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Dos cuestiones para identificar al protagonista de tu historia

La semana pasada hablábamos sobre cómo convertir lo que solo es una idea, ese chispazo primigenio, en una trama sólida con todos sus componentes. Y te dimos un método basado en tres preguntas para que, respondiéndolas, comiences a profundizar en tu historia, a ver sus matices y posibilidades, a descartar opciones.

Aquí tienes el artículo si te apetece leerlo.

Una de las preguntas estaba orientada precisamente a distinguir quién puede ser el protagonista de la historia, descubriendo el «por qué» que liga personaje y circunstancias. Sin embargo, ese es un aspecto importante que puede ampliarse más y sobre el que merece la pena reflexionar. Y seguramente sea un tema que te interesa si vas a participar en NaNoWriMo el próximo mes de noviembre.

¿Quién es el protagonista de tu historia?

En realidad, lo más probable es que tengas claro quién es el protagonista de tu historia casi desde un primer momento.

Cuando hace unos meses hablamos de qué va antes, el personaje o su historia, la mayoría nos confirmasteis que uno y otra surgen en vuestra mente casi de la mano, simultáneamente.

Pero puede darse el caso de que, en un primer momento, no tengas claro quién será el protagonista de la historia. Sucede cuando, al comenzar a trabajar en el plan previo, identificas a varios personajes relevantes, pero no eres capaz de discernir cuál de ellos es el más importante, el que debería llevar el peso de la acción.

Sobra decir, por supuesto, que una novela puede tener varios protagonistas o tener un elenco amplio de personajes entre los que ninguno destaque de manera especial, protagónica. Tal es el caso de La conquista del aire, de Belén Gopegui, novela en la que tenemos a tres personajes principales, amigos desde la adolescencia, que en su madurez se ven distanciados por cierto acontecimiento que no solo alterará su amistad, sino también sus vidas. Tampoco es sencillo señalar a un protagonistas en novelas corales, o en novelas con multitud de personajes, como El Jarama, de Rafael Sánchez Ferlosio, o novelas en las que el autor va mutando el punto de vista, centrándose en uno u otro personaje a lo largo de la historia, como muchas de Faulkner.

Por tanto, si eres incapaz de identificar al protagonista, plantéate si tal vez tu historia, como en los casos anteriores, puede ser una novela con varios protagonistas, si se trata de una novela coral o si podrías usar el punto de vista para centrar al narrador en uno u otro personaje según las necesidades de la historia y repartir así el peso protagónico.

Pero si no es el caso, toca reflexionar un poco más hasta dar con tu protagonista. Para identificar al de tu historia hay dos señales a las que debes estar atento. Si captas ambas por parte de un mismo personaje, habrás dado con tu personaje principal.

Identificar al protagonista: quién se enfrenta al conflicto principal

En una historia, ya sea una novela o un relato, el protagonista es el personaje que se enfrenta al conflicto principal.

Hemos hablado en multitud de ocasiones de la importancia del conflicto: él es el motor de la trama. Por eso es importante que aprendas a reconocerlo. Un problema que nos trasladan a menudo los alumnos del Curso de novela es que, antes del curso, les costaba discernir el conflicto o no sabían cómo desarrollarlo adecuadamente, casi siempre por no explorarlo con la hondura necesaria. Pero el tiempo que se toman al completar las hojas de trabajo del curso les ayuda a explorar el conflicto, a decidir cómo lo van a plasmar en la trama y cómo afecta a los personajes.

El conflicto es la fuerza que se opone al protagonista. Aparece al comienzo de la historia y altera de manera significativa su vida, de modo que al personaje no le queda otro remedio que hacer algo para librarse de él.

En consecuencia, lo primero que debes hacer es pensar cuál es el verdadero conflicto de tu historia. Con él claro, el siguiente paso es pensar a quién afecta de manera especial ese conflicto. Ese es tu protagonista. Si tienes varios candidatos entre tus personajes, reflexiona entonces acerca de cuál te ofrece las posibilidades dramáticas y narrativas más interesantes.

