Cómo planificar tu semana y disparar tu productividad

En septiembre todo son buenos propósitos. Has recargado las pilas con las vacaciones y los días largos y soleados y vuelves a la carga dispuesto a comerte el mundo.

Luego, la rutina habitual puede más y vas abandonando por el camino esos proyectos que este año, sí o sí, ibas a sacar adelante: escribir una novela, montar por fin tu plataforma de autor, participar en concursos literarios…

¿Por qué sucede esto?, ¿por qué los proyectos que acaricias en septiembre se convierten en cenizas a medida que pasan los meses y, para diciembre, no queda rastro de ellos (justo a tiempo para que te decidas a retomarlos con el nuevo año)? Sencillamente, por falta de planificación.

Para poder llevar a buen término los propósitos que ahora te haces es necesario que planifiques y te construyas una nueva rutina en la que dejes espacio para esos nuevos proyectos: tiempo para madurarlos y tiempo, sobre todo, para ejecutarlos.

Construye una nueva rutina

En efecto, hemos dicho construir una nueva rutina. Aunque la palabra rutina tiene mala fama —suena a algo aburrido, repetitivo y gris—, en realidad la rutina es tu gran aliada.

Si te paras a pensarlo, tú ya tienes una rutina. Haces más o menos las mismas cosas, los mismos días y a las mismas horas. El problema suele estar en que, a menudo, en esa rutina no has reservado hueco para esas cosas para las que nunca encuentras el momento: cocinar más para comer más sano, hacer ejercicio, leer y, por supuesto, escribir y ocuparte de tu carrera de escritor como se merece.

Por eso septiembre, con la energía acumulada y las ganas vivas de hacer cosas, es el momento idóneo de construir una nueva rutina o repasar la tuya para hacerle sitio en ella a tus nuevos planes.

Ahora bien, ¿cómo hacerlo?

Empieza por los objetivos

Marcarse objetivos es el primer paso para convertir en realidad esos proyectos que acaricias. Aristóteles recomendaba: «Seamos con nuestras vidas como arqueros que tienen un blanco».

El problema es que habitualmente no nos planteamos los objetivos de manera correcta y nuestro blanco está borroso. Nos decimos: «A ver si este año escribo más» o «Debería empezar a hacer marketing», pero ahí queda la cosa.

Lo primero que tienes que hacer es volver tus objetivos concretos y precisos: «Escribiré todos los días mil palabras», «Terminaré mi novela en junio», «Todos los meses participaré en un concurso literario», «Publicaré un post en el blog cada quince días».

Un consejo: no seas demasiado ambicioso ni optimista. En septiembre uno se siente con fuerzas para cambiar su vida entera, pero la realidad es que eso es muy difícil (no imposible, si tienes mucha determinación). Piensa qué tres cosas son las que de verdad quieres alcanzar y céntrate en ellas.

A continuación, desglosa tus objetivos en tareas. Por ejemplo, ¿qué es lo que tienes que hacer para participar en concursos literarios todos los meses?

  • Localizar concursos en los que te resulte interesante participar.
  • Repasar tu producción literaria para ver cuántas obras tienes escritas, cuál es su temática, si necesitan algún trabajo más antes de enviarlas…
  • Elegir en qué concurso participarás y estudiar sus bases para saber cómo, cuándo y dónde debes enviar tu original.
  • Preparar el texto y la documentación necesaria para su envío.
  • Enviarlo en la fecha prevista.
  • Escribir nuevas obras que puedas presentar a más concursos.
  • Etc.

Si quieres aprender a marcarte objetivos con verdadera efectividad y a diseñar un plan de productividad que te permita alcanzar todas tus metas, no te quedes sin el curso Cómo ser un escritor más productivo.

Planifica tu semana

Perfecto, tienes tus objetivos y los has desglosado en tareas. Pero eso es algo que ya has hecho antes y no por ello al final has logrado alcanzar las metas que te habías propuesto. Al final nunca encuentras el momento de ponerte a hacer esas tareas. Te has prometido escribir a diario, pero ni un solo día lo consigues. Quieres dedicar tiempo a localizar concursos interesantes, pero nunca te llega el momento. Nunca encuentras tiempo para escribir en tu blog de escritor…

Como dijimos arriba, es necesario reorganizar la rutina para hacer sitio a las nuevas tareas que queremos desarrollar. Si no haces cambios en tu día es imposible que encuentres el tiempo para dedicarle a tus nuevas actividades. Pero hay una técnica estupenda que te va a facilitar mucho las cosas: planificar tu semana.

Crea un planificador semanal

Planificar la semana es en principio sencillísimo: basta con que le dediques una hora (incluso media) durante el fin de semana. Repasa qué compromisos y obligaciones tienes, si hay alguna actividad extra, como una cita médica o un evento al que quieras acudir; si tienes un trabajo nutricio al margen de la escritura, ten en cuenta su horario y la carga de trabajo que prevés tener cada día de esa semana; y, por supuesto, busca el momento que vas a acotar para esas nuevas actividades que vas a incorporar a tu rutina: escribir, leer más, hacer un curso de escritura, trabajar en tu web…

Nuestro consejo es que te hagas un horario como el que teníamos de niños en el colegio. En él puedes reservar franjas horarias para cada actividad: trabajo, escritura, lectura, ocio, tareas domésticas…

Puedes usas códigos de color para identificar de un simple vistazo qué tipo de tareas te ocuparán esa semana o un día concreto: amarillo para la escritura, verde para el trabajo en tu plataforma de autor, azul para la lectura…

Puedes usar una herramienta como Google Calendar para planificar tu semana asignando bloques de tiempo y códigos de color de una manera muy sencilla. O puede que a ti te funcione mejor una agenda o incluso el bullet journal.

