En noviembre comenzarĆ” una nueva edición (la segunda, porque es un curso nuevo) del Curso de Estilo. Por eso, estas semanas previas estamos hablando justamente sobre estilo, como un preĆ”mbulo que introduzca el tema āque desarrollamos y ejemplificamos extensamente en el cursoā para quienes os unirĆ©is a esta convocatoria, y un atisbo sobre la materia Ā para aquellos que no lo harĆ©is.
La semana pasada hablamos de cómo el lenguaje es la herramienta principal de la que el escritor dispone para trasladar su mirada, su visión del mundo, al lector. Y hoy queremos hablar de tu estilo, porque lo tienes, y proponerte un ejercicio para identificarlo si todavĆa no eres muy consciente de Ć©l.
TĆŗ ya tienes un estilo
Lo primero que tienes que comprender es que tĆŗ ya tienes un estilo.
Por el simple hecho de usar el lenguaje, de escribir, tienes un estilo. No hay dos escritores (ni dos personas) que manejen el lenguaje de la misma manera. Este hecho es algo que a menudo pasa inadvertido, sobre todo para los lectores poco atentos, y en especial cuando se trata de determinado estilo (otro dĆa hablaremos sobre Ć©l). Pero, por lo general, es posible captar rasgos propios en el uso del lenguaje en cada escritor: sutiles diferencias de vocabulario, de sintaxis y hasta de temĆ”tica.
Como sabes, todos tenemos un registro del habla, marcado por aspectos como nuestro idiolecto, nuestro sociolecto, nuestro vocabulario activo y nuestro vocabulario pasivo⦠y ese registro se traspasa, lógicamente, a nuestro lenguaje escrito. De manera que el lugar donde has nacido, tus estudios, tu nivel cultural y económico, tu bagaje de lecturas⦠marcan de un modo u otro el uso que haces del lenguaje y van configurando un estilo.
Pero, a pesar de su importancia, con frecuencia el estilo no recibe la atención que merece. Como se suele decir que el estilo se mejora con la prĆ”ctica ālo que es ciertoā, muchos escritores noveles consideran que basta con que continĆŗen escribiendo. Piensan que su estilo se irĆ” refinando, puliendo y personalizando a lo largo de los aƱos, por lo que simplemente van escribiendo texto tras texto sin detenerse a hacerse consideraciones sobre su estilo.
Sin duda ese es un modo de llegar al estilo, aunque mÔs lento y sin duda menos consciente. Pero si el lenguaje es la principal herramienta del escritor, qué mejor que ser conscientes de cómo lo empleamos. Como siempre, si se quieren ver verdaderos progresos, es necesario prestar atención, realizar un trabajo consciente con el lenguaje que lo refine y lo vuelva expresivo.
QuizÔ tú nunca te hayas parado a pensar en él, porque, aunque las palabras son la verdadera herramienta del escritor, muchos autores usan esa herramienta sin prestarle la apropiada atención. Puede que tu manera de escribir sea en el fondo una desconocida para ti.
Un ejercicio para identificar tu estilo
Para identificar tu estilo, te proponemos un pequeƱo ejercicio: repasa varios textos tuyos (cinco o seis) y trata de identificar sus caracterĆsticas. No te fijes en la estructura, ni en la historia, ni en los personajes: presta toda tu atención al lenguaje y cómo lo has usado. Repara en cosas como en la extensión de los pĆ”rrafos y de las oraciones. ĀæSon cortos o largos?, Āætienes tendencia a la subordinación o a la coordinación?
Trata de identificar el ritmo. ĀæEs homogĆ©neo a lo largo de todo el texto?, Āæo varĆa de una parte a otra? ĀæSabrĆas identificar los recursos que has utilizado para construir el ritmo?
¿Hay temas o ideas que se repiten?, ¿y palabras? ¿Usas un vocabulario sencillo o complejo? ¿Sientes que las palabras se ajustan bien a la idea que estÔs exponiendo en cada caso?
FĆjate en la sintaxis de tus oraciones. ĀæQuĆ© orden siguen las palabras?, Āæfluyen o a veces parecen desordenadas de un modo poco atractivo?
Observa también si usas figuras retóricas, ¿cuÔles y con qué intención?, ¿qué aportan al conjunto?
