Has terminado de escribir el primer borrador de tu novela, y te encuentras con que⦠resulta corto. Pensabas escribir una novela de cierta extensión, pero a la hora de la verdad no llegas a las veinte mil palabras.
Lo cierto es que escribir un texto corto no tiene por qué ser ningún problema, pero tampoco hay que perder de vista que si tienes la sensación de que tu novela ha quedado algo corta puede ser que hayas incurrido en algunos fallos que conviene subsanar. Repasamos los mÔs comunes para que, si es el caso, puedas identificarlos y corregirlos.
ĀæEs malo que tu primer borrador sea corto?
Que tu primer borrador sea corto no es necesariamente algo malo.
Lo importante de un texto literario no es su extensión, es āentre otras cosasā su equilibrio, su arquitectura interna, su coherencia. Si tĆŗ has contado tu historia desde el principio hasta el final, lo has hecho de manera inteligente y literaria y las diversas partes de la obra guardan la adecuada proporción, asĆ como el equilibrio entre sĆ, seguramente tu obra estĆ” bien. Puede que no sea una novela, puede que sea un relato extenso, pero sin duda serĆ” una obra aceptable.
Y es que, como ya explicamos en este otro artĆculo, el nĆŗmero de palabras no hace a la obra. Puedes tener cien mil palabras escritas y no tener una novela, y puedes haber escrito una novela breve perfecta de veinticinco mil.
Por eso la pregunta que te debes hacer delante de tu primer borrador no es cuÔntas palabras tiene una novela, para medir si la tuya alcanza el baremo; antes bien debes preguntarte por el conflicto, por los personajes, por la estructura y cada una de sus partes⦠En función del conflicto, del protagonista y de cómo hayas planteado la narración puede que lo que hayas hecho sea escribir una obra corta. En ese caso no te conviene alargarla, porque se resentirÔ.
Si valoras los distintos elementos de tu borrador y todo encaja, no te preocupes por su extensión, no trates de alargarlo. Comienza con la revisión para pulir tu obra hasta darla por concluida, aquà te damos algunas ideas para que sepas cómo afrontarla.
Ahora bien, puede suceder que, en efecto, tu primer borrador sea un texto incompleto.
Nuestras impresiones, nuestro instinto, no suelen fallar, y si los tuyos te dicen que a tu novela le falta algo es probable que asà sea. El problema es que a los autores noveles a menudo os cuesta dar con lo que falla en vuestras obras; la intuición os dice que algo no estÔ bien, pero no sois capaces de esclarecer qué es.
Nuestra experiencia de mÔs de una década trabajando con autores nos permite identificar cinco aspectos en los que los escritores primerizos soléis fallar y que, bien trabajados, pueden contribuir a aumentar la extensión de la obra, pero a hacerlo con buen sentido, no meramente estirÔndola.
1. No se ha desarrollado bien el conflicto
El conflicto es el combustible del motor de la historia. Cuando el conflicto termina, el motor, ya sin combustible, se para y la historia finaliza.
Si no has desarrollado bien el conflicto, si no has explorado adecuadamente todas sus caras y has pensado en las diversas formas en las que puede manifestarse en la narración es probable que tu historia, aunque podrĆa ser mĆ”s larga, haya quedado disminuida y que su extensión resulte menor de lo que podrĆa haber sido.
En ocasiones el problema va todavĆa mĆ”s allĆ” y es que se ha confundido el conflicto. Se ha tomado uno menor o secundario cuando, dada una determinada situación, el conflicto al que se enfrenta el protagonista es otro.
Imagina por ejemplo que tu protagonista mata a un personaje que es su rival en la lucha por conseguir un objetivo (como un premio o el amor). Su conflicto no se relaciona con si por fin alcanza ese objetivo āpremio o amorā, sino que emana del hecho de que ha quitado una vida, con todo lo que ello implica: cĆ”rcel, remordimientos, culpa⦠Incluso si alcanza su objetivo, Āæcómo se sentirĆ” el personaje?, ĀæpodrĆ” disfrutarlo?
