¿Es posible tener visibilidad sin estridencias?

Cuando hablamos de marketing, marca personal y ventas muchos escritores sentís que ocuparos de esa parte de vuestra carrera exige de vosotros una postura estridente, exagerada, porque solo así se consigue llamar la atención. Pero esa postura no casa con la mayoría, sobre todo con la mayoría de los escritores, acostumbrados al trabajo ensimismado y solitario de escribir.

¿Es posible, entonces, construir una marca personal que te dé visibilidad sin tener que convertirte en una especie de showman histriónico? Creemos sinceramente que lo es.

Por eso hoy vamos a repasar algunas ideas sobre la visibilidad, para que comprendas que puedes construir la tuya a tu medida, según tu carácter y tu personalidad, sin necesidad de hacer cosas que no te gustan o de aparentar ser esa persona dicharachera que en realidad no eres.

La visibilidad y la economía de la atención

Partamos de la base de que, si eres un escritor que aspira a ser leído (y más todavía si aspiras a vender libros) necesitas tener visibilidad. Necesitas que tus lectores potenciales —ideales— sepan de ti y de tu obra. Sin visibilidad nadie te conocerá, excepto por azar, y nadie leerá tus libros.

En resumen, si no te haces visible, no tendrás lectores, incluso aunque regales tus libros.

Pero, como es natural, tú no eres el único escritor tratando de hacerte visible ante el público lector. De hecho, muchos otros profesionales, empresas, influencers o blogueros también compiten por la atención del público.

Vivimos en lo que se ha dado en llamar la «economía de la atención», donde un montón de emisores rivalizan por captar la atención de las personas: en los medios de comunicación, en las redes sociales, en tu móvil, incluso tus contactos —familia y amigos—, todos compiten (competimos) por despertar el interés de los demás.

Eso ha dado lugar a que la atención sea hoy un bien escaso. Nuestro tiempo es limitado y debemos repartirlo entre un sinnúmero de tareas. También es limitada (y cada vez más) la cantidad de atención de la que disponemos antes de cansarnos de un estímulo y desear pasar a otra cosa.

En ese contexto, conseguir cierta visibilidad se vuelve cada vez más difícil y pareciera que hay que rizar el rizo y hacer o decir cosas insólitas o chocantes, ser chillón y estridente o tener mucho desparpajo para destacar entre el resto de las personas que lanzan sus mensajes en busca de la atención de los demás.

Y eso es algo que muchos no sentimos como una opción posible para nosotros. Sentimos que estaríamos violentando nuestra naturaleza y que, si tener visibilidad pasa por ahí, tendremos que renunciar a ella.

Por suerte no es así.

Visibilidad y marca personal

La visibilidad se articula siempre sobre lo que se conoce como «marca personal». Es decir, la forma en que te presentas ante los demás y les cuentas quién eres y lo que haces: qué tipo de libros escribes y qué te impulsa a ello; tratando de captar su interés, sí, pero sin dejar de ser tú. Es así como lograrás que el lector os conozca a ti y a tu trabajo y, si lo haces bien, despertarás sus ganas de leer y comprar tus obras.

Pero, de nuevo, cuando hablamos de marca personal, tendemos a pensar que eso implica convertirnos en alguien que no somos. Alguien con mucha personalidad, una persona extrovertida, con ideas controvertidas y, en cierto modo, un poco histriónico. Una de esas personas que llaman la atención y se convierten en el centro de cualquier reunión.

Como se trata de captar la atención, podemos caer en el error de pensar que ese objetivo debe alcanzarse a cualquier costa y que tenemos que exagerar un poco para que los demás se fijen en nosotros. De hecho, pareciera que las personas que alcanzan más relevancia son precisamente aquellas que demuestran un carácter extrovertido y expansivo, llegando al extremo incluso de forzarlo un poco.

Hemos dicho que tu marca personal es la forma en que te presentas ante tus lectores. El error está en pensar que esa marca personal tiene que ser un vistoso disfraz que debes ponerte aunque te aprieten las costuras.

