9 consejos para crear tu ritual de escritura

¿Tienes un ritual de escritura?

Si tu respuesta es no, es hora de que te plantees crear uno. ¿Por qué? Porque tener un ritual de escritura forma parte de esos buenos hábitos de escritura que te ayudarán a escribir más y a aumentar tu productividad.

Tener un ritual de escritura te ayuda a concentrarte en lo que estás haciendo, a mantener el foco. Y cuando estás concentrado y enfocado, todo lo que haces sale mejor. No solo escribirás más y te será más fácil alcanzar tus cuotas de escritura, sino que además escribirás mejor, porque te costará menos meterte en la historia y continuar por donde la dejaste el día anterior.

Habrá quien te diga que tener un ritual de escritura no es necesario. Que no importa si escribes cada día a una hora, cada vez en un lugar distinto. Pero eso casi nunca es cierto y, desde luego, no lo es para los escritores primerizos que todavía no han creado el hábito de escribir y que tienden a irse por las ramas. Tampoco lo es para los procrastinadores natos.

Por eso hoy te contamos un método en nueve sencillos pasos para crear tu ritual de escritura.

1. Imagina cómo sería tu ritual de escritura ideal

A todos nos conviene tener un ritual de escritura, pero no todos somos iguales. Por eso debes pensar cómo sería tu ritual de escritura ideal.

Se trata de crear un ritual que haga que te apetezca escribir, que estés deseando que llegue ese momento del día.

Puede que para ti sea a primera hora de la mañana, con todo en silencio, sentado con una taza de café a la mesa de la cocina.

O tal vez prefieras escribir a última hora de la tarde, a solas, con velas encendidas y una copa de vino cerca.

Puede haber tantos rituales de escritura como escritores. Imagina cómo sería el tuyo, toma nota de ello y trata de ponerlo en práctica.

2. Busca comodidad, pero también efectividad

Para escribir debes estar cómodo, pero no demasiado. Si estás incómodo, te costará concentrarte en la escritura, pero si estás demasiado cómodo, también.

Busca el lugar donde puedas estar cómodo, pero también donde tus sentidos permanezcan alerta para estar despejado y concentrado en lo que haces.

Aquí te damos algunas pistas para crear un lugar de escritura en el que queras escribir.

3. Busca un detalle para sentirte a gusto

Como hemos dicho, se trata de que desees cada día que llegue el momento de ponerse a escribir. Por eso es bueno incluir en tu ritual un detalle que te haga sentir bien, relajado y a gusto. Puede ser beberte mientras escribes una copa de vino o una taza de café. Puede ser encender una vela aromática o una varilla de incienso. Puede ser escuchar música suave.

Elije un detalle que forme parte de tu ritual de escritura y que te haga desear ponerte a escribir.

4. Favorece tu concentración

Se trata de escribir, de alcanzar (o al menos intentarlo) la cuota de palabras que te has fijado. Y de escribir algo que tenga una mínima calidad. Y eso requiere concentración.

Por eso debes dar con aquello que favorece tu concentración. Puede ser que reine un absoluto silencio, o bien trabajar mientras suena música instrumental (así las letras de las canciones no te distraerán). Hay a quien le gusta escribir en una cafetería, donde se encuentra perfectamente aislado y puede trabajar sin distraerse.

Recuerda tu época de estudiante, ¿que favorecía tu concentración cuando tenías que estudiar para un examen? Seguro que te sigue funcionando.

5. Consigue un momento para ti mismo

Para concentrarse y poder centrarse en el trabajo necesitamos soledad.

Pide a tu familia y amigos que te dejen tranquilo durante el tiempo en el que escribes. Organiza las cosas para que durante ese rato no acudan a ti y enséñales a que respeten tu horario de escritura.

Pero tú también debes aprender a respetar ese horario. Durante tu tiempo de escritura no recibas ni hagas llamadas, tampoco mires el correo, las redes sociales o el whatsapp. Y por supuesto, no salgas a la cocina a picar algo ni te asomes a ver qué hace tu pareja. De esta forma estarás lanzando el mensaje de que en el fondo, no importa que te molesten.

Si tú no respetas tu horario de escritura, los demás tampoco lo harán.

6. Ten a mano todo lo que puedas necesitar

Nos referimos a todo lo que puedas necesitar para escribir. Tu cuaderno de notas, bolígrafos y lapiceros, un diccionario, el cargador del portátil, etc.

Pero también a esas cosas que te podrían obligar a ir a buscarlas, rompiendo así el momento y la concentración: una chaqueta por si tienes frío, agua por si te da sed, algo de picar, etc.

7. Una vez que empieces, no te detengas

Una vez empieces a escribir, no pares. Si has determinado que escribirás durante una hora, no dejes de escribir antes de que haya transcurrido ese tiempo (de ahí la importancia de tener todo lo que necesites a mano).

No te pares a juzgar lo que estás escribiendo, tampoco a corregirlo o revisarlo (a no ser que esa sesión de escritura esté precisamente dedicada a la revisión). Si te parás a corregir puede suceder que lo que estás escribiendo ese día no te parezca bueno y entonces te darán tentaciones de parar. No lo hagas, sigue adelante hasta que dé la hora.

Un consejo, si es posible despeja tu agenda para no tener nada importante a continuación de tu sesión de escritura. Si tienes algo importante que hacer, cuando dé la hora tendrás que parar, incluso si estás en uno de esos momentos en que la escritura fluye incontenible.

Por eso es mejor no tener una tarea importante pendiente para el final de la sesión, porque si estás en recha, podrás seguir escribiendo sin preocuparte.

8. Separa la escritura de la edición

Lo hemos dicho más arriba, mientras escribas, no te detengas a corregir. Separa ambas acciones y reserva sesiones de escritura para dedicarte solo a la revisión.

Escribir y revisar exigen diferentes estados de mente y lo mejor es no mezclarlos.

Nuestra recomendación es que dejes pasar al menos cuarenta y ocho horas antes de revisar algo que hayas escrito. De este modo tendrás más perspectiva y la corrección será más eficaz.

9. Repite, repite y repite

Un ritual lo es cuando se repite. Trata de poner en práctica tu ritual de escritura al menos todas las semanas. Mejor todavía si es todos los días.

Repetir tu ritual de escritura te permitirá afinarlo. Dar con el mejor momento del día para llevarlo a cabo, descubrir cuál es el truco infalible que pone en marcha tu concentración, dar con el tipo de música que logra que tu creatividad fluya…

Además, repetir tu ritual de escritura significa crear el hábito de la escritura. Y una vez que se crea un hábito, es muy difícil perderlo y te encontrarás con que no puedes parar de escribir.

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