Seis puntos para escribir el desarrollo de una novela

Seis puntos para escribir el desarrollo de tu novela

Hemos hablado de cómo plantear un buen primer capítulo para una novela y de algunos clichés de los que conviene huir al presentar el planteamiento.  También hemos hablado de algunas cosas que debes tener presentes al abordar el final y te hemos dado algunas recomendaciones sobre cosas que pueden desvirtuar el desenlace. Pero ¿qué problemas pueden plantearse al escribir el desarrollo de una novela?

A fin de cuentas, se puede decir que el desarrollo «es» la novela. En él se cuenta la historia, sucede la acción, se desarrollan los personajes y se desovilla el conflicto.

Y justamente es el punto donde fallan más escritores. Y fallan a dos niveles que enseguida vamos a a ver.

El primer escollo que puedes encontrar al escribir el desarrollo de una novela va a ser la falta de planificación previa. Si eres escritor novel tienes unas enormes ganas de escribir, es como una adicción. Así que cuando tienes una idea que crees que puede convertirse en una novela, simplemente te lanzas a escribir. Con suerte, tendrás claro el «érase una vez», el planteamiento, pero una vez has escrito esa parte no sabes por dónde continuar.

En resumen, el primer problema que suele darse al escribir el desarrollo de una novela es que no hay desarrollo. El escritor se queda bloqueado, no sabe por dónde continuar su historia y la novela queda inconclusa.

Con un poco de trabajo previo, como el que te enseñamos a hacer en el Curso de Novela, tendrás claro cómo vas a continuar tu historia y evitarás quedarte estancado. Muchas veces este problema se confunde con el bloqueo de escritor, pero en realidad es simplemente falta del siempre recomendable trabajo previo.

El otro problema habitual relacionado con escribir el desarrollo de una novela tiene que ver con la calidad del propio desarrollo.

Como hemos dicho, lo común al empezar a escribir una novela es tener claro el punto de partida de la historia. Con un poco de suerte se tiene también una idea de cuál será el final. Pero no se tiene claro como unir ambos puntos con una trama fuerte, coherente y equilibrada. El desarrollo resulta entonces una tierra pantanosa donde la tensión sufre altibajos y la trama resulta flácida.

Así que ahí va un consejo preliminar: como conoces, más o menos, la línea argumental de tu historia, dedica el tiempo que necesites a pensar un buen final. Recuerda que un buen final no tiene por qué ser impactante, pero sí es fundamental que resulte congruente.

A continuación crea una estructura previa, aunque sea muy esquemática, de lo que será el argumento y sus partes fundamentales. ¿Cuáles son las partes fundamentales? Aquí te damos algunas pautas.

Con ese trabajo previo hecho avanzar por el desarrollo va a resultarte más sencillo y la calidad de tu novela se verá beneficiada.

Pero vamos a centrar un poco más el foco, señalándote algunos de los aspectos a los que debes prestar atención al escribir el desarrollo de una novela.

Quién, qué, por qué, donde, y cuándo

Lo primero que debes hacer para esbozar una línea argumental limpia y coherente es responder a estas cinco preguntas: quién, qué, por qué, donde y cuándo

Son las cinco preguntas que los periodistas se plantean para escribir las noticias, porque abarcan todos los puntos importantes de una historia.

  • Quién: tu personaje.
  • Qué: lo que le sucede, el conflicto.
  • Por qué: por qué pasa lo que pasa, siguiendo una línea de causalidad.
  • Dónde: en qué lugar o lugares transcurre la acción.
  • Cuándo: en qué espacio de tiempo (un día, un año, varias décadas…) y en qué momento histórico (en el presente, en el pasado, en el futuro…).

Quién, qué y por qué deben permanecer inalterables a lo largo de la novela. Pero el dónde y el cuándo pueden cambiar a lo largo del desarrollo de la novela, incluso no coincidir con el lugar y el tiempo en que sucede el planteamiento de la novela o su final.

Tu historia puede retroceder en el tiempo para explicar un acontecimiento que sucedió en el pasado. O bien puede cambiar la ubicación donde los hechos suceden.

Hacerlo así no es obligatorio, pero introducir cambios en el dónde y el cuándo a lo largo del desarrollo puede ayudarte a mantener vivo el dinamismo de la narración.

Desarrollo del conflicto

En la parte media de la novela es donde el conflicto, que presentaste en el planteamiento, se desarrolla y alcanza toda su complejidad.

De ahí que el conflicto deba tener la sufriente entidad como para perdurar y plantear retos y quebraderos de cabeza al protagonista a lo largo de todo el desarrollo.

El conflicto no puede ser banal. O, aunque lo sea, debes presentarlo como si no lo fuera, explorando todas sus facetas. Recuerda que el conflicto no tiene por qué ser algo físico o externo, el conflicto también puede estar dentro del personaje. Puede ser una creencia, un vicio, un rasgo de su psicología.

En cualquier caso, el conflicto debe tener la fuerza suficiente como para obligar al protagonista a salir de su zona de confort, contribuyendo así a que el personaje cambie.

Al escribir el desarrollo de una novela deberás cuidarte de que el conflicto quede claro y de que el lector aprecie sus distintas facetas. También deberás hacer que el protagonista luche denodadamente para superar el conflicto. Pero todo esto sin que el lector pueda prever sin problema cómo se van a desarrollar los acontecimientos. Deja siempre un pequeño resquicio para la duda, para la incertidumbre, para que el lector se pregunte qué va a suceder a continuación.

