Cómo dejar de procrastinar

Cómo y por qué procrastinas y cómo dejar de hacerlo

La procrastinación es la compañera inseparable (y odiada) de muchos escritores. Tal vez también sea la tuya.

Ahora mismo deberías estar trabajando: escribiendo tu nueva novela, respondiendo correos de tus lectores, preparando el nuevo artículo de tu blog… Pero estás aquí, leyendo un artículo sobre la procrastinación. Es decir, estás procrastinando (y lo sabes).

No nos malinterpretes: estamos felices de tenerte por aquí. Nos encanta que te pases por el blog y que todos los martes esperes nuestros correos. Pero también queremos que te conviertas en el escritor que sueñas con ser y eso solo podrás conseguirlo si dejas de aplazar lo que deberías estar haciendo y te pones a trabajar.

Qué es la procrastinación

Para vencer al enemigo hay que conocerlo.

Por eso para neutralizar el mal hábito de procrastinar vamos a empezar por el principio. ¿Qué es la procrastinación?

La procrastinación es una pérdida de tiempo consciente.

Y se produce porque aplazas sin una razón verdadera el momento de ponerte a hacer algo que sabes que deberías estar haciendo.

Fíjate en que puntualizamos «sin una razón verdadera».

A veces en la vida tenemos que aplazar cosas por motivos válidos: debes dar prioridad a algunas tareas sobre otras; o bien surge algo de última hora (te pones enfermo, alguien necesita tu ayuda de manera urgente), que te impiden hacer lo que tenías previsto hacer.

Pero la procrastinación se produce cuando aplazas una tarea sin una justificación valedera.

Cómo se manifiesta la procrastinación

Lo que pasa es que la procrastinación es muy lista y se vale de subterfugios para engañarte.

Lo que equivale a decir que tú eres muy listo y sabes muy bien cómo engañarte.

Esa forma de autoengaño tiene muchas caras y te conviene conocerlas todas. Así cuando asomen sabrás que estás a punto de procrastinar y podrás plantar cara a ese mal hábito. Vamos a ver esos inocentes semblantes que presenta la procrastinación para engañarte.

  • Me pongo enseguida, pero antes…

Una de las formas en que te autoengañas es fingir que vas a ponerte de inmediato a hacer lo que tienes que hacer, solo que antes tienes que hacer una pequeña tarea.

Consultar un momento el correo, sacar a pasear al perro, llamar a tu madre, ordenar el escritorio.

Son cositas, algo que te va a llevar cinco minutos, pero que alargas y alargas o encadenas con otras pequeñas tareas, hasta que cuando te quieres dar cuenta el día ha finalizado sin que tú te hayas puesto manos a la obra con lo que de verdad deberías estar haciendo.

  • No puedo hacerlo sin antes…

Otra forma de autoengaño es fingir que hay una tarea importante que debes hacer antes de esa otra que aplazas.

Por ejemplo, todavía no has empezado a escribir tu novela porque:

Tienes que aprender más antes de poder ponerte a escribir en serio.

Tienes que documentarte todavía más sobre el Siglo de Oro español.

Tienes que encontrar editor para tu novela anterior.

Sí, todas esas son tareas importantes, pero no justifican que aplaces el momento de empezar a escribir.

¿Necesitas formarte? ¿Por qué no dedicas tres meses a hacer un curso, en vez de un año a leer blogs?

¿Por qué no empiezas a trabajar en el esquema preliminar de tu novela para determinar qué información necesitas sobre el Siglo de Oro, en lugar de dedicarte a recopilar datos y datos que después no vas a usar?

¿Por qué no te organizas y dedicas todos los días quince minutos a contactar con editoriales y el resto del tiempo del que dispongas a escribir?

Esta última cuestión nos lleva al siguiente punto.

  • No confundas procrastinación con mala organización

Muchos escritores se declaran procrastinadores, cuando en realidad lo que sufren es una falta crónica de organización.

Lo sabemos, el tiempo es escaso y la labor ingente.

Tienes que escribir, atender tu blog, gestionar tus redes sociales, relacionarte con otros escritores, formarte, revisar, documentarte… Y, por lo general, compatibilizar todo esto con un trabajo o tus estudios y la familia.

Tienes tanto que hacer que no sabes por dónde empezar. Empiezas muchas cosas, pero terminas pocas y al final te sientes frustrado, estresado y cansado. Cuando te pones a trabajar saltas de una tarea a otra en un intento de abarcar todo.

Pero eso no es procrastinar, eso es que no te organizas bien.

