Cómo mantenerse motivado para escribir

Cómo mantenerse motivado para escribir

A veces cuesta mantenerse motivado para escribir.

No es exactamente un bloqueo (aunque a veces los bloqueos comienzan con una falta de motivación), no es que la historia que escribes haya dejado de gustarte; es simplemente que no te apetece escribir.

Aunque muchas personas (e incluso muchos escritores, sobre todo al principio) creen que escribir es una especie de posesión, una corriente orgásmica que te atrapa y te lleva en volandas desde la primera línea a la última, un rapto de la inspiración en el que todo fluye y las palabras brotan de uno como de una fuente, la realidad de la escritura no es esa.

O al menos no lo es todo el tiempo.

La escritura es un trabajo duro. A veces fluye, es cierto. Pero a veces cuesta. No tienes más que leer la correspondencia o los diarios de muchos escritores para comprender cómo muchas veces hay que luchar a brazo partido con cada palabra y cada frase.

Por eso es normal pasar por etapas en las que no te apetece escribir.

Estás escribiendo el desarrollo de tu novela, llevas meses de trabajo (y todavía quedan meses por delante), llega la hora de sentarse para continuar el trabajo donde lo dejaste ayer, pero ¡no te apetece!

Es como si el momento de escribir fuera un perpetuo lunes por la mañana. Porque escribir es un oficio y, como sucede con cualquier trabajo, no siempre es lo que querríamos estar haciendo en ese momento.

De ahí que mantenerse motivado para escribir sea fundamental.

  • Mantenerse motivado aleja la procrastinación.
  • Te ayuda a avanzar más rápido en tu trabajo.
  • Reduce el riego de bloqueos creativos.
  • Mantiene viva en ti la chispa de la escritura.
  • Te ayuda a recordar por qué haces lo que haces.
  • Y, qué demonios, hace tu vida más feliz.

Existen dos tipos de motivación: la motivación intrínseca y la motivación extrínseca. Cada una tiene sus peculiaridades y, si falla la una, siempre viene bien poder servirse de la otra.

La motivación intrínseca

Esa es la mejor motivación, la que viene de tu interior.

Es la que te empujó por primera vez a escribir y la que hace que continúes hoy día en la brecha a pesar de las dificultades, del desánimo o de los contratiempos que a veces te acechan.

La motivación intrínseca es como una batería que guardas en tu interior y de la que se alimentan tus ganas de escribir tanto como el conjunto de tu obra.

Esa batería se recarga cuando tienes una de esas jornadas de escritura fructífera. Cuando se te ocurre una idea genial como argumento de tu próxima novela o de tu próximo relato. Cuando todo fluye y sientes que es fácil y que has nacido para escribir.

Cuando la batería de la motivación intrínseca está cargada no necesitas nada más. Te diviertes escribiendo y no te cuesta sentarte ante el escritorio.

Pero a veces esa batería se descarga.

No pasa nada, es normal. Somos seres humanos y a veces el cansancio o el desánimo pueden con nosotros.

Cuando falla la motivación intrínseca surgen las dudas: ¿sirvo para escribir?, ¿esta historia merece la pena?, ¿este personaje no se me ha ido de las manos?

En esos días sentarte a escribir te cuesta un mundo. No hay nada que te motive a retomar la historia y sientes ganas de tirarlo todo por la borda: no solo la obra en la que trabajas, sino cualquier aspiración de construirte una carrera como escritor.

Lo mejor que puedes hacer entonces es recurrir a la motivación extrínseca.

La motivación extrínseca

Como su nombre indica, la motivación extrínseca es la que procede de fuera.

No es una batería que se recargue gracias a tus pensamientos positivos, sino una que se recarga por fuerzas ajenas a ti.

A veces necesitamos que algo o alguien nos empuje, por las buenas o por las malas, a perseverar en el camino que hemos elegido. Veamos algunas técnicas para poner a funcionar la motivación extrínseca.

  • Una palmadita en el hombro

A todos nos gusta recibir, de vez en cuando, una palmadita en el hombro. Que alguien nos diga que lo hacemos bien y nos recuerde, de este modo, que tenemos razón en hacer lo que hacemos.

