Síndrome del escritor vago: ¿lo tienes?

Síndrome del escritor vago: ¿lo tienes?

Hay un síndrome que padecen muchos escritores noveles. Es un síndrome de fácil diagnóstico porque sus síntomas son muy evidentes. Es el síndrome del escritor vago.

Hoy te vamos a describir los síntomas de este síndrome. Hazte un chequeo (y a tus textos) para saber si lo tienes.

El síndrome del escritor vago

Empecemos por el principio, ¿qué es el síntoma del escritor vago?

El síndrome del escritor vago es el que hace que no dediques suficiente tiempo a la escritura o que tus textos no tengan la calidad deseable. El síndrome del escritor vago es el que hace que todavía no hayas empezado a escribir esa novela cuya idea lleva años rondándote por la mente o, peor todavía, que todavía no la hayas acabado cuando llevas meses trabajando en ella. El síndrome del escritor vago es el que hace que te encuentres atascado a mitad de una obra, que seas un experto en procrastinación o que leas tan solo un libro al mes.

¿Tienes esta sintomatología? ¿Te reconoces en alguno de estos casos? ¿En más de uno?

Entonces, estás afectado por el síndrome del escritor vago.

Pero vayamos por partes. Revisemos uno a uno los síntomas.

No escribir a diario

Ser escritor requiere, en primer lugar, un compromiso contigo mismo y con la escritura. Ese compromiso va antes que escribir mejor y antes que empezar a escribir tus primeros relatos o tu primera novela. Ese compromiso será el que te permita avanzar por el camino de la escritura y hacer todos los esfuerzos necesarios (sí, hemos dicho esfuerzos).

Cuando ese compromiso no existe o es débil, aparece el primer síntoma: no escribir a diario.

Conocemos tus excusas: alegas falta de tiempo o falta de inspiración. O en casos muy pertinaces, las dos: no tienes ni tiempo ni inspiración.

Si alegas falta de tiempo

Déjanos descubrirte una verdad evidente: el día tiene veinticuatro horas para todo el mundo.

Las tiene para esas personas que admiras porque pueden hacer un montón de cosas: trabajan, tienen hijos, cocinan, hacen ejercicio, publican novelas con frecuencia admirable, tienen un blog y publican tres veces al día en sus redes sociales.

Pero el día también tiene veinticuatro horas para ti. Es cuestión de establecer prioridades. Y es cuestión de organización.

Decide qué lugar quieres que ocupe la escritura en tu vida. Y luego organiza tu tiempo y tus tareas en función de ese lugar.

Si quieres que la escritura ocupe un lugar relevante en tu vida, organízate para que sea así. Habrá cosas que pasen a un segundo plano y otras que desaparezcan del mapa. El que algo quiere, algo le cuesta. No hay más.

Si alegas falta de inspiración

Vamos ahora con la segunda excusa: la falta de inspiración.

¿Te acuerdas de esa frase célebre de Picasso, «Cuando llegue la inspiración, que me encuentre trabajando»? Esa es la gran verdad del arte. Puedes imprimir la frase y colocarla en la pared frente a tu escritorio.

Si esperas a tener momentos de inspiración para ponerte a escribir, vas a avanzar muy despacio en tu carrera y en tus obras.

Además, la inspiración es como un músculo y cuanto más trabajes, más fuerte se pondrá. Si nunca escribes, nunca estarás inspirado; pero si escribes a diario verás que las ideas y la escritura fluyen con mayor caudal.

No aprender

Qué pereza tener que ponerse a aprender, ¿no? Tú no estás dispuesto a hacerlo.

Si tienes el síndrome del escritor vago te parecerá que aprender a escribir es algo innecesario. A escribir ya aprendiste en la escuela (aunque es verdad que cometes algunas faltas de ortografía), pero con eso que sabes ya basta.

Pues no. Escribir es un oficio. Y, como tal, se aprende.

Tienes dos maneras de aprenderlo.

Leer un libro a la semana y escribir a diario

La primera es leyendo y escribiendo. No nos referimos solo a leer manuales de escritura, que también. Puedes empezar por Madera de escritor, nuestro libro de escritura.

Hablamos tambien de leer las grandes obras de los grandes autores. De cómo leer para ser un mejor escritor ya hablamos aquí.

