Cinco causas por las que puedes sufrir un bloqueo de escritor

Cinco causas por las que puedes sufrir un bloqueo de escritor

Estás escribiendo una novela y, de repente, llega el bloqueo.

Ayer todavía la musa te bendecía con su atención y avanzabas feliz por tu historia sin saber lo que te aguardaba. Pero hoy el bloqueo ha hecho su aparición.

Simplemente es como si hubiera un enorme muro de ladrillos delante de ti y no sabes cómo hacer que desaparezca para retomar el camino.

Que no cunda el pánico. No te dejes llevar por el desaliento. Vamos a ver dónde está el origen de ese frustrante bloqueo y a repasar algunas estrategias prácticas para dinamitar ese muro y poder volver al trabajo cuanto antes.

Aprende a aceptar el bloqueo

Es cierto, sufrir un bloqueo de escritor resulta frustrante. Sin embargo, debes aprender a lidiar con él, a aceptarlo.

Cuanto más te obsesiones, peor resultará tu evolución, así que relájate y trata de quitar hierro a la situación. Sufrir un bloqueo no quiere decir que seas un mal escritor. Tampoco significa que nunca más vayas  a ser capaz de volver a escribir nada. Y, por supuesto, no es señal de que estés escribiendo una mala novela. Hazte un favor y no te pongas tremendista.

Sufrir bloqueos es relativamente normal para un escritor, podría decirse que es un gaje del oficio. El trabajo intelectual nunca es un trabajo mecánico y además la creatividad, aunque puede entrenarse, tiene sus flujos.

Aunque, como veremos a continuación, hay dos tipos de bloqueo, propios de los escritores noveles, que sí pueden evitarse. Pero antes de conocer los tipos de bloqueo es preciso examinar su origen.

Formas de sufrir un bloqueo de escritor

Lo primero que tienes que saber es que el bloqueo del escritor puede adoptar diferentes formas.

  • Puede ser que te sientas totalmente desconectado de la historia que estabas escribiendo.
  • Puede ser que no sepas por dónde continuar la escritura, como si hubieras perdido el hilo argumental.
  • En otras ocasiones hay una parte en concreto, una escena específica, que se te resiste y que no sabes cómo resolver.
  • También puede suceder que te sientas cansado.
  • O que todo lo que llevas escrito hasta el momento te parezca una basura y ese sentimiento te obligue a detenerte.

Es importante que distingas bien qué forma de bloqueo de escritor es la que padeces, porque cada forma se corresponde a un origen concreto. Y es preciso conocer la fuente del bloqueo para poder atacar sus causas de forma efectiva.

Ten en cuenta además que la forma de sufrir el bloqueo de escritor puede ser diferente cada vez.

Tal vez la última vez te quedaste encallado sin saber por dónde continuar, pero en esta ocasión lo que sucede es que te sientes desconectado de la historia que querías escribir, como si esta hubiera perdido el brillo que una vez te sedujo.

Así que analiza bien lo que está sucediendo y trata de identificar la situación en la que te hallas: ¿Piensas que lo que has escrito es malo?, ¿has llegado a un punto en el que no sabes por dónde avanzar en la historia?, ¿hay una escena cuya escritura no sabes cómo abordar?

Sé sincero contigo mismo.

Causas del bloqueo

Como hemos dicho, las diferentes formas de sufrir un bloqueo de escritor se corresponden con diferentes causas. Atajando la causa, romperás el bloqueo.

Por lo tanto, vamos a examinar algunos de los orígenes más frecuentes y darte la solución para que puedas desencallar tu historia y seguir trabajando.

1. Falta de trabajo previo

Aquí asoma la oreja, una vez más, el trabajo previo, cuyas bondades no nos cansaremos nunca de alabar.

El trabajo previo es lo que te permite conocer, hasta lo más recóndito, la historia que quieres contar. También te permite determinar cómo la vas a contar, su orden, sus puntos de giro, las escenas más relevantes…

Con todo eso en la mente (o mejor por escrito) solo tienes que ponerte a escribir y avanzar en el camino que trazaste de antemano.

