Seis pensamientos negativos del escritor

¿Sabías que tenemos mÔs de sesenta mil pensamientos al día? ¿Y que, de ellos, el ochenta por ciento son negativos?

AsĆ­ es. Te pasas la vida en un soliloquio interno en el que, por desgracia, sueles decirte palabras desagradables.

Los pensamientos negativos son esa vocecilla interna que no deja de repetirte que no sirves, que no te atrevas, que los demƔs van a reƭrse de ti.

Como escritor, esos pensamientos te estÔn limitando. Impidiendo que tu escritura se desarrolle, que tu carrera progrese y que tú te sientas a gusto con lo que haces. También hacen que temas arrostrar la crítica, así que pueden ser la causa de que te inhibas de participar en un concurso, enviar tu manuscrito a un editor o decidirte por fin a autopublicar.

Afortunadamente, se puede trabajar en los pensamientos negativos para intentar neutralizarlos. Tal vez nunca desaparezcan del todo, pero puedes aprender a reconocerlos y sustituirlos por pensamientos positivos, para que nunca mƔs te impidan hacer lo que sueƱas.

Cómo identificar los pensamientos negativos

Los pensamientos negativos siguen un patrón, por eso, en cuanto lo conozcas, te resultarÔ sencillo identificarlos.

Para empezar, son, obviamente, pensamientos negativos.

Como cuando te dices que no escribes bien, que tus argumentos son banales o trillados. O cuando te sigues considerando un novato, aunque lleves aƱos escribiendo. O cuando temes que si le das una obra tuya a leer a alguien va a reĆ­rse de ti y a decirte que es malĆ­sima. O como cuando piensas que hay cosas que te resultan muy difĆ­ciles y que nunca vas a ser capaz de entenderlas y dominarlas…

Estos pensamientos son ademÔs específicos. Son como eslóganes que brotan en tu mente: «Relatos, sí, pero soy incapaz de escribir una novela» (o su contrario, «Novelas, sí, pero soy incapaz de escribir un buen relato»). «Eso del marketing no es para mí». «Lo que escribo es una basura». «Soy incapaz de hacer todo lo preciso para publicar». «A nadie le gusta lo que escribo» y un largo etcétera.

Reflexiona un instante y verƔs que hay determinadas frases que se repiten sin cesar en tu cabeza. Casi palabra por palabra. Porque esa es otra cualidad de los pensamientos negativos: son repetitivos.

Martillean en tu cabeza una y otra vez, una y otra vez. Y ya sabes lo que se dice: una mentira mil veces repetida, acaba por convertirse en una verdad.

Sí, ese axioma es falso, sin duda. Una mentira siempre serÔ una mentira, por mÔs veces que la repitamos. El problema estÔ en que, a fuerza de repetirla, tú acabas por creer en ella. Sigue sin ser cierta, pero tú te la crees.

Si te repites varios miles de veces al dĆ­a que eres incapaz de escribir una gran novela, acabas por creerlo. A pesar de que ese pensamiento no tenga ninguna base real.

AhĆ­ tenemos otra cualidad de los pensamientos negativos, que son irreflexivos. Es decir, en realidad no es algo sobre lo que hayas meditado seriamente o sobre lo que tengas pruebas.

ĀæDe verdad eres incapaz de escribir una gran novela? Pero Āælo has intentado? ĀæHas escrito una novela completa, la has revisado y reescrito? ĀæY, una vez finalizada, la has juzgado con ecuanimidad y has decidido que de verdad es una m…?

Hay un porcentaje desconcertantemente alto de escritores que creen que no pueden escribir una buena novela, a pesar de que jamƔs lo han intentado. Comienzan una novela, pero como no dejan de repetirse que no serƔ buena, la abandonan; para comenzar mƔs tarde otra de la que nuevamente pensarƔn que no va a ser buena y a la que tambiƩn dejarƔn sin terminar. Asƭ sus pensamientos negativos los conducen a una profecƭa autocumplida.

Lo que se relaciona con el Ćŗltimo atributo de los pensamientos negativos: se relacionan con el pasado.