Imagina, por ejemplo, una novela que aborde la pérdida de un hijo. Hacerlo desde el punto de vista de la madre será sin duda interesante: el conflicto de una mujer que pierde un hijo está lleno de matices. Pero ¿y si el protagonista fuese el padre? El conflicto es muy similar, pero es posible que el padre tenga que afrontar ciertos prejuicios de su entorno —como que siempre se suponga un menor afecto de los hombres por sus hijos, o la norma social que dicta que no es viril exponer los propios sentimientos— que afectarán a su duelo.

Ten presente también que en muchas historias (en la mayoría) el conflicto interno es tan o más importante que el externo. No te quedes en la superficie, en los obstáculos externos. Profundiza en el dilema interno al que se enfrenta tu protagonista.

En nuestro ejemplo del padre que pierde a su hijo, sin duda los estereotipos en los que los hombres deben encajar actúan como obstáculos externos. Pero puede suceder que el padre los tenga interiorizados, que formen parte de su carácter y no sea consciente de cómo le limitan; de manera que, por ejemplo, su tendencia a no mostrar sus sentimientos lo esté alejando de su mujer.

Aquí hablamos más acerca del conflicto interno. No te lo pierdas.

Identificar al protagonista: quién tiene mayores posibilidades de cambio

El protagonista es el personaje que se enfrenta al conflicto, o aquel al que el conflicto afecta de manera especial o con mayores posibilidades dramáticas. Pero, además, el protagonista es el personaje que tiene mayores posibilidades de cambio.

Ya sabes que el protagonista debe cambiar a lo largo de la historia. Tu personaje no será igual al comienzo de la historia que al final. Y lo que lo hace cambiar es, justamente, el conflicto.

Al enfrentarse a las fuerzas opuestas —a los obstáculos externos o a las creencias internas— a las que lo somete el conflicto, el personaje muta. Pero, de nuevo, la evolución del personaje, el cambio sufrido por el protagonista no debe ceñirse a meras modificaciones de su apariencia o de sus circunstancias personales, sino a un cambio significativo en la orientación de su vida.

En el caso de nuestros dos posibles personajes —una mujer que pierde a su hijo o un hombre que pierde a su hijo—, los dos sufrirán un cambio: ambos tendrán que aprender a vivir con esa pérdida, con esa herida que dolerá siempre; pero el padre, por su parte, también aprenderá que el amor de un padre por su hijo es tan intenso como el de una madre, o que mostrar los propios sentimientos no lo convierte en un hombre peor y, de hecho, le permite conectar de manera mas genuina con quienes tiene alrededor.

Podemos decir que el personaje masculino se enfrenta a un cambio mayor. Y eso hace que la balanza se decante a su favor a la hora de elegirlo como protagonista.

Para identificar al protagonista trata de determinar cuál es el personaje que más aprende o crece en el curso de la historia; en cuál el cambio que se opera es más claro y significativo. Ese será tu protagonista.

Ahora bien, recuerda que el cambio que se opere en tu protagonista debe ser creíble, por estar íntimamente relacionado con lo que tu personaje es. También debe ser paulatino y conservar, pese a todo, ciertos rasgos característicos del personaje, ya que nadie cambia por completo ni de la noche al día.

Como ves, identificar al protagonista cuando tienes problemas con ese aspecto de tu historia no presenta excesivas dificultades si te detienes un momento a reflexionar sobre la historia que quieres contar y sus implicaciones. Basta con que te preguntes quién es el personaje que se enfrenta al conflicto principal y, si te quedan dudas, quién es el personaje que tiene mayores posibilidades de cambio.

¿Te ha sucedido alguna vez no tener claro quién podría ser el protagonista de una historia?, ¿cómo lo resolviste? ¿Qué te parecen estos dos puntos como ayuda para resolver el problema si se presenta? Háblanos de tu experiencia creando personajes en los comentarios, de tus reflexiones aprendemos todos.

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