6 verdades que debes conocer para mejorar tu productividad

Tienes una novela publicada, otra en la fase de corrección y estás trabajando en la tercera. A las tareas propias del oficio de escritor se les suman las labores de marketing de tus libros y el trabajo para mantener y aumentar la comunidad de lectores interesados en tu obra.

Así las cosas, hace tiempo que te has propuesto ser más productivo. Siguiendo nuestros consejos, te has marcado objetivos y fechas límites para cumplirlos, pero al final los plazos caducan sin que tú hayas hecho todas tus tareas pendientes.

¿Por qué, te preguntas, a pesar de todas tus buenas intenciones, eres incapaz de cumplir con todo lo que te habías propuesto?

Los seres humanos tenemos la capacidad de hacer planes ambiciosos, sin embargo, ponerlos en práctica nos cuesta más. Planificar resulta sencillo, pero ejecutar esos planes es harina de otro costal. Pensar, planificar, no basta: como ya sabes, hay que hacer.

No importa que te marques objetivos ni que elabores listas semanales de tareas si te falta el compromiso necesario para llevarlos a la práctica. Las buenas intenciones no son suficientes, lo que necesitas es introducir cambios reales en tu vida.

La dura realidad es que hasta que no te comprometas al cien por cien con el trabajo, hasta que no te pongas manos a la obra, no conseguirás nada.

En definitiva, en lo tocante a productividad, tú eres tu peor enemigo. Necesitas un cambio de mentalidad antes de poder poner en práctica cualquier sistema de productividad.

Sin la mentalidad correcta, es imposible hacer algo en la vida. Por eso hoy queremos que te quedes con algunas ideas que, si haces tuyas, pueden ayudarte a tener una vida realmente más productiva.

​​Son cosas muy sencillas, verás que no te descubrimos América, pero ​​muchas veces nos pasan desapercibidas y eso hace que no pasemos a la acción. Y sin acción no hay resultados.

1. Te definen tus acciones, no tus pensamientos

Durante años has querido escribir un libro, pero nunca has empezado. Durante años has querido hacer ejercicio a diario, pero ni un solo día te has puesto a ello. Si eres honesto, sabes que podrías dedicar un buen rato a enumerar todas esas cosas que siempre has querido hacer, pero que nunca has ni intentado.

Si quieres lograr algo en la vida, solo hay una cosa que puedas hacer para conseguirlo: TRABAJAR.

Hasta hoy has invertido mucho tiempo en pensar en todo lo que quieres hacer: terminar tu novela, mejorar tu web, buscar editor… Pero estás exactamente en el mismo lugar que el primer día: la novela no está acabada, tu web sigue necesitando algo de amor y no tienes ni idea de lo que hay que hacer para contactar con editoriales.

Las buenas intenciones son fantásticas, pero si no te pones en marcha tus ideas nunca se materializarán. Es la acción la que engendra resultados.

Y eso es lo que tú quieres: resultados, no ideas. Porque, a la hora de la verdad, de lo que puedes sentirte orgulloso es de tus logros; de aquello que, aunque fruto de tu mente, ha tomado forma en el mundo material.

Responde a estas preguntas: ¿Qué es exactamente lo que quieres lograr? ¿Qué debes hacer para alcanzarlo? ¿Cuáles son los pasos que debes dar para conseguirlos? Y la pregunta más importante de todas: ¿Lo que haces ahora se alinea con lo que quieres conseguir? Si no es así, ¿qué puedes hacer al respecto?

Perdemos mucho tiempo en pensar lo que vamos a hacer, pero invertimos mucho menos en poner en práctica lo pensado. Para colmo, cuando nos ponemos a hacer, solemos centrarnos en acciones poco relevantes, acciones que no están bien alineadas con los resultados que queremos.

Tú ya sabes lo que quieres, llevas mucho tiempo pensando en ello. Haz hoy mismo algo que te lleve a conseguirlo. Siéntate a escribir, revisa cinco páginas, manda un correo, arregla una página de tu web.

Deja de pensar y haz.

2. El primer paso es siempre el más difícil

Lo sabemos: pensar es fácil, actuar es difícil.

Sabes lo que quieres e incluso sabes cuál es el primer paso que debes dar para conseguirlo. Pero a la hora de darlo, mil y una cosa te frenan. Las viejas rutinas, los malos hábitos y la inercia hacen que, aunque exista el propósito, pasar a la acción resulte complicado.

El mayor obstáculo para muchos de nosotros es simplemente empezar. Llevar a cabo esa primera acción concreta que, por la falta de costumbre, cuesta poner en práctica.

El motivo de que esto suceda es que pensamos mucho en el futuro y nos centramos poco en el presente. Pierdes el tiempo pensando «Cuando tenga terminada la novela…», en vez de dedicar ese mismo tiempo a escribir.

Enfócate en el momento actual y en la acción que deberías estar haciendo hoy para llegar allí donde te gustaría estar en un futuro. Da ya el primer paso.

Sí, conocemos la sensación paralizante que a veces nos atenaza cuando nos proponemos pasar a la acción. Un montón de razones para no comenzar de inmediato empiezan a agolparse en tu mente y la conclusión a la que llegas es que este no es el mejor momento para comenzar.

Lo que enlaza con el punto siguiente.

3. Este es el mejor momento

«Lo haré cuando tenga más tiempo…», «Cuando los niños sean mayores…», «Ahora mismo no tengo el dinero…», «En primavera estaré menos ocupado…» ¿Estás esperando que llegue el momento perfecto para hacer esa tarea o comenzar ese proyecto? Pues debes saber que ese momento es ahora.

