Cinco ideas y tres errores a evitar para trabajar la tensión en una novela

Cinco ideas y tres errores a evitar para trabajar la tensión en una novela

A los lectores les encantan la anticipación y la espera. O aquello que en determinados géneros ha dado en llamarse el suspense.

Eso es lo que impulsa a leer una historia hasta el final. Saber si por fin la pareja de enamorados podrá estar junta, si se descubre al asesino o si se encuentra el tesoro. Anticiparse a la gran revelación final es lo que divierte al lector y le acicatea a pasar páginas.

Porque una vez que se descubre el misterio o se captura al asesino, el conflicto se resuelve y la historia se acaba. Fin.

Como dijo Oscar Wilde: «El suspense es horrible. Espero que dure».

Por tanto, tu objetivo como escritor es permitir que el lector se deleite con la anticipación, que esté expectante, que no deje de preguntarse qué sucederá a continuación. Y eso se logra con la tensión.

Pero vayamos por partes. Para empezar, ¿en qué consiste la tensión en una novela?

Qué es la tensión

La tensión es la anticipación de lo que va a pasar en una historia. Está impulsada tanto por el interés que el lector siente por los avatares que les suceden a los personajes como por su curiosidad por conocer cómo se resuelve el conflicto.

El «conflicto» nace del choque entre dos fuerzas opuestas. Por ejemplo, el protagonista y su rival; o el protagonista y la imposibilidad de conseguir algo que desea; o el protagonista y la necesidad de vencer un miedo.

Aquí te explicamos qué es el conflicto y otras partes de una buena trama.

En definitiva, el conflicto es la base de toda historia y precisamente de él nace cualquier forma de tensión en la novela.

Antes de seguir, es importante que comprendas que en toda novela, en toda narración, debe existir tensión. Con frecuencia se considera que este elemento solo forma parte de las tramas de determinados géneros, como el suspense, el thriller, la novela policíaca…

Por el contrario, todas las novelas, sean del género que sean, incluyen la tensión entre sus ingredientes. Recuerda que en la historia hay varios arcos: el arco de la historia, el arco del personaje, y esos arcos deben estar, nunca mejor dicho, tensos, tirantes.

La tensión es uno de los elementos que ayuda a sostener la arquitectura de la narración y, sin ella, tus tramas resultarán fofas y perderán consistencia.

Está claro que según el género en el que se inscriba tu novela deberás incorporar más o menos tensión. Pero ten claro que la tensión es uno de los elementos con los que, sí o sí, tienes que trabajar al escribir. Tal vez, de hecho, sea uno de los más sutiles. Y sin duda, es un elemento determinante para lograr que el lector no pueda parar de leer hasta llegar a la última página.

Cinco ideas para trabajar la tensión en una novela

Ahora que ya sabes lo que es la tensión y por qué es tan importante que la manejes bien (incluso si la historia que estás escribiendo no es de suspense), vamos a darte algunas ideas que te ayudarán a incrementar el grado de tensión en tu narración.

1. Di no a tus personajes

Con los personajes ocurre como con los hijos: hay que aprender a decirles que no.

Al escribir es imposible no tomarles afecto a tus personajes. Te encariñas con ellos y acabas por evitar ponerles en situaciones comprometidas. No quieres hacerles sufrir.

Pero como hemos visto, el conflicto es la base de toda historia. Y si tu personaje consigue todo lo que quiere a la primera, ¿dónde está el conflicto?

Para escribir una buena historia, dale a tu personaje una meta, un objetivo, algo por lo que luchar. Y luego ponle las cosas difíciles. Hazle esforzarse, hazle fracasar, hazle volver a intentarlo de nuevo.

Ahí está la tensión.

2. ¿Qué es lo peor que podría pasar?

Ante una determinada escena, piensa qué es lo peor que podría pasar. Imagina qué podría ir mal y poner a tu personaje entre la espada y la pared.