Tienes que aprender a priorizar para saber qué tareas son las más importantes y, en consecuencia, deben ocupar la mayor parte de tu tiempo.

Tienes que aprender a gestionar tu tiempo. Crear horarios, asignar fechas límite, desglosar las tareas dificultosas en tareas menos complejas que puedas asumir en plazos de tiempo más breves.

Debes aprender a decir que no. También a ti mismo. No te comprometas a hacer cosas que no vas a poder hacer.

Todo esto puedes aprenderlo fácilmente con el curso Cómo ser un escritor más productivo. Échale un ojo.

Qué se esconde detrás de la procrastinación

Ya lo has visto, puede que no seas procrastinador.

Tal vez simplemente es que no te estás organizando bien y eso te lleva a que, cuando pensabas ponerte a escribir, te acuerdas de que tienes un correo importante sin contestar. O el rato que habías reservado para leer un libro que te ayude con la documentación de tu novela se vea ahogado por las dos lavadoras que tienes que planchar.

Y es que detrás de la procrastinación se agazapan motivos ocultos.

Y esos motivos casi siempre tienen que ver con el miedo.

En tu interior hay un miedo latente que es el que te obliga a postergar el momento de hacer algo cuyos resultados, en el fondo, temes.

  • Miedo a no hacer las cosas bien

Puedes tener miedo a no hacer las cosas bien.

Ese es el motivo por el que lees tantos blogs de escritura: simplemente tienes miedo de ponerte a escribir y hacerlo mal.

Sabes que somos firmes defensores de la formación del escritor. Pero también sabemos que si no escribes, si no emborronas muchas páginas, ideas muchas tramas flojas y te equivocas un millón de veces, nunca progresarás en la escritura.

No pasa nada si lo haces mal.

Por otro lado, si sientes que tienes alguna carencia, ponle remedio. Pero hazlo de una forma definitiva: haz un curso, lee un libro, consulta a un profesional. No pierdas tu tiempo dando palos de ciego.

  • Miedo al rechazo

También puedes tener miedo al rechazo.

¿Y si terminas tu novela pero nadie quiere publicarla? ¿Y si a los lectores no les gusta? ¿Y si tu blog no tiene visitas? ¿Y si propones esa colaboración y te dicen que no?

Tenlo claro: no puedes gustar a todo el mundo. Tu novela no le va a gustar a todos los lectores. Muchas colaboraciones no cuajarán. Un blog necesita de trabajo y constancia para ver crecer su comunidad.

El miedo al rechazo no te puede paralizar.

  • Miedo a que los demás descubran que no eres escritor

Aunque llevas tiempo escribiendo, incluso puede que tengas varios libros publicados, sientes que en el fondo no eres escritor.

No, no lo eres. Y algún día, tarde o temprano, todo el mundo lo descubrirá.

¿Quién soy yo para escribir una novela? ¿Quién soy yo para publicarla? ¿Cómo voy a tener un blog en el que hable de mí mismo como escritor, si todo esto es una impostura?

Sufres lo que se denomina el «síndrome del impostor» en el escritor.

No crees en ti mismo, y eso te lleva a dudar de todo lo que haces, pero también a temer que algún día te desenmascaren.

Así que cuando aplazas el momento de ponerte a escribir, en realidad estás aplazando el momento de que se descubra que no sabes escribir. Si aplazas el momento de abrir tu web, en el fondo estás aplazando el momento en que la gente descubra que tú no eres quien para tener una web. Y un largo etcétera.

  • Miedo al éxito

Por increíble que parezca hay personas que le tienen miedo al éxito.

Sueñan con él y parece que lo desean, pero en el fondo lo temen.

El éxito, tenlo presente, cambia todo.

Para empezar te sitúa ante los ojos de un gran número de personas, algo que siempre pone un poco nervioso y que se relaciona en parte con el síndrome del impostor. Cuánta más gente te mire, más posibilidades hay de que descubran que en realidad eres un fraude.

También modifica tus relaciones con los demás. ¿Qué dirán tus padres si dejas tu trabajo para dedicarte a escribir después de que tu novela te haya dado los medios para hacerlo? ¿Y cómo verá tu pareja que te conviertas en una persona célebre?

Muchas personas se boicotean a sí mismas porque temen llegar a tener éxito.

  • Miedo a lo que vendrá después

Si terminas tu novela tendrás que ponerte a reescribir y revisar. Reescribir y revisar te parece una tarea dura, mucho menos gratificante que escribir el primer borrador. Así que aplazas el momento de escribir, pero en realidad lo que postergas es el momento de reescribir o revisar.

