Cómo caracterizar a un personaje más allá de la descripción

Cómo caracterizar a un personaje más allá de la descripción

Caracterizar a un personaje con acierto y dotarlo de cualidades humanas que lo conviertan en un personaje creíble es todo un arte.

Los recursos con los que cuenta el escritor para lograrlo son muchos, pero a menudo los escritores principiantes se quedan en lo tópico, en lo externo, y no van más allá del aspecto exterior del personaje.

El color del pelo y de los ojos, la altura y el peso, la forma de vestir son importantes para lograr que el lector pueda representarse a tu personaje, pero no suficiente.

Si eres avezado, puede que al preparar tu ficha de personaje hayas incluido algunos otros detalles que te parecen relevantes, como una manía o un tic. Además de su historia familiar y unas pinceladas de su idiosincrasia.

Todo ello está bien, pero ¿cómo volcarlo en la narración?

Hoy vamos a repasar algunas maneras de las que te puedes servir a lo largo de la narración para revelar la personalidad y los valores de tus personajes de una forma sutil pero efectiva.

Para hacerlo hemos elegido a Irene, uno de los personajes de la trilogía La saga de los Forsyte, escrita por el premio Nobel John Galsworthy. Vamos a ver cómo el carácter de este personaje, que no es protagonista, pero sí tiene una parte muy relevante en la historia, va dibujándose a lo largo de la misma.

1. Caracterizar a un personaje a través de su apariencia

Sin duda la descripción física es la primera herramienta que se te viene a la mente cuando piensas en caracterizar a un personaje.

Describir al personaje, dando sus rasgos físicos y glosando su apariencia, es importante para que el lector pueda imaginarse quiénes son los intérpretes de la historia.

Para hacerlo, puedes detener un momento el avance de la acción para incorporar una descripción más o menos extensa del personaje. Pero también puedes optar por dar pequeñas pinceladas aquí y allá que vayan creando una imagen completa.

Galsworthy presenta así a Irene en El propietario, la primera novela de la trilogía:

Una mujer alta, de hermosa figura, a quien alguien de la familia había comparado con una diosa pagana, contemplaba a aquellos dos con una sonrisa indefinida.
Tenía las manos, enfundadas en guantes de color gris piedra, cruzadas una sobre la otra, y el rostro, serio y encantador, ligeramente ladeado, atrayendo las miradas de todos los hombres próximos a ella. Su figura se mecía con tanto equilibrio que parecía bastar un soplo de aire para ponerla en movimiento. En sus mejillas había calidez, aunque poco color; los ojos eran grandes, oscuros y aterciopelados; pero eran los labios —al formular una pregunta o dar una respuesta, con aquella leve y enigmática sonrisa—los que atraían las miradas de los hombres; eran delicados, sensuales, dulces y parecían exhalar un calor y una fragancia propios de una flor.

Este párrafo nos presenta a una mujer hermosa, también elegante, que despierta la admiración de los hombres a su alrededor.

En posteriores apariciones, Galsworthy no deja de mencionar la elegancia de su atuendo dando breves descripciones de sus vestidos. O la atractiva manera en la que se mueve, describiendo sus gestos o sus andares.

Recuerda que no solo la apariencia física sirve para que el lector se represente a un personaje, también sus gestos contribuyen.

El hombre que disimula sus nervios ajustándose el nudo de la corbata. Una mujer con pocos modales que chasquea los dedos para llamar la atención. Un niño tímido que se oculta tras las piernas de su padre…

En el caso de Irene, un gesto que la caracteriza es la impenetrabilidad de sus miradas, que desconcierta a más de uno a lo largo de la novela:

Mirándola con los párpados entornados, Soames asintió con la cabeza y vio a Irene dedicarle una de sus miradas impenetrables.

Aunque no son el único recurso para caracterizar a tu personaje, escribir buenas descripciones es importante. En este artículo te damos algunas ideas para lograrlo.

2. Caracterizar a un personaje a través de sus diálogos

La forma en que los personajes hablan dice mucho sobre ellos y te permitirá revelar detalles como su posición socioeconómica, nivel de estudios, lugar de origen, etc.

También el contenido de su discurso (lo que dicen) va a mostrar mucho sobre ellos. Su ideario y sus valores, sus gustos y preferencias, incluso sus manías.

En este diálogo Irene revela uno de sus intereses mientras habla con Jolyon Forsyte.

