El diÔlogo es uno de los recursos con los que el escritor cuenta para componer su obra. Es un recurso poderoso, ya que durante el diÔlogo el narrador calla y son los personajes quienes se expresan de manera directa. El lector escucha entonces sus voces sin apenas intermediación y, puesto que los personajes son los que dan vida a la acción y encarnan la historia, saber escribir diÔlogos resulta fundamental.
El diƔlogo es entonces un recurso importante, y conviene usarlo bien. Eso no significa sin embargo que deba usarse siempre: hay que aprender a distinguir cuƔndo conviene usarlo y cuƔndo conviene dejar hablar al narrador. De igual manera, hay ciertas ideas respecto a escribir diƔlogos sobre las que conviene reflexionar para matizarlas.
Vamos a repasar algunos aspectos relacionados con el diƔlogo que te pueden interesar al escribir los tuyos
El diÔlogo debe tener una función
Lo primero que debes tener claro al escribir diÔlogos es que estos han de tener una función, una finalidad. Los diÔlogos, como cualquier otra parte de una obra literaria, no son relleno, sino que tienen que cumplir un propósito.
Las funciones del diÔlogo son varias, puedes usarlo para desvelar rasgos del personaje, como su estado de Ônimo o su carÔcter, hacer avanzar la trama o mantener la atención del lector. VeÔmoslas una a una.
Desvelar rasgos del personaje
El diÔlogo es la expresión viva de los personajes, puesto que les dota de voz. Funciona por tanto como una útil herramienta de caracterización. En consecuencia, debes cuidar de que cada personaje refleje en sus frases sus sentimientos y motivaciones, su estado de Ônimo y su carÔcter.
Seguro que ya sabes que dos personajes que no se parecen en nada no pueden hablar y expresarse de la misma forma. La edad del personaje, su lugar de origen, su nivel de estudios, su profesión, su clase social⦠todo ello influirÔ en su forma de expresarse.
Pero el diĆ”logo entre dos personajes tambiĆ©n estarĆ” marcado por la relación entre ellos: tu personaje no hablarĆ” igual si estĆ” con su jefe que si estĆ” con su novia. Por eso es importante, en el momento de construir personajes, plantear tambiĆ©n las relaciones entre ellos: jerarquĆas, afinidades, rivalidadesā¦
Hemos dicho que el diĆ”logo sirve tambiĆ©n para expresar los sentimientos o estados de Ć”nimo de un personaje. En su diĆ”logo el personaje puede reflejar ironĆa, rabia, tristeza, etc. No obstante, tambiĆ©n debes tener presente que un diĆ”logo responde mĆ”s a una motivación que a una emoción. Es decir, el que una persona estĆ© triste no determina necesariamente su diĆ”logo, ya que puede que el personaje persiga precisamente ocultar su tristeza. Presta atención por tanto a cuĆ”l es la verdadera motivación de tus personajes mientras hablan.
Por otro lado, y aunque el diĆ”logo es una excelente herramienta de caracterización de los personajes, no es la Ćŗnica, no te bases solo en Ć©l. Por vivaces que sean tus diĆ”logos y por mucho que te esfuerces en que cada personaje tenga su propia voz, los personajes de tu obra no adquirirĆ”n cuerpo y dimensión ante el lector si no cuidas ademĆ”s otras formas de caracterización, como las que te contamos en este otro artĆculo.
Hacer avanzar la trama
En las obras de escritores noveles es común encontrarse con diÔlogos que no aportan nada al desarrollo de la trama. Sin embargo, el diÔlogo siempre debe tener una función y tal vez la mÔs importante sea hacer avanzar la trama.
Por supuesto, proporcionar información sobre los personajes, contribuir a caracterizarlos, también es una forma de hacer avanzar la trama. El lector tiene que conocer cómo es el personaje para comprender sus reacciones, decisiones y acciones. Y ya hemos visto que los diÔlogos son una manera de revelar al personaje. Ahora bien, un buen diÔlogo también puede (debe) tener como objetivo proporcionar información que contribuya al desarrollo de la acción.
En un diĆ”logo se deberĆan aportar datos e informaciones necesarios para que la trama avance y la historia sigua desarrollĆ”ndose. Gracias a lo que dice o le dicen en un diĆ”logo el personaje se verĆ” empujado a actuar, a mover ficha, cambiarĆ” sus ideas o sus creencias y todo ello contribuirĆ” a que la acción progrese.
Mantener la atención del lector
Escribir diĆ”logos es tambiĆ©n un magnĆfico recurso para mantener la atención del lector. No solo porque, como acabamos de ver, el diĆ”logo sirva para caracterizar al personaje al tiempo que permite que se exprese de primera mano; o porque proporcione información que haga avanzar la trama. El diĆ”logo logra mantener la atención tambiĆ©n por una mera cuestión de su disposición en la pĆ”gina.
