Sembrar indicios: una manera efectiva de trabajar en la trama

«Si en el primer acto has colgado una pistola en la pared, en el siguiente debe ser disparada.»

Esta frase de Chéjov avisa a los escritores de la importancia de que la resolución de la trama empiece a plantearse antes de que se alcance el final de la historia, para mantener así la coherencia narrativa. Algún elemento clave (un objeto, una idea o una información) de los que formarán parte del fin de la historia debe haber aparecido en algún momento previo de la narración para evitar esos finales deus ex machina donde todo parece resolverse por arte de magia.

Por ejemplo, si una mujer acorralada en su casa por un asesino en serie encuentra de pronto un arma cargada en una maleta vieja, el lector sentirá que el escritor le está tomando el pelo. Pero si con anterioridad a esa tensa escena final se le ha contado cómo la mujer sacaba la pistola que perteneció a su difunto marido de la mesilla de noche y la guardaba en la maleta porque temía que pudiera ocurrir un accidente, que la busque en un momento de peligro tendrá lógica para el lector.

El recurso de presentar el elemento que formará parte de la resolución de la trama mucho antes de que llegue el clímax se denomina en inglés planting and payoff. Este concepto vendría a significar que, mientras desarrollamos la trama, debemos sembrar los indicios, pequeñas pistas que indiquen de manera sutil hacia dónde avanza esta; para, finalmente, llegar de manera lógica al resultado que las señales prometían.

Evidentemente, el escritor debe haber planificado cuáles son esas señales que conducen de manera imperceptible al final que tiene previsto. Sin embargo, también debe evitarse que la historia resulte predecible. Repartir a lo largo de la narración los indicios sin desvelar por ello tanta información que el final se vuelva previsible, alcanzar un punto de equilibrio entre lo que se cuenta y lo que se calla, es probablemente uno de los mayores retos para el escritor.

Así pues, una buena trama debe encontrar su solución dentro de sí misma. Para que una narración sea exitosa, debe ser creíble. Introducir elementos externos a última hora rompe la coherencia, resta valor a la trama e indica falta de creatividad. No obstante, a veces el escritor puede sembrar indicios premeditadamente evidentes. El lector sabe entonces de qué forma se va a ir desarrollando la trama y el escritor juega con la tensión que genera el previsible desenlace.

El recurso planting and payoff puede usarse también para suministrar la información previa que conduce a una escena culminante. Si previamente en la narración se han ido incluyendo los sucesos que conducen a esa escena álgida, no será necesario en ese momento detener la acción para explicar los antecedentes.

De hecho, conviene usar este recurso no solamente de cara al desenlace de la historia. Si se usa a pequeña escala con las tramas secundarias, el lector dará por sentado que la trama principal también va a ser resuelta de manera lógica y coherente.

Este recurso suele incorporarse por lo habitual durante el proceso de reescritura. A menudo, el escritor solo comprende la necesidad de haber proporcionado indicios previos que conduzcan al desenlace previsto cuando llega el momento de plantearse el final; entonces comprende que han quedado cosas por explicar que conduzcan a ese desenlace. Por eso durante el proceso de escritura es conveniente marcar las escenas clave sobre las que habrá que volver cuando se revise el borrador para completar o mejorar las tenues señales que en un primer momento se sembraron. Si se siembra bien, el resultado siempre será satisfactorio.

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