¿Quieres aumentar tu productividad como escritor? ¡Acaba lo que empiezas!

Quieres aumentar la productividad como escritor para poder hacer todas las cosas que están en tu lista: terminar tu novela, publicar en tu blog todas las semanas, ser el lector cero del libro de ese escritor amigo, hacer ese curso o leer más.

La vida de un escritor es una vida atareada y exigente y tienes que saber organizarte para poder atender a todo. Pero antes de buscar refinadas maneras de aumentar la productividad, asegúrate de que no estás cometiendo un error básico pero fatal: el de empezar muchas cosas pero no terminar ninguna.

El refranero nos dice: «Quien mucho abarca, poco aprieta» y es una gran verdad.

Es un error frecuente en personas con muchas responsabilidades tratar de abarcar más de lo que en realidad pueden gestionar. Eso conduce a que acaben por saltar de una tarea a otra, avanzando un poco en cada una, pero sin llegar a terminar ninguna.

El resultado: proyectos que se eternizan o que mueren de abandono y una sensación perpetua de no dar abasto que desemboca en estrés.

¿Te reconoces en esa situación?

Si es así, sigue leyendo. Hoy vamos a darte algunas ideas útiles para que te centres en acabar tus tareas y lleves a buen termino tus proyectos. Verás como así vas a aumentar la productividad de manera significativa.

Acaba lo que empiezas

El consejo que te damos se pone en práctica de manera muy sencilla: termina lo que empiezas.

Cuando tenemos mucho que hacer tendemos a saltar de una tarea a otra, con la sensación de que así avanzamos más deprisa y de que somos más productivos.

Lo cierto es que esa es la manera más segura de que una parte importante de lo que pensábamos hacer en ese día quede sin finalizar.

Aunque nos han hecho creer lo contrario, la realidad es que la multitarea no funciona.

De hecho, la multitarea es uno de los cinco ladrones de tiempo del escritor.

Las últimas investigaciones demuestran que cuando intentas hacer varias tareas a la vez tu atención y tus recursos se dividen entre las diferentes tareas, así que no estás al cien por cien de tu capacidad, con lo que eso implica. Pero lo peor es que parte de tus recursos se pierden, no se aplican a nada de lo que estás haciendo, así que lo que sucede es que desaprovechas tus capacidades.

Es lógico que de esta manera todo te cueste más y no logres finalizar parte de la labor del día.

Además, cuando saltas de tarea en tarea, al finalizar el día siempre quedan cosas sin concluir. Eso significa que al día siguiente tendrás todavía más cosas que hacer y, en consecuencia, más posibilidades de empezar a pasar de una tarea a otra sin control. Es un círculo vicioso.

Así que vigílate mientras estás trabajando: cuando veas que dejas una tarea sin concluir para ponerte con otra, detente e intenta por todos los medios proseguir con lo que estabas haciendo.

Cómo evitar cambiar de tarea

Es fácil aconsejar no cambiar de tarea, pero ¿cómo lograrlo?

En el fondo ya sabes la respuesta (y si nos lees con asiduidad, segurísimo que la conoces): con organización.

  • Organización

Lo primero que necesitas para aumentar la productividad es marcarte objetivos para saber qué es lo que quieres conseguir.

Luego debes trazar un plan para llegar a ellos. Ese plan consistirá en desgranar las acciones que tienes que hacer para llegar a dichos objetivos.

Y por último, asignar tiempos para acometer cada una de esas tareas.

Todo eso lo explicamos en el curso Cómo ser un escritor más productivo, no te lo pierdas.

Y es que una alta productividad se relaciona directamente con una buena organización.

Tener claro lo que tienes que hacer para conseguir lo que te ha propuesto te evitará perder el tiempo en tareas que en realidad no te están ayudando a acercarte a tus objetivos. Así que estarás gestionando mejor tu tiempo y lo más probable es que muchas ocupaciones que ahora te traen de cabeza salgan de tu agenda.

  • Distingue lo prioritario

Otra manera de evitar cambiar de tarea cada poco tiempo para aumentar la productividad es aprender a distinguir lo prioritario.

Esto de nuevo guarda relación con haber definido tus objetivos.

Cuando sabes cuál es tu meta, sabes qué debes hacer para llegar a ella y dejas de invertir tiempo y recursos en labores secundarias.

Si tu objetivo es trabajar en la promoción de tu libro, puede que este no sea el momento de empezar a trabajar en tu nueva novela. Apárcala una breve temporada para concentrarte en el lanzamiento de tu libro.

  • Ojo con lo urgente

Uno de los motivos por los que saltamos de una ocupación a otra como ardillas es porque nos acosan las tareas urgentes. Ese correo que espera respuesta desde hace tres días o el artículo del blog que tiene que salir mañana.

De nuevo esto se soluciona con organización.

Una buena organización permite que ese correo hubiera sido respondido en su momento y el post escrito cuando correspondía. Y así tú no tendrías que dejar lo que estás haciendo para correr a apagar un fuego (que tú mismo has encendido).

  • Haz listas

Las listas son tus amigas si quieres aumentar la productividad.

Anota todas las tareas que tienes que hacer. Pero recuerda, tus listas deben estar llenas en lo posible de tareas alineadas con tus objetivos, de ocupaciones prioritarias.

No hagas listas larguísimas, porque su sola visión te va a agobiar y la tentación de pasar de una tarea a otra con el laudable propósito de avanzar será irresistible.

Para evitar hacer una lista demasiado larga crea listas semanales, mensuales, trimestrales y anuales. Revísalas periódicamente para comprobar qué queda por hacer y añadir y quitar cosas en función de posibles cambios de planes o eventos inesperados.

