Mi libro no se vende

«He publicado un libro, pero no se vende.» «Subí mi novela a Amazon, pero no se vende.» «Tengo varios libros en diversas plataformas, pero no se venden.»

Tal vez si tú también tienes libros a la venta hayas pronunciado frases como estas en alguna ocasión: no se venden. Desde luego, nosotros recibimos con cierta frecuencia comentarios, correos y consultas de ese tenor: Mi libro no se vende.

Reflexionando sobre ese problema, común a muchos escritores, lo primero que llama la atención es la forma en que se plantea la cuestión —mi libro no se vende— usando una pasiva refleja: se vende. El complemento agente no aparece:  alguien, no se sabe quién, debería vender el libro. ¿O tal vez este se debería vender solo?

La situación cambia radicalmente si pronuncias esa frase en voz activa: No vendo mi libro.

En ese caso el sujeto activo aparece claramente: yo. Yo soy el responsable de la acción de vender el libro. Si yo no hago algo, lo preciso, la venta no sucede.

Asume la responsabilidad

Si alguna vez has pronunciado la frase mi libro no se vende, aunque solo sea para ti mismo, tal vez sea el momento de que cambies la forma en que la enuncias. Si a partir de ahora, en lugar de mi libro no se vende, te dices no vendo mi libro, tu percepción de la cuestión comenzará a transformarse.

Te darás cuenta de que la responsabilidad es tuya, de que la posibilidad de vender no queda fuera de ti, como si estuviera en manos de alguna potencia misteriosa (tal vez de esa mano mágica que dicen que regula los mercados).

Si te repites con frecuencia la verdad: yo no vendo mis libros, te darás cuenta de que también empiezas a plantearte la pregunta: ¿y qué puedo hacer? Si soy yo quien no los vendo, qué puedo hacer para venderlos. Solo de este modo estarás en disposición de empezar a cambiar cosas, de buscar soluciones y de emprender acciones.

Así que repítete varias veces al día: yo no vendo mis libros, yo no vendo mis libros, yo no vendo mis libros…

Entonces sí te estarás contando la verdad. Y cuando te cuentas la verdad, cambia el lugar desde el que abordas las situaciones que no te gustan. Tu posición respecto al problema cambia, ya no lo afrontas de una manera pasiva, sino activa.

Los dos motivos por los que estás rehuyendo vender

No deja de resultar sorprendente que si un autor ha decidido poner sus libros a la venta no haga luego un esfuerzo real por venderlos.

En algún momento tomó la resolución de subir sus libros a Amazon o a alguna otra plataforma. Si ha emprendido estas acciones, pareciera que su deseo es vender, llegar a los lectores, ser leído. Pero todo queda ahí: libros huérfanos puestos a la venta.

Reflexionando de nuevo sobre el asunto, aventuramos dos hipótesis plausibles: el enorme esfuerzo psicológico que implica decidir poner un libro a la venta y el temor a la exposición.

El esfuerzo psicológico de publicar

Tal vez no seas consciente de ello, pero cuando te decidiste a publicar tus libros en una plataforma hiciste un gran esfuerzo. Un esfuerzo tan grande que a veces ya no queda energía para hacer nada más.

Puede sonar a broma, pero no lo es. Ya hemos hablado en otras ocasiones de que, para los escritores, existe una importante brecha que separa el mundo de la escritura y el del marketing y las ventas. Como consecuencia de esa brecha, a la hora de poner un libro a la venta casi siempre se tiene que vencer una fuerte resistencia interna, superar una alta barrera mental.

Por supuesto, como todo escritor, tú también sueñas con ser leído por miles de lectores, incluso fantaseas con la idea de llegar a vivir algún día de tu obra. Siempre y cuando tú no tenga que hacer ninguna labor comercial que pueda hacer sospechar que lo que te mueve no es el amor a la literatura, el deseo de escribir y compartir tus historias con los lectores, sino el vil metal.

De modo que cuando, violentándote un poco, vences las mil reticencias que te disuaden de vender tu libro y lo subes a Amazon, tu ánimo queda extenuado:

Ya lo he hecho, está ahí, pero me da un poco de vergüenza, así que no quiero ni pensar en ello. A lo mejor tengo suerte y las ventas llegan solas; el libro gusta, funciona el boca a boca y se vende. Puede que se convierta en un éxito sin que nadie pueda acusarme de que yo he estado haciendo de comercial, porque yo soy escritor.

Lo más probable es que nadie juzgue jamás tu deseo de vender libros como un simple deseo de ganar dinero. En realidad solo hay un juez: tu conciencia, que te acusa de venalidad. ¿Y adivinas qué? Esa voz que escuchas proviene de t interior, son tus pensamientos limitantes contándote mentiras.

Temor a la exposición

El temor a la exposición es el segundo motivo por el que, aunque los libros están en una plataforma, el mismo autor que decidió venderlos no emprende luego acciones que puedan despertar el interés de los lectores y propiciar ventas.

A la inmensa mayoría de las personas nos asusta la exposición, porque implica que miles de ojos se posen sobre nosotros y nos juzguen.

Los implacables ojos de un lector desconocido recorrerán las amadas líneas de tu libro, esas en las que has puestos tanto de ti. ¿Qué pensara?, ¿y si no le gusta? ¿Está el libro verdaderamente bien?, ¿no es el argumento poco original?, ese final nunca te convenció del todo. La portada tampoco quedó tan bien como esperabas y, sí, puede que alguna errata haya en el texto. ¡Y además el lector habrá pagado dinero por el libro!

Saber que alguien extraño va a juzgar lo que has escrito te pone nervioso. Muy nervioso. Pero si no vendes, tampoco te expones. Por lo que no tener ventas puede que no sea tan malo. Tú ya has cumplido con tu obligación dando el paso de publicar, porque un escritor se supone que publica, y con eso es bastante.

Allí queda el libro. Pero no se vende. Puede que el boca a boca haga el milagro. Pero no se vende…

Y entras en un estado de cierta ansiedad, porque te da miedo vender, que los lectores te conozcan. Pero quieres vender, que los lectores te conozcan.

Solo hay una manera de romper con ese estado: tomar una decisión.

Si de verdad no quieres exponerte, retira tus libros de la venta. Puedes escribir y no publicar. Puedes escribir solo para el placer que te proporciona, sin aspirar a ser leído. Puedes escribir y entregar tus obras solo a aquellos lectores de tu confianza.  

Pero si quieres sembrar tu semilla, que lo que escribes se lea, compartir con el mayor número posible de lectores todas esas historias que pare tu mente y que tantos afanes te lleva convertir en palabras. Si además tienes la legítima pretensión de vivir de tu obra, toma las riendas.

No vuelvas a decir mis libros no se venden, como si la responsabilidad de que esto suceda no fuese tuya, como si dependiera de algún otro.

Cambia tu discurso: No vendo mis libros. ¿Qué puedo hacer para venderlos?

Cuando te formules esa pregunta tal vez te des cuenta de que en realidad no sabes qué puedes hacer para que las ventas aumenten. Y aunque reconocer que no sabemos algo a veces nos cuesta, aunque tener que aprender cosas nuevas a veces nos asusta, casi siempre es el primer paso para solucionar una situación con la que no estamos conformes.

Si has decidido que quieres dejar de poner la responsabilidad fuera, repitiéndote mi libro no se vende; si has decidido asumir que tú puedes hacer algo para vender tus libros; y si quieres conocer las estrategias y herramientas necesarias para aumentar tu visibilidad y que los lectores sepan de ti y de tu obra, no te puedes perder el curso de Marketing para Escritores.

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