Repasa muy bien el conflicto de tu historia, para asegurarte de que lo has identificado y, tambiĆ©n, que lo has desarrollado extrayendo de Ć©l todo su potencial narrativo. En este artĆculo te damos algunas claves para resolver la falta de conflicto en tu novela.
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2. No se ha desarrollado el personaje
Otro de los problemas propios de un primer borrador que se ha quedado corto por un inadecuado desarrollo de la historia tiene que ver con el personaje.
Si el conflicto es el combustible, el personaje es el motor. Y es que conflicto y personaje estƔn indisolublemente ligados. Si el conflicto no se ha desarrollado bien, lo mƔs probable es que el personaje tampoco.
El personaje debe recorrer su arco a lo largo de las pĆ”ginas de una novela, a medida que se enfrenta al conflicto y reacciona a las situaciones que este le depara. Tu personaje no deberĆa ser igual al comenzar la novela que al terminar. Si lo es, ahĆ tienes un punto en el que la historia se puede extender sin miedo a que lo aƱadido sea mero relleno.
No obstante, tambiƩn puede suceder que, aunque el personaje cambia entre el planteamiento y el desenlace, no se haya mostrado adecuadamente ese cambio.
El cambio de tu personaje debe ser paulatino y, sobre todo, estar bien motivado. No puede cambiar porque sà de la noche a la mañana, justo a tiempo para el final. Si esto no pasa asà en tu novela, necesitarÔs aumentar su extensión para dejar constancia del desarrollo de su protagonista y de las circunstancias que lo motivan.
3. No hay descripciones o son insuficientes
Las descripciones son el talón de Aquiles de muchas obras y de muchos autores. Con frecuencia en el primer borrador no las hay o no son suficientes para que el lector tenga una imagen adecuada de los espacios y ambientes en los que se desarrolla la acción.
Sin la ayuda de las descripciones el lector tendrÔ dificultades para proyectar en la pantalla de su mente los sucesos narrados. Es cierto que el lector completa la obra y que dos lectores distintos no imaginarÔn igual lo descrito en una misma pÔgina, sin embargo tu deber como escritor es darle al lector los elementos con los que fabricar su reconstrucción individual de la historia que has creado para él. No esquives tu trabajo.
A menudo los escritores principiantes omitĆs las descripciones porque son partes que no os gusta leer, las considerĆ”is relleno. Sin embargo, no lo son. Las descripciones resultan imprescindibles y tanto los buenos escritores como los buenos lectores lo saben.
Las descripciones no tienen por quƩ ser largas o profusas, pueden ser breves, pero han de ser suficientes. De modo que si te parece que tu primer borrador ha quedado algo corto, comprueba que no has omitido las descripciones que ayudarƔn al lector a recrear la historia.
No obstante, insistimos en que las descripciones no son relleno. Las descripciones forman parte de la trama y, como tal, deben contribuir a llevar la historia hacia su desenlace. Es decir, las descripciones deben aportar algo.
Tienen que permitir que el lector conozca mejor a un personaje, contribuir a crear una atmósfera, dar datos relevantes sobre el tiempo o el lugar en los que sucede la acción o tener un talante literario (es decir, hermosear el texto y convertirlo en un artefacto literario).
4. La parte del desarrollo es muy breve
Cualquier obra literaria estĆ” dividida en tres segmentos: planteamiento, desarrollo y desenlace. El motivo de que en ocasiones un primer borrador resulte corto tiene que ver con que el desarrollo, que en realidad es la parte principal de la historia, resulta demasiado breve.
