Gerundio de posterioridad, un error común al escribir

Hoy hablamos de un error que se comete a menudo, especialmente entre los escritores de ficción. Nos referimos al gerundio de posterioridad, un uso antinormativo que se emplea con frecuencia en la escritura y que, además de nos ser correcto, resta vitalidad al texto.

María Moliner decía: «El manejo del gerundio es uno de los puntos delicados del uso del español; el abuso de él revela siempre pobreza de recursos y su uso en algunos casos es incorrecto». Y por su parte Azorín señalaba que «Con gerundios se escribe a lo manga por hombro».

Empecemos por explicar qué es el gerundio.

El gerundio es una forma verbal que expresa una acción simultánea o anterior a la del verbo principal. Por ejemplo:

Salió de la habitación llevándose la carta.

El verbo principal es «salió» y simultáneamente a la acción que expresa sucede el «llevándose».

Permanecía tumbado con los ojos cerrados, fingiendo dormir.

Estar tumbado con los ojos cerrados y fingir son acciones que se producen al mismo tiempo.

Pero recordemos que la acción que indica el gerundio también puede suceder antes que la del verbo principal.

Sospechando que intentaría escapar, el detective esposó al ladrón.

En esta frase la secuencia temporal es: (1) sospechando, (2) esposó. La sospecha es previa, por eso el detective usa las esposas.

Pensando que vendría hambrienta, empezó a preparar la cena.

La secuencia temporal es: (1) pensando, (2) empezó a preparar.

Sin embargo, es común encontrarse que se ha utilizado el gerundio en frases en las que una acción sucede después de otra, sin respetarse entonces la regla de la simultaneidad o anterioridad.

Es el llamado gerundio de posterioridad.

Se suele usar gerundio, equivocadamente, cuando una acción es consecuencia de otra previa. El que ocurran de manera inmediata hace que se use el gerundio.

La sartén empezó a arder, quemándose también el paño de cocina.

En este caso, ambas acciones no son simultáneas. Primero se incendia la sartén y como consecuencia se incendia también el trapo. Una acción sucede a causa de otra, por eso usar el gerundio no es correcto. Lo correcto sería:

La sartén empezó a arder y se quemó también el paño de cocina.

El gerundio de posterioridad se usa con demasiada frecuencia. Así que cuando utilices un gerundio plantéate la secuencia temporal de la frase para comprobar que es correcto su uso.

Si el gerundio no indica una acción anterior o simultánea a la del verbo principal, replantea tu frase.

Incorrecto: Se conocieron en abril de 2013, casándose un año después.

Correcto: Se conocieron en abril de 2013 y se casaron un año después.

Así te asegurarás de no caer en este error que lastra el estilo de muchos escritores noveles.

¿Usas tú el gerundio de posterioridad? ¿Tienes algún truco para no caer en él? Cuéntanoslo.

 

 

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