Tres desafíos de escritura que te convertirán en un mejor escritor

En Sinjania a menudo decimos que la escritura es un camino. Usamos esa imagen porque representa a la perfección la idea de progreso, de avance: a fin de cuentas escribir es un arte que nunca se domina del todo y un escritor, por experimentado que sea, siempre debe buscar retar sus límites.

Si estás al comienzo de ese camino, te conviene buscar desafíos que te ayuden a experimentar con las diversas herramientas y recursos que, como escritor, tienes a tu disposición. Solo así te ejercitarás en el dominio de las diferentes técnicas, explorarás el ancho territorio de la narrativa y depurarás tu estilo.

Si, por el contrario, eres ya un escritor con ciertas tablas, también te conviene asumir desafíos de escritura que te ayuden a salir de tu zona de confort. Puede suceder que te hayas quedado estancado en aquello que sabes que se te da bien (un género, un estilo, unos temas) y, a fuerza de repetir, la escritura ya no sea para ti la fuente de estímulo y alegría que en un principio fue.

Lo cierto es que solo te convertirás en un mejor escritor si constantemente te atreves a salir de tu zona de confort. Porque también los escritores tendéis a acomodaros, a quedaros en las aguas someras donde sabéis que hacéis pie. Si dais con una forma o un género en los que os encontráis cómodos os puede costar salir de ese «lugar feliz».

Pero, a menudo, permanecer dentro del terreno conocido, que ya domináis, puede suponer un inconveniente para vuestra escritura: ya no hay progreso, las glándulas que segregan los jugos creativos se atrofian, la calidad de vuestra escritura se estanca y vuestro estilo pierde filo.

Por eso, te proponemos tres retos de escritura que puedes llevar a cabo en este año nuevo. Puedes elegir uno de ellos o probar suerte con los tres. Estamos seguros de que te van a poner a prueba y ayudarte a fortalecer tus habilidades de escritura.

Por qué necesitas un desafío de escritura

Hay tres motivos por los que puedes necesitar un desafío de escritura: para evitar caer en la complacencia, para no caer en la repetición o como antídoto contra el bloqueo y la falta de inspiración.

Por supuesto, puede que tú no necesites un desafío de escritura. Si estás dando tus primeros pasos por la senda de la escritura consciente, es probable que ya te sientas lo bastante retado. Cuando al principio te esfuerzas en comprender y aplicar los recursos que como escritor tienes a tu disposición el reto es continuo: hay mucho que aprender y la práctica intencional de tu escritura ya supone un buen esfuerzo.

Pero pasada esa primera etapa se corre el riesgo de que la escritura deje de ser un desafío para convertirse en algo mecánico. Y puedes caer en la complacencia.

Has llegado a una meseta en tu escritura. Ascendiste con esfuerzo, pero ahora ya estás arriba: dominas ciertas técnicas, has mejorado tu estilo y tus textos son mucho mejores que al principio. Te sientes satisfecho. Desde luego, está muy bien detenerse un instante a saborear nuestros logros, es algo necesario; pero no hay que perder de vista el peligro de que la complacencia nos tiente a quedarnos estancados. No creas que ahí donde has llegado está tu cumbre, porque tú eres capaz de mucho más. Por eso debes buscar la manera de seguir ascendiendo.

Por otro lado, si la escritura ya no es un reto para ti es posible que acabes escribiendo obras muy similares entre sí que dejen de resultar interesantes para los lectores. Puedes acabar por repetirte y que el conjunto de tu producción literaria resulte plana y monocorde.

Del mismo modo, muchas veces el bloqueo y la falta de inspiración tienen su origen en la falta de reto. Cuando lo que escribes deja de estimularte, cuando te dispones a escribir una historia muy similar a otras que has escrito ya, es normal que falte el impulso. Escribir se convierte en una tarea monótona y repetitiva y tu cerebro se bloquea porque quizá ya has explorado todos los caminos posibles por los que pueden guiarte ese tipo de argumentos y ese tipo de personajes en los que eres reincidente.

Llegados a un determinado punto en la narración, no se te ocurren nuevas posibilidades porque, dado que siempre escribes historias muy similares, ya has explorado todas las opciones y no hay un solo camino ante ti que no hayas transitado ya. La único alternativa a la repetición parece el bloqueo.  

Lo cierto es que, para crecer como escritor, para avanzar en el oficio, necesitas retarte. Y si hay un momento propicio para asumir retos es este: el comienzo del año. Así que si quieres darle un nuevo impuso a tu escritura, salir de tu zona de confort y volver a sentir que la escritura es una actividad estimulante, puedes probar con alguno de estos tres retos.

Tres desafíos de escritura

Primer desafío: cambia el género literario

Si lo tuyo es la narrativa, si sueles escribir novela, relato o microrrelato, puedes abrirte a experimentar con otros géneros literarios, como la poesía o el teatro.

