Seis consejos para escribir el final de tu novela

Seis consejos para escribir el final de tu novela

Escribir el final de una novela no es tarea fácil. A menudo suele darse uno de estos dos problemas:

  1. Eres incapaz de parar de escribir. La historia te ha secuestrado, te gusta tanto lo que escribes, te diviertes tanto haciéndolo y lo pasas tan bien en compañía de tus personajes que simplemente aplazas una y otra vez el momento de poner fin. Así que sigues enredando el argumento para no tener que escribir la palabra Fin.
  2. No sabes cómo acabar tu novela. En algún momento a lo largo del desarrollo has perdido el hilo, la historia se ha desdibujado y los personajes parecen vagar por la acción sin saber hacia dónde dirigirse.

En ambos casos lo que sucede es que falla la planificación (aquí tienes algunas ideas para trabajar el esquema de una novela). Y si falla la planificación de tu novela, el resultado será que no sabrás cuándo plantear el final, bien sea porque no habías decido ningún desenlace, bien sea porque no sabes cómo conducir la acción hacia él.

Para que eso no te suceda, vamos a darte algunas claves para que sepas los pasos que tienes que dar para escribir el final de una novela. Y no cualquier final, un final que sea consecuencia lógica de lo que ha venido sucediendo hasta el momento y que, además, deje con buen sabor de boca al lector, para que vaya corriendo a comprar otro de tus libros.

A la hora de escribir el final de una novela:

  • Pregúntate si ha finalizado el conflicto.
  • Fíjate en el protagonista.
  • Revisa los objetivos de tu protagonista.
  • Comprueba que has dejado atrás el clímax.
  • Asegúrate de que tu final es el lógico.
  • Verifica que has desarrollado la estructura que habías planeado.

1. Pregúntate si ha finalizado el conflicto

El conflicto es el factor más importante para encontrar el desenlace de tu historia y poder escribir el final de una novela con acierto.

El conflicto es el combustible que alimenta el motor de cualquier novela. Y cuando el combustible se acaba, inevitablemente, el motor se detiene.

El conflicto es esa fuerza (externa o interna) que se opone al protagonista, impidiéndole conseguir lo que desea. Cuando esa fuerza remite, la historia termina, incluso si tu personaje no ha obtenido lo que quería.

Pregúntate si la fuerza motriz de tu novela sigue activa. Si se ha parado, ya estás en el final de la novela y debes buscar el mejor lugar para poner Fin. Si todavía está activa, tienes que pensar cómo esa fuerza podrá ir remitiendo hasta morir. Así dirigirás la acción hacia su final.

2. Fíjate en el protagonista

Al comenzar la novela tu protagonista era de una manera, pero al llegar al final es alguien un poco diferente.

Es así porque el conflicto le ha hecho cambiar. Ha tenido que enfrentarse a retos externos o a creencias internas. Ha perdido unas cosas y ha ganado otras. En definitiva, ha evolucionado.

Si tú personaje protagonista ha completado ese cambio, si ahora sabe algo sobre sí mismo, sobre la vida o sobre alguien que antes ignoraba; y si ese conocimiento le ha cambiado, estás en el final.

Si tu personaje no ha cambiado, vuelve sobre tus pasos y haz que aprenda cosas que modifiquen su cosmovisión.

3. Revisa los objetivos de tu protagonista

Tu protagonista tiene que tener unos objetivos, una meta.

Puede ser intentar que las cosas vuelvan a como estaban al inicio de la historia, antes de que apareciera el conflicto. Puede ser conseguir algo, llegar a algún sitio. Puede estar relacionada con otros personajes, como conseguir el amor o el perdón de alguien…

Por lo general, el final llega cuando el protagonista alcanza su meta. Pero recuerda lo que ya hemos dicho, por el camino ha tenido que cambiar para conseguirla.

Por tanto, revisa si tu personaje ha alcanzado aquello que buscaba. Si es así, puedes dar por concluida tu novela.

Pero, cuidado, a veces el protagonista no alcanza lo que deseaba y aun así la acción puede haber concluido. Repasa tu historia: si el protagonista ha completado su cambio y el conflicto ha remitido, estás en el final incluso aunque el personaje no haya cumplido sus objetivos.

4. Comprueba que has dejado atrás el clímax

El clímax es el punto de inflexión de la historia, el momento más emocionante y dramático. El clímax suele generar una crisis a partir de la cual la historia avanza hacia su desenlace. Tras el clímax solo puede venir el final.

Muchos escritores noveles no crean un clímax o no le dan la suficiente fuerza como para que suponga un hito en la acción, un verdadero punto de inflexión. De este modo sienten que a su novela le falta algo y siguen escribiendo sin ser capaces de engarzar un final.

Por tanto, asegúrate de que escribes un clímax y de que este es lo suficientemente claro para que de él se desprenda el desenlace.

En el clímax el protagonista suele comprender algo relacionado con el conflicto, algo que hasta ese momento se le escapaba, y toma en consecuencia una decisión que precipitará los acontecimientos hacia su final.

Por tanto, antes de escribir el final de una novela asegúrate de haber escrito su clímax.

