Tres preguntas para convertir una idea en una trama sólida

Seguro que ahora mismo tienes una gran idea para una historia. De hecho, seguro que tienes más de una. Sin embargo, tal vez has comprobado ya que no es tan fácil convertir una idea en una trama sólida.

Una idea no es más que un esbozo muy superficial, una chispa, casi un retazo de pensamiento. Mientras que una trama sólida es lo que sostiene una obra acabada, sea cual sea su extensión, con todos sus detalles y todos sus matices.

El paso de la idea a la trama no es complejo, pero sí requiere algo de reflexión.

Vamos a repasar cómo convertir esa idea todavía titubeante en una trama robusta, confiamos en que este artículo te sea de ayuda si te planteas unirte al reto de NaNoWriMo el próximo mes de noviembre. Para ello vamos a examinar qué preguntas debes plantearte para convertir una simple idea en una trama que puedas volcar en palabras y convertir en un relato o una novela completos e interesantes.  

Pero para lograrlo debemos primero distinguir en qué se diferencian idea y trama

Idea y trama

Como hemos dicho, si eres escritor (o aspiras a serlo) es muy probable que ideas no te falten. Por el contrario, probablemente brotan de ti sin cesar, como fogonazos: frases breves que resumen una historia, embriones de argumentos, premisas en germen…

Pero la idea es solo eso, un fogonazo, a su alrededor todo es oscuridad. Por eso cuando te dispones a trabajar en ella no se te ocurre nada. Puedes pasarte las horas sentado ante tu escritorio, que nada sólido surge de tu mente. O puede que comiences a escribir un planteamiento para al final acabar atascado sin saber cómo continuar.

Una idea es abstracta, simple y llena de posibilidades. A menudo puede expresarse en pocas palabras, en una frase simple, como «un teléfono móvil que se ha perdido», «dos extraños que se conocen en un tren» o «una maceta que cae a la calle».

Es como si tuvieras el comienzo de la historia. Puedes incluso imaginar algunas figuras involucradas en ella. Pero todavía no sabes nada de quiénes son realmente esos personajes, qué es lo que anhelan conseguir y qué se interpone entre ellos y la consecución de sus aspiraciones. La idea no tiene aún gancho ni forma. Es tan solo una sugerencia que puede desplegarse en infinitas posibilidades.

Por su parte, la trama es una idea compleja. Parte, sí, de esa idea primigenia y vacilante, de ese primer balbuceo. Pero ha ido creciendo y completándose, sus huecos se han ido rellenando, se ha ido organizando en una estructura más completa y con más piezas

Ya sabes que escribir es tomar decisiones. Así que podría decirse que la trama es una idea sobre la que ya se han decidido sus aspectos fundamentales. Las infinitas posibilidades de la idea primera se han ido acotando, descartando y concretando hasta dar lugar a una historia de la que ya conoces muchos puntos.

La trama de una obra es el concepto fundamental de una historia en la que es posible distinguir ya tres elementos: un personaje, un objetivo y los obstáculos que se interpondrán en el camino del personaje.

A diferencia de una mera idea, la trama es más concreta y puede expresarse en forma de premisa: ese resumen sintetiza lo que será una historia completa.

Una premisa no tiene que ser larga, bastan dos o tres frases, pero es suficiente para proporcionar el esqueleto de la trama de tu historia. Esas dos o tres frases tiene que centrarse en explicar por qué el protagonista lo es, qué es lo que persigue y cómo intentará alcanzarlo.

Reflexionando sobre esas tres cuestiones ya estarás más cerca de convertir una idea en una trama sólida.

También puede interesarte este otro artículo en el que repasamos los tres elementos que intervienen en la escritura y que llevan de la idea al texto.

Tres preguntas para convertir una idea en una trama sólida

Hemos dicho que, para ir refinando la idea de cara a convertirla en una historia que después podamos desarrollar y escribir sin bloqueos ni lagunas, hay tres preguntas elementales: por qué, qué y cómo.

Tomemos una de las ideas que anotamos antes para someterla a esas preguntas y ver cómo la trama va aflorando. Hemos elegido la que se enuncia: «dos extraños se conocen en un tren». Seguro que esa idea te ha recodado a la famosa novela Extraños en un tren, de la célebre escritora Patricia Highsmith. Hagamos un ejercicio de imaginación para recrear cómo Highsmith pudo llegar de esa idea sencilla a una de las novelas de suspense más conocidas de la historia.

Si no has leído la novela y deseas hacerlo, tal vez sea mejor que no continúes leyendo porque vamos a desvelar parte de su argumento.

¿Por qué?

Tenemos a dos extraños que se conocen en un tren. Pero todos los días miles de personas coinciden en trenes, aviones y autobuses sin que sus historias den para escribir una novela. Se conocen, comparten unas horas y después se despiden y nunca se vuelven a ver; o puede que surja una amistad que dure para siempre, pero en ese hecho banal no hay una historia.

¿Por qué los extraños de Patricia Highsmith se convierten en personajes?, ¿por qué su historia nos interesa? Porque uno de ellos, Charles Bruno, es un hombre obsesionado con llevar a cabo el crimen perfecto y, además, desea matar a su padre, al que odia. Por su parte, el segundo de los hombres, Guy, está a punto de divorciarse de su mujer, de la que ya vive separado porque ella le fue infiel. Así las cosas, Bruno tiene la idea de intercambiar sus víctimas: nadie podrá relacionarles con el asesinato.

Por tanto, la primera pregunta que tienes que plantearte para comenzar a convertir lo que es solo una idea en una trama es «¿por qué?». Esa pregunta va a apuntar directamente hacia el protagonista. ¿Por qué el personaje se ve afectado por la situación de partida?, ¿por qué va a querer hacer algo al respecto?