Si creas una web, tendrás que escribir artículos en tu blog con cierta frecuencia. Nunca has sido una persona constante y ese nivel de compromiso te asusta. Así que sigues leyendo artículos sobre la importancia de tener una web y viendo tutoriales sobre cómo montarla en WordPress, en lugar de ponerte manos a la obra.

Muchas veces aplazamos tareas sencillas, o nos entretenemos ad eternum con ellas, porque nos asusta o nos disgusta la tarea que viene después.

Cómo dejar de procrastinar

Como ves la procrastinación tiene mucho de autoengaño.

Por tanto, la mejor manera de acabar con ella es saber qué se esconde tras ella.

Te hemos dado algunas pistas, así que analiza tu comportamiento para ver cómo se manifiesta en ti la procrastinación.

¿No será que lo que falla es la organización? Descarta esa posibilidad.

Eres de los de «Me pongo enseguida, pero antes…» o de los de «No puedo hacerlo sin antes…». Comprueba que no estás usando excusas para aplazar aquella tarea que deberías estar haciendo.

Revisa tus miedos. Identifica los motivos por los cuales pospones el momento de hacer algo. ¿Temes hacerlo mal? ¿Sufres el síndrome del impostor? ¿Tienes miedo al rechazo o al éxito?

Saber lo que se esconde detrás de tu actitud procrastinadora te ayudará a ponerle remedio.

La próxima vez que te sorprendas haciendo algo que no deberías estar haciendo en lugar de seguir la agenda que tenías prevista para ese día párate a pensar el porqué. Identifica los motivos que te empujan a procrastinar y ponles remedio.

En el curso Cómo ser un escritor más productivo tienes una hoja de trabajo que te ayuda a esbozar tu perfil de procrastinador, para que sepas por qué pospones. Además también te contamos estrategias efectivas para que dejes de aplazar todas esas tareas que se quedan sin hacer día tras día.

Piensa en todo lo que harías, en dónde estarías, si no procrastinases tanto.

Sí, tienes muy buenos motivos para desterrar ese mal hábito hoy mismo.

  • Israel dice:

    Muchisimas gracias por este articulo y todos los que envian, son de gran utilidaz para la vida no solo para el que escribe.

  • F.D. dice:

    Mi mejor remedio contra esto de la procrastinación -interesante palabreja- ha sido siempre la rutina. Si todos los días dedicas un rato a escribir no hay obstáculo que se resista. También he observado que el proceso creativo tiene dos aspectos muy muy muy diferentes. Uno es el de la creación…. y consume tiempo, semanas enteras…. Sentarse a escribir teniendo una idea general de la obra es un tremendo error que causa mucha ansiedad porque es muy habitual que escenas, situaciones, documentación necesaria, todo en suma, se yerga como un obstáculo insalvable, o al menos muy incómodo de superar, que enlentece tanto la escritur que ésta es un verdadero sufrimiento. Antes de escribir la primera línea, el argumento general tiene que estar trazado. Y no solo eso. Después debe elaborarse un resumen más extenso, en el que indicamos , capítulo a capítulo, en líneas generales, qué vamos a contar en cada uno de ellos. Una vez hemos finalizado esta tarea, sentarse a escribir y terminar la escritura de una novela es pan comido. Comento esto porque tengo amigos escritores que les cuesta mucho escribir y lo achaco a esta falta de método.
    Con el marketing de los libros pasa también un poco de lo mismo. Merece la pena dedicar un poco de tiempo del día, pero con calma, sin agobios. Cada día su afán. En mi caso le dedico el 10% del tiempo que destino a escribir… más bien poco, pero lo tengo claro, prefiero escribir a sumergirme en blogs, redes sociales y demás arenas movedizas… 🙂
    Aunque ya se sabe, cada maestrillo tiene su librillo.

    • sinjania dice:

      Totalmente de acuerdo, F.D.:

      Eso es exactamente lo que recomendamos siempre en el blog (y, por supuesto a nuestros alumnos): rutina, disciplina y método. Sin duda esto se aleja de la imagen bohemia que se suele tener de la vida del escritor, pero es una de las mejores formas (tal vez la única) de hacer el trabajo y cumplir nuestros objetivos.
      Nos encanta que señales que dedicas parte de tu tiempo al marketing, porque es algo también importante. Y demuestra que, con un poquito de organización, se puede alcanzar a hacer todo.
      Un saludo.

  • cecilia diaz avila dice:

    Y yo que creí que solo era falta de interés.
    Ahora entiendo por qué, cada vez que por fin arranco a escribir, no me para nadie. Y me termino preguntando por qué no comencé antes.