Que hasta hoy no hayas escrito una gran novela no significa que en el futuro no vayas a hacerlo. Que abandonases aquel blog que tenĆ­as no significa que no puedas tener hoy una maravillosa web de escritor.

Muchas veces el pasado te tiene atrapado y te marca lĆ­mites que en realidad no existen. No se lo permitas.

Seguro que a medida que leƭas los anteriores pƔrrafos has sido capaz de identificar alguno de esos pensamientos insidiosos que te estƔn frenando e impidiendo que te conviertas en el escritor que aspiras a ser.

Pero, para ayudarte a cazar a esos malditos pensamientos, hemos identificado algunos. Son los que vemos que se repiten con mƔs frecuencia entre los escritores que hacen nuestros cursos.

Seis formas de pensamientos negativos propios de escritores

1. Sin tƩrmino medio

Con frecuencia los escritores no aceptÔis el término medio. Las cosas son blancas o negras, sin escala de grises. Si no voy a escribir una novela tan buena como una de Vargas Llosa o Philip Roth, ¿para qué intentarlo?

Pues para llegar a ser algĆŗn dĆ­a tan grande como ellos. NingĆŗn gran escritor ha nacido investido de grandeza. Como tĆŗ, han tenido que recorrer paso a paso un camino.

Tampoco olvides que una novela no se escribe perfecta a la primera. Lo normal es que tu primer borrador sea bastante flojo, no hay motivo para desesperarse por ello. Simplemente sigue trabajando en Ʃl y verƔs que, al final, tienes una buena obra que los lectores van a apreciar.

2. Etiquetas negativas

Nos autodefinimos y nos ponemos etiquetas de continĆŗo. Y encima, estas siempre son poco halagadoras.

Ā«No sĆ© hacer marketingĀ». Ā«Al llegar a la mitad de la novela me desmotivo y dejo de escribirĀ». Ā«No soy escritor»…

Ten mucho cuidado con lo que piensas de ti, porque con tus pensamientos contribuyes a dar forma a la realidad. Puede que, sin ser consciente de ello, tú mismo estés cortando tus alas.

Revisa las creencias que tienes sobre ti mismo. Analiza si tienen fundamento. Te asombrarĆ” la cantidad de veces que nuestros pensamientos sobre nosotros mismos no tienen una base real.

Y, si la tienen, recuerda que puedes cambiarla. Si de verdad no sabes hacer marketing, siempre puedes aprender.

Cambia la manera en que piensas sobre ti por una que sea mƔs amable contigo. Hay muchas cosas en las que eres brillante, cƩntrate en ellas.

3. Comparación

Seguro que tú también tienes el vicio de compararte con los demÔs.

Te parece que otros escritores escriben mejor, publican mƔs, cosechan mƔs reseƱas y sus lectores no paran de escribirles comentarios elogiosos. Pues eso no son mƔs que tus pensamientos negativos buscando combustible para alimentarse.

Debido a la pertinacia de los pensamientos negativos tendemos a darle mÔs importancia a los aspectos negativos que percibimos en nuestro entorno que a los positivos. Nos fijamos en lo que otros tienen, en vez de prestar mÔs atención a todo lo que tenemos nosotros y a los muchos logros que hemos conseguido.

No sucumbas a la tentación de compararte con nadie. Y si lo haces, hazlo desde una perspectiva positiva. ¿Hay un escritor que tiene muchas mÔs reseñas que tú? Seguro que ha trabajado duro para obtenerlas. Ponte manos a la obra para conseguirlas tú también.

4. Falsos vaticinios

«A nadie le va a gustar lo que escribo», «Seguro que no viene nadie a la presentación del libro», «Lo de tener un blog a mí no me va a funcionar».

Nos gusta ejercer de adivinos y vaticinar el futuro. Por desgracia, siempre predecimos cosas malas.

TambiƩn nos gusta pretender que sabemos lo que los demƔs piensan de nosotros. Y, adivina, tambiƩn creemos que los demƔs tienden a pensar lo peor de nosotros.