Revísalas además para pasar tareas de la lista trimestral a la mensual, de la anual a la trimestral, etc.

  • Lleva una agenda

Qué herramienta tan útil es una agenda cuando se busca aumentar la productividad. Si todavía no la usas, no lo postergues más. Puedes tenerla en digital, con aplicaciones como Google Calendar o iCal.

La agenda te servirá para asignar plazos y fechas concretas a las tareas de tus listas.

Porque, en realidad, las listas por sí solas no sirven de nada si no te aseguras de indicar en qué momento exacto vas a hacer cada una de las tareas que has anotado en ellas. Allí seguirán día tras día y año tras año, sin que nunca llegues a ejecutarlas.

Pasa las tareas de tu lista semanal a tu agenda, distribuyéndolas a lo largo de los días. Revisa también tus listas mensuales y trimestrales, para ver si alguna de las tareas que constan en ellas puede o debe ser realizada esa semana (por ejemplo, porque sea la fecha límite de enviar un original a un concurso).

  • Gestiona bien los tiempos

Como en el caso de las listas, no anotes en tu agenda demasiadas cosas para hacer en un solo día. Lo más probable es que no te dé tiempo a hacerlo todo y acabes por frustrarte y sentirte mal contigo mismo.

Es mejor ponerse menos tareas, pero estar seguro de que al final del día podrás marcarlas todas como concluidas.

Para ello es importante que sepas gestionar los tiempos, es decir, tener en cuenta cuánto te ocupa cada tarea. Si habitualmente dedicas cuatro horas a tu trabajo de escritor y escribir una entrada para tu blog te lleva tres horas, no añadas muchas más tareas para esa jornada. Anotarlas en tu agenda no significa que las vayas a hacer.

Además, como escribir un artículo para tu blog de escritor es un trabajo exigente, procura que el resto de tareas para ese día sean actividades ligeras: contestar correos, moderar comentarios o trabajar en la documentación de tu novela, que siempre es divertido.

Si te marcas unos objetivos claros que te permitan distinguir qué es lo prioritario y descargar tu día a día (y tu mente) de ocupaciones que no te llevan hacia tus metas. Si además te organizas bien, creando listas eficaces y organizando tu agenda de manera inteligente, no anotando más tareas de las que puedes hacer y equilibrado trabajos más pesados o exigentes con otros más divertidos o livianos. Si, por último, te disciplinas para acatar tu agenda y no dejar cosas pendientes que te asalten cuando menos lo esperas en forma de urgencias, verás aumentar la productividad de manera estratosférica.

Simplemente, dejarás de saltar de una tarea a otra intentado abarcarlo todo. Tendrás tu vida y tu trabajo bajo control, podrás decirle adiós al estrés y, lo mejor, empezarás a cumplir uno detrás de otro todos tus objetivos: aumentar tu visibilidad, terminar tu novela, vender más libros… Lo que quieras.

Cuidado con la procrastinación

Cuando hablamos de aumentar la productividad, al final la procrastinación siempre acaba asomando la nariz.

También cuando se trata de dejar sin acabar aquello que comenzamos.

Como ya hemos visto, muchas veces el saltar de una tarea a otra tiene que ver con una inadecuada organización, pero otras veces es la procrastinación la que se agazapa, taimada, tras ese problema.

De hecho, hemos detectado que abandonar proyectos de escritura sin finalizarlos es uno de los cuatro focos fundamentales de procrastinación de los escritores.

¿Por qué? Por miedo.

Por lo general tiene que ver con miedo a lo que viene después, una vez concluyas aquello en lo que estabas trabajando.

Puede ser miedo a enfrentarte a una tarea para la que no te sientes preparado o que no has hecho antes. Por ejemplo, no terminas nunca de revisar y reescribir tu novela porque te asusta enfrentarte al proceso de publicación, por el que nunca has pasado.

Es normal resistirse a salir de nuestra zona de confort, pero no queda otro remedio que hacerlo si quieres avanzar. Ábrete a las nuevas experiencias y acéptalas como un proceso enriquecedor, porque eso es lo que son.

También puede ser miedo al fracaso e incluso, aunque no lo creas, miedo al éxito. En este post hablamos de cómo se relaciona la procrastinación con tus miedos.

Por tanto, si eres de los que salta de tarea en tarea y, al finalizar la jornada, se da cuenta de que gran parte de los previsto para ese día ha quedado a medio hacer, trata de poner freno a tan perniciosa costumbre.

Mejora tu organización con los sencillos trucos que te hemos dado en este artículo y verás aumentar la productividad.

Y asegúrate de que no te estás boicoteando a ti mismo, procrastinando para evitar concluir un proyecto debido a algún miedo latente.

Si quieres conocer más técnicas para aumentar tu productividad, cumplir tus objetivos y gestionar mejor tu tiempo, tu sitio está en nuestra comunidad de escritores. Simplemente deja tu correo aquí debajo y todas las semanas recibirás nuestras actualizaciones directamente en tu bandeja de entrada.

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  1. Muchas son las cosas que he probado ya para evitar la procrastinación. He hecho listas, me he puesto horarios, he obligado a otros a que me obligaran… y al final me di cuenta de que lo que fallaba era la voluntad verdadera de hacer algo. ¿quería escribir? Seguramente no, lo que quería era el éxito, lo que viene luego de la escritura. Hasta que no me liberé de la vanidad, no pude liberarme de la procrastinación, no sé si me explico. Como siempre, me sirven una vez más estos tips… 🙂

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