Aprende a priorizar

Es probable que la primera vez que te dispongas a planificar tu semana te encuentres con que tienes muchas más actividades que tiempo disponible. Es el mal de nuestro época.

Lo primero que debes hacer es comprobar si no hay ladrones que te estén robando impunemente el tiempo. En este artículo repasamos los cinco ladrones de tiempo del escritor y cómo combatirlos.

Es duro ser consciente de ello, pero la realidad es que perdemos mucho tiempo en tareas que no nos aportan nada y que, desde luego, no nos acercan a nuestros objetivos.

Por eso es tan importante aprender a priorizar. Reflexiona sobre las principales tareas a las que dedicas el tiempo y sopesa si al realizarlas estás dando pasos hacia tus metas. Si la respuesta es sí, dales preferencia y dedícales tu tiempo; si la respuesta es no, pasa a otra cosa. Como es obvio, al hacer este ejercicio debes excluir aquellas actividades que podríamos llamar de supervivencia: comer (lo que implica comprar y cocinar), dormir (descansar en general), asearse y trabajar (si en tu caso tienes un trabajo nutricio).

Lo más probable es que al hacer este ejercicio de análisis te des cuenta de que hay actividades que tienen que quedar fuera. Puede que esas maratones de series ya no tengan cabida en tu vida, puede que tengas que madrugar más, puede que no puedas hablar con tus amigos una hora al día…

Ars longa, vita brevis, de modo que no queda otra que renunciar. Para hacer hueco en tu vida a nuevas actividades y conseguir tus objetivos vas a tener que renunciar a cosas. Es mejor que asumas esa verdad cuanto antes.

Pon en un platillo de la balanza lo que deseas conseguir y en el otro aquello a lo que tendrías que renunciar para conseguirlo. ¿Qué pesa más? A lo mejor hay cosas que son para ti irrenunciables y eso significa que tal vez ahora no es el momento de alcanzar según qué metas. Lo importante es que tengas claridad mental y actúes en consecuencia.

Algo a lo que también debes aprender es a decir no. Al planificar tu semana comprueba cuántas de esas tareas son cosas que alguien te ha pedido y a las que podrías haber dicho no.

Tiempo, fecha límite y energía

Al planificar tu semana y crear tu horario hay varios factores que debes tener en cuenta.

El primero es, como es natural, el tiempo del que dispones. Si quieres escribir mil palabras diarias tienes que ver en qué momento del día podrás atender esa actividad.

También debes tener en cuenta el tiempo que te ocupará esa tarea. ¿Cuánto tardas en escribir mil palabras? Si tardas dos horas, no es suficiente que le asignes una. Si asignas menos tiempo del necesario a tus tareas, no podrás concluirlas y siempre tendrás la sensación de «no llegar».

No es menos importante la energía. Si los miércoles son días duros para ti en el trabajo o los martes haces ejercicio intenso es posible que tus niveles de energía bajen. Tenlo en cuenta para no asignarte ese día tareas demasiado pesadas. Puede que ese día te resulte más sencillo hacer labores ligeras, como poner al día tus redes sociales o contestar correos.

Ten presente las fechas límite. Si hay algo que tienes que hacer para una fecha determinada, tenlo muy en cuenta para no incumplir los plazos. Solo si lo haces así te asegurarás de que las urgencias no dinamiten la planificación de tu semana.

Por último, recuerda que no somos robots y necesitamos descansar y desconectar. Reserva tiempo para ello, porque descansar es bueno para aumentar tu productividad.

Al final del día

Al terminar tu jornada, dedica unos momentos para repasar tu plan semanal.

Tal vez haya tareas que no hayas concluido y necesites reasignarles tiempo, o hayan surgido nuevas tareas a las que debas designarles un espacio en tu semana. También puedes repasar lo que te depara el día siguiente. Terminarás el día con una maravillosa sensación de control, de ser tú quien gestiona tu vida y tu tiempo y no de ir a rastras en pos de los acontecimientos.

Sabemos que dedicar un rato el viernes o el domingo a planificar la siguiente semana no es el mejor plan para un fin de semana, pero te animamos a poner en marcha esta estrategia de productividad este septiembre. Hazlo tan solo una semana como prueba y tú mismo comprobarás su efectividad. Ya nunca querrás dejar de planificar tu semana.

¿Ya acostumbras a planificar tu semana? ¿Tienes algún truco de productividad que nos quieras recomendar? ¿O por el contrario eres un improvisador que trata de mantenerse a flote? Nos encantará conocer tu experiencia en los comentarios, participa en ellos.

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  1. Soy una persona que estoy acabando mi sexto borrador, incluso podría decir que dos de ellos, aunque no están preparados pasra publicarse, los falta bien poco. Llevo tiempo diciendo que tengo que dedicar un tiempo a aprender Marketing, y aunque es verdad que tampoco lo tengo, no es menos verdad que no tengo "ni puta idea", y le tengo un poquito de pánico a entrarle. Dedico tiempo a leer y escribir, también a terminar de corregir esas dos novelas, pero el masrketing, no hay manera.
    Un saludo

  2. Hola. Os sigo desde hace un tiempo y no me había atrevido a comentar hasta ahora.
    Por experiencia propia puedo decir que la planificación es imprescindible para alcanzar las metas que nos proponemos. Tener un plan de acción bien definido, cuanto más especifiquemos las tareas a realizar mejor. Así, conforme vas avanzando te das cuenta de lo conseguido hasta el momento y eso te ayuda a no abandonar a mitad del camino.
    Al principio supone un esfuerzo, pero cuando estableces tu rutina el trabajo se hace mucho más ligero y se avanza con mayor rapidez.
    Gracias por todo lo que enseñáis. Os sigo leyendo.
    Un abrazo. Paloma

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