—¿A qué dedicas tu tiempo? —preguntó.
—Doy clases de música. Además, tengo otro interés.
—¡El trabajo! —exclamó Jolyon, mientras cogía la muñeca del columpio y le alisaba las enaguas negras—. No hay nada como el trabajo. Yo ya no trabajo. Me hago mayor. ¿Qué interés es ese?
—Intento ayudar a las mujeres que han tenido un accidente.
Jolyon padre no lo entendió bien.
—¿Qué han tenido un accidente? —repitió.
Entonces comprendió sobresaltado que Irene se refería a lo que se habría referido él mismo si hubiera utilizado aquella expresión. ¡Ayudaba a las Magdalenas de Londres! ¡Qué interés tan raro y espantoso! Pero la curiosidad venció a la vergüenza y preguntó:
—¿Por qué? ¿Cómo las ayudas?
—No puedo hacer gran cosa. No me sobra el dinero. Solo puedo darles comprensión y a veces algo de comer.

Este diálogo proporciona bastante información sobre Irene: da clases de música y no tiene mucho dinero. Pero sobre todo cuenta algo de gran importancia, que se ocupa de mujeres desamparadas, y el lector enseguida comprende el motivo por el que lo hace: ella misma es una mujer desamparada.

También puedes usar el diálogo para que sean otros personajes quienes presenten información sobre uno de ellos.

Así hablan de Irene los parientes de su marido durante una reunión familiar:

—Sí, la esposa de Soames es muy hermosa —dijo Roger—. Pero parece que no se llevan bien.
[…] —No tenía dinero —observó Nicholas.
[…] —¿Quién era su padre?
—Se apellidaba Heron y tengo entendido que era profesor.
Roger negó con la cabeza.
—Eso no da dinero.
—Dicen que su abuelo materno vivía del cemento.
El rostro de Roger se iluminó.
—Pero se arruinó.

La historia familiar de Irene queda así revelada mediante un sucinto diálogo.

Aquí tienes algunas ideas para trabajar tus diálogos.

3. Caracterizar a un personaje mediante la descripción de su casa

Los espacios físicos que ocupa un personaje también ayudan a caracterizarlo. Puede ser su casa, pero también el lugar donde trabaja o su coche.

¿Tiene su casa ordenada? ¿Están los platos sin fregar y la cama sin hacer? ¿Tiene muebles clásicos o sigue la moda? ¿Una capa de polvo cubre la carrocería del coche? ¿La mesa de trabajo está llena de papeles o despejada?

Enseguida percibió los cambios provocados por el acceso a una renta segura, aunque modesta, y recordó el raído refinamiento de aquel piso diminuto ocho años antes, cuando le había anunciado a Irene su buena suerte. Ahora todo era nuevo, delicado y olía a flores. La impresión general era de un gris plateado, con algún toque de negro, hortensia y oro. “Una mujer con muy buen gusto”, pensó Jolyon.

En este párrafo Galsworthy describe, sin prolijidad, el ambiente refinado del piso de Irene. Unas pocas palabras, subrayadas por la opinión de Jolyon de que Irene tiene muy buen gusto, son suficientes para que el lector comprenda.

Al escribir la descripción de un espacio personal de tu personaje presta atención:

  • A cómo el escenario delata la personalidad del personaje. Imagina por ejemplo el loft sofisticado de un agente de bolsa.
  • A cómo otros personajes perciben ese escenario. Un personaje que visita el loft del agente de bolsa puede sentirse intimidado por el ambiente glamuroso y la idea del mucho dinero que tiene su anfitrión.
  • A la realidad que el narrador conoce. ¿Y si el lujo del loft fuera solo apariencia porque el agente está en realidad arruinado y está estafando a sus clientes para mantener su nivel de vida?

4. Caracterizar a un personaje mediante sus acciones

Sin duda la mejor manera de caracterizar a un personaje es mediante sus acciones.

Nuestros actos reflejan mucho mejor lo que somos que nuestras palabras o nuestra apariencia. Como en el caso del agente de bolsa del ejemplo anterior, podemos querer dar una falsa apariencia, incluso engañarnos a nosotros mismos; pero al final nuestros actos siempre acaban por hacer aflorar la verdad de nuestra propia esencia.

En La saga de los Forsyte Irene se ha separado de Soames Forsyte, al que odia.

Soames se había apartado de la ventana para detenerse cerca de Irene, que había buscado refugio en la curva que formaba el piano de cola.
—Es muy poco probable que volvamos a vernos —dijo Soames despacio—. ¿Nos damos la mano —le temblaban los labios y las palabras le salieron entrecortadas— y enterramos el pasado?
Le tendió la mano. Irene palideció aún más, sus ojos negros se posaron fijamente en los de él y permaneció con las manos entrelazadas.