Por el contrario, tu marca personal eres tú; tú, tal cual eres, con tus filias y fobias, luces y sombras. No se trata de que inventes una historia o falsees la realidad. Se trata de que pienses qué es aquello de ti que deseas que tus lectores conozcan.

Haz un trabajo serio de introspección. Medita sobre qué significan para ti la literatura, la lectura, la escritura y el arte en general. Piensa en qué te ha impulsado a escribir, en qué pretendes conseguir con tus novelas, en qué mensaje trasmite el conjunto de tu obra. Esa debería ser la base de tu marca personal y, como ves, es algo que brota de ti y de tu escritura, que no viene de fuera.

Al tiempo, también debes pensar en qué quieres contar de ti a los demás. En efecto, construir visibilidad no significa que debas contarlo todo sobre ti. Puedes reservarte determinadas parcelas, porque no se relacionen con tu faceta de escritor o porque prefieras que queden en el ámbito de tu intimidad.

Ser visible no debe aparejar ningún tipo de impostura, como tampoco ningún tipo de exhibicionismo. Tú marcas los límites.

Sobre esta base de honestidad, ya parece más posible construir una marca que de verdad te refleje y que no te haga pensar que vas a tener que representar un papel. Así puedes plantearte ser visible sin temor.

Dos verdades sobre la marca personal

Hay dos cosas que debes tener presente siempre que trabajes en tu marca personal: que tienes que mantenerla en el tiempo y que, precisamente por ello, no vas a poder engañar a nadie.

Si por esa idea de llamar la atención a toda costa tratas de mostrar una imagen de ti que no se ajusta a la realidad, tarde o temprano se te va a caer la careta. Lo más probable es que seas tú quien acabes por arrojarla, porque no podemos fingir eternamente que somos algo que no somos.

Por otra parte, es más que probable que tu lector perciba que no estás siendo sincero. Cuando uno no se muestra tal cual es, es normal que incurra en contradicciones, que su mensaje sea poco consistente y endeble. La falta de una personalidad genuina que sostenga lo que cuentas sobre ti dinamitará tu relación con el lector, que es lo más valioso que tienes y que es en realidad el único motivo por el que buscas tener visibilidad.

La gente con visibilidad y una marca personal sólida es gente genuina. Gente que no finge ni imposta un papel, sino que se muestra tal cual es. Eso es lo que le da solidez a su presencia y a su discurso. Y el lector lo percibe y lo valora.

Tu lector ideal

Pero es imposible hablar de visibilidad y de marca personal sin aludir también al lector ideal. Para construir visibilidad, también tienes que pensar detenidamente en quién es tu lector ideal y cómo deseas que sea tu relación con él.

No se trata meramente de saber qué libros suele leer o qué redes sociales utiliza para así situarte ante él (aunque eso es algo que también deberás hacer). Se trata de pensar en él de una manera más íntima.

Empieza por pensar quién es ese lector que imaginas mientras escribes como destinatario ideal de tu obra e imagina qué le dirías si pudierais dirigirte a él. Piensa también cómo deseas que sea tu relación con él. Probablemente cercana, honesta, amistosa, sincera, de respeto mutuo… La exageración o la impostura no pueden tener cabida en una relación así.

Seguramente tu lector ideal se parezca mucho a ti. Aunque se dice que los opuestos se atraen, en realidad no suele ser así. Al final nos rodeamos de personas que son afines a nosotros, que comparten nuestras ideas y nuestra manera de ver el mundo.

Por eso, si tú eres una persona a la que no le gustan las estridencias, las controversias o llamar la atención a cualquier precio, es casi seguro que tu lector compartirá ese carácter y no solo será un persona también discreta, sino que seguramente se aparte de la gente estruendosa.

Tu lector ideal busca gente como él —como tú— y es presumible que si entra en tu órbita de influencia permanezca junto a ti durante mucho tiempo.

Tu mensaje

Para terminar, hay un último elemento relacionado con todo lo que hemos venido repasando: tu mensaje.

