Cómo afrontar la revisión de una novela

«Escribir es sobre todo corregir», dijo Ricardo Piglia.

Sin embargo, los escritores a menudo olvidáis la que es una de las fases más importantes del proceso de escritura: la revisión.

En Sinjania llevamos ya más de una década combatiendo la idea de que escribir es simplemente «escribir»; es decir, poner palabra tras palabra en un papel o en un documento de texto para plasmar un argumento que un buen día apareció en tu cabeza.

Si crees que escribir es únicamente volcar en palabras una idea muchas veces tan solo entrevista, lo más probable es que omitas dos fases imprescindibles para llevar a buen término tu obra: la planificación y la revisión. Y cuando esas dos fases no forman parte del proceso creativo aparecen los bloqueos, los desarrollos pobres, los abandonos o, peor todavía, obras autopublicadas con errores importantes.

Sobre la importancia del proceso de planificación ya hemos hablado en multitud de ocasiones. De hecho, si aspiras a participar en NaNoWriMo este próximo mes de noviembre, te recomendamos que comiences ya a trabajar en un plan previo, aunque sea somero, para tu novela.

Sobre la importancia de la revisión queremos hablar hoy y darte algunas claves para que abordes la de tus obras no solo con ciertas garantías, sino también con un talante positivo, sabedor de su importancia.

La importancia de la revisión

Ya lo hemos dicho, pero insistimos: la revisión es vital, no te la saltes. Los buenos escritores dedican más trabajo a revisar y reescribir que a la escritura en sí.

Vladimir Nabokov dijo:

He reescrito —a menudo varias veces— cada una de las palabras de mi obra. Los lápices me duran más que las gomas de borrar.

Mientras que Flaubert se quejaba:

¡Qué perra es la prosa! Nunca se acaba; siempre hay algo que rehacer.

Por tanto, nunca des una obra por concluida si antes no la has sometido a un proceso de revisión exhaustivo. Sabemos que revisar implica más trabajo y más esfuerzo en un momento en el que ya sumas el cansancio de las largas horas empleadas en la panificación, la documentación y la escritura; pero sin este remate tu obra no estará verdaderamente terminada y lo más probable es que se le note.

Dos requisitos previos a la revisión

De acuerdo, ya te hemos convencido (o eso esperamos): revisar forma parte del trabajo de escribir y es una fase que no debe obviarse. Pero ¿por dónde comenzar? Antes de empezar a revisar tu obra hay dos cosas fundamentales.

La primera es separar la fase de revisión de la fase de escritura.

Lo hemos comentado en otras ocasiones: muchos autores tenéis la costumbre de revisar al tiempo que escribís. A medida que vais avanzando en la escritura os detenéis para repasar lo escrito hasta el momento, corregís algunos errores y proseguís.

Trabajar de esa manera es casi necesario, porque repasar lo escrito es una forma de saber dónde te encuentras dentro de la historia, enlazar unas escenas con otras o, simplemente, poder retomar el trabajo donde lo dejaste el día anterior.

Sin embargo, esa revisión no es suficiente. Solo porque hayas ido releyendo tu texto a medida que escribías y corregido algunos errores no debes considerar que tu obra ha sido revisada. En absoluto.

La revisión necesita de varias lecturas consecutivas, perfectamente enfocadas en diversos aspectos del texto. Necesitarás tomar notas, sopesar opciones, cotejar el borrador con tus esquemas preliminares y reescribir, reescribir mucho.

Por eso la revisión es algo que debe hacerse de manera separada una vez que se tiene el texto del primer borrador completo.

La segunda cosa fundamental para afrontar la revisión de una obra es haber dejado reposar el texto.

No te pongas a revisar tu novela nada más terminarla. Antes bien, deja pasar un tiempo para tomar la necesaria distancia. Solo así serás capaz de leerla con ojos frescos que te permitan detectar errores y fallos, partes sobrantes, desequilibrios estructurales, lagunas o agujeros, fallos en la cronología y un largo etcétera de equivocaciones en las que casi con seguridad habrás incurrido mientras escribías.

En qué fijarse durante la revisión

Como es natural, la revisión se hace para identificar y poner solución a los errores de la obra, de manera que es eso lo que hay que buscar: errores.

Lo primero que debes hacer es asegurarte de que tu primer borrador concuerda con la idea original que, si has hecho bien las cosas, dejaste plasmada en tu plan previo. Solo tienes que cotejar tus esquemas y resúmenes con el texto y comprobar si hay desviaciones importantes y qué consecuencias tienen dichas desviaciones, si perjudican o benefician a la novela.

Otra cosa que debes hacer es eliminar todo lo que sobra. Resulta dolorosísimo, lo sabemos, pero con frecuencia en el primer borrador hay un montón de relleno: tramas secundarias que no aportan nada, diálogos que lo único que hacen es ocupar páginas e incluso personajes irrelevantes de los que se puede prescindir sin que la obra se vea sustancialmente alterada. Elimina todo eso sin piedad.