Cuando ese trabajo no se hace, o se hace de manera superficial ,más tarde o más temprano puedes sufrir un bloqueo de escritor.

Por nuestra experiencia ayudando a los escritores que participan en el Curso de Novela, en este caso el bloqueo suele presentarse una vez has escrito el planteamiento. Has sabido presentar la «situación normal», pero no sabes cómo introducir el conflicto o cómo hacer que este tome forma a lo largo del desarrollo.

También es frecuente que el bloqueo aparezca cuando toca escribir el desenlace. Bien porque no habías pensado ningún final o porque tienes varios en mente y no sabes por cuál decidirte. Este tipo de decisiones, que son vitales si se quiere escribir una buena novela, son precisamente las que se toman durante el trabajo previo.

Obviamente, no son esos los únicos puntos en el que puede aparecer el bloqueo, pero sí son de los más habituales.

La solución para este tipo de bloqueo es clara: haz el trabajo previo que te permitirá continuar. No seas perezoso ni creas que no sirve. Pruébalo al menos una vez y te sorprenderás de cómo cambia tu concepción de la escritura. Si ahora ya te gusta, a partir de ese momento te va a apasionar.

Si, en tu caso, sí has hecho trabajo previo, pero aún así estás bloqueado, lo más probable es que necesites ahondar más en él.

Empieza por realizar un repaso general de tus esquemas y fichas.

A continuación, analiza dónde estás bloqueado y piensa qué aspecto es el que te está dando problemas. ¿El conflicto?, ¿el final?, ¿el personaje? En función de tu respuesta, profundiza en el trabajo para ese elemento concreto.

 

Como te hemos venido contando, el Curso de Novela te da un método ensayado para que hagas un buen trabajo previo. Si no sabes por dónde comenzar a planificar tu novela o sientes que tu sistema no es todo lo efectivo que quisieras, únete al curso.

2. Falta de conocimientos sobre narratología

Escribir es un oficio y, para realizarlo con solvencia, tienes que conocer todas las herramientas y recursos del mismo.

No disponer de dichos conocimientos es también fuente de bloqueos. Mientras escribes habrá cosas que no sepas cómo resolver y eso hará que, inevitablemente, te detengas.

¿Cómo trabajar las transiciones? ¿Cómo manejar el punto de vista? ¿Y los diálogos? Si quieres escribir buenas obras tienes que conocer al dedillo los diferentes recursos y técnicas.

Tienes dos opciones para hacerlo:

  • Leer un libro a la semana durante al menos un año. Con una dieta variada de lecturas, al cabo de ese tiempo tendrás el conocimiento básico, pero suficiente, para abordar la escritura con cierta solvencia. Por supuesto, deberías continuar ese régimen para siempre.
  • Apuntarte hoy mismo al Curso de Novela en el que aprenderás todo lo que necesitas para escribir tu mejor obra. Encontrarás explicaciones detalladas de todos los recursos que necesitas, ilustrados con ejemplos para que comprendas mejor su uso. Aquí puedes echarle un vistazo al temario.

Nota: incluso aunque te apuntes al curso, la dieta de un libro a la semana sigue siendo la apropiada para un escritor.

3. El tema de tu novela no conecta contigo

Todas las historias, todas las novelas, tiene un tema.

Ese tema antecede al argumento en sí en la mente del escritor. A veces es tan solo una intuición que se va a aclarando a medida que el trabajo avanza.

Ese tema, como apunta Ernesto Sabato, se compone de elementos tomados de la propia conciencia del escritor; es, por decirlo de alguna manera, un tema individual. Aunque también hay inevitables reflejos de la sociedad a la que el escritor pertenece.

Por eso, si el tema de tu novela es forzado o impuesto, puede producirse un bloqueo.

Si escribes una novela solo porque es un género de moda o una idea que crees que puede convertirse en un bestseller o pensando en vender los derechos para el cine, lo más probable es que la historia que escribas en realidad no resuene en ti. Es como si fueras un mercenario luchando por una causa que no compartes.

Por cierto que el trabajo previo también ayuda a dirimir cuál es el tema tras tu novela, para que compruebes que de verdad quieres escribir sobre eso.

