Llevo meses sin vender un libro

La semana pasada una escritora hizo una publicación en Twitter lamentándose de que llevaba meses sin vender un libro. (¿Todavía no nos sigues en Twitter?). Su mensaje suscitó una interesante conversación, en la que recibió el apoyo de otros escritores en una situación similar, lo que siempre resulta reconfortante.

Por suerte, hay muchas personas generosas y empáticas dispuestas a poner su hombro cuando alguien siente desfallecer sus fuerzas. De hecho, muchos de esos autores se ofrecieron para leer su libro y promocionar a la autora en sus redes sociales, cada uno intentó sumar su grano de arena.

Pero lo cierto es que, a día de hoy, muchos escritores siguen sin saber lo que tienen que hacer para dar difusión a sus libros y tener ventas regulares. En esas circunstancias, poco más pueden hacer que darse consuelo mutuamente.

Imaginamos que, al publicar su tuit, esta escritora buscaba simplemente expresar su frustración y conocer si había más autores a los que les suceda lo mismo. Ciertamente es un consuelo saber que no estamos solos, que hay más personas en nuestra situación y recibir su apoyo. Pero, más allá de ese cálido consuelo, nuestra situación en nada habrá variado y seguiremos frente a frente con la misma realidad: meses sin vender un libro.

En las respuestas que recibió la escritora se repetían además dos mensajes de parecido tenor: que no vender tu libro no te hace menos escritor y que hay mucha competencia.

No vender tu libro no te hace menos escritor, pero…

El primero de ellos buscaba indudablemente brindar consuelo y venía a decir que un escritor no es menos escritor porque venda poco (o nada). Que lo importante estriba en lo que el escritor es, en lo que tiene para ofrecer, en su mensaje y su obra. Que no vender no pone en entredicho su talento.

Obviamente, eso es algo absolutamente cierto. Un escritor no deja de ser escritor porque su libro no se venda o no tenga millares de lectores. Un escritor es escritor mientras escriba, mientras sienta que tiene algo que comunicar por medio de historias narradas.

Pero lo cierto es que nuestra autora –como tantos otros– esperaba tener ventas. Por eso publicó su obra y por eso consulta de manera periódica los reportes de ventas para comprobar que, por desgracia, permanecen a cero.

Hay que tener presente que cuando hablamos de ventas hablamos de lectores. No vender libros significa no ser leído. Y ser leído es tal vez la aspiración más genuina del escritor. Un texto literario es un acto de comunicación, y el lector es el receptor de esa comunicación, el que completa dicho acto comunicativo. Sentir que se tiene algo que decir, decirlo —expresarlo mediante una obra literaria—, pero ser consciente de que al otro lado no hay un interlocutor es terriblemente doloroso. Especialmente cuando el mero acto de publicar ya implica que sí se buscaba ese interlocutor.

Tampoco hay que perder de vista que vender libros para ganar dinero con ellos es igualmente una aspiración perfectamente legítima. Que el autor ambicione vivir de su obra es algo que no habría ni que justificar: como cualquier otro profesional es normal que desee vivir de su trabajo.

De modo que, por supuesto, no tener ventas no pone en cuestión tu talento, la calidad de tu obra ni te hace «menos escritor». Pero la espina de llevar meses sin vender un libro sigue ahí clavada.

Hay mucha competencia, pero…

El segundo mensaje que se repetía con cierta frecuencia entre los autores que respondieron al tuit de nuestra escritora esgrimía como causa posible de esa falta de ventas el hecho de que hay mucha competencia. Se publican miles de títulos cada año y, en esas circunstancias, un escritor lo tiene difícil para llegar a los lectores.

Es cierto que hay mucha competencia, pero ¿en qué campo o sector no la hay? Lo mismo le sucede a un arquitecto, a un repartidor o a un frutero; no está solo en el ejercicio de su profesión, hay otros muchos profesionales de su mismo ramo y el número de clientes potenciales es el mismo para todos. Cada profesional tiene que buscar la manera de encontrar a sus clientes; cada escritor debe dar con la forma de llegar a los lectores.

Achacar la falta de ventas a la excesiva competencia es refugiarse en una excusa. Y tus excusas son tus límites. En lugar de escudarse en una disculpa, lo adecuado es ponerse a pensar posibilidades que te ayuden a colocarte ante los ojos de tus lectores y hacerlo de una manera persuasiva, para convencerles de que tu libro tiene que ser su próxima lectura. Eso implica saber lo que se tiene que hacer y tener un plan para hacerlo.

Y ahí es donde fallan una buena parte de los escritores. En el plan.

Traza tu plan

A estas alturas la mayoría de los escritores comprenden que necesitan hacerse visibles y hacer visible su obra. Pero no articulan un plan metódico y efectivo que abarque acciones concretas y bien pensadas que deberán realizar a diario (sí).

