Por qué los escritores necesitan más autoestima

¿Eres una persona con buena autoestima? ¿Te has parado alguna vez a preguntarte cómo afecta tu grado de autoestima a la manera en que concibes tus obras o a la forma en que desarrollas tu carrera de escritor? Es probable que no lo hayas hecho, pero lo cierto es que nuestra autoestima afecta a todo lo que hacemos y, por supuesto, también a la escritura.

La autoestima es la «evaluación perceptiva de nosotros mismos» y se asienta en el conjunto de creencias, percepciones, evaluaciones y pensamientos que tenemos sobre nosotros y en la valoración que realizamos de acuerdo a nuestras experiencias.

Tener una buena autoestima significa ser capaz de aceptar nuestras fortalezas y debilidades para, de acuerdo con ellas, reconocer nuestro propio valor. Sin embargo, muchos de nosotros no tenemos una buena autoestima constante, fluctuamos entre un concepto positivo de nosotros mismos y la incómoda sensación de no cumplir nuestras propias expectativas, de ser insuficientes.

En el artículo de hoy reflexionaremos sobre cómo la autoestima afecta al desempeño de tu carrera de escritor y repasaremos un par de claves para ayudar a fortalecerla.

A vueltas con la autoestima

En momentos de baja autoestima es probable que no te sientas a gusto contigo mismo, que no encuentres la motivación para alcanzar tus metas y que las críticas o los rechazos te resulten especialmente dolorosos. Pero, como resulta evidente, un escritor necesita mantener alta su motivación para alcanzar sus objetivos: finalizar un libro, llegar a los lectores…; así como asumir el rechazo editorial o encajar las críticas negativas que su obra pueda recibir.

En general, la baja autoestima puede hacer que no te sientas capacitado –consciente o inconscientemente– para culminar tu obra o probar cosas nuevas en ella, para trabajar en su difusión, para pelear por un buen contrato de edición o para vender tus libros (o cobrar las regalías). A fin de cuentas no sientes que lo merezcas, tú no eres quién, no eres lo bastante bueno o importante.

Parece común que los escritores no disfrutan de una buena autoestima. En su libro Gracias por no leer, la escritora croata Dubravka Ugresic reflexiona con humor acerca de la baja autoestima de los escritores. (Por cierto, puedes consultar en este enlace la lista con todos los libros que mencionamos en el blog).

Muchos escritores tienen problemas a la hora de reconocer su profesión. […] Antes de una conversación con un editor, de una velada literaria, de una entrevista, de cualquier situación en la que tenga que actuar profesionalmente, me tomo un momento para recordarme: «¡Soy escritora! ¡Soy escritora! ¡Soy escritora!». […] Cuando un escritor no está seguro de serlo (y los escritores de verdad nunca lo están), su sentido de la profesión no puede ser real. Así pues, ¿cómo pueden cobrar esos escritores por sus esfuerzos literarios? Con dificultad. […] Un escritor de verdad tiene problemas de autoestima, vive permanentemente consumido por la duda, aunque haya sido reconocido públicamente. […] Una persona con la autoestima baja es como un saco de boxeador a disposición de cualquiera; el primero que pase por ahí puede encajarle un puñetazo. Un escritor de verdad se siente culpable y cree que lo que hace no tiene importancia ni utilidad, o se siente un privilegiado (aunque no cobre un céntimo), mientras que la gente seria trabaja. Ese tipo de escritores siempre admira a los físicos, carpinteros y cirujanos, y es muy fácil aplastarlos, como a un gusano o a una mosca. Tan pronto como se hace un llamamiento a su humanismo, el escritor con baja autoestima se olvida por completo de sus emolumentos. Cuando la gente se queja en cualquier país del precario estado de la literatura, el escritor acepta publicar gratis sin rechistar.

Entonces, parece necesario que el escritor aumente su autoestima, que logre mantenerla alta como modo de asegurarse de que cumple sus metas y de que pude conducir su carrera de autor con mano firme, sin sentir que es como un saco de boxeo al que cualquiera puede asestarle un metafórico puñetazo.

Para lograrlo, repasemos algunas ideas que pueden ayudarte a reforzar tu autoestima.

Recuerda tus cualidades positivas y tus logros

Como todos los seres humanos, tú también tienes un sinnúmero de cualidades positivas. Tal vez eres generoso, paciente, simpático, perseverante, responsable, empático… Estás lleno de atributos positivos a los que seguramente no les das mucha importancia en ti, pero que reconoces con estima cuando los encuentras en otras personas.

Por una vez no temas pecar de inmodestia: reconoce ante ti todas tus buenas cualidades. No se trata de presumir de ellas, se trata de usarlas como unos cimientos sobre los que construir una autoestima fuerte.

También puedes repasar tus logros. Los tienes y son importantes, no les quites valor porque eres tú quien los ha conseguido. Seguro que has alcanzado logros de todas las índoles, también relacionados con la escritura: estás escribiendo un libro, y eso es algo que la mayoría de las personas ni se plantea; tal vez incluso lo has finalizado, lo que implica un logro ímprobo. ¿Y ponerte delante de varias decenas de personas el día de la presentación del libro? Sí, ese es el tipo de cosas que tú haces.

Repara en cómo tus logros se relacionan con tus cualidades positivas. Si te has decidido a escribir un libro es porque eres creativo y audaz. Si lo has acabado es porque eres perseverante y organizado. Si lo has publicado es que no temes exponerte…

Todo lo bueno que hay en ti es lo que te ha llevado a conseguir tus metas. Ten siempre eso presente: que hay mucho bueno en ti y que tú eres una persona que alcanza logros.

