Tres motivos para salir de tu zona de confort como escritor

Hace unas semanas te propusimos tres desafíos de escritura para moverte a salir de tu zona de confort y, así, avanzar por la senda de la mejora continua. Entonces ya apuntamos que salir de la zona de confort como escritor, abandonar las aguas poco profundas de lo que ya conoces y dominas, es siempre necesario para que tu escritura madure y evolucione.  

Hoy queremos ampliar esa idea, que nos parece importante, y para ello vamos a sopesar los beneficios que tiene retarse, probar a hacer cosas nuevas, ensayar nuevas técnicas, recursos y géneros, incluso aunque al principio no salga bien.

Si buscas una forma práctica y eficaz de salir de tu zona de confort, puedes hacerlo uniéndote a nuestro Curso de Escritura Creativa. Solo hay dos ediciones de este curso al año, pero puedes unirte sin compromiso a la lista de espera y te daremos notificación preferente cuando se abra el plazo de inscripción. Este es el curso con el que activarás tu creatividad, descubrirás tu propio estilo y desplegarás tu potencial como escritor. Entrena tu destreza literaria y crea mejores textos.

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1. Usar nuevas técnicas y recursos

El primer beneficio de salir de tu zona de confort como escritor parece obvio: probar nuevas técnicas y recursos.

Si estás dando tus primeros pasos por el camino de la escritura está claro que tienes mucho que aprender. Y la mejor manera de hacerlo es a través de la práctica. Es más que probable que tú escribas casi de manera instintiva: surge la idea y de inmediato te lanzas a escribir palabra tras palabra. No te detienes mucho a sopesar recursos ni posibilidades, dejas que la historia te guíe y la escribes tal como brota en tu mente.

Escribir de ese modo no tiene nada de malo, pero es normal que al cabo de un tiempo te lleve a cierto estancamiento. Aunque los argumentos varíen, la forma de presentarlos será posiblemente muy similar. Si no haces un esfuerzo consciente por probar nuevas posibilidades, tu escritura no evolucionará y se quedará para siempre en ese primer estadio del escritor principiante.

Aprende un poco sobre escritura creativa (estás en buen lugar) y trata de aplicar ese nuevo conocimiento a tus textos. Prueba a usar otro narrador, prueba a usar varios narradores, prueba a darle más peso a las descripciones y a usarlas para dar coherencia a tu narración, prueba a escribir una historia con tramas paralelas o a darle peso a la atmósfera…

Como es lógico, este consejo no sirve solo para escritores primerizos. Si eres un escritor consumado tú también debes esforzarte en salir de tu zona de confort. Es probable que precisamente quienes ya tenéis una trayectoria a vuestras espaldas seáis quienes más debáis luchar por romper con vuestros propios moldes, como veremos después.

Seguro que tú ya has usado e interiorizado diferentes técnicas, que has probado las diversas herramientas que un escritor tiene en su caja. Tu estilo y tu escritura han evolucionado y, desde luego, tú ya no eres el escritor que eras al principio. A pesar de ello, tienes que seguir explorando.

El aprendizaje de un escritor nunca termina. Porque el escritor debe siempre ponerse metas que le impulsen a ir un poco más allá, a superar sus límites. Recuperamos las palabras de Italo Calvino:

La excesiva ambición de propósitos puede ser reprobable en muchos campos de actividad, no en literatura. La literatura solo vive si se propone objetivos desmesurados, incluso más allá de toda posibilidad de realización. La literatura seguirá teniendo una función si poetas y escritores se proponen empresas que ningún otro osa imaginar.

Únicamente saliendo de tu zona de confort como escritor y explorando nuevos territorios podrás alcanzar, o al menos intentarlo, esos «objetivos desmesurados».

2. Avanzar en la práctica de la escritura consciente

Salir de tu zona de confort como escritor es también una forma de avanzar en la práctica de la escritura consciente.

En Sinjania definimos la escritura consciente como una búsqueda intencional de la mejora de tus textos, de manera que estos no sean fruto del azar o de la improvisación, sino de una práctica reflexiva y de un proceso de escritura consecuente.