Para un escritor eso se traduce en que estĆ”s convencido de que lo que escribes no le va a gustar a los lectores ni a los editores ni a los crĆ­ticos. Das por hecho que van a pensar que tus obras son aburridas, que tu estilo es mediocre, que no has sabido desarrollar bien el argumento, que la idea tras tu libro es banal…

Pero eso todo lo dices tú, no ellos. Lo malo es que estÔs tan convencido que te inhibes y no concluyes tu obra; o la terminas, pero la guardas en un cajón, seguro de que nadie querrÔ jamÔs leerla ni publicarla.

Sobra decir que no eres adivino: no sabes lo que va a pasar en el futuro, como tampoco sabes quƩ opinarƔ la gente de ti o de tu obra. No dejes que los pensamientos negativos te digan una y otra vez que tu obra fracasarƔ.

Y recuerda que es mejor intentarlo y fracasar que no haberlo intentado nunca.

5. Autoindulgencia

Aunque no te lo parezca, la autoindulgencia tambiƩn es un pensamiento negativo.

Ocurre cuando te das permiso (a veces a nivel subconsciente) para no cumplir con una obligación o abandonar un propósito.

Por ejemplo, quieres escribir tres mil palabras todos los días. Empiezas bien, pero a los pocos días bajas el ritmo. Luego hay un día en que no escribes nada de nada. Y al final abandonas el propósito porque, total, no lo estÔs cumpliendo.

Ese tipo de actitud se refuerza con pensamientos del tipo: «Si ya sabía que no lo iba a lograr, si es que soy un desastre y soy incapaz de hacer nada de lo que me propongo»

Es decir, empiezas a generalizar. Porque una vez hayas hecho (o dejado de hacer) algo, eso no significa que tenga que repetirse siempre.

De acuerdo, acepta que en ocasiones has fallado. Perdónate por ello y date una nueva oportunidad. En tus manos esta la llave del cambio, úsala.

6. Todo me pasa a mĆ­

Nos encanta dramatizar y hacer montaƱas de granitos de arena.

A los escritores les sucede a menudo con el bloqueo. Te quedas atascado en algún punto de la historia y entonces te lo tomas por la tremenda. Te convences de que nunca podrÔs continuar, lo mÔs seguro es que tengas que dejar la novela ahí, inconclusa. Todavía peor, nunca jamÔs vas a poder escribir nada, el bloqueo te durarÔ para siempre y ya te puedes despedir de ser escritor.

No entres en esa funesta espiral. Relativiza y busca soluciones. Un bloqueo no es el fin de tu carrera como escritor ni significa que no vayas a terminar esa obra. Lo mƔs probable es que tu cerebro necesite un descanso momentƔneo o que no hayas hecho un buen trabajo previo.

Date tiempo, no te pongas nervioso ni dramatices. Pronto los jugos creativos volverƔn a fluir.

Como ves, debes prestar atención a esos pensamientos negativos que funcionan de modo automÔtico.

Se trata de ser consciente de ellos y empezar a neutralizarlos cambiƔndolos por otros de ƭndole positiva.

No te insultes ni te critiques, no te centres en las cosas negativas que te han sucedido. No generalices ni te compares con los demƔs. En una palabra, no te machaques.

Identifica cuÔles son tus pensamientos negativos mÔs recurrentes y reemplÔzalos por otros positivos. Tienes un montón de buenas cualidades. Y si ahora hay cosas que se te dan un poco peor, puedes trabajar en ellas hasta dominarlas por completo. Nada estÔ escrito y puedes conseguir todo lo que te propongas.

No seas tu peor enemigo.

¿CuÔles son tus pensamientos negativos mÔs habituales? CompÔrtelos en los comentarios junto con el pensamiento positivo con el que los vas a sustituir a partir de hoy.

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14 COMENTARIOS


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  • Leyendo esto, pues la verdad es que muchos de estos pensamientos me han invadido desde que termino la cuarentena. Los 6 pensamientos negativos que aparecen aquĆ­ siempre me vienen a la cabeza, en mayor o menor medida, y la verdad es que no sĆ© cómo hacer que se larguen.

    Admito que soy una persona que le gusta perdonarse a sƭ misma. Que casi nunca ve lo bueno de sƭ mismo y que, ademƔs, cada vez que siente que estƔ mejorando, ocurre una estupidez (muchas veces fuera de mi control), vuelto a caer en este espiral de autodesprecio y vuelta a empezar.

