Cómo entrenar a tu lector ideal

Cómo entrenar a tu lector ideal

«Hay que pensar en el lector» es una recomendación que se suele dar a los que empiezan a escribir.

«Nunca debes pensar en el lector» es otro de los consejos que se suelen dar.

Entonces, ¿cuál es la opción correcta? ¿Debes pensar en el lector mientras escribes o es mejor no hacerlo? ¿Perjudicará tu obra, coartará tu libertad? ¿O por el contrario la hará más rica y comprensible?

Lo cierto es que toda obra, ya mientras se escribe, tiene un lector: el escritor.

Tú eres tu primer lector

Tú eres tu primer lector.

Vas leyendo tu obra a medida que la creas y, cuando la concluyas, tu lectura será la primera lectura.

Después, cuando publiques, entregarás tu obra terminada a una masa de lectores sin rostro. Ellos la leerán, la juzgarán, la recomendarán, la abandonarán… Tú no puedes saber lo que van a hacer con tu obra, como no sabes quiénes son los que la van a leer.

Sin embargo, al escribir albergas la convicción de que ahí fuera hay lectores que van a apreciar tu novela. La van a leer, van comprender su sentido, van a deleitarse con el argumento y van a valorar la pericia que has demostrado para exponerlo. Paladearán las palabras que escribes y volverán la última página con un suspiro de reconocimiento hacia tu trabajo.

En resumen, al escribir aspiras a que haya un lector que, al leer, recree la historia que le cuentas tal como tú la imaginaste al escribirla.

Ese es tu lector ideal.

Tú eres tu lector ideal

Si te paras a pensarlo te darás cuenta de que ese lector ideal puede identificarse contigo mismo.

Porque, al ser tú tu primer lector, puedes comprobar si el texto responde o no a lo que planeabas mientras escribías. Si trasmite fielmente lo que habías imaginado al empezar a escribir.

Si percibes desajustes, aspectos poco claros, confusiones, tornarás a escribir la historia, la reescribirás y la corregirás para asegurarte de que ese lector ideal (tú) puede ver, imaginar, recrear… lo que como escritor has concebido.

¿Qué significa esto?

Que mientras escribes te desdoblas y eres escritor y lector al mismo tiempo.

La cuestión no está en si se debe pensar o no en el lector mientras se escribe. La realidad es que el lector está siempre presente en la obra mientras esta se crea.

Y ese lector eres tú mismo.

Una pequeña distinción sobre el concepto de lector ideal

Antes de seguir, es necesaria una puntualización: estamos hablando del lector ideal, pero no debes confundir ese concepto con el del lector ideal que usamos cuando hablamos de estrategias de marketing.

Al referirnos al lector ideal en marketing hablamos precisamente de un lector externo, que todavía no ha entrado en la novela. Sabes ciertas cosas sobre él y otras las supones y usas ese conocimiento para llegar hasta él y presentarle tu obra.

Evidentemente ese lector ideal externo que usamos en marketing coincide en gran medida con el lector interno que usamos al escribir. Porque ese lector externo tiene que coincidir con el interno. Tiene que poder recrear la obra de forma lo más semejante posible a como el escritor la concibió.

Ese es el principal rasgo interno del lector ideal. Luego, para una estrategia de marketing acertada, hay que conocer también sus rasgos externos: su edad, qué otros libros lee y disfruta, dónde puede encontrársele, etc.

Aclarado este punto, sigamos.

El desdoblamiento del escritor en lector ideal

Hemos dicho que, mientras escribes, te desdoblas y eres lector y escritor al mismo tiempo.

A la par que escribes, tu lector ideal interno va sopesando el texto y te señala que cambies una frase, que modificas una escena o que busques una mejor motivación para tu protagonista.

Ese doble trabajo paralelo de escribir y leer es determinante para crear buenas obras. Ahí radica la necesidad de que el escritor sea un buen lector.

Es indiscutible: necesitas que tu primer lector —tu lector ideal, tu lector interno—, sea un buen lector, porque solo si lo es podrá darte indicaciones correctas, sensatas y aceptables que mejoren tu obra.

Tu lector ideal tiene una noción clara de la estructura artística de una novela o de un relato. Coteja lo que lee con los esquemas, paradigmas y modelos que alberga en su mente (que es la tuya) y por ese baremo juzga tu obra.

El resultado: necesitas entrenar a tu lector ideal.

Cómo entrenar a tu lector ideal

Es muy fácil: solo necesitas una rutina de lectura.

