Por qué todos tus personajes se parecen

Los personajes son, sin duda, uno de los elementos más importantes de la ficción literaria. Ellos encarnan la historia, a través de ellos se manifiesta la acción y ellos son quienes tratan de superar el conflicto. De ahí que sea imprescindible prestarles la máxima atención a lo largo de todo el proceso de escritura.

Sin embargo, los escritores principiantes soléis tener problemas a la hora de crear vuestros personajes. A menudo no los hacéis evolucionar o no exploráis con detenimiento las fuentes de su conflicto. Y con frecuencia también creáis personajes muy semejantes. Ya sea que varios personajes de una misma novela resulten prácticamente indistinguibles entre sí, o que se repita un mismo tipo de personaje de una novela a otra.

Examinemos por qué sucede esto, por qué tus personajes se parecen, y veamos posibles soluciones.

El problema de que los personajes se parezcan

La similitud de los personajes constituye una clara limitación en una obra literaria. Si los personajes son parecidos, su papel en la trama seguramente resultará muy similar. Es decir, su peso en la acción será poco especifico, intercambiable con el de cualquier otro personaje.

Supone también una limitación estética. Tener una galería de personajes similares vuelve la obra falta de relieve, de contraste y de vivacidad. El lector tendrá la sensación de avanzar por un texto donde los personajes son copias unos de otros y el gozo de leer se perderá.

Por último, si tus personajes son similares de una novela a otra, el lector sentirá que no vale la pena leer nuevas obras tuyas, pues tiendes a repetirte. De hecho, cuando los personajes son parecidos es posible que sus conflictos y biografías también lo sean, de modo que es muy probable que tus novelas tengan grandes semejanzas entre sí.

Es cierto que el conjunto de la obra de un autor tiende a guardar similitudes: por su estilo, por sus temas, por las ideas que explora… Pero cada novela tiene que ser única y perfectamente distinguible de las demás. Y cada personaje debe serlo, a su vez, dentro de ellas.

Por qué los personajes se parecen

Hay varios motivos por los que tus personajes pueden resultar parecidos. Examinemos algunos de ellos.

No has profundizado lo suficiente en ellos

El primer motivo por el que tus personajes se parecen se relaciona con un trabajo poco efectivo a la hora de crear los personajes durante la fase de plan previo (o que directamente ese trabajo se haya omitido).

Si no has hecho un plan preliminar antes de escribir tu novela o si, aunque lo has hecho, no te has parado a reflexionar con detenimiento sobre tus personajes es muy probable que estos resulten similares. Si no has sopesado qué papel juegan en la trama y, por tanto, qué cualidades deben tener, tendrás como resultado personajes de cierta planitud, sin nada que los distinga verdaderamente.

Si no has profundizado lo suficiente en tus personajes lo más probable es que te hayas quedado en su superficie. Y, si lo piensas, en la superficie la mayoría de las personas nos parecemos mucho: tenemos familia, trabajo, amigos y experiencias muy similares en la vida cotidiana (comer, dormir, asearse, trabajar)… Hay que ahondar un poquito más para descubrir lo que nos diferencia a cada uno de nosotros: nuestro carácter, nuestra psicología, la manera en que nos contamos nuestra vida y la forma en que vemos nuestra posición en el mundo.

Cuando al construir tus personajes te quedas en lo externo o te centras demasiado en detalles irrelevantes (descuidando aquellos relacionados con la trama), es posible que tus creaciones adolezcan de falta de profundidad psicológica y presenten todos un revestimiento muy similar.

La solución pasa por hacer un trabajo preliminar cuidadoso (a la postre siempre nos encontramos con él) en el que te tomes tiempo para reflexionar detenidamente sobre tus personajes, pensando cómo van a influir en la acción y, a su vez, como la acción va a influir en ellos.

Tienes demasiados personajes

Por lo general, además, las novelas de los autores noveles tienden a tener cierto superávit de personajes que en muchas ocasiones podría reducirse sin que la obra se viera afectada.

Por ejemplo, tu protagonista tiene dos amigos. Pero ambos se parecen mucho, le dan el mismo tipo de consejos y su papel en la trama es muy similar. Podrías perfectamente fusionar esos dos personajes para que se conviertan en uno solo y evitar tener dos demasiado similares. O bien deberías esforzarte para darle a cada uno una personalidad propia y un peso determinante en el desarrollo de la acción.

Lo sabemos, crear personajes es divertido. Cuando te pones a ello te cuesta parar. Tu protagonista ha de tener padre, madre, hermanos, abuelos, pareja, un nutrido grupo de amigos, compañeros de trabajo… porque los seres humanos solemos tener muchas relaciones familiares y sociales.

Sin embargo, no debes olvidar que la novela, aunque busque recrear cierto parecido con la vida, es en realidad una creación que responde a unos fines artísticos. De modo que no se trata de acumular personajes dándole a tu protagonista el amplio círculo de relaciones que una persona real tendría, sino de crear aquellos personajes que aporten a la historia y jueguen un papel relevante en ella.

No pierdas de vista que crear personajes a menudo resulta fácil y divertido precisamente por esa tendencia a quedarse en la superficie que apuntábamos más arriba. Cuando te limitas a consignar en su ficha de personaje el color de ojos y de pelo de tu personaje junto con alguna característica trivial, como que se muerde las uñas o hace ganchillo, completar ficha tras ficha resulta sencillo. Ahora bien, cuando se hace un trabajo severo y exhaustivo, la creación de personajes ya no resulta tan sencilla, a menudo es de hecho un trabajo fatigoso (pero que da excelentes resultados).