    Tengo muchos proyectos que estƔn estancados por mi culpa, y me cuesta mucho el quererme y tratar de seguir adelante.

    Quiero seguir escribiendo, y terminar las historias que escribo, pero me cuesta. Casi que me da vergüenza leer lo que escribo. Una vez, una persona me dijo que tú debes ser el primer fan de tu historia

    Bueno, pues Ćŗltimamente he sido mi primer hater.

    • Hola, Santiago:

      En tu comentario identificas uno tras otros los problemas que te aquejan. Saber cuƔl es el problema es el primer paso para solucionar algo. Ahora te toca empezar poco a poco a buscar soluciones. Sabemos que no es sencillo, pero al menos tendrƔs la seguridad de que estƔs haciendo algo por avanzar, y eso puede darle un barniz de optimismo al panorama.

      En cuanto a lo de que uno debe ser el primer fa de su historia, no es exacto. Flaubert odiaba todo lo que escribĆ­a. Pero eso era lo que le llevaba a darle vueltas a cada frase hasta sentir que era lo bastante buena para superar su dura autocrĆ­tica. Sii odias lo que escribes, sigue trabajando para mejorarlo.

      Saludos.

  • Siempre he pensado que no serĆ© capaz porque no leo lo suficiente, porque no tengo la suficiente elocuencia. Tampoco he podido pagar un curso porque desde mi paĆ­s Venezuela, no consigo como hacerlo. Por lo que pasan los aƱos y allĆ­ tengo mi historia inconclusa

  • Tengo que admitirlo, me he visto reflejado en todo, en todo lo que dice el artĆ­culo. De hecho estos Ćŗltimos dĆ­as estoy incluso de bajón y ni siquiera estar a punto de tener en mis manos mi propio libro de relatos me satisface del todo. Y me siento como una hormiguita porque no he conseguido casi nada si lo comparo con todo lo que hay ahĆ­ fuera. En fin, espero recuperar el lado bueno de las cosas. Un saludo cordial y muchas gracias por vuestra ayuda.

  • Amo escribir. DespuĆ©s de los cincuenta le di rienda suelta a esa pasión que carcomĆ­a mis huesos; ahora no paro.
    LogrƩ escribir novelas con los siguientes tƭtulos:
    1. Amor y sangre en la selva colombiana.
    2. Malos Pasos.
    3. El herrero.
    4. Identidad.
    Ahora estoy escribiendo una quinta intitulada" El tĆ­tere de la sombra".
    Mi defecto la depresión y los altibajos emocionales que sufro.
    Pero de todos modos la escritura me hace feliz.

    • Hola amigo JA,
      yo estoy en la misma situación, acabo de cumplir los 50 y me he centrado en la escritura/literatura, así que mucho Ônimo y gracias por compartir una experiencia con la que me siento identificado.

      Respecto a los altibajos emocionales, efectivamente yo también los tengo y es porque somos pura emoción y eso nos hace sufrir y nos hace expresarnos con la intensidad necesaria como para poder transmitir esa emoción a los demÔs, a través de la lectura.

      Un abrazo.

  • Tengo 19 aƱos y soy de argentina, hace 4 aƱos que escribo Ā”QuerĆ­a agradecer por escribir estos blogs! Los aprecio mucho, y me ayudan a motivarme. Acuerdo con todo lo que dice este post. Creo que mi peor pensamiento negativo estĆ” relacionado con la auto-exigencia. Me sucede a menudo que luego de volver a un texto no puedo retomarlo y me frustro con todas las ideas que tengo que no pude plasmar y mismo el texto queda inconcluso, texto que me gustaba. Me valgo de musas, porque no encontrĆ© mi workflow en las diferentes Ć”reas, pero es algo que estoy tratando de cambiar. Ā”Saludos!