Analizando con atención el lenguaje de tus textos, cómo lo utilizas, serĆ”s capaz de detectar ciertos patrones. AhĆ estĆ” la esencia de tu estilo. Puede que tiendas a escribir con oraciones largas, complejas, agrupadas en pĆ”rrafos tambiĆ©n extensos. O que prefieras las frases cortas, reunidas en pĆ”rrafos cortos. O una mezcla de ambos; una alternancia de frases largas y cortas, de pĆ”rrafos breves y extensos. Tu lenguaje puede ser sencillo o quizĆ” algo mĆ”s complejo. QuizĆ” no uses figuras retóricas (posiblemente porque todavĆa no hayas descubierto su capacidad para aportar expresividad), o quizĆ” las hayas usado sin ser consciente de hacerlo.
TodavĆa hay mĆ”s cosas en las que puedes fijarte. Por ejemplo, Āæse aprecian cambios en tu manera de escribir a lo largo de esos cinco o seis textos que has examinado? Seguramente los habrĆ” si los textos elegidos fueron escritos a lo largo de un periodo de tiempo amplio; es una muestra de esa evolución natural del estilo que comentĆ”bamos mĆ”s arriba. TambiĆ©n los habrĆ” si eres un escritor al comienzo de tu andadura, pues es al comienzo cuando mĆ”s puede mutar el estilo de un escritor, mientras busca el que le serĆ” propio; ademĆ”s, con el paso del tiempo habrĆ”s ido refinando tu arte, por lo que los textos de tus comienzos serĆ”n probablemente mĆ”s inmaduros y titubeantes.
Pero los cambios en el uso del lenguaje y el estilo tambiĆ©n pueden responder a las necesidades de la historia. ĀæUsas el lenguaje de manera distinta en función del tipo de historia que cuentes, del narrador que hayas elegido, del tema abordadoā¦? En ese caso, fĆjate en que habrĆ” un estilo comĆŗn a todos tus textos, pero variaciones sutiles para adaptarse a las caracterĆsticas de la historia concreta que estĆ©s contando.
TodavĆa hay un Ćŗltimo aspecto (pero muy importante) en el que puedes fijarte: los fallos del lenguaje y los vicios de estilo.
No es necesario decir que, si escribes mal, si cometes solecismos, barbarismos, faltas de ortografĆa y sintaxis tambiĆ©n tienes un estilo, pero es un mal estilo. No se puede ser buen escritor si no se conocen y aplican las reglas gramaticales.
FĆjate por tanto en si cometes algunos de esos errores tan frecuentes: gerundios de posterioridad (y abuso del gerundio en general), descuido de la economĆa del lenguaje, queĆsmo y dequeĆsmo, uso redundante de los posesivos, comas entre sujeto y verbo, puntuar el texto de acuerdo con las pausas de la respiración, fallos de concordancia.
En este otro artĆculo repasamos algunos puntos en los que lenguaje y estilo suelen flojear.
Puede haber otros vicios, como repetir palabras inadvertidamente en una misma frase. O su contrario: en un intento de no repetir palabras, elegir con poca fortuna sus sinónimos; aunque sean sinónimas, los significados de las palabras tienen matices, hay que elegir con tiento entre ellas.
La segunda parte del ejercicio para identificar tu estilo
La primera parte de este ejercicio que te proponemos consiste, como ves, en un anĆ”lisis atento del lenguaje tal como tĆŗ lo usas en tus textos, para identificar en Ć©l rasgos comunes y vicios. Hacerlo deberĆa ayudarte a identificar las marcas caracterĆsticas de tu estilo. Pero el ejercicio no termina ahĆ, queda una segunda parte que es igualmente interesante y, de hecho, muy importante: reflexionar y actuar. Ser conscientes de una realidad no sirve de nada si no viene seguido de una reflexión posterior. Y esa reflexión, a su vez, debe dar lugar a acciones concretas.
Ahora que conoces las caracterĆsticas de tu estilo, toca pensar sobre ellas. ĀæHas identificado que sueles escribir sobre los mismos temas?, Āæque hay asuntos o ideas que aparecen una y otra vez en tus textos, en tus novelas, en tus relatos? Seguramente tenga que ver con tu mirada de escritor, con la visión del mundo que quieres trasladar con tus obras, pero ĀæquĆ© reflexiones te suscita darte cuenta de ello?
ĀæHay una relación entre el modo en que usas el lenguaje (sintaxis, vocabularioā¦) y los temas que tratas o las historias que cuentas? ĀæTe parece que esa relación es adecuada o podrĆa haber quizĆ” otro modo de escribir que se ajustase mejor a tus temas y argumentos?, ĀæcuĆ”l podrĆa ser?
ĀæEstĆ”s satisfecho en general con la evolución de tu estilo o crees que todavĆa te queda camino por recorrer?
¿Has detectado fallos o errores habituales en tu manera de usar el lenguaje?, ¿cuÔles?
