Cinco consejos para escribir una novela bien cohesionada

Cinco consejos para escribir una novela bien cohesionada

Al hacer el trabajo previo de planificación, como el que te enseñamos a hacer en el taller gratuito de novela, el consejo habitual es que dividas la trama en tres partes: planteamiento, desarrollo y desenlace. El problema es que, al hacerlo así, puede suceder que las tres partes parezcan desconectadas, de manera que la novela no parecerá un todo cohesionado y se le notarán las costuras.

Lo más seguro es que este problema se pase por alto durante la escritura y solo seas consciente de él durante la lectura de tu primer borrador. Conserva la calma: para eso está el trabajo de reescritura. Con un poquito de atención y algo de trabajo lograrás reforzar la conexión entre las partes para que formen un conjunto sólido y sin fisuras.

Se trata de que pienses en el conjunto de la acción y en el recorrido completo de los arcos argumentales y de personaje, en lugar de ver cada evento de la acción, cada escena o cada parte como un elemento aislado. Te damos algunas ideas para que sepas cómo hacerlo.

1. Crea una cadena de acciones y reacciones para tu protagonista

Los personajes principales de tu novela deben completar a lo largo de la historia su arco de personaje. Este arco se construye creando una cadena consistente de acciones y reacciones que recorrerá escenas, capítulos y secciones, manteniéndolos unidos y dándoles coherencia.

Debes procurar crear secuencias largas: que la acción que ahora sucede provoque una reacción más adelante. Es decir, no es necesario que acción y reacción se sucedan de manera inmediata, déjales espacio y actuarán como anclajes entre las diferentes partes de la trama.

Lo verás mejor con en ejemplo:

Un atleta profesional sufre un grave accidente de tráfico al comienzo de la novela y, como consecuencia, deberá abandonar el deporte de élite.

La acción es el accidente y la reacción inmediata es el abandono de su carrera deportiva.

Pero, en realidad, la reacción al accidente es mucho más compleja y por eso debe extenderse a lo largo de varias escenas y capítulos, ocupando gran parte de la novela.

El accidente y sus consecuencias (el abandono de la carera deportiva) implican una serie de alteraciones en la rutina diaria del protagonista: sustituirá los exigentes entrenamientos a los que antes se sometía por la rehabilitación; también supondrán cambios físicos: de tener un cuerpo perfectamente entrenado, pasará a tener un cuerpo dolorido y en parte dependiente; y, sobre todo, habrá cambios emocionales y psicológicos: el protagonista tiene que aceptar la pérdida de su vida anterior y encarar el futuro desde una perspectiva completamente diferente.

Como ves, la reacción se expande a lo largo de toda la trama llegando hasta sus últimos confines, como las ondas cuando arrojas una piedra a un estanque. Al tiempo, también generará nuevas acciones y reacciones que contribuirán a crear una trama tupida y consistente.

2. Proporciona contexto desde el planteamiento

La primera parte de la historia, el planteamiento, debe proporcionar al lector los datos para comprender tanto cuál es la situación habitual del protagonista (su punto de partida) como cuál es el contexto en que el se va a desenvolver la historia.

Es frecuente que cuando no se ha prestado la atención precisa para que el planteamiento proporcione el suficiente contexto, la primera parte de la novela parezca desconectada del desarrollo y del conjunto general de la trama.

Tal vez creas que entrar en harina de inmediato es una buena idea, porque así vas a captar la atención del lector desde el primer momento. Por el contrario, estarás cometiendo un error al no proporcionarle la información suficiente para que comprenda de manera adecuada quién es el personaje y cuáles sus circunstancias. Y si el lector no sabe quién es el personaje, su historia no le importará.

Por ejemplo, en el caso de nuestro deportista de élite, durante el planteamiento debe quedar claro a qué se dedica y que su vida está dedicada por completo al deporte desde la niñez. Pero también conviene dejar claro que es una persona que no se rinde fácilmente y que tiene un alto nivel de autoexigencia, que es lo que le ha permitido perseverar hasta llegar a la cumbre.

Lo apropiado será escribir una serie de escenas a lo largo de los primeros capítulos que muestren cómo era la vida del protagonista antes del accidente. Incluso que se remonten a su infancia y a sus primeros contactos con el deporte que practica para mostrar su temprana determinación de entrenar duramente para destacar y convertirse en un atleta de alto nivel.

