Claves para un proceso de escritura efectivo

El proceso de escritura es clave para cualquier escritor porque es un elemento básico tanto para escribir buenas obras como para ser un escritor productivo.

A pesar de ello, el proceso de escritura es algo que se suele pasar por alto y a lo que no se presta la suficiente atención.

A decir verdad, todo escritor tiene un proceso de escritura. Lo que sucede es que en muchas ocasiones no es consciente de él. Con el paso del tiempo, sobre todo si el escritor es un poco organizado y consecuente con su trabajo, va tomando conciencia de su proceso de escritura y puede incluso trabajar para mejorarlo.

Esto significa que no hay un modelo de proceso de escritura que pueda adaptarse a todos los escritores. Cada escritor debe desarrollar el suyo. Porque el proceso de escritura variará en función de la personalidad, gustos y preferencias de cada autor. E incluso puede tener ligeras variaciones de una obra a otra, según las características de lo que se escriba en cada momento.

La importancia del proceso de escritura

Tal vez hasta hoy no supieras que existe algo llamado proceso de escritura y seguramente no eres consciente de su gran importancia. Sin embargo, tener un proceso de escritura bien afinado es la forma más segura no solo de escribir mejores obras, sino también de escribir más y hacerlo de una manera más consciente.

Desarrollar un buen proceso de escritura te permite trabajar de manera más metódica, sin dejar nada al azar y evitando problemas desagradables como los bloqueos y la procrastinación. Si desarrollas el tuyo sabrás en cada momento lo que tienes que hacer y cómo hacerlo y te sentirás no solo más motivado para escribir, sino también dueño de tu propia forma de crear.

Precisamente saber lo que tienes que hacer te permitirá escribir más. No divagarás, no pondrás excusas, podrás enfocarte en cada parte del proceso, avanzando de manera metódica desde el comienzo hasta el final, cuando des tu obra por concluida. Sin duda el proceso de escribir es exigente y, por su carácter creativo, no puede sistematizarte por completo, pero trabajar con método ayuda a reducir la incertidumbre y sentir que tú tienes el control.

Por último, tener un buen proceso de escritura hace que desarrolles una escritura consciente, que es la que diferencia a los buenos autores de los autores mediocres. Entenderás cómo funciona tu proceso creativo, tomarás mejores decisiones respecto a tu obra; sabrás por qué haces lo que haces, desde elegir un recurso a usar una palabra, de modo que nada en tus textos será fruto del azar, sino siempre de decisiones bien meditadas.

Las ventajas de desarrollar un proceso de escritura efectivo son, como ves, muchas. Por eso vamos a darte algunas claves para que mejores el tuyo.

Revisa tu proceso de escritura actual

El primer paso para mejorar tu proceso de escritura es analizar el tuyo. Aunque no lo creas, tú ya tienes una proceso de escritura. Hay una determinada manera en la que abordas la escritura y ese es tu proceso.

Por ejemplo, puede que seas de los que se lanza a escribir apenas ha tenido una idea, sin apenas haberla bosquejado. Puede que tengas la costumbre de simultanear escritura y revisión, repasando hoy el trabajo de los últimos días. Puede que comiences por documentarte, recopilando datos y datos antes de ni siquiera pensar cómo finalizará tu obra. Tal vez seas de los que esperan a estar inspirados o a encontrar algo de tiempo en la afanosa marcha del día a día, de modo que se dan largas pausas entre que escribes un puñado de páginas y la siguiente vez que retomas el trabajo…

Todo eso son procesos de escritura, formas de trabajar. Aunque, en seguida lo descubrirás, no son la mejor manera de armar una buena obra y escribirla.

Por tanto, lo que tienes que hacer es comenzar por analizar cómo te enfrentas tú a la preparación de un texto, desde el momento en que se te ocurre la idea hasta el momento en que lo das por concluido.

Sobra decir que para tener un proceso de escritura hay un requisito previo insoslayable: tener el hábito de la escritura.

Si todavía no has desarrollado ese buen hábito, es difícil que tengas un proceso y, desde luego, no vas a poder optimizarlo de acuerdo a las indicaciones que enseguida te vamos a dar.

Míralo por el lado bueno: puedes implantar el hábito en tu vida y, siguiendo estas recomendaciones, establecer un proceso de escritura efectivo casi desde el principio. En este artículo te contamos cómo crear el hábito de la escritura.