Fíjate en cómo Irene se refugia de la proximidad de su exmarido en la curva del piano. Y cómo se niega a darle la mano, porque hacerlo implicaría «enterrar el pasado» y eso es algo que ella no está dispuesta a hacer.

5. Caracterizar a un personaje a través de su efecto en los demás

La manera en que los demás reaccionan ante él también te va a ayudar a caracterizar a un personaje de tu novela.

Más arriba hemos visto un diálogo donde algunos Forsyte comentaban la falta de fortuna de la familia de Irene como un demérito, y esa actitud está revelando algo sobre la personalidad y las inclinaciones de esos personajes. Les importa el dinero, han dedicado toda su vida a amasarlo y es el baremo por el que miden a los demás.

En el siguiente fragmento, Holly observa a Irene, su madrastra, mientras lee una carta que ha recibido de su hijo, al que adora.

Pero el recuerdo más entrañable que conservaba de aquella breve visita era la imagen de su madrastra leyendo una carta escrita por Jon. A Holly le pareció lo más bonito que había visto nunca. Irene, absorta en la lectura de lo que le contaba su hijo, estaba de pie junto a una ventana y la luz caía sobre su rostro y su hermoso cabello gris, sus labios se movían sonrientes, sus ojos negros reían, danzaban, mientras apoyaba en el pecho la mano que no sujetaba la carta. Holly se alejó de ella como de una visión del amor perfecto, convencida de que Jon debía de ser un encanto.

La concentración y alegría con las que Irene lee la carta de su hijo expresan a la perfección el amor de una madre.

Y lo hacen de una manera más gráfica y relevante que si Galsworthy se hubiera limitado a mencionar «Irene adoraba a su hijo Jon». Ya sabes, es el sempiterno consejo «muestra, no cuentes».

Usa estas cinco maneras de caracterizar a un personaje a lo largo de tu narración. Así podrás mostrar no solo quién es tu personaje, sino también cómo evoluciona a lo largo de la historia debido a los acontecimientos que le suceden.

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  • Stefany dice:

    ¡Me parece muy interesante, yo no tenía ni idea de todo eso, pero ahora que lo mencionan, es genial! Gracias!

  • María del Consuelo Olivares. dice:

    Aprecio mucho su trabajo, siempre esta centrado, en la clave para escribir bien,
    tocan aquellos puntos básicos, que deben ser repasados casi mil veces
    para tener la sensibilidad necesaria a la hora de escribir.

    Gracias

  • Efrén Soto dice:

    Hola. Un escritor profesional me dijo que el narrador no debe usar palabras como “hermoso, bonito, feo”, para describir un personaje, ya que está emitiendo juicios de valor. El narrador debe presentar las características del personaje, y es el lector quien debe decidir si es bonito o feo. También puede valerse de la opinión de los personajes, que sean ellos los que digan si un personaje es bonito o feo.

    • sinjania dice:

      Hola, Efrén:

      Eso es en el caso de que elijas para contar tu historia un narrador imparcial, neutral, objetivo.

      Pero incluso así, el narrador suele emitir juicios, y la historia de la literatura está llena de ejemplos. Porque el narrador necesita describir, por muy objetivo que pretenda ser.

      Por otro lado, hay cualidades que, por más que queramos decir que su reconocimiento es subjetivo, no lo es. Como en el ejemplo que se da en el texto, una mujer hermosa es una mujer hermosa. Y la inmensa mayoría de las personas que la conozcan dirán que es una mujer hermosa. Así que si el narrador la describe como tal, no esta siendo subjetivo: está enumerando una cualidad.

      De hecho, pongamos por caso que tú como autor has decidido que tu personaje es una mujer hermosa. ¿Cómo presentarás de manera objetiva a esa mujer para que el lector sepa sin lugar a dudas que se trata de una mujer guapa? ¿Dirás que es alta? Pero lo alto y lo bajo también puede ser un juicio de valor. ¿Diras que tiene una figura armoniosa? Pero lo armonioso es un juicios de valor…

      Por otro lado, no hay que olvidar que el narrador es, en el fondo, un personaje más. Y como tal debería abordarse su construcción. El narrador es un filtro y formatea en gran medida la historia. Incluso si se pretende objetivo.

      Saludos.

  • valeria dice:

    Tus entradas son realmente efectivas, muchas gracias por los consejos 😉

  • Izzel dice:

    Increíble

  • Una información muy útil para caracterizar a los personajes y darles vida en la mente del lector. Gracias.

  • Teresa dice:

    Muy interesante, gracias.

  • Arnoldo De la Hoz dice:

    Muito obrigado!

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