Seis excusas para no hacer marketing para tus libros

A estas alturas ya no debe quedar ningún escritor, por nuevo que sea en el oficio, que no sepa la importancia de hacer marketing para que sus libros sean conocidos por lectores y críticos.

Hace unos años había más desconocimiento sobre este tema, muchos escritores pensaban que era algo que no les concernía. Entre otras cosas porque la mayoría consideraba como única vía de publicación la edición tradicional, en la que es el editor quien se encarga de las labores de promoción.

Con el auge de la autopublicación, los escritores comenzaron a comprender que vender su libro era una tarea que les atañía. Y que, sin marketing, es muy difícil que haya ventas.

Pero no solo cuando autopublicas debes ocuparte del marketing. También si optas por otras formas de edición necesitas implicarte en la promoción de tu obra. Apoyado por tu editor, desde luego, pero trabajando día tras día para hacerte visible ante tu lector ideal. Solo así podrás construir una carrera de escritor próspera.

Si bien la mayoría de los escritores ya tenéis clara la importancia del marketing, muchos todavía mostráis una cierta reticencia a poneros manos a la obra para construir vuestra plataforma de escritor e implementar un plan de marketing bien orquestado. Y esa reticencia toma la forma de excusas que os ponéis a vosotros mismos o que esgrimís ante los demás cuando alguien menciona la necesidad de hacer marketing.

Poner excusas es la forma más sencilla de autoengaño. Significa poner la culpa fuera, para que la responsabilidad de tomar una decisión y pasar a la acción no recaiga sobre los propios hombros. Por eso hoy vamos a repasar algunas de las excusas que con más frecuencia ponéis los escritores para no hacer marketing.

1. No me gusta vender

Esta es tal vez la reticencia más fuerte que un escritor tiene que vencer para decidirse a promocionar su libro: reconciliar la idea de las ventas con la del arte.

Para muchos escritores escribir y vender son antónimos. Escribir es una pulsión creativa e intelectual cuyo resultado es una obra artística que no puede ni debe ser mercantilizada.

Sin embargo, esa ideal choca de frente con la realidad. Sin lectores, la obra, por genuina y artística que sea, nunca será completada. Es el lector el que culmina la obra.

Y sin marketing no hay lectores. Cada año se publican miles de títulos nuevos, por lo que si no haces nada para remediarlo el tuyo se perderá en ese maremágnum de novedades. El lector nunca sabrá de él y, entonces, ¿para qué habrás invertido tanto esfuerzo en escribir una obra única?

Todavía hay una realidad más prosaica, pero de innegable contundencia: los escritores también tienen facturas que pagar y, si no hay ventas, tampoco habrá dinero.

Es necesario que reformules tus ideas acerca de vender libros. Debes reconciliar esas dos nociones que parecen opuestas, pero que en realidad no lo son: la idea del trabajo creativo, íntimo y desinteresado; y la idea de promocionar ese trabajo para que los demás deseen leer lo que escribes.

En este artículo profundizamos en esta idea y te contamos cómo vender tus libros cuando odias el marketing.

2. No sé hacer marketing

Todo lo relativo al marketing es algo ignoto para muchos escritores. Lector ideal, plan de marketing, plataforma de autor, mensaje de marketing, páginas de venta… todo eso parecen vocablos de un idioma desconocido y algo muy difícil de poner en práctica.

Sin embargo, no lo es. El marketing es una de las disciplinas con más sentido, donde la línea entre acción y reacción es siempre bastante clara. Solo tienes que hacerte con algunos conceptos y con el manejo de algunas herramientas y podrás ponerte en marcha. Y, lo mejor, enseguida comenzarás a ver resultados, lo que resulta muy gratificante.

Recuerda cuando comenzaste a escribir. Había muchas cosas que no sabías, pero, poco a poco, fuiste haciéndote una noción de la importancia del conflicto, de la necesidad de una buena planificación, de cómo desarrollar el arco de tus personajes… hasta llegar a dominar la técnica que te permitió escribir tus libros.

Solo tienes que repetir ese proceso. Sin miedo, rompiendo con tu zona de confort. Sabiendo que tal vez te equivoques alguna vez, pero que no importará porque de los errores también se aprende.

No olvides que no tienes que convertirte en un experto en marketing de la noche a la mañana. Puedes ir poco a poco, aprendiendo y poniendo en práctica técnicas y estrategias para hacer que los lectores conozcan ese libro maravilloso que has escrito para ellos.

Pero si quieres optimizar el proceso de aprendizaje, puedes hacerlo con nuestro curso de Marketing para Escritores, con el que aprenderás todo lo que necesitas saber para promocionar y dar a conocer tus libros: a articular un mensaje de marketing, cuáles son los elementos que componen tu marca personal, cómo organizarte y usar las herramientas adecuadas y cómo diseñar un plan de marketing efectivo y adaptado a ti para los próximos doce meses.

Aquí tienes toda la informacion sobre el temario y la metodologia y puedes adquirir tu plaza de inmediato.

3. Miedo a la visibilidad

Otra de las reticencias de los escritores ante la idea de hacer marketing para vender sus libros tiene que ver con el miedo a la visibilidad.

La mayoría de los autores es consciente de que el marketing implica exposición. La gente, los lectores, va a saber de ti y de tu obra y os va a juzgar a ambos. Y eso es algo que pone nervioso a muchos. Por eso, para no tener que enfrentarse a la exposición, algunos escritores prefieren abortar cualquier intento de hacer marketing. Se resignan así a ser escritores oscuros, desconocidos, no leídos.