Complicaciones y obstáculos

¿Cómo puedes plantear esa incertidumbre de la que hablábamos?

Oponiendo a tu protagonista complicaciones, obstáculos y retos a lo que deberá enfrentarse.

En principio, esas complicaciones deben estar relacionadas con el conflicto, ser alguna de sus caras. Puedes añadir:

  • malentendidos entre los personajes;
  • obstáculos físicos (por ejemplo, el coche no arranca cuando el perosonaje tiene una importante cita);
  • impedimentos de orden psicológico o moral (por ejemplo, el personaje debe acatar ciertas creencias o normas);
  • descubrimientos que alteran las perspectivas del protagonista (por ejemplo, conocer algo sobre otro personaje que altere sus relaciones con él).

Presentar las complicaciones, obstáculos y retos de manera inteligente al escribir el desarrollo de una novela es una forma excelente de jugar con la tensión, incrementándola o relajándola. De esta manera la parte media de tu historia adquirirá tono.

Tramas secundarias

Para darle mayor consistencia al desarrollo de tu novela puedes añadir tramas secundarias.

Lo ideal es que estas tramas guarden alguna relación con la trama principal (aunque en principio esa relación pueda quedar oculta) y le agreguen interés. De esta manera contribuyen a que la historia principal sea más interesante.

Una buena idea es añadir una trama secundaria a través de cuyo desarrollo el protagonista consiga algo que le ayude a progresar en la trama principal.

Por ejemplo, una trama secundaria que presente la relación conflictiva del personaje con su hermano le puede ayudar a comprender que es una persona fácilmente manipulable. Y ese conocimiento le permite darse cuenta de que la compañera de trabajo de la que se ha enamorado en realidad lo está usando para conseguir un ascenso.

Personajes secundarios

Los personajes secundarios, siempre que estén bien trabajados y sirvan a la idea principal de la novela, son una excelente manera de robustecer la parte media de una novela.

Sus propias historias y arcos dramáticos enriquecen la historia, pero además pueden ser instrumentos del conflicto, ya sea de forma voluntaria o involuntaria. Pueden contribuir a presentar nuevas caras del protagonista (¿cómo trata a su madre?, ¿fue un alumno rebelde?).

También pueden hacer que el personaje comprenda algo que le permita enfrentarse al conflicto con nuevas armas, experiencias o conocimientos, como en el ejemplo de más arriba sucede con el hermano del protagonista.

De igual manera, introducir personajes secundarios solventes al escribir el desarrollo de una novela hará surgir nuevas dinámicas y posibles complicaciones entre los personajes.

Todo debe conducir hacia el desenlace

Hemos mencionado que conviene tener claro cómo va a terminar todo antes de sentarse a escribir. Esa es la mejor manera de saber hacia dónde va a tener que apuntar cada suceso que acontezca a lo largo del desarrollo.

El desarrollo es como un puente que une el planteamiento con el desenlace y debe por tanto ser un camino claro y empedrado por la lógica y la coherencia. En determinados géneros conviene reservarse información o añadir vueltas de tuerca que traigan en vilo al lector, pero esas argucias narrativas de ninguna manera pueden alterar la relación coherente que tiene que haber entre el inicio, lo que sucede a lo largo del desarrollo y el final.

Por tanto, al escribir el desarrollo de una novela tienes que tener siempre presente el final y hacer que todo, aunque sea de forma disimulada y subliminal, apunte en esa dirección.

Una buena manera de lograrlo es tener siempre presente cuál es el objetivo del personaje. Obviamente ese objetivo se relaciona con el conflicto, porque el personaje desea superarlo y seguir con su vida normal.

Si tienes claro en qué situación va a terminar ese personaje, si cumple o no su objetivo y qué hace para conseguirlo, te será más sencillo construir un desarrollo congruente.

Y, como siempre, lee

Como siempre, una manera excelente de escribir mejor es leer.

Lee novelas de todo género, de diferentes autores, épocas y corrientes. Y al hacerlo presta atención a cómo han abordado esos escritores el desarrollo de sus obras. Cómo han engarzado el desarrollo con el planteamiento primero y luego con el final.

Cómo han trabajado al protagonista y a los personajes secundarios. Cómo han manejado las tramas secundarias. Cómo han graduado la tensión narrativa…

Vas a encontrar toneladas de inspiración, vas a aprender de los mejores y, lo mejor, te vas a divertir en el proceso.

Ya sabes que estás invitado a unirte a nuestra comunidad de escritores. Basta con que dejes abajo tu correo y recibirás cómodamente todas las semanas en tu bandeja de entrada nuevos contenidos para que escribas tus mejores obras.

  • Carmen dice:

    Con estos apuntes prácticos uno piensa que sí, que algún día podría aventurarse en escribir una noveloa.
    Gracias

  • Ana Maria Sanchez Orejas dice:

    Sigo vuestros consejos. Son muy útiles para revisar lo escrito, y eliminar más párrafos, o cambiarlos, o colocarlos en otro lugar. No basta con tener una historia y un buen final.
    Gracias

  • EUDORO QUINTERO QUINTERO dice:

    Los consejos me han servido mucho. Gracias.

  • >
    Gracias por compartir este contenido.
    Puedes seguirnos en las redes para estar al tanto con los próximos artículos:

    Comparte esto con quien quieras