La escritura consciente se opone a esa escritura impulsiva de la que hablábamos más arriba: ese lanzarse a escribir apenas la idea surge para dejarse llevar por ella. En esa escritura puede haber instinto, pero rara vez hay arte. Y si no eres un excelente lector, es posible que ni siquiera haya instinto, porque no tendrás ese conocimiento intuitivo que dan las muchas lecturas.

Escribir es tomar decisiones, lo decimos a menudo, porque la escritura es una labor de selección. Cuando esa primera idea viene a tu mente, toca empezar a seleccionar el modo de plasmarla en palabras de la manera más adecuada. Tendrás que elegir quién será el personaje, sus atributos y rasgos morales; también quién será el narrador; deberás decidir en qué momento comienza el relato y en cuál acaba; y pensar cómo vas a plantear las cosas para que la historia no solo resulte interesante, sino que también revele todo su significado…

Por eso nuestro consejo es que vuelvas consciente esa toma de decisiones. Y que no te limites a evidenciarla, sino que te detengas a reflexionar por qué te decantas por esta opción y no por aquella. Es decir, que no decidas al tuntún, sino que valores bien las posibilidades y te decantes por las que consideres óptimas.

Pero la escritura consciente requiere siempre salir de tu zona de confort como escritor. Primero, porque a menudo te propone trabajar de otra manera. Ya no te limitarás a lanzarte de cabeza a la página en blanco, sino que volverás consciente tu proceso de escritura. Después, porque te reta a probar cosas que aún no has hecho, simplemente porque sabes que esa es la mejor opción para contar esa historia y, aunque sea para ti un reto, lo intentarás.

3. No parecerte a ti mismo

Edith Wharton decía:

Una de las tentaciones más insidiosas que tiene el joven artista es continuar haciendo lo que ya ha aprendido a hacer, porque sabe que será alabado por ello.

En efecto, cuando haces algo bien, la tentación de intentar repetirlo es grande. No solo porque busques las alabanzas de aquellos a quienes ese trabajo gustó, sino porque repetir lo que ya se domina es relativamente sencillo. Por eso es fácil, incluso sin darse cuenta, repetir las fórmulas que nos han funcionado: sabemos que es algo que dominamos, sabemos que a nuestros lectores les gustará y, por qué no decirlo, aleja de nosotros el miedo al fracaso, a no lograrlo esta vez.

Pero en la repetición, incluso aunque haya éxito, no hay progreso. Hacer una y otra vez lo mismo es no aceptar los «objetivos desmesurados» que debe perseguir un escritor, de acuerdo con Calvino.

Wharton insistía: «El mero hecho de que tanta gente quiera que escriba de una forma determinada debería llenarle [al escritor] de desconfianza hacia esa forma». Tal vez por lo que apuntaba Jean Cocteau: «A la gente le encanta reconocer cosas y rechaza lo nuevo. Lo conocido es mucho más cómodo y halaga más el ego del espectador».

Por eso instábamos más arriba a quienes ya tenéis una trayectoria a vuestras espaldas a que luchéis por romper con vuestros propios moldes.

Sabemos que un escritor trabaja por tener un estilo definido, propio, que de alguna manera homogeneiza sus obras. Y sabemos que es probable que en ellas aborde determinados temas de manera recurrente. El reto está en lograr ambas cosas sin sonar repetitivo. Y ese reto solo se alcanzar saliendo de tu zona de confort como escritor.

Te animamos a hacerlo. Puedes dar el primer paso uniéndote al Curso de Escritura Creativa. Apúntate a la lista de espera y te avisaremos en cuanto se abra el plazo de inscripción. Es por aquí.

¿Qué retos te has propuesto y cómo te han ayudado a progresar? ¿Qué es lo que más te asusta de salir de tu zona de confort? Hay tertulia en los comentarios.

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  • He publicado una novela, allí fue una experiencia enriquecedora y logré lo que quería: hablé de personajes inexistentes. Empecé ahora una novela donde todo es concreto, sólo es realismo mágico en toda la extensión de la palabra. Cuando la esboce hace 10 años, no la terminé. Ahora le cambié muchas cosas, y estoy segura al 100% que, primero, no será una novela corta. Segundo, es un cambio de género, no es distropia.

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