Cuando te falte la motivación intrínseca y ponerte a escribir cada día se te haga muy cuesta arriba, busca una palmadita en el hombro. Puedes dártela a ti mismo: elige algunas de tus mejores piezas, aquellas de las que más orgulloso te sientes, y reléelas. Al hacerlo reconectarás con lo que sentiste al escribirlas, ese gozo tranquilo, esa satisfacción radiante. Puede que ese sencillo ejercicio baste para devolverte la motivación.

Si no es así, busca que la palmada te la den otros. Repasa las reseñas positivas de tus libros o busca el comentario de un amigo al que le gusta lo que escribes. Saber que lo que escribes hace disfrutar a los lectores es un tremendo acicate para sentarse a escribir de nuevo.

  • Reúnete con otros escritores

Otra forma de buscar motivación es reunirte con otros escritores.

Compartir vivencias, anécdotas, experiencias es tremendamente vivificador. Te devuelve a la senda de tu trabajo, te inspira y te recarga. Formar parte de una tertulia literaria era común entre los escritores hasta hace no mucho y todavía es una excelente opción. Si no puedes acudir de manera presencial, puedes buscar foros o webs donde compartir online.

  • Límites y recompensas

A veces hay que ponerse duro con uno mismo. Conviértete en tu propio coach y exige más (y mejor) de ti.

Prueba a ponerte límites. Puede ser una fecha o una cantidad de palabras que debes escribir. Y ofrécete una recompensa a cambio de cumplir con lo exigido. Tiene que ser algo que te apetezca de verdad, para que te sientas fuertemente motivado.

  • Dinero

Parece que nos da reparo mencionarlo, pero el dinero es una excelente motivación. Funciona siempre.

No escribes por dinero, eso está claro. Pero vender tus libros o recibir el premio en metálico de un concurso literario siempre supone una inyección de motivación.

Repasa los ingresos que has recibido durante los últimos meses gracias a la escritura y piensa en las cosas que has podido hacer gracias a este dinero. Obviamente esta táctica funciona mejor cuando pides un precio justo por tu trabajo.

Pero cuidado con esta estrategia, al igual que la de darte recompensas, porque puedes hacerte dependiente de este tipo de estímulos y acabar por necesitar siempre recibir algo a cambio de escribir.

Disciplina a falta de motivación

El placer y la satisfacción de escribir deberían ser suficiente motivación para un escritor.

Es cierto que somos humanos y la flaqueza es nuestra inseparable compañera, por eso tampoco debes sentirte mal porque a veces te flojeen las ganas de escribir y necesites una ayuda para retomar tu camino.

Ahora bien, lo mejor que puedes hacer es tratar de ser responsable.

Sé consecuente con tus aspiraciones y deseos y sé consciente de lo que te va a costar alcanzarlos. A veces, cuando falta la motivación, viene bien la disciplina.

Puede que no te apetezca escribir, que estés cansado o tengas un plan más atractivo para esta tarde, pero muéstrate implacable contigo mismo.

Lo mejor que puedes hacer es crear una rutina de escritura y ceñirte a ella día tras día.

  • Márcate objetivos.
  • Asígnate un horario para dedicarte cada día a escribir y no te lo saltes.
  • Planea tus sesiones de escritura para saber qué es lo que vas a hacer exactamente esa jornada y no sentarte a escribir sin un plan fijo.
  • Evita distracciones: aleja el móvil, no mires el correo, pide que no te interrumpan.
  • Procura escribir siempre en el mismo lugar y crea un entorno agradable e inspirador.

El curso Cómo ser un escritor más productivo te enseña a organizarte para escribir más y a trabajar tu motivación para que sea el motor que te empuje hacia tus objetivos.

En muchos aspectos la escritura se parece a hacer ejercicio: lo disfrutas mientras lo estás haciendo y después te alegras de haberlo hecho, pero puede resultar difícil ponerse a ello.

