La soledad del escritor en busca de editor

Has terminado tu obra y ahora llega el momento de dar el siguiente paso: publicar. De pronto has pasado a ser un escritor en busca de editor. Y la novedad de la situación deja a muchos autores paralizados, enfrentados a un mundo que desconocen y sin tener muy claro qué hacer a continuación.

La realidad es que una gran parte de los escritores demostráis una preocupante bisoñez en lo que respecta al mundo editorial. Parecéis no conocerlo ni tan siquiera como lectores (hay que leer más), lo que os coloca en una posición muy vulnerable cuando os adentráis en las tempestuosas aguas de la publicación.

Es cierto que muchos escritores, mientras trabajáis en vuestra obra, no os planteáis la idea de publicar. Escribir es suficiente. Pero cuando la obra está finalizada os dais cuenta de que merece ser leída, que quiere ser leída. La obra está terminada, y es buena, lo sabes. Así que ahora sí te planteas la posibilidad de publicarla.

Por otro lado, no es menos cierto que si muchos de vosotros no os planteáis, mientras escribís, que el fin lógico de una obra literaria es ser publicada es debido al miedo. La receta de ese miedo tiene muchos ingredientes: el síndrome del impostor, algo de procrastinación, pero, especialmente, el temor que produce lo desconocido, eso en lo que se prefiere no pensar.

Muchas veces no es un pensamiento articulado de manera consciente, pero el escritor siente que publicar requiere tener ciertos conocimientos de los que no dispone. De modo que en lugar de ponerse manos a la obra para informarse de los pasos a dar o de los problemas con los que se puede encontrar para publicar su obra, simplemente aplaza el momento. Así se llega a la situación de tener una obra terminada, pero sin tener idea de cuáles son las opciones si se desea publicar.

El mundo editorial es complejo. Esa es la primera lección que aprende un autor que quiere publicar. Con su libro bajo el brazo se encuentra con que no sabe qué pasos seguir, ni a quién acudir, ni cómo proteger sus intereses (si es que sabe cuáles son). El resultado es un sentimiento de soledad, de desamparo, de desilusión, que puede conducir a tirar la toalla y a meter la obra en un cajón.

Allí donde existe un miedo es que falta conocimiento e información. No dejes que el miedo venza: aprende. Para que tengas más claro cómo funciona el mundo editorial y cómo poner tu libro en el mercado hoy vamos a repasar someramente las distintas posibilidades que tienes, centrándonos especialmente en los problemas o peligros que te puedes encontrar según elijas unas u otras opciones.

Protege tu obra

Quizá el primer paso que deba dar todo escritor que desea publicar es proteger su obra: registrar su propiedad intelectual para dejar constancia de que él es su único autor.

El registro de la propiedad intelectual no es obligatorio, la ley no obliga a ello. Y, por desgracia, tampoco implica que la obra no pueda ser pirateada. Pero sí te facilita demostrar, si se diera el caso, que tú eres el autor de tu obra, si, por ejemplo, alguien la publicara bajo otra autoría o la comercializara sin tu persmiso.

Hay diferentes maneras de registrar la propiedad intelectual de una obra. Mariana Eguaras las explica en este artículo que te enlazamos. 

Opciones de publicación

Con la obra protegida, toca decidir cuál es el modo de publicación que más puede interesarte o que mejor se adaptará a ti.

Hace tiempo dedicamos un largo artículo a explicar las opciones de publicación que tiene un escritor y cuál es su papel en cada una de ellas, de modo que hoy solo las mencionaremos brevemente. Simplemente lee este artículo porque resulta más detallado.

Las opciones de publicación son tres: edición tradicional, autopublicación y coedición.