Cuando escribas el planteamiento de tu novela deberías tener presente:

  • Quién es el personaje. Es preciso que tengas una idea clara de cómo es tu personaje y de cómo se va a ver afectado por los principales acontecimientos que sucedan en la novela. Sobre todo debes centrarte en sus motivaciones, deseos y miedos. ¿Qué es lo que más anhela y por qué? ¿Y qué es lo que más teme? Por eso es importante conocer bien a tus personajes antes de comenzar a escribir, cosa que lograrás con un trabajo previo bien planteado.
  • Cuál es el conflicto. El conflicto es el motor de la historia, por eso es básico que lo tengas claro y lo introduzcas con tiento durante el planteamiento. El lector tiene que comprender cómo era todo antes de que apareciera el conflicto, tiene qué comprender cuál es su magnitud y preguntarse después cómo va a enfrentarse el protagonista a él. Nada mejor que hacer un buen trabajo con el conflicto a lo largo de toda la trama para proporcionarle cohesión al conjunto.

3. Haz que el desarrollo concuerde con el planteamiento

El desarrollo es heredero de lo expuesto en el planteamiento acerca de tu protagonista y del conflicto que deberá afrontar. De ahí que, si trabajas bien el planteamiento de tu historia, la transición entre este y el desarrollo será suave y lógica.

El desarrollo es la parte en la que con más frecuencia os quedáis bloqueados los escritores. Esto sucede porque os falta tanto una visión completa de la historia como de hacia dónde vais a dirigirla. No basta con tener una idea superficial de lo que quieres contar, antes de escribir la primera línea tienes que tenerlo todo atado y decidido. Entonces no habrá peligro de que te quedes atascado en el desarrollo.

Para que el desarrollo encaje a la perfección con el planteamiento debes centrarte en ampliar la situación que este presentó, haciendo progresar y evolucionar la situación en consonancia con quién es tu personaje.

En el ejemplo del atleta de élite sabemos que el deporte ha sido su vida desde su más tierna infancia. Perder esa parte de su existencia supone un duro varapalo que debe quedar patente en la historia. Pero también sabemos que es una persona acostumbrada a no rendirse y a trabajar por superar sus límites una y otra vez; de modo que, aunque le cueste, irá plantando cara a su nueva situación.

En ese caso, a lo largo del planteamiento veremos que el protagonista pone en juego las fortalezas y habilidades desarrolladas a lo largo de su carrera para tratar de superar la situación en que se encuentra; si bien, como es humano, pasará por momentos de desánimo, sufrirá dolor físico… Es decir, se opondrá a las fuerzas que el conflicto esgrime en su contra, ganando unas veces y perdiendo otras.

4. Utiliza tramas secundarias

Una forma de entretejer las diversas partes de la historia es reforzar su conexión a través de trama secundarias.

Como es natural, estas tramas secundarias deben estar relacionadas con la trama principal y haber sido ideadas para ampliarla y darle relieve.

Busca temas que estén enlazados con la idea principal que plantea el argumento; piensa también diferentes obstáculos en forma de los cuales el conflicto pueda manifestarse. Y usa ambos, temas y obstáculos, para construir tramas secundarias que se entrelacen con la principal.

Por ejemplo, el fisioterapeuta que atiende a nuestro personaje durante su rehabilitación puede a su vez haber sufrido una pérdida importante en su vida, tal vez la muerte de un hermano. Al igual que nuestro atleta ha perdido la carrera a la que ha dedicado su vida y, en parte, ha perdido la máquina perfecta que era su cuerpo antes del accidente.

Ambos, atleta y fisioterapeuta, afrontan situaciones paralelas, pero lo harán de manera diferente. Por eso sus historias, que se entrecruzan, se enriquecen y refuerzan mutuamente y te ayudan a mostrar todos los matices del conflicto.

En resumen, las tramas secundarias son una excelente herramienta para agregar profundidad y variedad a tu historia, pero también son muy útiles para darle ligazón al conjunto y reforzar su estructura.

5. Haz que el desenlace concuerde con planteamiento y desarrollo

Todas las partes de una novela deben encajar entre sí, pero si hay una que es de vital importancia que lo haga, esa es el desenlace. Puede parecer que hay multitud de maneras de finalizar una historia, pero en realidad no es así: el final de una historia debería ser siempre una consecuencia lógica de todo lo que ha pasado hasta ese momento. Es la acumulación de los acontecimientos anteriores la que conduce hacia el desenlace.

Para discernir cuál es el final que corresponde a tu historia y lograr que este juegue en favor del conjunto y le brinde cohesión, deberías:

Poniendo en práctica estos sencillos consejos lograrás que tu novela no sea un Frankenstein de piezas descabaladas que desconcierte al lector, sino un todo armonioso que avance suavemente desde el comienzo al final.

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