Pensemos en las otras dos ideas que hemos planteado más arriba: ¿por qué le importa a alguien un teléfono móvil que se ha perdido?, ¿por qué una maceta que cae a la calle incumbe al transeúnte que pasaba o al hombre que regaba sus plantas?

Ese «por qué» que liga personaje y circunstancias es de pronto un hilo del que tirar.

¿Qué?

Una vez que has identificado a tu protagonista, al personaje que llevará el peso de la acción, la siguiente pregunta que debes hacerte es «qué». O, más concretamente, qué quiere el personaje.

Toda historia se basa en el intento de un personaje por alcanzar una meta. Ese deseo es el que lleva la trama desde el planteamiento, en el que se presenta lo que el personaje quiere, hasta el desenlace, donde se desvela si lo consigue o no.

¿Qué es lo que el personaje —que identificaste gracias a la pregunta anterior— desea? Conocer el objetivo del protagonista es fundamental para convertir una idea en una trama porque le da al protagonista un motivo para actuar. Y solo si el personaje actúa habrá trama.

En el caso de Extraños en un tren, Guy quiere obtener el divorcio de su esposa: ya no la quiere, tiene una nueva relación y su primer matrimonio puede entorpecer su carrera profesional como arquitecto. Pero Guy no quiere matar a su mujer, ni tampoco que Bruno lo haga. Sin embargo, Bruno actúa por su cuenta y pone a Guy en una tesitura en la que se siente a su vez obligado a hacer algo. Lo que quiere Guy, su objetivo último, es recuperar su vida, que todo vuelva al estado de cosas en el que estaba antes de coincidir con Bruno en un vagón de tren. Pero para lograrlo, Guy se verá obligado a actuar dentro de una madeja de sucesos que cada vez se enredará más.

¿Cómo?

Las acciones que tu personaje va a llevar a cabo nos llevan a la tercera pregunta: ¿cómo?

¿Cómo actúa tu personaje para tratar de alcanzar su objetivo? En el camino de tu personaje hacia su meta van a surgir obstáculos que deberá afrontar, ¿cómo lo hará?

Pensar en el camino de tu personaje hacia su objetivo te va a ayudar a pensar en diferentes elementos que van a ser muy importantes para dar cuerpo a la trama. El primero es si el personaje alcanzará o no su objetivo: ¿logrará Guy que su existencia vuelva a su cauce o el encuentro fortuito con Bruno en un tren habrá desbaratado para siempre su vida? Reflexionar acerca de ese punto te hará vislumbrar el final de tu historia, algo que, aunque pueda parecer innecesario, deberías tener claro antes de comenzar a trabajar en ella.

Pensar en el camino hacia el objetivo también te ayudará a pensar en los obstáculos que el protagonista deberá superar. Tienes que hacer que tu personaje se enfrente a trabas y dificultades sin cesar: esa carrera de obstáculos es la que imprimirá una sensación de progresión a la trama. Pero recuerda que esas trabas también pueden ser de índole interna, psicológica o ética. Las que debe asumir Guy en la novela de Patricia Highsmith son casi todas de esa índole.

Por último, el cómo también te dará la clave sobre el cambio de tu protagonista. Como sabes, el personaje no puede ser el mismo al comenzar la obra que al concluirse. Todos esos obstáculos a los que se ha enfrentado en su camino hacia su objetivo le han ido cambiando, porque acción y personaje se retroalimentan. Pensar en los obstáculos que van a trufar el avance de tu personaje hacia la consecución de su objetivo y en cómo se enfrentará a ellos te dará ideas acerca de los cambios que necesariamente van a operarse en él.

En resumen, convertir una idea en una trama no es complicado, pero sí deberías tomarte un tiempo para reflexionar acerca de las diversas posibilidades que se te ofrecen para elegir aquellas que te parecen más interesantes o prometedoras.

Este es, podría decirse, el inicio de un trabajo de planificación sólido y bien enfocado. Pero, como es natural, todavía hay muchas otras cosas en las que debes pensar si deseas escribir una historia robusta y bien pergeñada. Si quieres conocerlas todas y, además, tener un método sencillo y eficaz que te ayude a alumbrar todos los recovecos de tu historia, échale un vistazo al Curso de Novela. Sus contenidos teóricos y el plan de trabajo que te darán sus plantillas te ayudarán a descubrir todos los matices de tu idea y convertirla en una trama vigorosa.

No te lances a escribir sin haber desarrollado antes tu idea, porque corres el riesgo de quedarte bloqueado una vez que hayas esbozado esas ideas dispersas que has tenido en un primer momento. Responde a las tres preguntas que hemos anotado en este artículo (te recomendamos hacerlo por escrito) y verás no solo que eres capaz de convertir tus ideas en historias completas, sino también que la calidad y la complejidad de tus tramas mejora.

¿Eres tú de los que tienen muchas ideas pero le cuesta asentarlas y desarrollarlas? ¿Te ha sucedido alguna vez lanzarte a escribir sin otra cosa que una idea para acabar detenido poco después? ¿Qué te parece la idea de plantearte tres sencillas preguntas para ir profundizando en la idea previa? Hay tertulia en los comentarios, participa.

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7 COMENTARIOS


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  • hola , muchas gracias aprecio mucho todos sus artículos, me dan muchas y buenas ideas, estaba totalmente bloqueado, saludos

  • muy bueno este planteamiento de las tres preguntas, seguro que sabremos sacar provecho de ellas. un saludo.

  • Como siempre, primero gracias. Segundo no me canso de leer vuestros artículos, los cuales me enseñan mucho y me motivan a seguir escribiendo. Saludos.

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