Además, acéptanos una recomendación: deberías leer al menos un libro a la semana. ¿No tienes tiempo? Vuelve a leerte el primer punto.

Como a escribir se aprende escribiendo, volvemos al principio: tienes que escribir a diario.

Con esa doble ocupación, leer un libro a la semana y escribir a diario, lograrás aprender a escribir y hacerlo cada vez mejor.

Hacer un curso de escritura

La segunda opción es hacer un curso de escritura.

Ojo, esta opción por sí sola no sirve. Tiene que ir combinada con la dieta de lectura y escritura que te acabamos de recomendar.

Pero hacer un curso de escritura le dará un buen empujón a tu técnica, a tu estilo y a tus conocimientos sobre narratología (imprescindible tenerlos si quieres ser escritor).

Aquí tienes otras ventajas de hacer un curso de escritura.

No planificar

Te encanta escribir, ¿verdad? Es una sensación tan placentera… Te despiertas con una idea en la cabeza y, en cuanto tienes un momento libre, te sientas a escribirla.

Allá va. Es algo casi compulsivo, tecleas con frenesí según las escenas, las descripciones y los diálogos surgen a borbotones de tu mente. Te dejas llevar por la historia como por una enorme ola de placer.

¿Te reconoces? Pues tienes uno de los síntomas del escritor vago: la falta de planificación.

Si escribes como hemos descrito más pronto que tarde te vas a encontrar parado, sin saber por dónde continuar. Es como si hubieras echado a correr sin tener claro el camino y de pronto te detuvieras, sin aliento, en mitad de un descampado. ¿Adónde ibas, cuál es el camino, por dónde debes continuar?

Escribir requiere planificación. Requiere que tengas claras las partes de tu historia y sus momentos clave. Requiere que traces un mapa, aunque sea somero, de la historia que quieres contar y del camino que vas a seguir para hacerlo.

Debes aprovechar ese primer momento en que la historia llega a ti para, en lugar de ponerte a escribir, tomar notas. Ahonda en la historia, en los personajes. Aplica lo que sabes sobre cómo funciona un texto literario (ah, ¿que no sabes nada?, ¿ves cómo es fundamental aprender?) para esbozar la trama, el desarrollo de los personajes, el conflicto, la idea detrás del argumento, etc.

Ya lo sabemos, todo eso te parece un rollo. Tú eres un poco vaguete y prefieres saltártelo e ir a lo divertido. No crees que escribir deba suponer ningún esfuerzo (si es así, te recomendamos que leas los diarios de Franz Kafka, te convencerán de lo contrario). Tienes el síndrome del escritor vago.

No corregir ni revisar

El autor aquejado del síndrome del escritor vago cree que la ortografía, la gramática y una buena sintaxis son cosas secundarias. Lo que importa es la historia y si alguien le señala algún error en sus textos es que es un pejiguero que no sabe centrarse en lo primordial.

Si al lector le interesa de verdad la historia, perdonará la falta de tildes, la mala puntuación y se esforzará en desentrañar las frases farragosas y mal estructuradas. Es decir, cuando tienes el síndrome del escritor vago esperas que el esfuerzo que tú no estás dispuesto a hacer lo haga el lector.

¿Sabes qué es lo peor? Que cuando el síndrome del escritor vago hace que la presentación de tu texto no te importe, por lo general el texto no falla solo en ese aspecto, sino que suele fallar en todos: estructura, uso del lenguaje, estilo, etc.

La vaguería te impide que revises un texto y pulas sus defectos (sean estos de la índole que sean). Que sea el lector quien ponga un poco de voluntad por su parte, tú desde luego ya has cumplido.

Pues así demuestras muy poco respeto por el lector (sea este alguien que vista tu blog, tu hermana, a quien le has pedido que lea tu último relato, el jurado de un concurso o un editor al que le envías tu texto). Todavía peor, demuestras muy poco respeto por tu propia obra.

Corrige, revisa y vuelve a corregir. No entregues para su lectura lo que seguramente no sea ni un primer borrador.

Esperamos que no presentes ninguno de estos síntomas y que no estés afectado por este terrible mal. Si lo estás, sigue los consejos que te hemos dado más arriba y verás cómo revierte.