Con las respuestas a estas preguntas (y otras que seguramente surjan por sà solas a medida que vayas completando el ejercicio) has de tomar decisiones. Por supuesto, si cometes abusos con el lenguaje debes enmendarlos. Empieza a trabajar en ello. O quizÔ puedas y quieras hacer un ajuste mÔs preciso entre la manera en que usas pÔrrafos, frases y palabras para que se adapten mejor a tus ideas y a tu visión, a esos temas que nacen una y otra vez de ti porque son los que te interesan e incluso obsesionan.
Toma decisiones, piensa en cómo puedes ponerlas en prĆ”ctica y empieza a hacerlo. DĆa a dĆa, texto a texto, poniendo una nueva consciencia e interĆ©s al escribir y evaluando tus progresos.
Una mirada externa
Realizar con atención este ejercicio que te proponemos va a arrojar resultados interesantes para ti, estamos convencidos. Pero quizĆ” te gustarĆa contar con una mirada externa que te ayude a detectar virtudes y eliminar vicios.
A menudo somos ciegos a las caracterĆsticas de nuestros textos o, por falta de conocimientos, no somos capaces de detectarlas. Entonces una mirada ajena y experta puede ser de ayuda. Si te gustarĆa contar con ella, valora unirte al Curso de Estilo que comenzarĆ” en noviembre.
El curso no solo tiene un amplĆsimo temario que te va a ayudar a conocer mejor cómo articular el texto con eficacia y claridad, cómo encontrar el tono o elegir la palabra exacta y a dominar los recursos de estilo; ademĆ”s, tendrĆ”s que escribir tres textos que serĆ”n revisados por Natalia MartĆnez y comentados contigo de manera personal y exhaustiva. Ella te ayudarĆ” a identificar vicios y virtudes y te asesorarĆ” sobre cómo eliminar los primeros y potenciar las segundas.
El estilo se fija
Hemos dicho que el estilo evoluciona, lo que es cierto. Pero tambiĆ©n lo es que, en un momento dado, el estilo de un escritor se fija. Es como si cristalizara y quedara asentado; por eso reconocemos el estilo de nuestros autores mĆ”s queridos. A partir de un determinado momento puede haber todavĆa cambios, porque a fin de cuentas ciertos autores nunca dejan de evolucionar y experimentar, pero serĆ”n sutiles.
Por eso ser consciente de tu estilo, conocerlo y trabajar en él para que sea el que tú quieres, para que se adapte bien al tipo de obras que escribes, es tan importante. De otro modo, con el tiempo, acabarÔ por cristalizar un estilo del que no sabrÔs nada, que se habrÔ desarrollado de una manera fortuita y azarosa. SerÔ tu estilo, pero no serÔ del todo personal porque no lo habrÔs construido tú de una manera consciente.
Muy buen artĆculo!
Y muy interesantes los ejercicios que proponƩis.
Seria algo asĆ como mirarse al espejo pero con ojo crĆtico para poder identificar lo que intuitivamente hacemos al escribir. Porque al final, en eso reside el estilo, aunque sea Ā» en brutoĀ». A partir de aquĆ, los recursos y la tĆ©cnica nos ayudaran a pulir, embellecer y redondear nuestra obra para que desprenda Ā» EstiloĀ», adecuando forma y fondo.
Algo asi?
Exacto, Rosa, podrĆa ser algo como mirarse al espejo. Pero en lugar de con ojo crĆtico con ojo atento (y en la medida de lo posible, conocedor). Y decir: Ā«Esta soy yo. Mido tanto, peso tanto, mi color de pelo es este, mi tez es asĆ o asÔ». Y luego, pensar quĆ© cosas son mejorables y tratar de hacerlo. AquĆ la comparación ya no me gusta tanto, porque creo que deberĆamos aceptarnos y querernos en lo fĆsico; pero en cuanto a lo literario, sĆ que podemos identificar cosas que nos gustarĆa hacer de otro modo y probar.
Un abrazo.
En mi caso llevo escribiendo desde muy niña, y estaba estudiando literatura desde los quince años. Mis textos siempre van hacia un enfoque de frases cortas, aunque ensayé lenguaje ampuloso en mi primera novela, muy experimental. Asà que ahora estoy ensayando hacerme a ser muy simple. Sólo digo que cada lectura que me impactó me hizo escribir.
Ahora estoy en el lenguaje de los mitos americanos, de gentes autóctonas de mi origen, buscando dos cosas: el modo de escribir oral. Creo que mis libros mÔs impactantes vienen de relatos contados y no escritos.
Gracias! Espero poder estar en el curso!