Luis tiene una entrevista de trabajo para un puesto en una importante multinacional. Pero de camino a la cita su coche se estropea, mientras busca un taxi vacío empieza a llover y su traje nuevo se empapa. Para cuando llega al hotel donde tenía lugar la entrevista, el proceso de selección ha concluido.

Lo sentimos por Luis: su mañana ha sido horrible. Pero eso es lo que hace falta para interesar al lector. Si Luis llegara sin contratiempos a la entrevista y logrará el puesto, ¿dónde estaría el conflicto?

Sin embargo ahora el lector, que sabe que Luis necesita un trabajo ya para pagar las deudas de juego de su mujer, desea seguir leyendo para saber qué pasa a continuación. ¿Encontrará Luis otro trabajo? ¿O la mafia se cobrará con violencia las deudas acumuladas?

3. El mundo no es un lugar perfecto

El mundo en el que vivimos no es perfecto, y esto debe reflejarse en tu historia.

Incluye en tus tramas los defectos, problemas y fallos de nuestra sociedad: paro, prostitución, precariedad, contaminación, corrupción, superpoblación, crimen…

Incluso si tu historia ocurre en entorno donde, en apariencia, no existen los problemas (como una familia rica en un medio social privilegiado), debes crear problemas para ellos.

También si creas una sociedad desde cero para tu novela debes incluir en ella deficiencias que acaben por afectar a tus personajes. Tal vez exista una raza que esclavice a otra. O la contaminación obligue a tu protagonista a abandonar su planeta en busca de otro de cielos más limpios.

Incluir en tu historia los problemas que afectan a nuestras sociedades no solo le dará mayor profundidad, además será una fuente de conflictos que te ayudarán a crear situaciones de tensión.

4. Potencia el desacuerdo

En la vida real evitamos por todos los medos posibles el conflicto. Tratamos de evitar el desacuerdo y nos esforzamos en llegar a consensos y encontrar los puntos en común con quienes nos rodean.

Pero en la ficción nada resulta más aburrido que cuando todos los personaje se llevan bien. Así que arroja entre ellos la manzana de la discordia.

Haz que tus personajes discutan, que no se lleven bien, que tengan opiniones encontradas y no den su brazo a torcer con facilidad.

Tus lectores lo agradecerán.

5. Eleva la recompensa

Hemos dicho que el protagonista tiene que tener un objetivo, una meta. Quiere alcanzar algo, conseguir alguna cosa.

Una forma excelente de aumentar la tensión es, cuando la historia ya esté avanzada, aumentar su recompensa.

Imagina que un colono parte hacia el Oeste para conquistar una nueva tierra en la que empezar una nueva vida como granjero. El viaje es duro y debe enfrentarse a mucho peligros: pieles rojas, una naturaleza agreste, enfermedades y animales salvajes… Pero su deseo de establecerse en una tierra de la que será por fin propietario es lo que lo empuja a continuar a pesar de todo.

Hacia mitad de viaje se topa con una familia con la que hará parte del camino. Se enamora de la hija mayor y en su corazón nace el deseo de hacerla su esposa para que comparta con él su nuevo y prometedor destino.

Nuestro protagonista tiene ahora más motivos que nunca para perseverar en su aventura y no tirar la toalla por duras que se pongan las cosas. No solo quiere la tierra, también quiere el amor de una mujer.

Cuando se eleva la recompensa que aguarda al protagonista de tu historia, se eleva de inmediato la tensión porque surgen más obstáculos a los que el personaje deberá hacer frente. Y a mayor número de obstáculos, más fuerte es el conflicto.

Al elevar la recompensa también se aumenta instantáneamente el deseo del lector de saber qué va a pasar a continuación y si el personaje conseguirá todo lo que quiere o se quedará sin nada.

Estas son cinco formas mediante las cuales puedes incrementar la tensión de tus narraciones. Juega con ellas para hacer que el edificio de tu novela se mantenga en pie sin zonas muertas.

