En su libro Cómo piensan los escritores, Richard Cohen menciona una carta de HonorĆ© de Balzac en la que el ilustre escritor francĆ©s confesaba que no habĆa salido de su estudio ni una vez en veintisĆ©is dĆas y aƱadĆa: Ā«A veces creo que tengo el cerebro en llamasĀ».
Si eres miembro de nuestra comunidad de escritores y nos lees desde hace tiempo sabrĆ”s que en Sinjania creemos sobre todo en el trabajo. El talento, la musa, la inspiración, el Ć©xtasis de la escritura⦠forman parte de lo que nosotros hemos dado en llamar la mĆstica de la escritura.
Los escritores noveles soléis fantasear con elementos que quedan fuera de vuestro control: «no estoy inspirado», «no sé si tengo talento», etc., y los usÔis como excusa para no hacer lo que tenéis que hacer: leer sin tasa, formaros y ”poneros a escribir!
Es consolador poner la culpa fuera, lo sabemos. Cuando te dices que estĆ”s bloqueado o que las musas no te han visitado ese dĆa, en realidad sabes que te estĆ”s contando un cuento que te permita abandonar el escritorio y enchufarte a Netflix. Porque eso es mĆ”s fĆ”cil que asumir la propia responsabilidad del trabajo por hacer. Es mĆ”s fĆ”cil que perseverar aunque cueste, mĆ”s fĆ”cil que sudar cada palabra.
A pesar de todo ello, no cabe duda de que en ocasiones hay momentos felices en los que los escritores tenĆ©is el cerebro en llamas, como decĆa Balzac. Nuestra experiencia de mĆ”s de diez aƱos trabajando codo con codo junto a cientos de escritores nos permite atestiguarlo.
Momentos privilegiados
No solo Balzac, tambiĆ©n William Faulkner, George Eliot o Thomas Mann hablaron de un especial estado de consciencia que les acometĆa en ocasiones mientras escribĆan. Proust los llamaba Ā«momentos privilegiadosĀ».
Estos autores aluden a experiencias en las que «otro» parece tomar las riendas. La escritura fluye, el tiempo parece detenerse o alargarse y la obra avanza de un modo que el escritor sabe perfecto. Algo semejante a lo que comúnmente se denomina «un rapto de inspiración».
En efecto, la inspiración parece entrar en juego en esos momentos privilegiados durante los cuales el escritor tiene el cerebro en llamas, pero no es el Ćŗnico factor. En el artĆculo repasaremos algunos de los elementos que intervienen en la consecución de esos raptos de inspiración.
Ahora bien, vaya por delante la advertencia de que estos momentos privilegiados son eso: momentos. Aunque pueda adquirirse cierta habilidad para fomentarlos, como veremos, no parece posible convertirlos en algo cotidiano; precisamente porque intervienen diversos factores, todos ellos muy delicados y casi siempre aleatorios.
Escribir es una lĆnea directa con el subconsciente
John Cheever decĆa que escribir es como tener una lĆnea directa con el subconsciente.
En su libro, Richard Cohen cita tambiĆ©n a Schiller, quien al parecer decĆa:
En los cerebros creadores sospecho que la Razón relaja su vigilancia frente a las puertas de entrada dejando que las ideas irrumpan sin orden ni concierto.
Inconsciente y subconsciente tienen mucha importancia en la escritura. Miedos latentes, deseos inconscientes, ideas, sueƱos, recuerdos reprimidos, opciones descartadas⦠Todo eso que forma parte del sustrato de la psique del autor se encarna un dĆa en palabras, toma la forma de historias y personajes.
Y es esa Ā«cara ocultaĀ» la que, cuando se manifiesta o se vuelve mĆ”s claramente perceptible, hace que el escritor sienta que es Ā«otroĀ» el que escribe. TambiĆ©n la que lleva a que en ocasiones considere que la historia o el argumento se le han escapado de las manos, como explicamos en el artĆculo titulado QuĆ© hacer cuando los personajes no obedecen al escritor.
En Historia secreta de una novela, Mario Vargas Llosa escribe:
Fue por esta época que descubrà que las novelas se escriben principalmente con obsesiones y no con convicciones, que la contribución de lo irracional era, por lo menos, tan importante como la de lo racional en la hechura de una ficción.
La intuición
AdemĆ”s del subconsciente, tambiĆ©n la intuición estĆ” Ćntimamente ligada con la obra de arte.
Gracias a la intuición se añaden componentes emocionales, elementos psicológicos, elementos simbólicos e incluso atÔvicos⦠que ponen en relación la obra con aquello que de mÔs humano, para bien o para mal, hay en nosotros.
Pero esa intuición no suele ser, como se cree, un chispazo azaroso. En realidad, para ser vĆ”lida y verdaderamente fructĆfera, la intuición debe ser fruto del conocimiento y de la madurez de las ideas.
Cuando se tienen conocimiento y experiencia, se sabe qué hacer, por dónde conducir la obra casi sin tener que detenerse a pensarlo. Simplemente el conocimiento acumulado permite que tu cerebro, actuando como un superordenador, evalúe opciones y tome una decisión acertada en cuestión de milésimas de segundo.
