Escribir una saga: cuatro razones equivocadas para hacerlo

Las sagas están de moda: desde clásicos como El señor de los anillos a megahits como Juego de tronos o Harry Potter. Y, tal vez por ese prurito de emulación de los grandes, tan común entre los escritores principiantes, muchos de vosotros concebís vuestras primeras obras como una saga de tres, cuatro y hasta cinco libros.

Esto, que en principio no tiene nada de malo, puede también ser un síntoma de ciertos problemas o creencias erróneas que hoy queremos desvelar.

Para que, antes de empezar a escribir tu saga, te plantees si lo estás haciendo por alguna de estas razones o si de verdad la historia que quieres contar tiene que ser escrita bajo la forma de una serie de varios volúmenes.

1. Miedo a empezar de cero

Embarcarse en la escritura de una novela es todo un reto. Al principio todo es oscuridad. Tan solo tienes una idea a la cual te aferras como a un cordón de seguridad dentro de un laberinto; vas siguiendo tu idea con esfuerzo, errando a veces el camino para reencontrarlo de nuevo. Poco a poco se va haciendo la luz: ya sabes quién va a ser tu narrador, conoces a tus personajes, tienes claro el conflicto…

Para cuando empiezas a sentirte cómodo en tu historia, estás ya en el clímax y el desenlace comienza a vislumbrarse. Pero tú no te quieres ir de la historia. Sobre todo porque concluirla implica que tendrás que empezar de cero otra vez con una nueva idea.

De nuevo vagarás en la oscuridad, de nuevo tendrás que afanarte por descubrir quiénes son tus personajes y desovillar la madeja en busca de su comienzo y de su final.

A no ser que…

A no ser que decidas prolongar esa historia. Puedes llevarla un poco más allá, dar otra vuelta de tuerca a la trama, idear nuevos avatares y escribir un segundo, un tercer e incluso un cuarto libro sin tener que volver a vivir las angustias del parto.

El problema es que te arriesgas a escribir una saga chicle. La historia es la que es y si decides estirarla te arriesgas a que pierda consistencia. El conflicto se diluirá entre un montón de escenas irrelevantes, habrá más relleno que enjundia solo porque tú te has obstinado en escribir una saga.

A menudo nos encontramos con sagas que en realidad son una sola novela, alargada gracias a introducir mucho relleno y dividida luego en partes. La primera parte de la saga es el planteamiento, la segunda (e incluso las dos siguientes) se corresponden con el desarrollo y la última entrega vendría a ser el final.

Sin embargo, como cada parte ha sido alargada de manera artificial, carecen en realidad de una estructura sólida y de un arco argumental bien tensado. Hubiera sido mejor escribir una única novela buena que varias mediocres.

Cuando se está a punto de finalizar una obra es normal sentir cierto vértigo al pensar en volver a comenzar el laborioso proceso desde cero para escribir una nueva novela. Sin embargo, no permitas que te entre el pánico. Antes bien, piensa en lo bien que te lo has pasado escribiendo, en lo mucho que has disfrutado creando.

Has escrito una novela y puedes volver a hacerlo tantas veces como quieras, no tienes porque quedarte anclado en una misma historia para siempre.

2. No tienes más ideas

Tuviste una idea para escribir una novela, pero, agotada esa, ya no se te ocurren más temas o argumentos sobre los que escribir. Sin embargo, piensas que puedes seguir tirando de la idea primera y escribir varios libros sin necesidad de buscar nuevos argumentos o personajes.

La creatividad es un músculo y, como tal, puede (y debe) ejercitarse. También la tuya.

Un escritor debe mantener un cuaderno de ideas donde ir reuniendo todas las que se le ocurran, por descabelladas que parezcan. Así tendrás un granero al que acudir cuando quieras buscar nuevos temas y argumentos. Acostúmbrate a llevar tu cuaderno contigo y verás que día tras día lo vas llenando de ideas que, un día, pueden convertirse en el núcleo de tu próxima novela.