  • De todos los mencionados, el que me toca mĆ”s en lo personal es el de ser incapaz de escribir una novela. Vengo del microrrelato, y tambiĆ©n he escrito algunos relatos cortos, pero lo que me encantarĆ­a es escribir novela (estoy en ello). Lo que pasa es que tengo tendencia a sintetizar, a ir al grano vaya, y me cuesta mucho Ā«escribir cosas largasĀ». AdemĆ”s, me encanta (y me pierdo demasiado en ello) revisar, corregir buscando la palabra perfecta, la frase perfecta… cosa que hace que escriba como una tortuguita. De momento, me he puesto el objetivo Ā«idealĀ» diario de escribir 1000 palabras al dĆ­a, permitiĆ©ndome escribir al menos 500 si mi dĆ­a es horrible o no he tenido casi tiempo material para escribir. En los dĆ­as en que estoy mĆ”s desanimada con mi novela en curso, me permito que ese mĆ­nimo de palabras sea un artĆ­culo para el blog, revisar un relato escrito hace tiempo o escribir uno nuevo, etc. (aunque intento escribir al menos 500 palabras sólo de la novela). En fin, que aunque vaya despacito espero lograrlo, y que nosotros mismos somos nuestros peores enemigos.

  • Es increĆ­ble darse cuenta que, en mayor o menor grado, todos compartimos esos miedos. Yo vivo diciĆ©ndome que los poemas que escribo no son tan buenos como… ó no son tan profundos como… ó creo que la gente me dice que les gusta para no ser malos o sentirse mal, etc. Eso pesa mucho en los momentos de bloqueo, ahora mismo estoy atravesando por uno y realmente el juego mental en cual uno se sume es horrible, por lo mismo tener un espacio donde compartir experiencias es muy importante. Gracias.

    • Creo que mi adversario no son los demĆ”s, no es el tiempo; sino mĆ”s bien el horrible defecto de procrastinar, de autosabotearme y no creerme lo suficientemente buena para hacer algo y me frustro. Creo que la mejor manera de hacerle frente es recordar los logros pasados, las maravillosas criticas y esos comentarios que te ayudan a crecer; asĆ­ como esa victoria que esta a la vuelta de la esquina, si das el primer paso

  • Interesante artĆ­culo. He de reconocer que algunos de esos pensamientos me tocan a mĆ­, por ejemplo el de la dificultad en el marketing digital. Y lo que mĆ”s me fastidia es que no es un pensamiento negativo, es una realidad.

  • Pues me he sentido identificada con todos y cada uno de los pensamientos negativos. Llevo mucho tiempo (mĆ”s del que quizĆ” sea capaz de admitir) con ese bloqueo absoluto, cerrĆ”ndome yo misma una puerta tras otra, hasta el punto de haberme auto convencido de que si dejo de hacerme ilusiones de poder hacerlo dejarĆ© de decepcionarme al no conseguirlo. Supongo que al final todo es cuestión de confiar en uno mismo. Creo que mi gran fallo es el obsesionarme con quĆ© pensarĆ” el publico de mis historias, cuando en realidad deberĆ­a de escribir simplemente por pasión y dejar de tener tanto miedo a fracasar.

    • Hola, Lau Chan:

      Planteas una idea muy interesante, la de la obsesión paralizante con lo que los lectores van a pensar. Tiene gracia que muchos de vosotros pensÔis en eso (nos encontramos esa idea con harta frecuencia entre nuestros alumnos) cuando todavía no habéis terminado ninguna obra.

      Aunque se tenga un objetivo general a largo plazo, publicar y ser leĆ­do, lo suyo es ponerse hitos mĆ”s asumibles y centrarse en ellos. Primero hay que terminar una obra, luego prepararla para su publicación… hay mucho trabajo por delante antes de preocuparse de lo que el pĆŗblico piense.

      Luego estÔ, como tú comentas, trabajar con pasión. Saber que lo estÔs dando todo, que te esfuerzas al mÔximo para escribir la mejor obra que tú eres capaz de escribir. Esa tranquilidad no te la puede quitar nadie.

      Y, por Ćŗltimo, aprender a convivir con la certeza de que no le podemos gustar a todo e mundo. HabrĆ” personas que lean tus obras y no les gusten. Y no pasa absolutamente nada.

      Mucho Ɣnimo para desbloquear tus miedos.

      Un saludo.

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