En la pÔgina de un libro hay grandes bloques de texto ocupadas por la narración: el narrador cuenta, describe, va relatando la historia, en suma. En medio de esos pÔrrafos compactos aparece el texto aireado de un diÔlogo, las rayas marcan una sucesión de pÔrrafos por lo general mÔs cortos. Simplemente ese cambio en la disposición de la pÔgina sirve para llamar la atención del lector, que se dice: «AjÔ, hablan los personajes, a ver qué se tienen que decir».
Por eso no conviene defraudar al lector con un diÔlogo banal, sin verdadera función, que no haga avanzar la acción. Has conseguido captar la atención de tu lector, no desperdicies el momento.
Sin embargo, como imaginas, esta llamada tipogrÔfica de atención no funciona si abusas del diÔlogo en tu novela. Si toda tu novela se basa en el diÔlogo, serÔn las incursiones del narrador las que llamen la atención del lector, pues serÔn ellas las que supongan un cambio en la composición de la pÔgina.
Por eso no conviene abusar de los diƔlogos.
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No abuses del diƔlogo
Al escribir diĆ”logos no olvides que son solo uno de los recursos de los que dispones. Igual que no escribirĆas una novela donde solo hubiera descripciones, no deberĆas escribir una novela en la que solo haya diĆ”logos.
Cuando todas tus escenas estĆ”n contadas a travĆ©s de diĆ”logos se produce un desequilibrio y, ademĆ”s, el texto se vuelve repetitivo, redundante. Usas y abusas de un Ćŗnico recurso y eso lastra el conjunto. Te hablamos sobre el error frecuente de abusar de los diĆ”logos en este otro artĆculo.
Por otro lado, cuando hay muchos diÔlogos, estos suelen resultar estereotipados, sobreexplicativos, repetitivos o triviales. Es muy común que en un diÔlogo los personajes repitan información que el lector ya tiene, solo porque es la manera de que otro personaje se haga también con ella.
Por ejemplo, el protagonista descubre al leer una vieja carta que su madre fue infiel a su padre y que por tanto tal vez Ć©l no sea su hijo. El autor necesita que la pareja del protagonista sepa tambiĆ©n esa información, asĆ que plantea un diĆ”logo en el que el hombre le cuenta a su novio cómo encontró esa vieja carta, cómo la leyó y lo que descubrió al hacerlo. Sin embargo, el lector ya tiene toda esa información, porque asistió a la escena en que el protagonista encontraba y leĆa la carta, y hubiera sido mĆ”s efectivo confiar en el narrador para que este resumiese el momento en que el protagonista le cuenta a su pareja lo que ha descubierto.
En resumen, al escribir diĆ”logos asegĆŗrate siempre de que estĆ”n cumpliendo una función y de que no estĆ”s incluyendo conversaciones superfluas que se podrĆan eliminar sin que el conjunto de la obra se resintiese.
Ideas a revisar sobre escribir diƔlogos
Si eres lector habitual de blogs o libros que reúnan consejos de escritura habrÔs recibido a menudo recomendaciones respecto a escribir diÔlogos que, sin resultar erróneas, sà merecen alguna reflexión extra. Repasamos algunas.
Los diƔlogos deben ser naturales
Seguro que has recibido la recomendación de que los diĆ”logos deben resultar naturales. Y es cierto. Un diĆ”logo debe mostrar en lo posible la forma en que las personas hablamos. Conseguir esa naturalidad no es tarea sencilla, hace falta un buen oĆdo para lograrlo, pero cuando se consigue puedes estar seguro de que tus diĆ”logos aportarĆ”n de manera decisiva al conjunto de la obra.
Pero hay dos ideas que se deberĆan tener en cuenta a este respecto. La primera es que, por natural que resulte un diĆ”logo dentro de una novela o dentro de un relato, no deja de ser literatura. Es decir, no deja de ser un texto, y el registro hablado siempre difiere del registro escrito.
Esto significa que al escribir diĆ”logos debes buscar la naturalidad, sĆ, pero sin perder de vista que estĆ”s escribiendo una obra literaria, artĆstica, y que, por ende, estĆ”s usando el lenguaje de una forma distinta a como lo usamos cuando hablamos con alguien.
Por otra parte, la recomendación de que los diĆ”logos deben ser naturales siempre viene aparejada con el consejo de que te ejercites en escuchar a la gente de tu entorno para saber cómo habla y volcarlo luego en tus diĆ”logos. Este es sin duda un consejo muy Ćŗtil, pero hay que tener en cuenta que es muy posible que el escritor solo se relacione con gente similar: gente de tu entorno familiar o profesional que, por ende, tendrĆ” un registro muy similar al tuyo. Eso hace que puedas tener carencias acerca de cómo hablan personas de otros sitios, de otras profesiones, de otras clases sociales u otro nivel culturalā¦; por no mencionar personas de otras Ć©pocas.
De modo que el consejo de escuchar y entrenar el oĆdo es muy vĆ”lido. Pero ese entrenamiento tiene que completarse con lecturas variadas (no solo de textos literarios) que te ayuden a hacerte con otros registros. A no ser que tengas la suerte de relacionarte de primera mano con personas de muy diferente Ćndole y procedencia.