Este problema tiene dos posibles soluciones: si no has empezado a escribir dedica tiempo a la creación de personajes, pensando bien qué personajes necesitas, qué cualidades deben tener y ahondando con detalle en ellos.

Si ya estás escribiendo y te das cuenta de que tienes demasiados personajes (y muy parecidos entre sí) recapacita para ver si puedes reducir el elenco. Es muy probable que puedas prescindir de algunos, seguramente también puedas fusionar otros. Esas labores van a implicar rehacer parte de lo ya escrito, es cierto; precisamente por eso siempre encomiamos el trabajo previo, porque te pone a resguardo de este tipo de contrariedades.

Tus personajes se basan en clichés

Otro motivo de que los personajes se parezcan es que estén basados en clichés, estereotipos e ideas preconcebidas.

Por ejemplo, todos tus personajes femeninos se parecen porque consideras que todas las mujeres son «sensibles» y reaccionan de manera semejante, tal vez emocional —o al menos emotiva— a una misma situación; tal vez hagas que todas se supediten a los personajes masculinos o que sus intereses siempre caigan del lado de las relaciones y los afectos. Es decir, construyes a tus personajes femeninos de acuerdo a determinados estereotipos y, de nuevo, no has trabajado en ellos para darles una idiosincrasia única.

Esto sucede con frecuencia en personajes que vemos como representación de un colectivo, antes que como personas únicas e individuales: «las mujeres», «los niños», «los hombres», «los homosexuales», «los franceses»… Las personas no somos meramente nuestra raza, nuestro género, nuestra orientación sexual o nuestra nacionalidad (aunque esos factores tienen su influencia innegable). Somos una compleja amalgama de experiencias, ideas, educación, objetivos, relaciones… Eso es lo que debes explorar.

La solución pasa por repasar tus ideas acerca de determinados grupos y trascenderlas para ahondar en las características individuales de tus personajes. A poder ser durante el trabajo previo.

Lo que da semejanza a tus personajes es su voz

Otro motivo por el que tus personajes pueden resultar parecidos puede relacionarse con que no les has dado una voz individual a cada uno. Eso hace que todos «suenen» de forma parecida, al hablar con las mismas inflexiones y el mismo vocabulario.

Ten en cuenta que, en parte, los personajes son emanaciones del autor y que, por ende, se corre el riesgo de que tú estés hablando por boca de tus personajes (incluso de tu narrador). Eso hará que todos tus personajes resulten parecidos, pues no has logrado crear personalidades únicas que se independicen de ti.

La novela debe ser una polifonía de voces. En ella se mezclan las distintas voces de los diferentes personajes y la voz del narrador; e incluso el narrador puede manejar distintos discursos y registros, creando así una amalgama que confiere mayor expresividad al conjunto.

Pero ¿cómo se logra que los personajes suenen de forma diferente entre sí? Por supuesto, atendiendo a sus particularidades lingüísticas de acuerdo a su región de origen, educación, nivel socioeconómico… Pero, también (y tal vez fundamentalmente), atendiendo a quienes ellos son, a su personalidad, carácter y vivencias.

Como solución a este problema nos topamos de nuevo con la necesidad de un trabajo previo bien enfocado que te ayude a conocer bien a tus personajes, sin quedarte en lo externo. Porque cuando te quedas en la superficie corres el riesgo de pretender que tu personaje se diferencie por una muletilla, un acento o cualquier otra peculiaridad que, sin el adecuado trasfondo de personalidad, vendrá a ser un mero adorno cosmético que no convencerá a tu lector.

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¿Te ha sucedido alguna vez que todos tus personajes te resultasen parecidos? ¿Crees que tenía que ver con alguno de los puntos tratados en el artículo? ¿Qué opciones tomaste para solucionar ese problema? Cuéntanoslo en los comentarios.

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5 COMENTARIOS


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  • ¡Hola! Realmente me ha llamado la atención este tema, y debido precisamente a los relevantes argumentos expuestos, me gustaría preguntar, ¿dónde tendrían cabida los escritores de fanfics aquí? Ellos que usan personajes incluso ya existentes y que suelen repetir esos personajes en sus distintas obras?

    Pd: Adoro su trabajo ♥️ Gracias por el esfuerzo y la ayuda.

  • Excelente artículo Sinjania, siempre tan claros y precisos!

    En lo personal no he pasado por tal problema, sin embargo, siempre hay que prevenir 😉para no tener problemas después y revisar las historias y los detalles ;aún si parecen mínimos y poco importantes ,para no caer en el básico cliché 😓

    Nota: perdón por las errores de ortografía 😥

  • Me gusta mucho la técnica de «charlar» con tu personaje. Tener una experiencia imaginaria con él, como una entrevista o una cita. Facilita mucho la tarea de separarte de tu propia personalidad para crear una nueva y ficticia.

  • Algo que me ha funcionado en varias ocasiones es poner atención a las personas de mi alrededor: sus conversaciones, expresiones, ideas y opiniones, pues son de personas reales y algo puedo sacar. Aunque trato de no solo copiar, más bien servirme de ello para inspirarme.

    • Yo hago algo bastante similar.
      Muchas veces intento basarme en las voces de compañeros de clase o de otros ámbitos para luego usarlas en mis personajes.

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