Escribir lo que se vende o vender lo que se escribe

Escribir lo que se vende o vender lo que se escribe. He ahí el dilema al que parecen enfrentarse muchos escritores.

Tal vez a ti te suceda lo mismo: no sabes si inclinarte por escribir una ficción más comercial, que a priori te asegure que vas a tener mejores posibilidades a la hora de publicar tu libro y, sobre todo, a la hora de venderlo; o bien escribir lo que quieres escribir, sin atender a ulteriores consideraciones sobre publicación, comercialización y venta.

Hoy vamos a repasar esta espinosa cuestión y adentrarnos una vez más en el terreno movedizo que relaciona literatura y marketing. Lo hacemos sin ánimo de identificar la opción buena, la definitiva, la que debes seguir. Antes bien, lo que pretendemos es entablar una reflexión (que sigue en los comentarios si nos dejas tu parecer) y que puede tener diferentes conclusiones en función de cada escritor. Es decir, no hay una única forma de abordar la cuestión «Escribir lo que se vende o vender lo que se escribe» y la opción buena para ti será la que te funcione y te haga sentir cómodo con tu trabajo.

Escribir lo que se vende

¿Qué significa escribir lo que se vende?

Significa que tú no abordas la escritura como una expresión íntima de tu ser más profundo, sino como la creación de un producto optimizado para su venta. Y eso no tiene nada de malo.

Si perteneces a este tipo de escritores, tienes muy claro quién es tu lector ideal. Tu lector ideal es el lector habitual de best sellers. Este lector sigue las modas y lee ahora novela histórica, más adelante erótica y después novela feelgood, según las listas de los más vendidos van consagrando uno u otro título.

Si quieres escribir lo que se vende tienes que tener dos características:

  • Ser un buen cazador de tendencias, para estar muy al tanto de qué género de novela es el que está de moda. Las modas van y vienen, pero suelen durar un tiempo: durante un periodo más o menos largo, y al rebufo de un título superventas, las editoriales y los autores saben que pueden vender obras similares, porque saben que se ha creado una tendencia. Por eso de pronto todo son novelas sobre templarios, o sobre la Guerra Civil, o sobre vampiros.
  • Escribir rápido. Porque tienes que poder tener lista tu novela (escrita y publicada) antes de que la moda se agote y tu lector ideal pase a la siguiente.

De esta forma tu obra tal vez sea menos genuina, ya que no tendrás tanta ocasión de volcar tu esencia en tus textos. Por el contrario, estos deberán ajustarse a las convenciones de la tendencia de moda, para asegurarte de que complacerán al lector que los demanda.

De igual manera, tu obra será heterogénea. Saltarás de género en género y de temática en temática según las modas cambien. Ese es el motivo de que tantos autores que eligen escribir lo que se vende tengan uno o varios seudónimos.

Además, tu relación con tus lectores será efímera, debido precisamente a las características de tu lector ideal. El lector de best sellers es un lector infiel que salta de título en título porque solo busca leer lo que está de moda, aquello que todo el mundo lee. Eso hace que rara vez repita con un mismo autor; si acaso si este escribe una segunda parte de una obra exitosa, y no siempre, ya que si la tendencia ha cambiado entre la publicación de la primera parte y de la segunda, muchos de estos lectores ya no se interesarán por ella.

Si estas características —tener una obra heterogénea y tal vez menos personal y no entablar una relación duradera con el lector— no te importan, escribir lo que se vende es una forma perfectamente válida de vivir de la escritura.

De alguna manera eres como un mercenario de las letras (y la palabra «mercenario» no tiene aquí ninguna connotación peyorativa): escribes lo que se vende. Tu afán es de índole crematística antes que literaria o artística, tú lo tienes claro y no te importa. No es malo ser un escritor comercial

Ahora bien, no podemos dejar de advertirte que no basta con escribir lo que se vende. Como siempre, cuidar el marketing es fundamental para que tus libros se vendan. Aunque hayas escrito una novela del género de moda, si no eres capaz de que el lector sepa de su existencia no vas a conseguir ventas.

De hecho, si eres o quieres ser un escritor que escribe lo que se vende, el marketing es para ti fundamental. Sospechamos que a estas alturas ya lo tienes claro. Porque si escribes para ganarte la vida con tus libros, si lo que te mueve es el deseo de ganar dinero, no tiene ningún sentido que descuides la parte del marketing y las ventas.

