Cosas que debes tener en cuenta al escribir diálogos

El diálogo es una parte más de las que componen la trama, a cuyo desarrollo contribuye. Así que debes tener más que claro cómo usarlos para hacer que sumen.

Las funciones del diálogo son varias y puedes usarlos para desvelar rasgos del hablante, como su estado de ánimo o su carácter; proporcionar información sobre el desenvolvimiento de la acción o mantener la atención del lector.

Debes entender el diálogo como expresión de los personajes, un aspecto más que ayuda a su caracterización y que les dota de voz.

En consecuencia, debes cuidar de que cada personaje refleje en sus frases sus sentimientos, su ánimo y sus motivaciones.

Debes tener en cuenta las jergas y las formas coloquiales de expresión.

No olvides que dos personajes que no se parecen en nada no pueden hablar y expresarse de la misma forma.

Si has hecho una buena construcción de los personajes y has planteado bien las relaciones entre ellos, el diálogo también estará influido por quién es la persona con quien un personaje dialoga: no hablará igual si está con su jefe que si está con su novia.

Pero ten presente que un diálogo responde más a una motivación que a una emoción. Es decir, el que una persona esté triste no determina necesariamente su diálogo, ya que el personaje puede que persiga ocultar su tristeza.

Tampoco olvides que los diálogos son solo uno de los recursos de los que dispones. Igual que no escribirías una novela donde solo hubiera descripciones, no deberías escribir una novela donde solo haya diálogos.

Cuando todas tus escenas están contadas a través de diálogos se produce un desequilibrio y, además, el texto se vuelve repetitivo, redundante. Usas y abusas de un único recurso y eso lastra el conjunto. Te hablamos sobre el error frecuente de abusar de los diálogos en este otro artículo.

Además de lo anterior, a continuación tienes algunas ideas que conviene que tengas presente en el momento de escribir diálogos:

  • Evita los diálogos estereotipados y que todos los personajes hablen igual.
  • Evita los diálogos sobreexplicativos, repetitivos o triviales. Reduce el relleno.
  • En ningún diálogo es necesario decirlo todo: lo implícito tiene un gran valor. Los personajes pueden hablar entre líneas.
  • Deja que las frases de un personaje provoquen reacciones en otro: desconcierto, ira, frustración, risa, venganza; que las palabras lleven a los hechos.
  • Escucha a la gente hablar y aprende de ello. Permite que se rompa la unidad del diálogo, como ocurre en la realidad en casi toda conversación.
  • Reescribe siempre los diálogos. Una buena forma de corregirlos es leyéndolos en voz alta, mejor si es a dos voces.

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