La combinación de una rutina efectiva y una buena motivación (mejor si es intrínseca) es una forma efectiva de lograr escribir cada día.

Unirte a nuestra comunidad de escritores también puede ayudarte a mantener la motivación alta y el foco en la escritura. Solo tienes que dejar abajo tu correo y todas las semanas te llegarán nuestros correos con ideas, recursos y técnicas para ser cada día mejor escritor.

  • Muchas gracias por el post, me ha ayudado bastante. Estoy en una etapa en la que no me apetece nada escribir y a todas las cosas que has enumerado yo solo añadiría una: Alejarse de internet.

    Yo escribo en mi ordenador y siempre entro en YouTube para ponerme alguna banda sonora que me motive. Craso error: cada vez que entro hay algún video nuevo para ver, una video reseña, un nuevo trailer o cualquier minucia que me aleja de mi objetivo del día. Por eso, alejarse de internet es lo mejor, sobre todo si eres de voluntad débil como yo.

    • sinjania dice:

      Tienes mucha razón, Mark. Internet es uno de los mayores ladrones de tiempo que hay. Como bien dices, si sabemos que es nuestra debilidad, lo mejor es mantenerse lejos. También funciona marcarse horarios: un tiempo para escribir, otro para navegar.
      Un saludo.

  • Angel dice:

    Alguien sabe de alguna reunión o sitios donde vayan aficionados o escritores en Sevilla (ESpaña)

  • Stefany dice:

    Hola.
    Muchas gracias por los consejos, de verdad es agradable escuchar que no soy la única que muchas veces no siente ganas de escribir.

    • sinjania dice:

      Hola, Stefany:

      Casi nunca somos los primeros o los únicos en sentir algo. Por eso conocer las experiencias ajenas resulta siempre útil.

      Eso sí, recuerda que no tener ganas no es motivo para no escribir.

      Saludos.

  • Jesús dice:

    Hola, he seguido los correos semanales desde hace algún tiempo, y quería felicitarlos por todos, estos pequeños blogs son increíblemente efectivos, en especial de hoy, ¡saludos!

  • Hola, Sinjania.

    Todos nos sentimos agobiados a veces. El mundo no siempre es amable y las circunstancias no ayudan. Tengo algo precioso de lo cual muchos se quejan: tiempo. El placer de la escritura y tener muchos lectores me motiva. Nunca pienso en el dinero cuando escribo. Cuando reviso mi cómputo de lectores diarios me digo: “Alguien me espera”.

    Por supuesto valoro tus consejos para evitar la procrastinación. Los tomaré en cuenta.

    ¡Saludos!

  • Jhazz dice:

    He dejado de escribir porque siento que pierdo el tiempo, que escribo cosas vacías, que no se escribir, redacto un capítulo y al tiempo cuando lo leo me parece algo estupido y lo desecho, soy muy autocrítica, me encanta escribir y tengo una historia en mente pero no termino de concretarlo, no quiero caer en una historia insulza, quiero profundidad y no se como hacerlo. No soy escritora pero me esfuerzo en serlo y no se por donde empezar. Algun consejo? Gracias, saludos.

    • sinjania dice:

      Hola, Jhazz:

      Échale un ojo a este artículo y a este otro. Pueden ayudarte a aclarar un poco las ideas sobre la historia que quieres escribir, para que empieces a hacer el trabajo previo que precede a la escritura.

      Por otro lado, no seas demasiado dura contigo misma. Seguro que lo que escribes es mejor de lo que piensas. Prueba a dar a leer algunos de tus textos a alguien ajeno que pueda valorarlos con ecuanimidad. Te va a sorprender todo lo que esa mirada externa te aportará. Será un acicate para animarte a continuar.

      Saludos.

  • María dice:

    Hola:

    Muchas gracias por el artículo porque me viene al pelo. Llevo un par de semanas sin escribir y muy desmotivada. Nunca he tenido una rutina definida porque mi motivación interna era lo bastante fuerte como para mantenerme trabajando, pero últimamente es que no consigo ni empezar, así que gracias por los «tips» que voya empezar a poner en práctica enseguida.

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