Reflexiona sobre tus cualidades negativas

Tienes muchas cualidades positivas, por desgracia suele hacer falta un momento de reflexión para que te des cuenta de ellas. Sin embargo, es probable que de tus cualidades negativas seas dolorosamente consciente. Así funciona nuestro (maldito) cerebro: acalla lo bueno, subestima los logros… y pone el acento sobre los defectos y fallos, que además son muchas veces imaginarios.

Así que toca de nuevo hacer un ejercicio de reflexión e introspección para descubrir si todas esas cosas negativas que nos decimos sobre nosotros mismos son ciertas. ¿De verdad eres tan inconstante?, ¿es verdad que tienes menos facilidad que otros para escribir?, ¿está probado que no tengas talento? Seguramente no.

De acuerdo con diversos estudios, el ochenta por ciento de nuestros pensamientos son negativos. Continuamente nos estamos contando la historia de que no somos capaces y de que, si intentamos alcanzar nuestros sueños, todo va a salir mal. ¿Cómo vas a escribir tú una novela? No tienes más que un montón de ideas confusas y eso no se puede convertir en un texto pulido. Además, no sabes lo que tienes que hacer ni vas a ser capaz de perseverar hasta terminar, porque tú nunca acabas nada. Y si por casualidad lo lograras, ¿quién iba a querer leer tu novela? Nadie. Y a los pocos que lo hicieran no les gustaría.

Puede parecer extremado, pero el flujo de nuestros pensamientos suena de una manera muy parecida. Quizá no sean pensamientos totalmente articulados, pero sí dejan una sensación en nosotros que se podría traducir en palabras parecidas a esas.

Lo que sucede es que la inmensa mayoría de esos pensamientos que te repites sin cesar son falsos, no tienen asiento en la realidad. Son una triquiñuela de tu cerebro para disuadirte de intentar algo que te pueda poner en peligro. Por eso debes adquirir la costumbre de volver conscientes esos pensamientos y analizarlos para sopesar con ecuanimidad cuánto de lo que te estás diciendo es cierto.

En este artículo hablamos sobre algunos de los pensamientos negativos más comunes entre los escritores y te damos algunas claves para revertirlos.

En cualquier caso, tampoco conviene caer en la ingenuidad y dar por hecho que todo lo que nos dice nuestro pepito grillo es falso. Somos seres humanos y, como tales, tenemos defectos y cometemos errores. En el fondo de tu ser sabes distinguir los pensamientos negativos (falsos y repetitivos) de tus verdaderos defectos.

Al analizar tus pensamientos negativos aflorarán también tus fallos y debilidades. Reflexiona sobre ellos y piensa si hay algo que puedas hacer para mejorar. Tal vez puedas crear rutinas para ser más constante, o aprender sobre eso que se te da mal. El ser humano es un ser imperfecto, pero tiene dentro de sí la capacidad para mejorar y esa debería ser una de sus aspiraciones. Haz que sea la tuya.

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Pero si hay aspectos de ti que, no siendo positivos, no crees que puedas llegar a cambiar, trata de aprender a vivir con ellos. Asume que eres así, que esa es tu sombra. Y trata de compensarlo con las cualidades positivas que sabes que tienes; por ejemplo, puede que se te de mal entablar relaciones, en cambio cuando conectas con alguien eres un amigo fiel.

Después de hacer balance de tus virtudes y defectos estarás en condiciones de disfrutar de una autoestima más fuerte y sana. Serás consciente de que hay muchas cosas buenas en ti que debes tener en cuenta, y podrás volver sobre ellas cuando tu autoestima flojee. También conocerás cuáles son los pensamientos negativos que más te sueles repetir y estarás en vías de neutralizarlos (es algo que, por desgracia, no se logra de un día para otro). Y serás más consciente de tus verdaderos defectos, pero habrás diseñado un plan para mejorar aquellos que creas posible mejorar, y habrás aprendido a asumir y amar aquellos de los que sabes que nunca te podrás librar.

Trabaja tu autoestima, porque tú no eres un saco de boxeo. Mereces escribir las grandes obras con las que sueñas, tener lectores que las aprecien y obtener el reconocimiento (también económico) que tu trabajo merece.

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También nos interesa conocer tu opinión sobre la autoestima: ¿qué tal la tuya?, ¿te has sentido alguna vez como un saco de boxeo?, ¿cuáles son los pensamientos negativos que más te repites? Hablamos sobre todo ello en los comentarios.

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  • buen día, tengo tiempo siguiéndolos y es para mi desgracia la primera ves que comento. estoy en el piso 70 de mi vida e iniciando mi nueva vocación, lectoescritor. llevo años como diarista, poetastro y escribidor de mini ficciones, pésimo leedor. tengo necesidad de escribir una novela para romper complejos y ninguneos. el momento de mi sanidad es ahorita y el recurso de tomar en serio mi oficio de lectoescritor. agradezco sus guías y orientaciones incluidas sus llamadas de atención a disciplinarme y asumirme comprometido, soy escritor.
    agradecido les saluda alfonso.v.b.m.

  • Hoy me viene que ni pintado. Mi primera novela, Roberto y África, NO es finalista de los premios Caligrama, y mi interpretación ha sido “será que no es buena”.
    Es buena. Voy a enviarla a todas las editoriales que conozca y en alguna la valorarán como se merece.
    Gracias.
    Seguid ahí, os necesitamos.

  • Gracias, gracias, gracias. Esto es muy importante para mí. Saludos. Nunca dejen de escribirnos, Sus palabras son como medicina a un adolorido. 🙂

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