Natural no es coloquial
Hemos dicho que los diÔlogos deben ser naturales. Pero debes tener en cuenta que «natural» no significa necesariamente «coloquial».
El estilo coloquial es el Ā«propio de una conversación informal y distendidaĀ», pero, como es natural, puede que en tu novela o relato no todos los diĆ”logos sean informales y distendidos. Ya lo hemos mencionado antes: tu personaje no hablarĆ” igual en una reunión con su jefe que en una cita con su novia. El diĆ”logo con su jefe deberĆa tener un registro mĆ”s formal.
El problema es que, por diversos factores, se estĆ” perdiendo la capacidad de acceder al registro formal del habla. Muchos autores, especialmente los mĆ”s jóvenes, tiene problemas para manejar este registro, al que no suelen acudir en su dĆa a dĆa. Por eso tienden a escribir diĆ”logos coloquiales, confundiendo coloquial con natural. La solución ya la adivinas: leer mĆ”s, leer mucho.
Los personajes no deben sonar igual
Otro consejo frecuente es que los personajes no deben sonar igual. Precisamente por todo lo que hemos comentado āla variedad de registros, el que el diĆ”logo ayude a caracterizar a los personajesā parece evidente que cada personaje debe tener su voz propia. Esto da lugar a que muchos autores sufran a la hora de buscar ese registro propio para cada personaje y acaben por hacer que uno use siempre una muletilla y otro tenga un marcado acento. Y justamente lo que deberĆa mejorar la obra (que cada personaje tenga su propia manera de expresarse) acaba por perjudicarla, convirtiĆ©ndola en una cacofonĆa de voces.
En realidad, pude suceder que tus personajes suenen igual (o muy parecido) sin que ello suponga un demérito para tu obra. En primer lugar porque es muy posible que todos tus personajes compartan un mismo sociolecto; si todos tus personajes pertenecen a un mismo grupo sociocultural lo lógico es que hablen de manera muy semejante. Tratar de que cada personaje «suene» distinto puede acabar por resultar desconcertante para el lector y llevarÔ su atención a «cómo» dicen las cosas, en lugar de a «qué» es lo que estÔn diciendo.
Por otro lado, tanto las voces de los personajes como la del narrador pasan por un mismo filtro: el filtro de tu estilo. Y es normal que ese filtro tienda a homogeneizarlas un tanto, sin que eso tenga nada de malo. Al contrario, al lector le gustarĆ” encontrarse con tu estilo libro tras libro.
Ten en cuenta que si no hay una sólida construcción de personajes detrÔs, lo variado de sus voces no lo arreglarÔ. Ocúpate de construir personajes sólidos y bien diferenciados y no tanto en hacer que ceceen o digan «a ver» cada vez que hablan.
Sabemos que escribir diĆ”logos pone a veces una gran presión sobre los hombros de los escritores, por eso hemos repasado varios planteamientos sobre cómo usar este recurso con la esperanza de que el artĆculo te invite a reflexionar sobre algunos de los consejos mĆ”s usuales.
¿Eras consciente de que los diÔlogos, como cualquier otra parte de una obra literaria, tienen que cumplir un propósito?, ¿crees que los tuyos lo hacen? ¿Te obsesiona la naturalidad o no lograr que cada personaje suene diferente del resto? Todo lo que quieras compartir sobre tu experiencia al escribir diÔlogos es bienvenido en los comentarios.
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Y recuerda, si quieres aprender mƔs sobre el diƔlogo y sobre el resto de elementos que componen un texto literario, no te puedes perder el Curso de Escritura Creativa.
Gracias por los consejos siempre Ćŗtiles. PodrĆan recomendarnos relatos cortos o cuentos cortos donde predominen diĆ”logos sin descripciones o narrador?
Hola, mil gracias por todos los consejos para escribir excelentes diÔlogos. Al conocer Sinjania, sentà que iba a ser una experiencia maravillosa y lo es. Ahora tengo una visión diferente en cuanto a como escribir diÔlogos, sin embargos el leer mucho, me ayudarÔ aún mÔs. Gracias nuevamente, saludos cordiales.
LleguĆ© a esta pĆ”gina creyendo que serĆa una mĆ”s del montón, Ā”QuĆ© equivocada estaba! Gracias por todos los consejos, me han ayudado mucho
”Muchas gracias, Imiza! Nos encanta saber que te hemos sido de ayuda.
Un abrazo.
Hola, interesante artĆculo acerca de cómo escribir los diĆ”logos. Leyendo sus artĆculos semanales he ido perfeccionando mi obra, ademĆ”s de los consejos de otros escritores y artĆculos de otras fuentes. Desde luego lo primero es leer constante, todo ayuda cuando deseamos aprender y mejorar. Gracias, ya tengo para formar un libro con autorĆa de Sinjania.
Muchas gracias por los interesantes consejos.
Poder, sinjania! Haberme encontrado con esta pƔgina es como encontrarme con una mina de oro! Gracias por tus consejos, que resultan ser muy interesantes!