Presta también atención a estos tres errores en los que los escritores suelen caer y que pueden estropear por completo la tensión de una historia.

Tres errores a evitar al trabajar la tensión en una novela

Estos errores se relacionan de manera natural con los puntos que acabamos de ver. Tenerlos presentes, sobre todo en el momento de la reescritura, puede ayudarte a apretar un poco los hilos que sostienen tu argumento.

Si notas que tu historia está falta de tensión seguramente sea por uno de estos tres motivos:

  • Has puesto las cosas demasiado fáciles

Como ya hemos dicho, si tu personaje logra superar los obstáculos con demasiada facilidad, sin sufrir demasiado, la tensión de tu historia hará aguas.

Haz que le cueste ganar e incluso que pierda algunas veces.

  • Tu personaje es demasiado perfecto

Has construido un personaje amable, simpático, generoso, empático, bondadoso… Así que es imposible que tenga problemas con nadie ni que nadie desee hacerle daño o perjudicarlo.

Un buen personaje se asemeja a la manera en que somos las personas reales. Tiene claros y sombras y de ellos surgen los conflictos.

Haz que tu personaje sea incapaz de perdonar a su padre. Que tenga un vicio inconfesable. Que no sea capaz de tomar una decisión. Haz que se equivoque.

Cada error y cada defecto de tu personaje son fuentes de conflicto. Y como ya sabes del conflicto surge la tensión.

  • Has resuelto demasiado pronto el conflicto

Si resuelves demasiado pronto el conflicto acabarás con la tensión.

Como ya sabes, en el conflicto las fuerzas del conflicto se adormeces, entran en reposo. Y si no hay fuerzas del conflicto activas, no puede haber tensión.

Además, si el conflicto se resuelve demasiado pronto el desenlace ocupará demasiado espacio en la historia, desequilibrándola.

Precaución, tampoco se trata de alargar innecesariamente la duración del conflicto (y de la novela), añadiendo pequeños obstáculos sin interés.

Es imprescindible que, al empezar a escribir, elijas bien el conflicto: no puede ser algo trivial, tiene que tener la suficiente entidad.

Al elegirlo, repasa todas las formas (externas e internas) en que ese conflicto podría manifestarse a lo largo de la historia. Así tendrás un buen número de obstáculos de los que echar mano en el momento de escribir y podrás desarrollar el conflicto de manera plena y facetada.

Ahora ya sabes un poco más sobre cómo trabajar la tensión en una novela. Si quieres aprender más sobre otros recursos, conocer técnicas de escritura y mejorar tu escritura y tu carrera de escritor, únete hoy mismo a nuestra comunidad de escritores. Solo tienes que dejar debajo tu nombre y tu correo y estarás dentro.

  • hector dice:

    mi nombre es hector tengo mis primeros 69 años y mis pinceladas son de poesía
    me gustaría recibir alguna orientación

  • Gilberto dice:

    excelente articulo para nosotros los escritores noveles, digno de tenerse en cuenta a la hora de escribir el suspense

  • Hola, Sinjania!

    Como siempre, muy acertados en su enseñanza. Es un tema complicado como la misma trama de una novela. Parece que los grandes maestros manejan muy bien la tensión y el conflicto. Vienen a mi mente Agatha Cristy, Charles Dickens, Juan rulfo, Edgar Allan Poe, Guy de Mupassant. Dentro del genero de terror la tensión puede provocarle hasta un infarto al lector. Me encantan los cuentos que hacen que me muerda las uñas, o me mece los cabellos. Me gustaría hacer llorar al lector en una novela, o excitarlo hasta provocarle un orgasmo.

    Gracias por compartir sus conocimientos.

    Buen día!

  • Magnífico artículo. Me ha dado mucho en qué pensar. Gracias.

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    Gracias por compartir este contenido.
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