El camino infalible para desarrollar tu escritura

Si estás al comienzo de tu camino como escritor, seguramente te preguntarás qué puedes hacer para desarrollar tu escritura.

Como es natural, tú quieres llegar a ser un buen escritor, con un estilo propio y una obra a tus espaldas que te granjee la admiración y el respeto de tus lectores. Y eso no es nada imposible de conseguir: todos esos escritores que admiras lo han hecho y muchos otros lo están haciendo ahora mismo.

¿Cómo? ¿Es que hay un secreto que solo unos pocos iniciados poseen? En absoluto, se trata tan solo de conocer el camino que lleva desde la ignorancia inconsciente a ese otro punto en el que se te podría denominar «maestro».

Sigue leyendo, porque en este artículo te revelamos los cuatro jalones que marcan ese camino que conduce desde el amateurismo desmañado a la maestría y el reconocimiento.

La escritura es una disciplina

Antes de comenzar a enumerar esos jalones que deberás ir dejando atrás tenemos que hacer una importante aclaración previa: la escritura es una disciplina.

La escritura es una disciplina, una técnica, un oficio, un arte… Llámalo cómo prefieras, pero ten claro que la escritura se aprende. Nadie nace siendo escritor. Tampoco nadie decide que quiere ser escritor y en poco tiempo, sin esfuerzo ni aplicación, domina la técnica y los recursos propios del oficio. Ojalá fuera tan fácil, pero por desgracia no lo es. De modo que no te engañes pensando que llegar a ser un buen escritor no te va a suponer esfuerzo, horas de estudio y algunos sinsabores.

Sin embargo, esa es una de las facetas más hermosas de la escritura. La escritura no es un juego sencillo, la escritura es un reto que exige lo mejor de ti. Si no estás dispuesto a dárselo, la escritura tampoco te dará nada a ti. Pero cuando se lo das, te recompensa con creces.

Cuando pienses en esos escritores de los que eres devoto y de los que admiras su estilo, su capacidad para desarrollar personajes o plantear tramas, no pienses que su pericia surgió casi por azar o que están tocados por el dedo divino. Pensar así de ellos sería rebajarlos. Antes bien, medita sobre las horas de esfuerzo, sobre la dedicación, sobre el largo aprendizaje; piensa en cuántos pasos han tenido que dar por ese mismo camino que tú ahora recorres, a veces, como tú mismo, cansados, desilusionados, robándole el tiempo al sueño o al ocio. Verás que tu admiración crece.

De modo que escribir es un arte, un arte que se aprende. Y es necesario recorrer diversas fases que van desde el no saber hasta el ser conocedor.

Primer jalón: ignorancia inconsciente

El camino de la escritura se suele iniciar con un feliz estado de ignorancia inconsciente. Este estado se caracteriza porque no sabes, pero todavía no eres consciente de no saber.

Es decir, has descubierto que te gusta la escritura. Probablemente tengas una imaginación fecunda y se te ocurran a diario diversas historias que te encantaría poner por escrito. A menudo incluso te lanzas a hacerlo y tienes ya numerosas historias escritas que reposan sobre el papel tal como salieron de ti: en un impulso poco meditado.

Pero en realidad tú no sabes nada sobre escritura, no conoces los recursos y las técnicas que se emplean para componer un buen texto literario. Tal vez ni siquiera tengas muchas lecturas de ficción a tus espaldas, que te puedan ayudar un poco a afinar tus narraciones. Tú escribes, sin más.

Es decir, estás en un estado de ignorancia inconsciente. No sabes y no te das cuenta de que no sabes.

No sabes, pero eres consciente de no saber

Si nos estás leyendo, es casi seguro que tú ya no estás en esa primera fase de la ignorancia inconsciente.

Un día tú te paraste a analizar tus textos con algo de espíritu crítico y te diste cuenta de que podías mejorar. Tal vez fue algún lector beta el que te hizo ver tus carencias. O simplemente te diste cuenta de que tus escritos estaban a años luz de los de aquellos escritores que tanto admiras.

De pronto, un día, te volviste consciente. Desde ese momento fuiste consciente de lo que te falta por aprender.

Todavía no dominas los recursos y técnicas, es cierto. Todo eso del arco de personaje, la trama, el conflicto, la atmósfera, el uso del lenguaje… te causa confusión. Sabes que son conceptos que deberías dominar, pero todavía te haces algo de lío con ellos. No sabes con certeza en qué consisten ni cómo aplicarlos a tus obras. Pero al menos ahora sabes que necesitas aprender a manejarlos si de verdad quieres que tu escritura mejore.

Por eso te has suscrito a este blog y lees con interés cada nuevo artículo. Quieres aprender lo necesario para desarrollar tu escritura, dar con tu propio estilo y, en definitiva, convertirte en un mejor escritor, incluso en uno de los grandes.