Escribir poesía puede ayudarte a prestar nueva atención a las palabras, para practicar en elegir la adecuada. También a la sonoridad y al ritmo de cada frase, algo que a menudo se olvida cuando se escribe prosa.

Escribir poesía es también una excelente manera de practicar el uso de las diferentes figuras literarias: símiles y metáforas, aliteraciones, personificaciones… Recursos que, de nuevo, muchos escritores noveles olvidan, a pesar de su capacidad para elevar la expresividad y la literariedad de un texto.

En general, tu estilo se verá claramente beneficiado si escribes poesía con asiduidad (también si la lees).

De igual modo, escribir poesía permite refinar la capacidad de sintetizar y expresar ideas de manera certera. La brevedad del verso hace que sea importante buscar la mejor manera de expresar lo que queremos decir, no hay espacio para titubeos ni divagaciones (de ahí la importancia de elegir bien las palabras).

También puedes optar por el género dramático: escribe una obra de teatro o un guion de cine. Pensar en cómo debería ser contada esa historia si fuera a ser representada por actores y actrices hará que te plantees su escritura de un modo muy diferente. Los recursos y técnicas de los que te podrás servir serán distintos y eso te empujará fuera de tu zona de confort.

Escribir una obra de teatro o un guion cinematográfico puede ser una excelente práctica si el diálogo no es el recurso que mejor se te da. Al escribir este género tendrás que ejercitarte en hacer hablar a tus personajes y que sean ellos los que, mediante sus diálogos, desarrollen la historia, incluido su subtexto.

Segundo desafío: cambia el formato

Todos tenemos una idea preconcebida de lo que es la narrativa, historias narradas en forma de novela o relato de variadas extensiones, pero en realidad un escritor puede dejar atrás esos formatos para experimentar con otras maneras de contar sus historias.

Célebre es el ejemplo del microcuento de Julio Cortázar «Instrucciones para llorar», narrado según la forma de unas instrucciones de uso. ¿Por qué no retar tu imaginación y escribir tu historia con la forma de una lista de la compra, una infografía, un anuncio por palabras o una story de Instagram?

Puedes seguir dos caminos: elegir un formato y buscar después una historia que se adapte a él. O pensar en primer lugar la historia y elegir después el formato que mejor podría representarla. Elijas la vía que elijas el desafío está asegurado.

También el cambio de formato puede ser algo sencillo: ¿siempre escribes relatos?, prueba a escribir una novela. ¿Lo tuyo es la novela?, prueba con formatos más cortos como los relatos o los microrrelatos. ¿Por qué no escribir un ensayo o una biografía? Abandona el terreno en el que te sientes cómodo y explora nuevos rumbos.

Tercer desafío: cambia de género narrativo

Hemos hablado ya de géneros en el sentido clásico: narrativa, poesía o teatro, pero también queremos proponerte que te retes escribiendo un género narrativo distinto a aquel que suelas escribir habitualmente.

Sabemos que muchos escritores os sentís a gusto con un determinado género: romántico, noir, ciencia ficción…, que suele ser también el género que os gusta leer. A menudo no os planteáis probar géneros distintos, en parte, sin duda, porque os encanta ese género, pero a veces precisamente por esa complacencia que mencionábamos más arriba.

En vuestro género os sentís cómodos, habéis llegado a dominar sus convenciones y escribir no os resulta difícil. Pero ya hemos dicho que cuando no hay dificultad no hay reto, y sin reto es fácil que tu escritura se encasille y se anquilose. Al final escribir se vuelve una mera repetición mecánica de las fórmulas y prácticas acostumbradas. Ya no hay descubrimiento, ni para ti ni para tus lectores.

Por eso escribir otros géneros puede resultar tan enriquecedor. Te obligará a apartarte de las convenciones de tu género o a repensar cómo podrías aplicarlas en obras de un género distinto. Ese pensamiento «fuera de la caja» puede enriquecer tu escritura y servir como generador de ideas y posibilidades que podrás después aplicar a tu género favorito.

Como ves, los tres desafíos de escritura que te proponemos no son nada extraordinario, aunque te aseguramos que pueden ser profundamente transformadores. Elijas el reto que elijas te va a hacer replantearte muchas cosas en tu escritura, explorar nuevos caminos y volver a sentir ese cosquilleo que antes te invadía cuando comenzabas a escribir.

Este cambio consciente de género o formato te ayudará también a reflexionar sobre quién eres tú como escritor, cómo es tu proceso creativo y cuál es tu concepto de la literatura, repensando tus maneras de hacer y llevándote quizá a otras nuevas y mejores.

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  • Hace un año me he dedicado a escribir micro cuentos, me encanta…y me inscribo en el curso porque me gustaria intentar otros formatos…

  • Es un desafío intermedio normalmente escribo ciencia ficción y he comenzado este mismo género unido a otro género.

  • Bueno, yo creo que voy a tomar en cuenta el primer desafió, creo que es el que mejor se adapta a mi.

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