5. Asegúrate de que tu final es el lógico

El final de una historia debe desprenderse como una consecuencia lógica de todo lo que ha venido sucediendo antes. Cuando no sucede así el final resulta impostado y muchas veces increíble, dos cosas que van a frustrar al lector.

Sigue esta premisa: toda tu novela debe seguir la ley de causa y efecto. Y esto es especialmente importante cuando llega el momento de escribir el final.

Esto no significa que no puedas escribir un final extravagante, fantástico o inesperado. Pero también para un final inesperado hace falta que antes hayas sentado sus bases, sembrando indicios y anticipando lo que va a acabar por suceder. Aunque lo hagas de manera tan sutil que el lector apenas pueda tener una intuición y la sorpresa final lo deje con la boca abierta.

Dos consejos:

  • No hace falta que todas las historias tengan un final inesperado. Muchas veces no es necesario y escribir ese tipo de finales no te convierte en un mejor escritor. Insistimos en que el final debe concordar con la historia previa.
  • Ojo con los finales deus ex machina en los que todo se soluciona por casualidad o por el concurso de una suerte loca. Este tipo de finales no suelen respetar la ley de causa y efecto.

6. Verifica que has desarrollado la estructura que habías planeado

Cuando alguno de los alumnos que comienza el curso Cómo Escribir Una Novela o alguna de las muchas personas que a menudo nos manda consultas por email nos confiesa que se ha perdido en su novela o que está sufriendo un bloqueo, casi siempre sabemos dónde radica el problema: no había hecho el trabajo previo de planificación.

Una de las partes más importantes de ese trabajo es crear una estructura preliminar. Porque esa estructura te proporcionará un mapa sólido para guiarte en el viaje a través de tu historia. Si eres consciente de la estructura, siempre sabrás exactamente dónde estás, independientemente de lo larga que pueda ser tu novela.

¿Ha aparecido ya el conflicto? ¿Has dejado atrás el clímax? ¿En qué punto se encuentran las tramas secundarias, si las hay? Responde a estas preguntas y podrás saber cómo de cerca (o de lejos) te encuentras del final. O retomar el rumbo si es que la historia se te ha ido de las manos y te encuentras perdido.

Bonus: Acaba por fin tu novela

Vale, tú lo has hecho todo bien. Escribir el final de una novela no tiene secretos para ti.

Creaste una estructura previa y sabes exactamente cuándo acabar tu novela. Lo tienes todo claro. Tu problema es otro: aunque tu novela está bastante avanzada no eres capaz de terminarla.

Has perdido el ímpetu, te aburre seguir trabajando en una historia en la que llevas invertido mucho más tiempo del que esperabas y ahora no sabes cómo hacer el esprint final y poder concluir tu obra.

Pues aquí tienes cinco consejos para acabar una novela que te van a ser muy útiles para lograrlo. Sigue leyendo.

  • Roberto Gonzalez Oliveira dice:

    Me identifico con el primer punto de este excelente artículo. La realidad es que mi problemas es no poder terminar la historia.
    Es cierto, disfruto con mis personajes, me gusta pasear cerca de ellos, mirar las cosas que le pasan, y describirlas.
    Puede parecer muy loco y medio paranoico, lo reconozco, pero he comenzado escenas donde no tenía nada que decir y al cabo de unas horas me quedo admirado y preguntándome donde estaban escondidas esas 10 o 12 páginas que acabo de escribir, de donde salieron esos nuevos personajes secundarios que no figuraban para nada en la escaleta de la novela, que aparecieron por mera casualidad y ahora están en el medio de la escena, participando activamente, generando nuevas tramas y situaciones complejas para el protagonista central y lo peor, como los saco.
    Definitivamente reconozco que es un problema de concentración y falta de planificación o mejor dicho, de ceñirse a la planificación, pero como se hace para lograr balancear la estructura de la narrativa y la boba dispersión para evitar escribir mamotretos de 400 o 500 paginas.

    • sinjania dice:

      Hola, Roberto:

      Muchas gracias por compartir tu experiencia.

      Un libro de quinientas páginas no tiene por qué ser un mamotreto y la historia de la literatura está llena de ejemplos que lo demuestran.
      Lo importante es que cada una de esas quinientas páginas aporte a la historia y haga disfrutar al lector.

      Así que a lo mejor tú no tienes ningún problema y se trata simplemente de que aprendas que tu proceso de escritura es así: que siempre vas a ir más allá de lo planificado en un primer momento y que eso te va a obligar a replantearte la historia varias veces mientras la escribes, para comprobar que todo cuadra según los cambios que vas introduciendo.

      Saludos.

  • Un consejo que doy a mis alumnos es nunca empezar a escribir hasta no saber a dónde quieres llegar. Sí, es divertido divagar con escenas al azar y probar a tu personaje en lo que lo conoces y entiendes, pero eso te dejará con muchísimas horas de trabajo que, al final, tendrá que ser descartado por no aportar nada a la trama ni al crecimiento de los personajes.

    Tal vez no sepas cómo va a terminar la novela, pero debes saber cuándo.

    ¡Gracias por la entrada!

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