Esto suele suceder porque, aunque se tiene la idea para comenzar a escribir, aunque se conoce el que serĆ” el arranque de la historia, no se ha pensado con detenimiento cómo se continuarĆ” a partir de ahĆ. De manera que llega un momento en que el escritor no sabe cómo proseguir. Ingenuamente el autor pensaba que llegado a ese punto las ideas se aclararĆan por sĆ solas, que el impulso del planteamiento lo llevarĆa mĆ”gicamente a travĆ©s del desarrollo hasta el desenlace, pero esto no suele suceder. De ahĆ que insistamos tanto en la importancia del trabajo previo, de conocer la historia desde el planteamiento al desenlace antes de comenzar a escribir, tal como aprenderĆ”s a hacer en el curso de novela.
La falta de un desarrollo adecuadamente trabajado (lo que suele conducir a una menor extensión del mismo) se relaciona con los dos primeros puntos que hemos visto: ni el conflicto ni el personaje se han plasmado con la suficiente profundidad. Si percibes que el desarrollo de tu novela, su parte media, resulta corto repasa el conflicto y el personaje, es probable que necesiten mÔs trabajo.
5. La narración no es detallada
Por último, el que un primer borrador sea corto puede ser debido, simplemente, a que la narración no es detallada.
TenĆas tantas ganas de escribir que la historia te ha llevado en volandas, y el resultado es que has presentado los acontecimientos de manera breve y casi esquemĆ”tica. En un par de pĆ”rrafos solventas una situación o una escena, explicas con una sola frase lo que sucede en el interior de tu personaje. El problema en este caso no es meramente que la obra sea corta, el verdadero problema estarĆ” en que tu novela carecerĆ” de enjundia.
Tómate tiempo para desarrollar las ideas y los sucesos que recoge la obra. Asegúrate de que desarrollas bien cada escena, de que los acontecimientos no suceden a la velocidad de la luz, de que dejas espacio para la reflexión y la introspección de los personajes. Explica, ejemplifica, describe, ahonda⦠no seas expeditivo. Si no lo haces asà corres el riesgo de que el lector no comprenda adecuadamente la historia y su trasfondo.
Como todo lo que afecta al estilo y a la manera de escribir, este tipo de narración no puede corregirse de una manera fÔcil. Por supuesto, durante la fase de reescritura puedes dedicar una revisión solo a trabajar este aspecto, pero en realidad mejorar la manera de escribir para hacerla mÔs reposada y profunda requiere años de prÔctica. Es algo en lo que irÔs mejorando poco a poco, date tu tiempo. Y, como siempre, lee mucho y presta atención a la manera en que otros autores van desarrollando sus novelas. Aquà tienes nuestra lista de lecturas recomendadas.
Si al concluir tu primer borrador tienes la impresión de que es muy breve, tal vez es porque has cometido alguno de los errores que acabamos de enumerar. Repasa tu obra y comprueba si es asĆ. Tal vez puedas hacerla mĆ”s larga (y enriquecerla) trabajando mejor alguno de los anteriores aspectos.
No olvides que, por corto que sea, también es posible que en un primer borrador haya cosas que desechar. Aquà te contamos seis cosas que eliminar al revisar un borrador.
ĀæTe ha sucedido alguna vez que tu primer borrador ha resultado mucho mĆ”s corto de lo esperado?, Āæcómo lo resolviste?, Āæfallaba en alguno de los puntos que hemos comentado o lo hacĆa en algĆŗn otro aspecto? Como siempre, hay tertulia en los comentarios.
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¿Qué opinan de las novelas ligeras japonesas? Ahà la descripción es súper breve. Y priorizan los giros de tuerca antes que las descripciones.
Y este gƩnero literario es un exitazo de ventas.
ĀæNo serĆ” que a la literatura le estĆ” pasando lo que le pasó a las computadoras? La gente ya no querĆa computadoras tan grandes como una casa. Prefirieron las que caben en sus bolsillos.
En el siglo pasado Cien AƱos De Soledad fue un Ć©xito, pero si saliera ahora, Āælo serĆa?
Āæla gente (y hablo de los adultos jóvenes y adolescentes) se saldrĆan de Tik Tok para leer a Marques?