Las tres etapas de un buen proceso de escritura

Como queda dicho, el objetivo del proceso de escritura es avanzar desde la idea al texto de manera metódica. Lograr que ese argumento que has vislumbrado como un fogonazo tome cuerpo, se encarne en personajes y palabras y se convierta en una novela o en un relato. Pasar de la idea germen a la obra finalizada.

Por eso podríamos dividirlo en tres etapas: una primera de planificación, una segunda de ejecución y una última de pulido.

Etapa de planificación

El primer paso que debes dar como parte de un proceso de escritura efectivo consiste en refinar la idea.

Ya sea que acabas de vislumbrar un buen argumento, ya sea que vas a comenzar a trabajar en alguna de las ideas que atesoras en una libreta, lo primero que debes hacer es asegurarte de que esa idea tiene la entidad suficiente para convertirse en una obra literaria y valorar en qué tipo de obra podría convertirse: un relato, una novela, una novela corta…

Es necesario dar al proceso creativo su adecuado tiempo de maduración para no caer en una escritura irrelevante. Una vez que te has asegurado de que tu idea tiene entidad suficiente para tomar cuerpo, toca planificar.

Somos muy conscientes de que cuando recomendamos crear esquemas, sopesar estructuras, decidir líneas de acción, pensar el final, profundizar en el conflicto… algunos pensáis que ese trabajo, además de aburrido, es una pérdida de tiempo. Y os lanzáis a escribir.

Es posible que esa forma de abordar la escritura te funcione y tiempo después tengas una estupenda obra entre las manos. Pero, por nuestra experiencia, esas ganas de empezar ya y dejar que la historia surja sola, por sí misma, casi nunca da buenos resultados. Antes bien suele acabar en bloqueos, abandonos y frustración. Sobre todo en el caso de escritores noveles.

Por eso insistimos en la importancia de planificar, creando esquemas sólidos que te ayuden a separar el grano de la paja y pensando bien qué quieres contar y cómo.

Dedica tiempo a pensar en el conflicto que plantea tu historia para descubrir todas sus facetas y pensar maneras interesantes de presentarlo para darle más relieve.

Reflexiona sobre el final. Puede que ese desenlace que has pensado en un primer momento resulte artificioso o poco creíble. Repensar tus opciones te ayudará a elegir mejor.

Este es también el momento de documentarte.

Al hacer los esquemas del plan previo y conocer bien tu historia habrás dilucidado aquellos aspectos sobre los puedes necesitar recopilar información. Lo ideal es hacerlo en este momento, antes de comenzar a escribir.

De esta manera te aseguras de limitarte a recopilar solo la información que necesitas, para no recabar datos y datos que después tendrás la tentación de incluir en la historia, corriendo el riesgo de ahogarla haciendo lo que se ha dado en llamar infodumping.

Etapa de ejecución

Esta es la parte que más os gusta a los escritores: la etapa de escritura.

Todo el trabajo previo tiene como culminación este momento en que podéis dejar fluir la escritura, permitiendo que las palabras broten y corran por la página casi en libertad. (Casi, porque de nuevo tú tienes que mantener el control y practicar una escritura consciente. Recuerda siempre que escribir es tomar decisiones).

La ventaja es que cuando has dedicado tiempo a crear un buen esquema previo y tienes las ideas claras sobre los aspectos principales de la historia que vas a empezar a escribir te será más fácil concentrarte en otros aspectos importantes de una obra literaria como las descripciones, las atmósferas y ambientes, el estilo o el uso del lenguaje.

Recuerda que una obra literaria se construye con palabras. Ellas son las que ayudan a que el lector se forme una imagen de lo que le estás contando, son capaces de hacer que experimente lo que narras y de hecho, son la mejor manera de retener su atención que existe.

A menudo los escritores principiantes no le prestan la atención debida al que es el elemento básico de toda obra de ficción: las palabras. Sin embargo, en el manejo del lenguaje se ve la verdadera talla de un escritor.

Por eso, tener un plan previo solvente que te permita tomar por adelantado las decisiones importantes sobre la obra posibilita que dediques el cien por cien de tu atención a la construcción del texto durante el proceso de escritura. No tendrás que estar pendiente de la estructura, de los giros argumentales, de si es mejor que suceda esto o esto otro: todo ese trabajo ya estará hecho y tú podrás concentrarte en trabajar el lenguaje con fineza.