Si pensar en que personas ajenas lean tus textos te produce malestar, si te pone nervioso atraer la atención de otros hacia ti o hacia tus libros y si casi prefieres no ser leído antes que salir de tu cómodo anonimato es que tienes miedo a la visibilidad.

Por eso es vital para un escritor aprender a convivir con la vergüenza y con el miedo a la exposición.

En este artículo reflexionamos sobre cómo afrontar la vergüenza y tolerar la exposición cuando eres escritor.

4. Los escritores que venden son malos escritores (o escritores comerciales, no literarios)

Otra excusa habitual que esgrimen algunos escritores para no hacer marketing tiene que ver con la idea preconcebida de que los escritores que venden son malos escritores.

A juico de estos autores la calidad no necesita pregonarse. El escritor que necesita hacer marketing es que ha escrito una mala obra, por eso tiene que recurrir a técnicas de venta para que los lectores la compren.

O bien consideran que el marketing es algo que solo incumbe a los escritores de índole comercial. El autor que se considera más literario que comercial abomina del marketing porque le parece una manera de prostituir su genio. Es decir, esta reticencia se relaciona con la primera que hemos visto: no me gusta vender.

Pero la realidad, una vez más, es que también las obras de índole literaria, no comercial, precisan del marketing para venderse. Por eso también los autores que escriben ficción no comercial necesitan (tal vez incluso más que aquellos que escriben literatura comercial) saber hacer buen marketing y, en general, tener cierta actitud empresarial.

Sobre estos falsos distingos entre literatura comercial y literatura-literatura a la hora de hacer marketing hablamos en el artículo Escribir lo que se vende o vender lo que se escribe.

5. No da resultados

Algunos autores sí que han hecho sus pinitos en el marketing, pero lo han abandonado convencidos de que es algo que no da resultados.

Por lo general, estos escritores desencantados con el marketing son aquellos que se han lanzado a hacer algunas acciones descoordinadas, sin un buen plan detrás; creyendo que cualquier lector puede estar interesado en su novela; sin haber articulado un mensaje efectivo; probablemente sin tener una web de escritor que actúe como campamento base de sus estrategias de marketing (porque tener una página en Facebook no es hacer marketing, amigos).

De nuevo podemos comparar el marketing con la escritura. Recuerda tus primeros textos, cuando todavía no conocías muchos de los elementos que intervienen en una obra de ficción ni cómo utilizarlos, cuando escribías un poco por instinto. Seguro que esos textos te provocan ahora cierto sonrojo cuando los comparas con los que has escrito más recientemente, ahora que ya sabes mucho más sobre escritura.

Algo semejante ocurre con el marketing. Si te has lanzado a hacer algunas acciones de forma aislada, sin trabajar bien previamente la base: marca personal, mensaje, lector ideal, plataforma de autor… es normal que los resultados no sean los esperados. Pero eso no es motivo para tirar la toalla. Lo que indica es que tienes que aprender algunas cosas para mejorar.

Puedes echarle un vistazo a nuestro itinerario de marketing, un recorrido por una selección de nuestros artículos sobre el tema, para comenzar a hacerte con los conceptos básicos.

6. Es mucho trabajo

Por último, hay escritores que ya han intentado hacer marketing del bueno: articulando su plan, elaborando su mensaje, poniendo en pie su web… O que no lo han hecho todavía, pero saben los pasos que tienen que dar, y, en ambos casos, consideran que es mucho trabajo.

Lo es. Nunca lo hemos negado y si alguien te dice lo contrario o te promete resultados instantáneos no te estará contando toda la verdad.

Hacer marketing requiere de un trabajo constante (y bien pensado) que debes realizar día tras día. Y ese trabajo va a unirse a tus otras labores de escritor: escribir, formarte, documentarte, leer…

Pero el marketing también forma parte del trabajo de un escritor. Siempre lo ha hecho, pero especialmente en el siglo XXI. Negarlo es esconder la cabeza como el avestruz. De modo que la solución no pasa por no hacer marketing, sino por organizar mejor tu tiempo.

Aquí tienes seis claves para mejorar tu productividad.

Si has reconocido en tus reticencias para empezar por fin a hacer marketing alguna de estas seis excusas, ya sabes lo que hay.

Por supuesto, puedes decidir no hacer marketing, pero que esa sea una decisión consciente: «No hago marketing porque no quiero. No tiene nada que ver con el tiempo, con la falta de conocimientos o con el disgusto que me produce la idea de mercantilizar mi arte».

Ahora bien, en ese caso debes asumir que vas a tener pocos lectores y pocas ventas, a no ser que tengas un milagroso golpe de suerte. Pero eso sería como si alguien abandonase su trabajo confiando en que le va a tocar la lotería.

¿Haces tú ya marketing?, ¿o has reconocido que usas alguna de estas excusas para aplazar el momento de comenzar a ocuparte de la promoción de tus obras? ¿Cuál de estas excusas es la tuya?, ¿se te ocurre alguna otra?

Si quieres aprender más sobre marketing te invitamos a que te unas a nuestra comunidad de escritores, pues es uno de los temas que abordamos en nuestros artículos junto con la escritura y la productividad, los pilares para desarrollar una carrera de escritor floreciente. Todas las semanas te avisaremos sobre nuestras nuevas publicaciones enviándote un correo a tu bandeja de entrada.


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