Robert McKee dijo que el futuro de las historias estƔ en Asia. Pues los japoneses son asiƔticos y si te pueden resumir un pƔrrafo en dos palabras, lo hacen.
Hola, Mike:
Como explicamos en el artĆculo, no se trata de que una obra literaria deba tener una determinada extensión. Hay novelas cortas excelentes.
El problema radica en si la obra es corta porque alguna de sus partes no ha sido suficientemente desarrollada. Eso es lo que hay que revisar y corregir.
No se trata de aumentar palabras porque sĆ, sino de escribir una obra equilibrada, en la que no falte nada.
Saludos.
Estoy de acuerdo con lo que dices sobre la extensión de una obra. Siempre que tenga el equilibrio idóneo entre no pasarse de detalles y quedarse sin ellos, se le da el buen visto.
Estaba pensando en Martha Wells y su Ā«diario de un matabotĀ». Cada parte que va publicando es como una novela ligera japonesa y estĆ” bien. Eso sĆ, en mi opinión me habrĆa gustado que fueran mĆ”s extensa y sin algunos saltos de escena, mĆ”s que nada porque me dejó con sed y no se me da bien las esperas.
Lo difĆcil no es sacar a un joven de tiktok para leer un clĆ”sico de cierta extensión. Lo difĆcil es que lea. Y pese a que las novelas ligeras podrĆan ser una opción, optarĆ”n antes por un manga porque claro, hablamos de una juventud que quiere ver y saber todo en una sola imagen que, a ser posible, sea del tamaƱo de la pantalla del móvil.
TambiĆ©n hay que ver ese porcentaje de lectores hoy en dĆa de la literatura juvenil y adulta: estĆ” acaparando la atención. Lo que pasa es que salen mĆ”s libros de noveles que lectores, es decir, hay mĆ”s escritores que pĆŗblico.
Amantes de letras nunca van a faltar. Sin embargo, no me gustarĆa vivir en un mundo lleno de novelas ligeras. Son perfectas para pasar una tarde en la que no sabes quĆ© hacer o para tratar de enganchar a tu amigo al vicio de la lectura. Pero, Āædónde quedarĆa ese placer de coger un libro gordo, sumergirte durante horas y horas en otro mundo, seƱalando con lĆ”piz, notas y marcadores, y llegar al final de la aventura con ese sonido semejante a un portazo una vez lo cierras, para luego dejarlo en tu estanterĆa imaginando que el estante terminarĆ” cediendo con el tiempo por su peso? Por favor, sĆ© que no siempre son necesarios, pero es que Ā”a veces no hay ni nombres en las novelas ligeras!
Si el escritor quiere complacer a un pĆŗblico impaciente por saber el final en lugar de regocijarse en escenas o sucesos que merecen la pena, todo para buscar elogio, fama y/o dinero… Oye, adelante. Ni con 100 vidas puedo leer todas las obras ya publicadas hasta ahora, asĆ que no me faltarĆ” lectura.
Disculpad por entrometerme soltando lo que pienso, pero no he querido perder la oportunidad de expresarme en este tema. SĆ© que nada tiene que ver justo con este artĆculo y aun asĆ…
Un saludo para ambos.
A mi me pasa, si no ando con pies de plomo empiezo a escribir como si hiciera un esquema y despuƩs me toca reescribir bastante.
Por suerte cada vez me ocurre menos gracias a artĆculos como este.
MĆ”s bien me sucede al contrario. En mi Ćŗltima novela los cĆ”lculos me decĆan que la longitud rondarĆa las 35k palabras, pero al final se me fue hasta las 45k. Con las siguientes correcciones lleguĆ© a recortar 1500, todavĆa lejos de la estimación inicial. Algo parecido me pasa con los relatos, y ahĆ es mĆ”s problemĆ”tico porque suelen ser para convocatorias con lĆmite de palabras. No obstante, me suelo aproximar bastante a los objetivos