Deja de buscar el momento perfecto para empezar a trabajar. Ese aplazar una tarea que sabes que deberías hacer en busca de un momento mejor es una manera de procrastinar de manual. Para cuando tengas el tiempo, el dinero o las herramientas que ahora crees que te faltan, ya habrás encontrado otra razón para seguir aplazando la ocasión de comenzar.

La realidad es que eso que tú crees que son obstáculos son en realidad excusas. Y las excusas nunca van a faltar.

Si sabes lo que quieres y sabes cuál es la primera cosa que debes hacer para conseguirlo, ponte a ello ya. Hazlo hoy, con las herramientas, tiempo y recursos de los que dispongas; a medida que avances en el trabajo ya te irás procurando los elementos que necesites para proseguir.

4. No te estás centrando en lo correcto

Estamos tan distraídos con tareas inútiles, que vivimos vidas verdaderamente improductivas.

Ya has identificado con claridad qué es lo que quieres conseguir, cuáles son tus objetivos. Probablemente sabes también qué acciones deberías poner en práctica para alcanzarlos. Pero pasa el tiempo y esas tareas siguen si hacer.

Detente un momento y piensa en qué has invertido los últimos siete días, qué acciones has realizado. Seguro que hay algunas tareas insoslayables que no puedes abandonar, pero también es seguro que hay muchas que, aunque te roban tu tiempo, no te acercan ni un centímetro a tus objetivos.

Desde actividades que son directamente una pérdida de tiempo, como pasar el tiempo delante de la televisión. Pasando por los ladrones de tiempo (en el vídeo de aquí abajo te contamos cuáles son los más comunes en el escritor). Hasta llegar a tareas que estás haciendo fuera de tiempo: ¿para qué te dedicas a informarte sobre el proceso de publicación de un libro si todavía no has terminado de escribir el tuyo?

Por desgracia, la mayoría de las personas no saben lo que hacen con su tiempo y, por lo tanto, no saben lo que hacen con su vida. Conocer en qué empleas el tiempo te contará la verdad sobre ti. Cuidado, a lo mejor es una verdad que preferirías ignorar. En cualquier caso, si tienes el valor de mirar a la realidad a la cara, te ayudará a enfocar mejor tus energías y a aprovechar mejor el tiempo.

5. La distracción es el enemigo

Vale, te hemos convencido y ya has pasado a la acción. Te has puesto manos a la obra y estas en tu ordenador trabajando en tu novela o escribiendo un post para tu blog de escritor.

Dispones de tan solo un par de horas, pero no lo puedes evitar: te distraes y acabas por perder una parte importante del tiempo del que dispones para trabajar.

Así es, las distracciones son tu peor enemigo.

Fíjate en que hablamos de distracciones, no de interrupciones.

Puede que alguna vez durante tu trabajo seas interrumpido: por el teléfono que suena o una visita inesperada. Pero por lo general eres tú mismo quien te distraes: abres el correo, te pones a mandar wasaps o te levantas a por agua.

Actualmente nuestro cerebro está expuesto a una avalancha de estímulos como nunca antes había conocido. De alguna manera nos sentimos obligados a responder a todos, lo que da lugar a que saltemos de actividad en actividad y, al final, nuestra capacidad de concentración se resiente. Eso hace que nos cueste más mantener la atención cuando queremos realizar una tarea concreta.

Evita las interrupciones (ajenas) y sé muy estricto con las distracciones (propias).

La técnica Pomodoro puede ayudarte a acotar tiempos dedicados en exclusiva a una tarea, para que avances en el trabajo de manera progresiva.

6. Nunca podrás hacerlo todo

Cuanto antes aprendas que nunca podrás hacerlo todo, antes podrás enfocarte en lo que verdaderamente sea importante para ti.

El éxito exige una singularidad en el propósito.

Intenta ser selectivo, hacer menos pero mejor. Ese es el camino de la auténtica productividad.

Empieza por aclarar tus prioridades. ¿Qué es lo que de verdad quieres conseguir? Puede que tengas proyectos secundarios, no tan importantes para ti, a los que puedas renunciar o cuya consecución puedas postergar.

A continuación, céntrate en las tareas importantes, aquellas que te van a ayudar a conseguir tus objetivos. Verás que no son tantas.

Aprende también que no vas a poder hacerlo todo de inmediato. Alcanzar tus objetivos es un proceso que requiere tiempo y la acumulación de determinadas acciones. Algunas podrás hacerlas esta semana, otras este mes y otras este año. No pierdas la paciencia y persevera en tu compromiso.

El compromiso es la verdadera esencia de la productividad. El primer paso que debes dar es comprometerte firmemente a hacer lo preciso para alcanzar aquello que de verdad deseas.

Pero ese compromiso debe traducirse en un impulso cotidiano, pequeñas acciones que realices todos los días y que, por acumulación, te lleven a materializar aquello que deseas. Si todos los días escribes, al final tendrás un libro terminado.

¿Quieres ser escritor? Pon el foco en el hoy. Empieza ya a llevar cada día la vida de un escritor: escribe, lee, fórmate, haz contactos en el mundo editorial, etc.

Lo que haces hoy lo que determinará cómo será tu futuro y si en él está eso que ahora deseas.

Si tu compromiso con la escritura es firme, demuéstralo uniéndote a nuestra comunidad de escritores. Deja abajo tu correo y todas las semanas te enviaremos directo a tu correo contenidos que te ayudarán a desarrollar tu carrera de escritor.


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