Si te has quedado bloqueado porque percibes que la historia no resuena en ti, recapacita sobre cuál es el tema que toca tu novela. Puede no ser evidente, así que indaga bien.

Si descubres que tu novela no tiene un tema claro o comprendes que su tema no mueve algo dentro de ti, analiza bien la historia y piensa cómo podrías reenfocarla para que aborde un tema que de alguna manera te ataña, que te toque la fibra.

4. Cansancio

Aunque te parezca increíble muchas veces lo que se oculta detrás de un bloqueo de escritor es el cansancio. Por eso dedicamos todo un artículo a la importancia de descansar.

Puede ser que el motivo de que te hayas quedado encallado sea, simplemente, que estás saturado. El bloqueo es la forma en que tu cerebro agotado te dice basta.

La solución a esa forma de bloqueo pasa por darte un respiro. Descansa.

Pero ponte un plazo. Es decir, desconecta por ejemplo durante una semana, pero a los siete días vuelve a la tarea. El plazo debe ser más o menos largo en función de lo saturado que te sientas. Si es mucho, date un plazo largo; si no, a lo mejor con dos o tres días es suficiente.

Si tienes bien arraigado el hábito de la escritura no pasa nada porque dejes de escribir durante el plazo que te pongas (siempre que no sea muy largo). Si no lo tienes, lo mejor es que no dejes de escribir. No trabajes en la novela, pero escribe: propuestas de escritura de las que se encuentran por internet, alguna idea que tengas por ahí y que puedas desarrollar en poco tiempo o simplemente prueba la escritura automática.

También puede suceder que estés haciendo sesiones de escritura demasiado largas. Por ejemplo, si trabajas en tu novela por la mañana y por la tarde, pueda que necesites rebajar el ritmo. Trabaja solo por la mañana y date las tardes libres para leer o hacer otras cosas.

Y ten en cuenta que pasar por etapas así es normal. Escribir es un trabajo y por tanto es normal que a veces te canses y te apetezca desconectar. Date tiempo y verás que enseguida las aguas vuelven a su cauce.

5. Excesivo perfeccionismo

Este tipo de bloqueo surge cuando piensas que lo que has escrito hasta ese momento no es bueno.

Entonces te detienes, indeciso entre continuar escribiendo sin más, tratar de mejorar el trabajo que ya tienes hecho o eliminar definitivamente el documento de texto en el que trabajas.

Puede suceder que, en efecto y por desgracia, lo que has escrito no sea bueno. Eso suele deberse a una falta de trabajo previo o a la falta de conocimientos sólidos sobre novelística. Repasa los puntos uno y dos.

En cualquier caso, recuerda que escribir algo malo no importa.

Pero puede ser que, sencillamente, te encuentres bajo un ataque de perfeccionismo. Quieres hacer algo perfecto y original y sientes que el trabajo que estás haciendo no conduce a ello.

No olvides que la historia no va a salir perfecta a la primera, por eso a la primera versión se le llama borrador. Tienes que darte margen y seguir, sabiendo que vas a perfeccionar el conjunto y pulir los fallos después.

Hacerlo perfecto a la primera es imposible. Y, lo peor, querer hacerlo resulta estresante y te empuja al desánimo. Date margen para equivocarte, porque después solventarás tus errores. Dale margen a tu historia para que crezca y se convierta en eso que deseas.

Ser exigente con uno mismo es bueno, es lo que va a lograr que tus trabajos tengan siempre calidad, porque siempre vas a tratar de dar lo mejor de ti.

Pero esa cualidad deja de ser positiva cuando te frena. No permitas que lo haga.

Deseamos que nuca pases por un bloqueo, pero si alguna vez lo sufres (o incluso si ahora mismo lo padeces) tal vez su origen sea alguna de las causas que acabamos de repasar. Analiza bien cómo te sientes respecto a la obra en la que trabajas y comprueba si lo que te impide seguir con el trabajo no es el cansancio, la falta del trabajo previo o de conocimientos, el perfeccionismo o la elección equivocada del tema sobre el que escribes.

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