Ahora bien, es importante que tengas presente que los contenidos de este blog no se presentan de manera sistematizada. Cada semana hablamos de temas diferentes, que a lo mejor no son precisamente los que tú necesitas para continuar avanzando por el sendero del aprendizaje.

A pesar de ello, muchos nos confirmáis que el blog os resulta de mucha ayuda, que os aclara dudas y os permite enfocar vuestras obras con mayor solvencia.

Lo que nos encanta, pero también nos anima a pedirte que te imagines cuánto contribuiría a mejorar tu escritura si te decidieses a hacer uno de nuestros cursos de escritura.

Sabes, pero tienes que poner intención para hacerlo bien

Al tercer estadio de este camino se llega cuando, aunque se tienen ya esos conocimientos tan necesarios para desarrollar la escritura, todavía tienes que prestar atención para hacerlo bien.

Hace tiempo explicamos los fundamentos para ser escritor y hablamos sobre la práctica intencional.

Esa práctica intencional implica conocer el recurso o técnica que estás utilizando y qué objetivo persigues al usarlo, pero exige todavía un esfuerzo consciente para elegir el recurso adecuado de acuerdo con el efecto que deseas imprimir a tu texto.

Es decir, ya manejas los conceptos, pero su uso todavía no es natural en ti. Necesitas pensar antes de hacer. Es como cuando aprendes los pasos de un baile y al principio tienes que hacer un esfuerzo por recordar su orden y cada movimiento de pies o brazos que tienes que realizar. Solo más tarde podrás ejecutar cada paso de forma natural, sin pensar.

Esa es la práctica intencional y mientras estés en esa fase tener a alguien experto que te señale si estás aplicando de manera correcta tus conocimientos te resultará muy útil.

Tu escritura progresa a un ritmo que no puedes esperar alcanzar tú solo cuando cuentas con el ojo experto que te ayuda a determinar por qué una técnica es mejor que otra para conseguir un determinado efecto: imprimir ritmo a una narración, lograr que el lector empatice con el personaje, hacer que las descripciones se tornen vívidas, etc.

Gracias a ese consejo podrás ir puliendo tu estilo y desarrollando tu escritura, interiorizando los conceptos hasta que, cuando te sientes a escribir, la mejor versión posible del texto salga sin demasiados titubeos, porque sabrás lo que tienes que hacer y cómo.

Esa mirada y ese consejo son los que vas a tener si te unes al Curso de Escritura Creativa. Tus textos serán analizados y comentados contigo en detalle por tu profesora. Justo lo que muchos anheláis: esa perspectiva externa, profesional y entrenada que te ayudará a llegar a la siguiente fase.

Solo hay dos ediciones de este curso al año. Pero puedes unirte sin compromiso a la lista de espera y te avisaremos cuando se abra el proceso de inscripción.

Sabes y escribir bien te sale ya de manera automática

La realidad es que, como has visto, hay que hacer un esfuerzo largo y consciente para perfeccionar una técnica (sea la escritura o cualquier otra) hasta que queda archivada en el subconsciente cognitivo. El aprendizaje no llega solo: hay que buscarlo y, además, hace falta una larga práctica.

Puedes empezar a practicar en el Curso de Escritura, en el que tendrás que realizar seis propuestas de escritura. Escribir un nuevo texto cada quince días es un ritmo aceptable para ayudarte a desarrollar el hábito y abordar esa larga práctica que te llevará a desarrollar tu escritura.

Porque entonces, un día, llega un momento en que por fin sabes y tu conocimiento te indica de manera automática lo que tienes que hacer para resolver con solvencia los problemas que plantea todo texto. Habrás llegado a ese momento en que, por seguir con la analogía anterior, cuando suena la música tu cuerpo responde de manera automática y encadena uno tras otros todos los pasos sin que tú tengas que pensar demasiado.

Entonces sí, serás un maestro.

Esto no implica que el proceso de escritura deje de ser un proceso laborioso: hay que planificar, escribir, revisar, reescribir y seguir siempre en formación continua, leyendo, estudiando y practicando cada día. El aprendizaje de un escritor nunca finaliza.

Pero para ese momento tú serás consciente del enorme cambio que han experimentado tus obras, desde aquellos primeros textos titubeantes y algo deslucidos, al estilo rutilante y la eficacia formal de tu última novela.

Ahora que conoces el camino que debes recorrer para desarrollar tu escritura, solo te resta analizar en qué fase estás tú y decidir qué pasos debes dar a continuación para avanzar.

Si acostumbras a leer este blog (u otros similares), probablemente estés en el segundo o tercer estadio. El Curso de Escritura Creativa te va a ayudar a darle un impuso a tu escritura del que tú mismo te vas a sorprender.

Si estás dispuesto para vivir tres meses de aprendizaje, de escritura, de compartir experiencias con otros escritores como tú…

¡Únete a la lista de espera!

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