    Muchas gracias por el artículo.

  • Un gran artículo, muy bien explicado. En mi caso, estoy tan acostumbrada a ocuparme de lo urgente en primer lugar que cuando tengo tiempo libre para escribir siempre encuentro otras tareas más importantes (como generar contenido para el blog o terminar el libro del que tengo una reseña pendiente). Me abruman todos los frentes abiertos a los que un escritor actual debe atender y alimentar si quiere que le conozcan sus potenciales lectores, y eso que ya he abandonado algunas plataformas y redes sociales para evitar esa ansiedad que me generan. Pero intento mejorar, y eso me lleva a visitar mil webs con consejos para escritores, con recursos y tutoriales sobre cómo editar o sobre cómo hacer un buen marketing. Y entonces, ante tal cantidad de escaparates en los que estar presente para venderme, vuelvo a bloquearme.

    Voy a releer el artículo de la organización, tal vez de esa manera, dedicando un ratito a cada asunto, controle el agobio que al final se traduce en pésima escritura.

    Un saludo ^^

    • sinjania dice:

      Hola, Carmen María:

      Si siempre estás haciendo cosas urgentes está claro que tienes un problema de organización. Lo urgente debe ser la excepción, no la norma. Cuando las urgencias colapsan nuestra agenda es que no estamos planificando bien y al final se nos echa siempre encima el tiempo.

      Por otro lado, tal vez tengas más frentes abiertos de los que puedes abarcar. A fin de cuenta nuestro tiempo es limitado. Piensa cuáles son tus prioridades (la principal debería ser escribir) y valora si hay cosas que puedes abandonar.

      Y por último, deja de leer webs. A veces leemos de manera compulsiva, pero no ponemos en práctica nada de lo que aprendemos con esas lecturas. Por ejemplo, si has leído sobre marketing, ponte a implementar lo que has aprendido. Cuando lo tengas todo hecho, vuelve en busca de nuevas ideas para mejorar tu marketing.

      Leer blogs sobre lo que queremos hacer es la forma más sibilina de procrastinar, pues “parece” que estamos haciendo algo, pero en realidad solo estamos leyendo, mientras las cosas siguen por hacer.

      Un placer tenerte por aquí.

      Saludos.

  • Jacqueline Rivas dice:

    Excelente explicación, muy útil me sentí identificada y con ganas de superalo.
    Gracias

    • sinjania dice:

      Hola, Jacqueline:

      Identificar lo que nos impulsa a procrastinar es básico, porque es el primer paso para eliminar las causas y, de este modo, vencer la tendencia a aplazar.

      No dejes de contarnos tus progresos.

  • omer cardenas dice:

    Interesante artículo, que me hizo dar cuenta de algunas de las cosas que he venido haciendo. Ahora estoy corrigiendo las debilidades que he identificado y voy mejorando.

    • sinjania dice:

      Qué bien, Omer. Ser conscientes de nuestras debilidades y carencias es la mejor forma de empezar a ponerles remedio. Cuéntanos cómo te va haciéndolo.

      Saludos.

  • En efecto, la dilación o procrastinación está asociada a la ansiedad. Yo mismo soy ejemplo de ello. Hace poco, debía decidir la dirección que iba a tomar mi blog. Después de mucho pensarlo (y de tener ideas bastante buenas durante ese proceso de “brainstorming”), no me decidía a actuar de una vez; esto es, a comenzar un nuevo posteo basado en esas ideas. Temí, como bien lo indicas en uno de tus puntos, a que el resultado no fuera el mejor. Pero luego razoné que hacer algo es siempre mejor; que cuando se nos acaban las ideas, lo mejor es practicar las que tenemos (posteando) y que así nos podemos inspirarnos y concebir más.

    En verdad, dar el primer paso es lo más difícil (comenzar a tipear el artículo). En el camino habrán errores, pero nos asusta más el anticiparlos que el cometerlos. Quien está en esto sabe de qué hablo.

    Saludos.

    • sinjania dice:

      Hola, Felipe:

      Es cierto, tenemos pavor a equivocarnos. Y la realidad es que ¡no pasa nada! Si nos equivocamos, basta con rectificar y seguir adelante. Hacemos un drama por anticipando pensando en lo que sucederá si fallamos y eso nos paraliza. Necesitamos adquirir más experiencia del error para convencernos de que equivocarse no supone el fin del mundo, y eso solo se conssigue equivocándonos.

      Mucha suerte con el nuevo rumbo de tu blog.

      Saludos.

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