Sobre todo quédate con esta idea: escribir cuesta esfuerzo. Escribir requiere compromiso y dedicación. Escribir es una tarea dura (aunque enormemente gratificante).

Si la gente fuera más consciente de lo mucho que exige la escritura, habría menos gente escribiendo.

Si no estás dispuesto a asumir estas verdades, nunca llegarás a ser un buen escritor. Te vas a quedar estancado en el nivel inicial. Pero si asumes que escribir es mucho más que una diversión a la que dedicar un rato alguna tarde, las recompensas que te aguardan serán muchas.

Tú decides.

Puedes sacudirte la vaguería uniéndote ahora mismo a nuestra comunidad de escritores. Todas las semanas recibirás en tu correo contenidos inspiradores para que te pongas las pilas y no pares de escribir. Solo tienes que dejar debajo tus datos y estarás dentro.

  • yadira dice:

    saben eso mismo es lo que precisamente me pasa, a todas horas me llegan ideas geniales de como escribir un cuento o una novela , pero por motivo de tiempo y trabajo la dejo pasar desapercibida y se me escapan de la mente. pero quiero ilustrarme mejor de ahora en adelante. Porque siempre he querido ser una gran escritora y se que si me lo propongo lo puedo lograr.

    • sinjania dice:

      Hola, Yadira:

      Acostumbrate a llevar contigo algo donde puedas apuntar tus ideas. Ahora puedes hacerlo en aplicaciones que puedes tener instaladas en tu móvil.

      Así las puedes conservar todas para desarrollarlas más adelante, cuando tengas tiempo.

      Saludos.

  • Esto es algo que repito constantemente a mis alumnos y, sin embargo, muchas veces caigo en esta vagancia. Creo que el punto está en ver lo que está detrás de la procrastinación, que, en la mayoría de los casos, es miedo a fracasar. Para evitar que mi libro no venda o me digan que no es bueno o no me guste ni a mí mismo, evito sentarme a escribirlo.
    ¡Gracias por la entrada!

  • Velet dice:

    La verdad es que cuesta bastante adaptarse a un horario, y en ocasiones se te aparece la musa inspirándose con una grandiosa idea. Lo mejor en esos casos es simplemente apuntar lo que se te acaba de ocurrir, pulirlo, y más adelante si eso, se introduce en la historia.

    • sinjania dice:

      Hola, Velet:

      La verdad es que nuestra vida está llena de horarios: el de trabajo o estudios, solemos comer, levantarnos y acostarnos a horas fijas… Se trata de incluir la escritura en esa rutina. Y, como dices, dejar espacio para que, si tenemos un rapto de inspiración, podamos entregarnos a él y aprovecharlo.

      Saludos.

  • Macarena dice:

    A mi me pasa mucho el de no planificar. Cuando se me viene algo a la mente, lo escribo, me dejo llevar y no pienso en nada más. Entonces cuando terminé de escribir la idea que tenía en mente, me quedo en blanco, sin saber como seguir… ¿Un consejo para mejorar eso?
    Desde ya, gracias.

    • sinjania dice:

      El consejo es ese, Macarena: planificar.

      Antes de ponerte a escribir desarrolla bien (al menos in mente) la idea que tienes. Si escribes un pequeño guion, mejor, así luego nada se te olvidará. Cuendo tengas ya todo claro, entonces es el momento de ponerse a escribir.

      Saludos.

  • Hola.
    A todos nos pasa de vez en cuando, aunque en mi caso son un par de meses antes de volver al vicio. De hecho, todo este año no he leído ni remotamente todo lo que hubiera querido.
    Saludos y feliz año.

  • ANA BORJA dice:

    ME DIO MUCHA RISA , PORQUE ESO SOY YO. GRACIAS POR DESCUBRIR ESTOS SINDROMES PARA CORREGIRLOS. YO TENGO OTRO SINDROME EL DE SER ADICTA AL TRABAJO. GRACIAS.

    • sinjania dice:

      Hola, Ana:

      Si no somos conscientes de dónde fallamos, es muy difícil que le pongamos remedio a nuestros fallos. Hay que tener identificados a todos los enemigos de nuestra escritura.

      Gracias por leernos.

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