En ocasiones, al pensar en trabajar tu visibilidad de escritor puedes quedarte en blanco pensando que, en realidad, tú no tienes nada que decir. O que lo que tienes que decir no va a interesar a nadie (y que por tanto nunca conseguirás esa visibilidad).

Eso puede dar lugar a que, de nuevo, hiles un discurso falseado que no es de verdad el tuyo. Incluso se puede dar el caso de que caigas en la tentación de copiar el mensaje (y la marca personal) de otros. De otros que te parece que tienen un carácter más llamativo que el tuyo y quienes, por tanto, van a resultar más atractivos que tú para el lector.

Ya hemos dicho que una visibilidad basada en una marca personal falseada no puede sostenerse: el lector percibirá su falsedad y tú te sentirás infeliz por tener que fingir de continuo. Más todavía: es muy posible que esa marca que copias no esté en realidad alineada con tu lector ideal, de manera que te estarás haciendo visible ante personas que nunca van a interesarse de verdad por tu trabajo.

Es posible que según qué mensajes o maneras de dirigirte a él puedan no apelar o incluso desagradar a tu lector. Por eso no puedes limitarte a copiar lo que otros hacen o dicen, tienes que afinar muy bien esa conversación entre tu yo genuino y el de tu lector.

Si has hecho bien tu trabajo de identificar a tu lector ideal, sabrás qué le gusta y qué le interesa. Casi seguro que van a ser cosas muy próximas a tus propios gustos e intereses. Siendo así, cree en tu mensaje, confía en que lo que tienes que decir es relevante (así como lo son tus obras) y que los demás desean leerte y escucharte porque sienten un interés auténtico por tus historias. Expón tus puntos de vista e ideas, no es necesario que sean diametralmente distintos de los del resto en un vano intento de destacar, basta que los expliques de manera honesta y genuina.

Si deseas comenzar a trabajar tu marca personal, averiguar quién es tu lector ideal y afinar tu mensaje, así como empezar a orquestar acciones que te sitúen ante los ojos de tus lectores, quizá te interese el Curso de marketing para escritores. Con su temario y sus hojas de trabajo te ayudará a establecer unas bases seguras sobre las que comenzar a trabajar tu visibilidad.

Como ves, no necesitas ser estridente para captar la atención de la gente. Si eres una persona a la que, por lo general, le gusta pasar desapercibido, a quien las estridencias y los grandes aspavientos le hacen sentir incómodo, también puedes tener una marca personal sólida y conectar con aquellos lectores que estarán encantados de conocerte y adentrarse en tus libros.

Es cierto que hay mucha gente compitiendo por la atención de los demás, pero también es cierto que hay millones de personas y que es posible encontrar entre ellas un grupo amplio que se alinee con quien tú eres, con lo que escribes y con lo que cuentas.

Si aun después de leer lo anterior sigues sintiendo un escalofrío cuando piensas en hacerte visible ante los demás, no te pierdas este artículo en el que hablamos sobre cómo tolerar la vergüenza a la exposición.

¿Eres tú de los que piensa que el marketing no va contigo porque implica interpretar un rol que no se adapta a tu carácter? ¿Sientes que hay que ser una persona mucho más extrovertida y expansiva de lo que tú eres para llegar a los lectores? ¿Qué te parece la idea de ser tal cual eres para conectar con aquellas personas que te valoren por ello? Hoy mas que nunca nos interesa conocer tu opinión. Entablemos en los comentarios un debate sobre visibilidad.

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  • ¡Excelente! Soy una persona tímida y en este artículo leí lo que necesitaba para iniciar en el mundo de la recreación. Sí, por supuesto, también me gusta escribir.

  • Muy buen artículo. Estoy de acuerdo : para escribir y llegar al lector hay que ser honesto. Y ser honesto es buscar dentro de tí mismo , como escritor, lo que tú tienes que decir. No es repetir lo que han dicho otros, no es copiar estructuras, imitar diálogos y escenas. Va más allá de todo eso porque al final, te das cuenta de que escribir es ser tú mismo y reflejarlo en el papel.

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