La intuición puede por tanto desarrollarse y de hecho lo harÔ como resultado de tu experiencia. Una vez mÔs debemos insistir en que leas e inviertas tiempo en el anÔlisis de las obras de los maestros.
Fórmate también para conocer los mecanismos de la ficción. Aprende a distinguir los elementos que interviene en las buenas obras literarias, también los que intervienen en las malas. Asà afinarÔs tu intuición y ella sabrÔ llevarte por el camino correcto.
Y, por supuesto, escribe. Es la experiencia del dĆa a dĆa la que afina la intuición. AdemĆ”s, escribir mucho y de continuo facilita el entrar en uno de esos momentos privilegiados, como veremos despuĆ©s.
La inspiración
MÔs arriba hemos mencionado la inspiración, cuando llega en forma de un rapto que posee al escritor y parece llevarlo en volandas.
No solo eso, la inspiración concede al escritor la seguridad inapelable de que lo que estÔ escribiendo es bueno, que serÔ un fragmento que apenas necesite reescritura o corrección; algo que, como probablemente sepas, no sucede a menudo.
Pero ya conoces el dicho: «Que la inspiración te encuentre trabajando». Porque ese rapto es imprevisible, nunca se sabe cuÔndo puede llegar uno. Y no puedes confiar en escribir una obra, al menos en un plazo razonable de tiempo, si te limitas a aguardar esos momentos extÔticos de inspiración.
La improvisación
La improvisación se relaciona de manera muy cercana con la inspiración: llega uno de esos raptos e improvisas.
Sin embargo, con la improvisación sucede como con la intuición: para que funcione de verdad tienes que disponer de amplios conocimientos y muchas horas de escritura a tus espaldas.
«Después de cuarenta años he llegado a escribir de forma espontanea», apuntó Italo Calvino.
Aunque se suele creer lo contrario, los frutos de la improvisación no acostumbran a ser los mejores. Se suele considerar que lo improvisado siempre resulta original, pero en realidad no suele ser asĆ.
La originalidad no es consecuencia de la improvisación, sino de la reelaboración de modelos, ideas, temas, personajes⦠tomados de las creaciones de los autores que te preceden. También hemos hablado ya acerca de la originalidad, si te interesa el tema.
No olvides que las buenas obras no se improvisan. Hay mucho trabajo tras ellas, muchas decisiones, muchos desvelos. Nadie escribe una obra memorable a base únicamente de improvisación.
Cómo se entra en ese estado
Hemos repasado algunos de los elementos que podrĆan intervenir en esos momentos privilegiados que referĆa Proust. La intuición, la inspiración, la improvisación, cierta conexión con el subconsciente son algunos de los factores, un tanto azarosos, que contribuyen a crear la sensación de tener el cerebro en llamas.
También hemos mencionado que estos momentos son aleatorios, no parece posible inducirlos. Por ello no es recomendable que aguardes a experimentar uno para entonces ponerte a trabajar en tu obra. El trabajo continuo y perseverante, la formación y la lectura son un camino mucho mÔs seguro si quieres culminar una obra que merezca la pena.
Volviendo a Richard Cohen, el autor considera que en la escritura Ā«deben estar presentes lo apolĆneo y lo dionisiaco, la espontaneidad y la contención, la emoción y la disciplinaĀ». Es decir, estudia, planifica, prepĆ”rate y escribe siempre, pero acepta con gozo esos momentos en los que la escritura se convierte en Ć©xtasis. Son un don.
Por nuestra parte, creemos que precisamente hacer un buen trabajo previo y tener conocimientos sólidos sobre narratologĆa facilita la llegada de los momentos privilegiados.
Por eso tantos escritores adoran el NaNoWriMo. Al escribir una media de mil quinientas palabras durante treinta dĆas, entran en un flujo de trabajo que facilita la creatividad y el desarrollo de la idea. Lo bueno es que se puede hacer un NaNoWriMo en cualquier mes del aƱo y tal vez lo ideal serĆa hacerlo de enero a diciembre, con algunas pausas para descansar, por supuesto, porque descansar tambiĆ©n es necesario.
¿Has tenido tú alguno de estos momentos privilegiados?, ¿te suceden con frecuencia? ¿Qué factores crees que intervienen en ellos? ¿Cómo te sientes al experimentarlos? Nos encantarÔ conocer tus respuestas a estas preguntas en los comentarios.
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Quiero reiterarles mis felicitaciones y agradecimientos, por siempre mantener una lĆnea editorial muy interesante e instructiva. Con mĆ”s por el diseƱo propio de vuestra pĆ”gina y sus excelentes conectores con temas ya tratados o por tratar, que muy mucho la enriquecen como formato. Gracias
Mil gracias, GermƔn Emilio. Nos alegra de verdad saberlo.
Un saludo.