Conseguir lectores, conseguir ventas, implica tener un plan. Implica haberse detenido a pensar —idealmente incluso antes de que el libro esté en el mercado— qué acciones se van a realizar para darlo a conocer. Decidir qué acciones puedes llevar a cabo tú, dados los recursos que tienes: tiempo, dinero, conocimientos, herramientas… y elegir aquellas que mejor se adapten a ti. O valorar si hay algo que necesites aprender o implementar. Y luego pensar en qué plazos vas a realizar dichas acciones e imponerte la tarea de llevarlas a cabo en las fechas fijadas.

Es decir, conseguir lectores y ventas exige ser proactivo en lugar de reactivo. Pensar previamente lo que se va a hacer y hacerlo, en lugar de reaccionar entrando en pánico (o frustración o tristeza…) cuando las cosas no van como esperábamos.

Hay una gran diferencia entre ambas situaciones. En una tú eres el que gobierna lo que sucede. Habrá cosas que salgan mal y será necesario hacer rectificaciones a tu plan, pero te sentirás el dueño de la situación. En otra tú eres un ente pasivo aguardando a que algo (el destino, la suerte) tenga a bien concederte tus deseos.

Si eres de los que se dice «Mi libro no se vende», usando la pasiva, tal vez ha llegado el momento de comenzar a usar la voz activa: «no vendo mi libro», como modo de asumir la responsabilidad que te cabe sobre ese hecho y empezar a tomar decisiones para cambiarlo.

Sabemos que pensar en trabajar activamente en la visibilidad de vuestros libros –en el marketing, esa palabra que tan poco os gusta– no es sencillo. Exige, lo primero de todo, romper algunas barreras y salir de la zona de confort: superar el miedo a exponerse y pensar en cómo queremos presentarnos a nuestros lectores (siendo siempre fieles a nosotros mismos).

Exige también aprender cosas nuevas y empezar a hacer aquello que tal vez ahora no estés haciendo: crear tu web, buscar contactos, crear una lista de correo… Y, por supuesto, exige tiempo, el bien más escaso de nuestros días.

Pero piénsalo de esta manera: tú has escrito un libro, ese que ahora quieres que sea leído. Escribir un libro es algo que no todo el mundo hace, de lo que no todo el mundo es capaz. Eso significa que sabes trazar un plan y ceñirte a él, que eres capaz de encontrar el tiempo cuando deseas algo de verdad. Pon de nuevo todas tus capacidades al servicio de tu libro: solo tienes que conectar con tu deseo, tan natural en un escritor, de ser leído.

Puedes empezar por repasar nuestro itinerario de marketing, en el que hemos reunido algunos de los mejores artículos sobre el tema.

O puedes empezar hoy mismo el Curso de Marketing para Escritores, el curso que te ayudará a cumplir tu objetivo de lograr que los lectores conozcan tu libro y lo quieran leer.

Con este curso lograrás inspirar con tu historia y sabrás cómo construir conversaciones genuinas con las personas interesadas en tu libro, para ir creando comunidad y llegar cada día a más lectores. No te lo pierdas.

¿Tienes un libro en el mercado?, ¿cómo van las ventas? ¿Cuál es tu experiencia con el marketing? ¿Lo haces o es tu tarea pendiente? Hay tertulia en los comentarios.

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  • Este artículo me llamó la atención. No estoy frustrado, solo espero la oportunidad para buscar que mi obra llegue a muchos lectores. Hace un año publiqué mi primer obra literaria. Se han vendido pocos ejemplares, de los cuales no he recaudado un peso. La editorial me informó seis meses después que como autor debía encargarme de hacer la publicidad, hecho el cual he omitido. ¿ Cómo puedo empezar la publicidad? Muy amables.

    • Hola, Manuel Antonio:

      La editorial (al menos una editorial tradicional) no puede cargar sobre los hombros del escritor la difusión del libro. Es una de sus obligaciones «asegurar una explotación continua y una difusión comercial de la obra conforme a los usos habituales en el sector profesional de la edición».

      Otra cosa es que como escritor te interese reforzar las campañas de la editorial para así conseguir mejores resultados. Imaginamos que no tienes nada parecido a una plataforma de autor ni a una audiencia a la que presentar tu libro. En ese caso, tienes dos opciones: contactar con blogueros y booktubers para consegir reseñas de tu libro o recurrir a publicidad pagada. Es decir, dirigirte a la audiencia de otros o pagar por tener la tuya.

      No obstante, te recomendamos que empieces a construir ya tu plataforma y tu audiencia para poder tener otras opciones de publicidad y construir una maquinaria que te permita, a futuro, dar difusión a este u otros libros de los que publiques.

      Saludos.

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