Etapa de pulido

Con la obra ya escrita entramos en la última etapa: toca pulir el texto para dejarlo impecable.

Nuestra recomendación es que te des un tiempo para que tú descanses, la obra repose y puedas volver sobre ella con ojos frescos y fuerzas renovadas.

Después de ese tiempo de reposo, llega el momento de revisar el texto.

Recuerda que revisar el texto no significa repasarlo en busca de faltas de ortografía, eso viene después. Esta primera revisión tiene como objetivo valorar si la obra se ha desviado del plan preliminar, identificar posibles lagunas o anacronías, repasar el arco argumental así como los arcos de personaje, comprobar el equilibrio entre las partes de la historia, asegurarte de que no faltan descripciones o sobran escenas de relleno y cerciorarte de que en general la narración se comprende, etc.

Por suerte, si has hecho un buen trabajo previo esta fase de revisión suele resultar bastante ligera.

Después de esta fase de revisión es probable que tu obra necesite algo (o mucho) de reescritura. Rehacer aquellas partes que lo necesiten, atendiendo siempre al conjunto, reescribir partes oscuras, incorporar descripciones o fragmentos discursivos en los que el narrador profundice en tus personajes…

Puede que resulte necesario revisar y reescribir más de una vez, pero no olvides que el trabajo bien hecho siempre lleva tiempo e implica esfuerzo. Escribir bien no es fácil.

Después de la revisión y la reescritura tu obra está lista para ser corregida. Ahora sí toca buscar erratas y gazapos, faltas de ortografía y sintaxis, repasar la puntuación, poner las tildes que puedan faltar y dejar el texto listo para que quienquiera que lo lea no tenga nada que objetar.

Nada da peor impresión de un escritor que el que ofrezca un texto plagado de faltas. Estamos convencidos de que esa no es la imagen que quieres darle a tus lectores, al jurado de un concurso en el que participes o a un editor al que presentes tu obra.

Pero si sigues estas tres etapas y construyes un proceso de escritura efectivo verás que tus obras ganan indudablemente en calidad, al tiempo que a ti se te simplifica la labor de escribir, desde la concepción de la idea a la corrección final.

Estas son solo las líneas generales de un proceso de escritura, te animamos a que lo adaptes a tus necesidades y costumbres, ajustándolo para que se adecue a ti.

Así que si sientes que tus proyectos de escritura no avanzan al ritmo que deberían, si sueles acabar bloqueado o el proceso de revisión y reescritura se te hace un mundo, tal vez sea hora de que pruebes métodos nuevos. Recuerda que seguir haciendo las cosas como hasta ahora te dará únicamente los mismos resultados que vienes teniendo.

¿Tienes ya un proceso de escritura definido?, ¿cómo es el tuyo? ¿O por el contrario nunca habías pensado en la conveniencia de trabajar con cierto método? Como siempre, hay tertulia en los comentarios y tú no puedes faltar.

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Otros artículos:

  • Yo tenía una rutina de escritura diaria. Me considero novata.

    Súper novata.

    Pero si fui probando esto de los procesos casi que desde el principio. Mi primer "novela", la que me volvió a la escritura, no la terminé por falta de preparación previa. Decir que se me fue de las manos, es poco.

    Si continuaba así, seguro que mis personajes tomaban vida y venían a vengarse por la noche.

    Las dos siguientes ya empecé a trabajar en esa parte y las pude terminar. Y ahora estoy haciendo el trabajo en la tercera. Está siendo mucho más lento (en parte porque no me está dando la vida para dedicarle tiempo a diario), pero también más profundo.

    Yo tengo que decir que disfruto mucho esta parte del trabajo previo. Es una etapa que también tiene muchísima creatividad. Es imposible no investigar, anotar, preguntarse, estructurar sin que aparezcan escenas, conversaciones y situaciones.

    Como siempre, un placer leer sus artículos.

    ¡Abrazo!

  • Entiendo que cada escritor es un mundo y necesita refinar su propio proceso de escritura. Los autores célebres coinciden en que la disciplina es vital. El talento podrá ser muy grande pero si no hay constancia y método de trabajo no cristalizan una obra. Los escritores que han triunfado dicen que la disciplina es más importante que el talento. Y creo que tienen razón.

  • Una guí muy sencilla y útil para hacer que una narración (cualquiera sea su extensión) tenga mayor efecto en el lector.

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