  • En la edición tradicional hay un editor (una editorial) que se hace cargo de tu obra. El editor se encargará de todo el proceso de convertir tu original en un libro (corrección, maquetación, diseño de portada, impresión y/o conversión a libro electrónico…) y de su posterior puesta en los canales de venta: librerías y librerías online; así como de lo relativo al marketing y la difusión de la obra. Por todo ese trabajo el editor se queda con un porcentaje y te entrega a ti una parte fijada por contrato.
  • En la autopublicación tú eres el encargado de todo el trabajo que en el punto anterior corría a carga del editor: preparación del libro, puesta en librerías y marketing. A cambio, todos los beneficios obtenidos serán para ti; aunque no olvides que si quieres ofrecer un libro de calidad profesional deberías invertir en contratar a los profesionales que lo conviertan en tal.
  • La coedición es un híbrido de las dos formas de publicación anteriores. En principio es como si autor y editor se asociasen para compartir los gastos de poner el libro en el mercado. Tú pones una parte del dinero y el editor otra y luego os repartís los beneficios de acuerdo a un contrato previamente establecido.

Esas son las formas de publicación, veamos ahora algunos de los problemas a los que se enfrenta el escritor en busca de editor.

Problemas con los que tropieza el escritor en busca de editor

Repasemos las dificultades que arrostra el escritor que busca publicar según el tipo de publicación que haya elegido.

Edición tradicional

En la edición tradicional, hay al menos tres aspectos que pueden causar dificultades al escritor y ante los cuales puede sentirse desanimado o incluso desprotegido.

El primero tiene que ver con cómo hacer llegar su original a una editorial. ¿Puede enviar el documento directamente?, ¿debe enviarlo completo o solo una parte?, ¿debe adjuntar algo más además de su obra?

En efecto, existe lo que podríamos considerar un protocolo para que el autor haga llegar a los editores su manuscrito. En su momento le dedicamos un artículo completo al tema de cómo contactar con editoriales que puedes leer en este enlace.

Una vez que el escritor envía su manuscrito a varias editoriales, llega el que quizá es uno de los momentos de mayor incertidumbre: la espera de respuesta.

Muchas editoriales tardan en responder y algunas no responden nunca. No debería ser así, ciertamente; pero hay que comprender que muchas editoriales son pequeñas empresas que no disponen del personal suficiente para gestionar la avalancha de manuscritos que llega a sus puertas (muchos de los cuales son no solicitados). No queda otro remedio que armarse de paciencia y procurar que la confianza en tu obra no flojee. El silencio de las editoriales no significa que tu obra no sea buena.

Pero, un buen día, llega una respuesta de una editorial. A veces es negativa. El editor desestima publicar tu obra. De nuevo, eso no significa que no sea buena. En ocasiones, el editor puede darte algunas indicaciones de los motivos por los que tu original es rechazado. Puede ser por causas ajenas a la propia obra: no encaja en la línea editorial o su calendario de publicaciones está cerrado. Pero si esas indicaciones atañen a la obra en sí, atiéndelas. No quiere decir que las acates, pero valora si las recomendaciones que te da el editor pueden de verdad ayudar a mejorar tu obra. Quizá seguirlas logre que mejoren tus oportunidades de ser publicado.

Buenas noticias: la respuesta de la editorial es positiva, desean publicar tu obra y te ofrecen un contrato. La euforia corre por tus venas, pero procura conservar la cabeza fría para revisar con calma ese contrato y asegurarte de que no atenta contra tus intereses. ¿Cedes todos los derechos de explotación?, ¿tiene una cláusula de renovación automática?, ¿cómo se van a distribuir los ejemplares? También hemos dedicado un artículo a hablar sobre el contrato editorial.

Pero quizá el mayor peligro al que se expone un autor que busca publicar con una editorial tradicional sea acabar por caer en la denominada autopublicación encubierta.

Algunas empresas que se dedican a prestar servicios editoriales (no son editoriales en sí) poco escrupulosas se hacen pasar por editoriales tradicionales. Dicen que aceptan manuscritos y, en efecto, los aceptan todos. No tienen una línea editorial ni criterio de selección alguno porque su negocio no está en publicar obras por las que los lectores pagan, sacando sus beneficios de esa venta; su negocio está en el precio que cobran al autor por publicar su obra. Ten esto bien claro: si tienes que pagar algo a tu editor, no es edición tradicional. En el mejor de los casos es coedición.