A mi estos momentos suelen venirme cuando estoy en clase aburrida o escribiendo , despuĆ©s de leer o ver una imagen que me inspira. En otras noticias, amo sus artĆculos y la forma en la que explican š
Estimados amigos, siempre muy interesantes y formativos sus artĆculos. Como ya les he comentado, soy un escritor intuitive, pero tambiĆ©n de trabajo constante. Hace algunos aƱos, me invitaron a unirme a un grupo de una pĆ”gina denoomiinada PUBLIMENTAR, el compromise era publicar una vez a la semana y leer y comentar lo escrito por los participantes; Ć©ramos 15 personas. durante 4 aƱos escribe un cuento o poesĆa cada semana. No sĆ© si hubo calidad, pero sĆ, aprendimos atrabajar constante; mucho fueron cosas que imagine, resultado de experiencias vividas o derivadas de noticias periodĆsticas. Eso ayudó a que tenga acumulados mas de 500 tĆtulos entre cuento, novella y poesĆa.
Esa experiencia me lleva a desear repetirla, pero no he encontrado interesados.
Sé que es importante tener Lectores Beta que nos lean y corrijan o sugieran para mejorar lo escrito, pero he batallado mucho; en encontrado personas generosas que me han ayudado y enseñado, pero por plazos breves. Yo mismo ofrezco mi colaboración y he correspondido con mi trabajo. Todo ello, ademÔa de publicaciones como las vuestras, me van formando. Agradezco estar entre su lista de escritores/lectores
Reciban un afectuoso abrazo
Los momentos de inspiración son un verdadero regalo. Es como viajar al interior de lo que escribo y estar presente con los 5 sentidos.
Mi mayor experiencia en este sentido fue durante el pasado NaNoWriMo. Fueron 30 dĆas realmente apasionantes, en los que todo encajaba a la perfección. El trabajo duro sacó momentos de deliciosa inspiración. Fue algo inolvidable. Lo recomiendo 100%.
Para tratar de potenciar esos momentos de inspiración, personalmente hago estas cosas:
–Ejercicio a diario, aunque sea salir a pasear media hora.
–No tener demasiadas expectativas sobre lo que voy a escribir (ĀægustarĆ”?).
–Planificar mi sesión de escritura; la parte que voy a escribir y trabajar en 2 tiempos de 20 minutos, con descanso entre medio.
–Y lo mĆ”s importante… Ā”Divertirme! Lo mejor que he escrito ha sido en momentos en los que me divertĆa escribiendo. Y es que al final se trata de eso Āæno?
En mi caso, me gusta escribir en las noches, pero cuando siento mucha nostalgia, tambiƩn siento muchos deseos de escribir. Es raro, pero suele sucederme.
Cerebro en llamas pero con buena madera.
Interpretando la explicación que se nos ha dado en base a cerebros en llamas:
Pienso yo que la inspiración es un Ć©xtasis cotidiano cuando se le ponen palabra a la emoción intensificada o sublimada, y que se comparte con los personajes a los que se les da vida y caracterĆsticas determinadas para que a travĆ©s de ellos puedan ser expresadas estas emociones, creando un mundo paralelo al nuestro, ya que los sucesos y vivencias de los actores
Que habitan en nuestra mente, viven en nosotros al unĆsono cuando se gestan.
Mi inspiración fluye como rĆo cuando escucho mĆŗsica y tengo sentimientos o escenas fuertes rondando por mi cabeza. Escribir es etĆ©reo para mĆ!
Nos pasa lo mismo! š
He vivido muchos de esos momentos de los que hablaĆs y casi lleguĆ© a completar una novela de forma impulsiva. claro que luego hube de realizar muchas correcciones, pero era algo que no podĆa dejar de escribir, me sentĆa impelida a hacerlo. Me ha ocurrido mucho con poemas, y pequeƱos relatos.
En mi caso, cuando estoy atascado, busco esos divinos Ā«momentos privilegiadosĀ» trabajando mi lado derecho del cerebro āsin duda, el mĆ”s creativo e innovadorā por medio del ejercicio. Unas veces funciona, y otras, tambiĆ©n. Lo comento porque generas endorfinas ā y como ya sabĆ©isā, es un chute de buen rollo y optimismo! Gracias por leerme! Un abrazo, Juanjo.
Los momentos privilegiados, aparecen cada vez que estoy triste o enojado, siento que es en esos momentos en los cuales la escritura fluye y pareciera que otro se apoderara del lĆ”piz….””””
Un artĆculo muy interesante. Yo tambiĆ©n era de esos que esperaba que le llegara la inspiración, pero con el tiempo me he dado cuenta de que vale mĆ”s el trabajo diario y constante que cualquier otra cosa. SĆ que puedo decir que en alguna ocasión he tenido el Ā«cerebro en llamasĀ», pero eso solo me ha pasado unas pocas veces, y siempre ha sido cuando ya tenĆa muy clara la historia y lo que querĆa contar.
Un saludo!
Muy buena nota! Hay momentos que es verdad, el cerebro en llamas no te permite dejar de escribir y no te das cuenta, se pasan las horas, te sentaste a escribir a las 13 horas y cuando quieres darte cuenta del tiempo, ya es noche profunda. Eso considero.un cerebro en llamas. Gracias!