Acabamos de aludir a los diálogos y es algo a lo que te recomendamos que prestes una especial atención. Hay una desasosegante tendencia a hacerlos demasiado largos, llenos de digresiones que nada aportan, y una todavía más desasosegante tendencia a presentar todas las escenas en forma de diálogos. Tienes más recursos a tu disposición, úsalos

Además de eliminar todo aquello que sobre y no aporte, durante la revisión también debes concentrarte en reforzar aquellos aspectos relevantes para el desarrollo de la trama que hayan podido quedar débilmente tratados. Es común que, mientras escribimos, nos detengamos en aspectos secundarios (que luego deberán ser eliminados o al menos recortados) en detrimento de partes que en realidad son fundamentales. Repasa con atención si haces el hincapié necesario en la presentación del conflicto, comprueba que el desarrollo no ha sido fagocitado por el planteamiento, asegúrate de que los indicios que apuntan hacia el final tienen el suficiente peso para que el lector los capte.

La revisión también es el momento oportuno para dar caza al cliché. Mientras escribes es casi seguro que en el texto se han colado algunas ideas manidas y muchas frases hechas. Si quieres que tu novela sea original debes localizar todo aquello que ya se ha utilizado mil veces en narrativa, así como aquellas formas de expresión que han perdido su fuerza expresiva porque se han usado demasiado, y sustituir ambas cosas por ideas y expresiones frescas y novedosas. Eres escritor, puedes hacerlo.

En general, trata de localizar todos aquellos errores en los que has incurrido y reflexiona acerca de cómo puedes solucionarlos. Sopesa las diferentes posibilidades, teniendo en cuenta qué consecuencias tendría sobre la obra su aplicación. A veces contar con una mirada externa resulta muy esclarecedor, si lo necesitas podemos ayudarte con este delicado proceso.

Por último, no te olvides del lenguaje. Cada palabra es un pequeño ladrillo que contribuye a formar tu novela. Los buenos lectores no solo leen por la emoción o la intriga de la trama, no se conforman meramente con saber qué le pasa al personaje; los buenos lectores quieren ser seducidos también por las palabras. Úsalas con maestría, mima el lenguaje. No es necesario que seas relamido ni pomposo, busca una sencillez que, no por serlo, deje de ser bella y literaria.

En este artículo te enumeramos cuatro puntos a los que prestar atención durante la fase de revisión.

Haz varias lecturas

Para hacer una buena revisión no basta con leer el texto una única vez. Tienes que leerlo en varias ocasiones, no solo para detectar aquellos fallos que en una primera lectura puedan haberte pasado por alto, sino también para comprobar que los cambios que estás aplicando encajan y no presentan a su vez nuevos problemas.

Tolstói reescribió su Sonata a Kreutzer nueve veces e hizo siete versiones de Guerra y paz. Imagina cuántas lecturas, cuantas horas de trabajo, cuánta reflexión después de escrito el primer borrador hasta dar con lo que no estaba bien y convertirlo en una versión satisfactoria y definitiva.

Si te fijas, la fase de revisión evidencia la imperiosa necesidad que tiene un escritor de ser no solo un buen lector, sino un lector con muchas lecturas a sus espaldas. Flaubert decía que aquel que quisiera ser escritor debería haber leído antes quince mil libros.  

Tener muchas lecturas te permite comparar adecuadamente tu obra con otras del mismo género o temática, así como con los grandes hitos de la literatura universal; lo que te permitirá detectar tópicos, por un lado, y elevar el tono y el estilo de tu novela para emular a los mejores.

Leer te brinda además conocimientos específicos de narratología para, gracias a ellos, poder valorar de manera apropiada cualquier texto. Ten presente que si no sabes juzgar los textos ajenos tampoco podrás juzgar los propios.

Si quieres aprender a leer como debe hacerlo un escritor, no te pierdas el Curso de Crítica Literaria.

La fase de corrección va al final

Verás que no hemos hablado en ningún momento de la corrección del texto a un nivel de gramática y ortografía porque ese es un trabajo que debe hacerse después, sobre el texto definitivo.

Eso no significa que si mientras revisas te topas con erratas, tildes que faltan o comas mal puestas no las corrijas. Pero la corrección definitiva solo tendrá lugar cuando lo que tengas sea la versión última, la que das definitivamente por buena. Ese será el momento de perseguir el gazapo y corregir la sintaxis, la puntación y la ortografía. Por cierto que esto es también muy importante, así que no dejes de hacerlo.

Como ves, todo esto requiere tiempo y la precipitación o querer solventar la fase de revisión de manera rápida no va a beneficiar para nada a tu obra. Así que tómate tu tiempo y ponte manos a la obra. Si de verdad quieres escribir obras memorables no des tu primer borrador por bueno y acostúmbrate a hacer un trabajo de revisión exhaustivo.

Se abre el turno de réplica en los comentarios. Cuéntanos tu experiencia en la fase de revisión, las dificultades que te encuentras o los trucos que tienes para hacerla de manera efectiva.

Sabemos que a veces los escritores os quedáis encallados en la fase de revisión y sois incapaces de dar vuestra obra por finalizada. De ello hablaremos la semana que viene, así que si no quieres perdértelo puedes unirte ahora mismo a nuestra comunidad de escritores para que te enviemos nuestros nuevos artículos directos a tu bandeja de entrada.

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