Vaya por delante que la coedición no tiene nada de malo. Si el escritor está dispuesto a pagar por ver su obra publicada, es legítimo que lo haga. El problema radica en que con demasiada frecuencia esas empresas poco escrupulosas no hacen su parte del trabajo: la edición del libro es descuidada (no hay correcciones, el diseño es pobre) y no hay ninguna distribución. Tu libro no está disponible en ningún lugar más allá de su página web y en muchas ocasiones las ventas corren de tu cuenta. Incluso se estipula el número de ejemplares que tú deberás vender en la presentación.

Hay varias cosas que puedes hacer para ponerte a salvo de esas empresas.

  • Lo primero, saber que existen. Todavía hay muchos autores que caen en sus garras por desconocimiento.
  • Después, saber que en la edición tradicional el escritor nunca debe pagar nada. Si tu editor te pide dinero, ponte en guardia.
  • Repasa el contrato que te pasen para firmar. De nuevo, si dice que debes pagar algo o que eres tú quien debe vender los ejemplares de tu libro (aunque solo sea una determinada cantidad en la presentación), desconfía. Eso no es edición tradicional. Prueba a proponer los cambios en el contrato que estimules oportunos para salvaguardar tus intereses. Si de verdad están interesados en publicar tu obra, estarán dispuestos a negociar.
  • Haz una búsqueda en internet sobre la editorial. Muchos autores han contado en blogs, foros y redes sociales sus malas experiencias con determinadas editoriales, sus testimonios pueden ayudarte.
  • También puedes contactar con autores que ya hayan publicado con esa editorial para recabar información y hacerte a la idea de lo que supondrá para ti poner tu obra en sus manos.

Autoedición

Al autopublicarse, el autor se enfrenta a numerosos problemas, o quizá sería mejor llamarlos retos: los propios de pasar a convertirse en editor y, por ende, en empresario.

Cuando autoeditas todo el trabajo de preparación del libro, puesta en librerías y marketing recae sobre ti y, si no tienes experiencia en ello, vas a tener que aprender muchas cosas en poco tiempoel de la autopublicación es un camino que puede ser muy grato (aunque retador) de recorrer.

En lo relativo a la preparación del libro, deberías saber lo necesario para corregirlo, maquetarlo y hacer un diseño de portada a nivel profesional (o lo más profesional posible). Por supuesto, y eso es lo que te recomendamos, también puedes contratar a los profesionales que hagan ese trabajo para ti, pero eso significa que debes disponer de los fondos necesarios para hacer esa inversión.

También deberás encargarte del marketing y la promoción de tu obra, algo que a la mayoría de los escritores os da mucha pereza y que muchas veces no sabéis cómo afrontar. Pero ten presente que sin marketing no hay ventas y sin ventas no hay lectores. Si no estás dispuesto a ocuparte de la promoción de tu obra de una manera activa, casi mejor que no optes por la autopublicación.

Otro gran problema al que se enfrentan los autores aupublicados tiene que ver con la distribución de su obra.

Si vas a publicar en digital, no tendrás mayores problemas: basta con que subas el archivo de tu obra a marketplaces como Amazon (el favorito de los escritores). También en Amazon tienes la oportunidad de vender tu obra en papel a través de la plataforma: ellos se encargan de imprimirla y enviársela directamente al comprador.

Pero ¿qué pasa si tú quieres estar en librerías?, ¿en esas librerías tradicionales que tanto hacen por la cultura y la lectura? Pues que lo vas a tener muy difícil a no ser que consigas un buen distribuidor (que a día de hoy no suelen trabajar con escritores autopublicados) o que hagas una gira por diversas librerías para presentar a los libreros tu obra y tratar de llegar a acuerdos con ellos para que la vendan. Lo que unas veces funcionará y otras no.

Sobre el escollo de la distribución en librerías para autores autopublicados ya hemos hablado también.

Coedición

Los problemas de la coedición repiten algunos de los que ya hemos visto en la edición tradicional, pero también algunos de los de la autopublicación.