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Vender lo que se escribe

El autor que quiere escribir lo que se vende tiene la gran ventaja de tener las cosas claras. Pero cuando lo que se desea es vender lo que se escribe, la cosa se complica.

El autor que quiere vender lo que escribe quiere eso: escribir libremente una obra genuina y original. No plegarse a modas o tendencias. Ser más literario que comercial. Escribir una obra que perdure en el tiempo, más allá del momento de su publicación.

También anhela entablar una relación duradera con su lector. Espera que este aguarde con impaciencia sus nuevos libros y los lea con fervor. Desea crear una comunicación (casi una comunión) entre sus espíritus, en la esencia de la frase de André Maurois «La lectura es un diálogo incesante en que el libro habla y el alma contesta».

Pero el autor que quiere vender lo que escribe siente que no lo tiene tan sencillo como aquel otro que quiere escribir lo que se vende. Y de alguna manera se siente entre la espada y la pared: o cambia el tenor de su obra o se verá condenado a ser un autor desconocido y, desde luego, un autor que jamás podrá vivir de la escritura.

En la posición de este escritor entran en juego diversos factores que conviene analizar con detenimiento.

El primer factor tiene que ver con la idea de que si eres comercial, eres mal escritor. Es como si se creyese que cuando tus libros se venden bien, es porque has hecho algo mal. No has sido lo suficientemente literario.

Ahora bien, esta idea es falsa a todas luces, porque son muchos los escritores de talante literario que han conseguido vender miles de ejemplares de sus obras.

Sin embargo, esa idea perniciosa se relaciona con otra, no menos nociva: que el arte, la literatura, no pueden relacionarse con el dinero, con el marketing, con las ventas…

Los escritores, como la mayoría de los artistas y creadores, suelen tener un problema con el dinero. En primer lugar porque consideran que el producto de sus esfuerzos intelectuales y artísticos no puede ser tasado en algo tan impersonal y trivial como un puñado de billetes.

Como ya dijimos en el artículo Cómo vender tus libros cuando odias el marketing:

El proceso creativo que da a luz un libro es un trabajo intelectual, psicológico, emocional, ¿cómo ponerle precio? ¿Cómo convertir la esencia de tu libro en un eslogan publicitario? ¿Pensar en el dinero no es prostituir tu vocación?

Los escritores que quieren vender lo que escriben y no escribir lo que se vende deben superar la brecha que, en sus mentes (porque esta brecha no es real), separa literatura y dinero. Literatura y ventas. Literatura y marketing.

Porque, una vez más, lo que se necesita para vender libros (también cuando se trata de obras de índole literaria, no comercial) es saber hacer buen marketing y, en general, tener cierta actitud empresarial.

Lo sabemos, se te ponen los pelos de punta solo de pensarlo, pero esa es la realidad.

El marketing puede vender de todo. Y si no, piensa en los curiosos negocios que prosperan al calor de internet: coachs de vida, personas que te ordenan la casa o calcetines que se venden de tres en tres.

¿Por qué funcionan estos negocios, muchos de los cuáles ni siquiera existían hace una década? Porque saben hacer marketing.

Como conclusión

La cuestión no radica en si escribir lo que se vende o vender lo que se escribe. La cuestión radica en saber hacer marketing.

Si como autor dominas las tácticas y estrategias dirigidas a llegar a tu lector, hacerle saber de tu libro y presentárselo de manera que esté dispuesto a invertir un poco de dinero en él para poder leerlo, no importará lo que escribas.

Ahí fuera hay sin duda un lector para tu obra, no importa cómo sea esta. Pero tienes que saber llegar a él y tienes que saber cómo hablarle de tu libro.

En este otro artículo te enumeramos los tres pasos que debes dar para vender tu libro.  Lo que te explicamos en él (no te lo saltes) es un poco el abecé, pero te ayudará a comprender que hay un lector para tu libro escribas lo que escribas, y que no tienes que plegarte a las modas ni imitar a los más vendidos para poder ganarte la vida con tu obra.

En Sinjania estamos plenamente convencidos de que una carrera de escritor exitosa no tiene que ver con el tipo de obras que se escriben (obviando, como es natural, que estas obras tengan calidad), sino con el hecho de que sepas o no gestionar tu carrera.

Pensar que tus libros no se venden porque escribes literatura no comercial es engañarte a ti mismo. Si tus libros no se venden es porque no te estás encargando de hacer todo lo que está en tus manos para que se vendan. Así que es hora de dejar de lamentarte y de ponerte las pilas.

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