Esa rutina debería incluir:

  • Leer todos los días. Y no hablamos de leer blogs, revistas o la prensa diaria. Hablamos de leer ficción: novelas y relatos. Solo así te empaparás de estructuras narrativas, personajes, lenguaje, argumentos… que crearán un poso dentro de tu memoria que ayudará a tu lector ideal a guiar con acierto tu mano mientras escribes.
  • Leer más que ficción. Leer manuales de escritura, biografías de escritores, recopilaciones de críticos literarios, etc. es siempre útil e inspirador. Prueba además a leer ensayos de diferentes temas que amplíen tu visión de la realidad. Le estarás dando munición a tu lector interno para que te proponga nuevos enfoques.
  • Leer a los clásicos. Ciertas obras y ciertos autores pertenecen al acervo cultural por derecho propio. Y tienen mucho que enseñarte si quieres ser escritor. Aunque clásicos, esos libros marcaron la pauta de nuevas corrientes literarias, de nuevas formas de concebir el mundo, de nuevas formas de narrar.
  • Leer una media de un libro a la semana. Al comenzar el año os propusimos el reto de leer 50 libros a lo largo de 2017. No es una exageración, sino una media de lectura aceptable para un escritor.

Estos cuatro puntos son un buen comienzo para entrenar a tu lector ideal y convertirte en un buen escritor. De hecho, si los sigues no necesitarías estar leyendo este blog y probablemente tampoco te harían falta ninguno de nuestros cursos de escritura.

Pero hay una cosa más que puedes hacer para que tu entrenamiento sea más efectivo.

Imagina por un momento que empiezas a hacer ejercicio. Tu rutina de entrenamiento no será la misma si quieres muscularte que si quieres trabajar la elasticidad. Necesitas hacer unos ejercicios específicos que te aseguren que vas a conseguir lo que deseas.

Lo mismo sucede con la lectura.

Para que el entrenamiento de tu lector ideal sea todavía más efectivo debes leer prestando atención a determinados aspectos.

  • ¿Qué tema trata la obra y cómo se presenta? ¿Cómo se relaciona con el argumento y qué posición toman el narrador y los personajes?
  • ¿Qué estructura tiene la obra? ¿En qué orden se presentan los acontecimientos? ¿Cómo dosifica la información el autor? ¿Cómo trabaja las transiciones de escena a escena o de capítulo a capítulo?
  • ¿Cómo presenta el autor a los personajes? ¿Cómo los describe y da a conocer sus rasgos morales y psicológicos? ¿Evolucionan a lo largo de la obra o permanecen estacionarios?
  • ¿Cómo se ha trabajado la ambientación? ¿Cómo es el estilo del autor? ¿Qué uso hace del lenguaje?

Es cierto que sopesar y juzgar estos elementos en cualquier obra literaria (incluidas las tuyas) requiere conocer bien los elementos que forman el texto literario. Además de cierta práctica.

Si tienes esos conocimientos y sigues una buena rutina de lectura, (te lo enseñamos todo en el Curso de Crítica Literaria, puedes unirte sin compromiso a la lista de espera) tu lector interno ideal se fortalecerá y te ayudará a escribir mejor cada vez.

Empieza a crear tu rutina de lectura para leer más. Y ensaya  cómo juzgar y valorar una obra literaria. Escribir reseñas en tu blog te vendrá de maravilla para ambas cosas.

Aprender a juzgar mejor un texto literario te ayudará a mirar a tus propias obras con ojos más expertos.

Una vez conozcas los elementos del texto literario te resultará fácil identificarlos en las obras de otros escritores y ver cómo los han usado ellos. Esto a su vez te ayuda a identificar las formas en que tú mismo puedes usarlos para enriquecer los tuyos.

Tu lector ideal estará en plena forma.

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  • […] Relee con atención y con espíritu crítico todo el texto. En este momento será cuando te alegres de haber entrenado a tu lector ideal. […]

  • Arnoldo De la Hoz dice:

    Muchas gracias por tus publicaciones, que son muy instructivas…. Recuerdo que, hace unos años, quedé 4° en un concurso departamental de cuento en mi país, Colombia.

  • Jorge Amorós Huirse dice:

    Cuando ustedes proponen los precios de los cursos, piensan en euros. Bien para europa, pero, al cambio a soles (en Perú) 240 euros es casi 1000 soles, lo que lo hace costoso.

    • sinjania dice:

      Hola, Jorge:

      La cuestión del precio siempre es relativa. En lo tocante a formación, cada persona tiene que tener claro los esfuerzos que está dispuesta a hacer y cuán comprometida está con lo que desea alcanzar. Y si el beneficio que va a obtener justifica una determinada inversión.

      Saludos.

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