios van a ceñirse a lo que tú le hayas indicado.

En segundo lugar porque estamos hablando de la conveniencia de buscar lectores cero de calidad. Un buen lector cero ya sabe en qué tiene que fijarse en una obra literaria y no precisa de tus indicaciones. Luego acompañar tu obra con un cuestionario sobra si de verdad has buscado un buen lector cero.

Un beneficio más de los lectores cero

Un buen lector cero puede aportar muchísimo a tu novela. Señalarte errores e incluso darte opciones para subsanarlos. O apuntarte ideas que hagan tu novela más compleja, más completa y más robusta.

Pero hay algo más que los buenos lectores cero pueden hacer por ti: aportarte percepciones que puedes usar para promocionar tu obra.

De la valoración de un buen lector cero puedes sacar frases, conceptos e ideas que te sirvan a la hora de presentar tu obra a un editor o a un agente.

También para construir la página de venta del libro, el correo que mandes a los blogueros literarios o los textos de tus campañas en redes sociales.

Porque, como hemos dicho, un lector cero ve cosas que tú no ves. En parte porque su mirada es fresca y en parte por sus conocimientos. Así que va a poner el foco en aspectos valiosos de la novela que para ti puede que hayan pasado desapercibidos o que no fueras capaz de expresar de manera certera.

Ya has visto la importancia que puede tener el trabajo de un lector cero cuando está bien hecho. Es una labor significativa y valiosa que puede salvar una obra regular o convertir una buena novela en una obra maestra. Si te gusta leer es un privilegio colaborar de alguna manera en la preparación de una obra. Y como escritor, es un gusto echarle un cable a un colega.

¿Te gustaría que fuéramos tus lectores cero? Échale un ojo a la Tutoría de Proyectos Narrativos. Ponemos nuestros diez años de experiencia trabajando con escritores a tu servicio.

  • Mª Pilar Jiménez González dice:

    Muy interesante, pero cómo contactar con un lector cero.

    Saludos

    • sinjania dice:

      Hola, Mª Pilar:

      Puedes encontrarlos en grupos de escritores (en foros o en redes sociales). Pero asegúrate de que cumplen los requisitos que enumeramos.

      Otra opción es contratarlos.

      Saludos.

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