Quizá el mayor peligro sea, de nuevo, el riesgo de caer en las manos de empresas poco escrupulosas que se van a llevar tu dinero a cambio de muy poco o de nada. Investiga a la empresa y contacta con autores que ya hayan trabajado con ellos para asegurarte de que no hay peligro por ese lado.

Asegúrate también de revisar muy bien el contrato que la editorial de coedición debe ofrecerte para ver que no perjudica tus intereses y que queda claramente estipulado de qué se encargará cada una de las partes.

Si publicas bajo coedición es más que probable que también te toque ocuparte muy en serio del marketing de tu obra. En realidad esa es una tarea de la que el escritor de hoy día no puede esquivar, elija la opción de publicación que elija, así que más vale que te pongas al día con ese tema.

Y, publiques como publiques, también deberás ocuparte de la fiscalidad. También tenemos un artículo sobre el tema.

Concursos

Hay, por último, otra forma de publicar a la que, de hecho, recurren muchos autores: los concursos.

Muchos concursos ofrecen como premio la posibilidad de publicar tu obra, y ese es un caramelo al que muchos autores no se pueden resistir. Si quieres saber todo lo que necesitas sobre participar en concursos (lo bueno y lo no tan bueno) no te pierdas este otro artículo.

Sin embargo, hay un par de aspectos sobre los que debes estar prevenido para evitar sorpresas de última hora.

En primer lugar, comprueba siempre quién es la entidad que convoca el concurso. Muchas veces detrás de ellos están esas empresas que se autodenominan editoriales, pero que en realidad están a la caza de autores desprevenidos a quienes cobrarán por publicar un libro que no pasará por el adecuado proceso de publicación y que tampoco va a ser distribuido o promocionado de ninguna manera (al margen de los esfuerzos que haga el propio autor en ese sentido).

Si la encargada de publicar la obra ganadora de un concurso es una editorial «de verdad», repasa igualmente las condiciones de publicación que figurarán en las bases del concurso y examina, si resultas ganador, el contrato que te ofrecen.

En general, elijas la opción de publicación que elijas, procura tener expectativas realistas. El proceso de ser publicado no es sencillo ni rápido, aunque haya excepciones. Ojalá tu propuesta editorial reciba una respuesta rápida y positiva, pero si no es así no te desanimes.

Si publicas con una pequeña editorial, no esperes resultados que esa pequeña editorial no va a poder conseguir. Por lo general sus tiradas son pequeñas y sus medios de promoción limitados (por eso te interesa colaborar con tu editor en lo que puedas). Eso no significa que tu obra no esté siendo tratado con el mismo mimo y atención que si hubieras publicado con un gran sello.

Y si optas por la autopubliación, recuerda que vas a tener que trabajar muchísimo para darle visibilidad a tu libro. Si no lo haces, no te quejes después de que tu libro no se vende.

Hemos hecho un repaso básico por los contratiempos con los que se puede encontrar un escritor en busca de editor. Pero seguramente nos hemos dejado algunas cosas, cuéntanos en los comentarios a qué vicisitudes has hecho frente tú para que podamos completar el artículo. Hoy más que nunca tu experiencia es bienvenida, porque va a ayudar a otros autores a no cometer esos errores en los que quizá tú caíste en su día.

Y si no tienes ninguna experiencia, pero estás a punto de publicar, por favor, infórmate bien. Internet está llena de información útil que puede servir de aviso para navegantes, búscala antes de tomar cualquier decisión. Verás que no estás solo y que muchas personas que han recorrido el camino por delante de ti han dejado muchas miguitas para marcar el camino bueno y evitar las trampas.

Y si este artículo te ha parecido útil o interesante, no dejes de compartirlo y suscribirte a nuestra comunidad de escritores. Todas las semanas te enviaremos nuevos contenidos para ayudarte a resolver todas tus dudas, apoyarte para que escribas cada vez mejor y favorecer una reflexión que te permita encontrar tu propio camino como escritor.

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