Pero incluso si no tienes ese cuaderno, tu imaginación es un manantial del que fluyen ideas. Sintoniza con ella y permanece a la escucha, ya verás como más pronto que tarde un personaje te susurra su historia.

No alargues una novela hasta convertirla en una saga solo porque piensas que no hay más historias dentro de ti. Dale alas a tu creatividad.

3. Te has enamorado del mundo

Otra de las razones para embarcarse en la escritura de una saga es que te has enamorado del mundo que has creado como contexto para tu historia.

Déjanos contarte un secreto: el worlbuilding puede ser uno de tus peores enemigos. Una fuente de procrastinación que además arruine tu novela, ahogando la acción.

De igual manera, el worldbuilding también puede hacer que caigas en la tentación de escribir una saga… solo para disponer del espacio suficiente para introducir todo lo que has ideado sobre el mundo.

Porque el caso es que has creado un sistema político, una religión, veinte razas y un mapa detallado en el que no solo las ciudades, sino también las montañas, los ríos y los valles tienen nombre propio. Y, como es obvio, ahora no puedes dejar todo eso fuera de la novela. Has invertido demasiado tiempo.

Aunque no es solo una cuestión del tiempo invertido. Es que, simplemente, te gustaría habitar ese mundo para siempre. No quieres abandonarlo, así que ¿por qué no tirar un poquito más del hilo de la historia y alargarla durante varios volúmenes?

El problema en ese caso es que tendrás mucho contexto (el mundo), pero poca acción (el argumento). Y los lectores no leen novelas por el mundo donde suceden, sino por lo que en ellas sucede.

Aunque te resulte doloroso, plantéate eliminar todas las partes referidas al mundo que resulten superfluas en tu novela, aquellas que no afecten de verdad a los personajes o a la acción. Puede que te sorprenda descubrir que los tres libros que tenías proyectados se quedan en tan solo uno.

Aquí te explicamos los tres problemas de un exceso de worldbuilding.

4. Crees que es una buena técnica de marketing

Si un lector lee la primera parte de tu saga, querrá leer la segunda y la tercera (y la cuarta y la quinta). Eso significa que vender un libro prácticamente te asegura vender de manera automática los siguientes.

¿Has leído ese argumento antes? Pues cógelo con pinzas.

Es cierto que hay una verdad indiscutible en marketing: resulta mucho más sencillo vender a quien ya te ha comprado una vez.

Pero para conseguir esa segunda compra tienes que tener tu maquinaria de ventas bien afinada: un buen mensaje de marketing, bien enfocado a tu lector ideal y una plataforma de autor a pleno rendimiento.

La realidad es que si tienes todo eso, vender libros no te resultará difícil. Si tienes una comunidad de lectores fieles, leerán tu libro aunque no sea una continuación del anterior. Y si no la tienes, da igual que escribas una continuación, si no has sido capaz de vender el primer libro de tu serie, ¿qué te hace suponer que serás capaz de vender el segundo?

Hay todavía muchos autores que tienen una saga escrita y a la venta, pero que cometen uno tras otro los errores de marketing que te contamos en este artículo. No te lo saltes.

Escribir una trilogía no te asegura ventas, hacer buen marketing, sí.

Por no mencionar el hecho de que uno de los requisitos para conseguir una segunda venta de un mismo comprador es tener un buen producto. Si el lector no ha quedado satisfecho con tu primer libro, su interés por los siguientes va a ser escaso.

Pero tú has escrito una saga chicle, alargando a base de relleno una historia que daba para una única novela, solo porque has leído que es una buena técnica de marketing. Hay poca acción y retrasas el desenlace hasta el volumen cinco, así que solo consigues lectores decepcionados que seguro que no comprarán la siguiente entrega.

Todavía hay una razón más por la que deberías plantearte si escribir una saga es una buena idea: la edición tradicional.

Si tienes claro que tu opción de publicación pasa por la edición tradicional tienes que saber que a los editores no les apasionan las sagas. No quieren oír hablar de un segundo libro (menos aún de un tercero o un cuarto) hasta no saber cómo van las ventas del primero.

De manera que si en tu carta de presentación mencionas al editor que el original para el que reclamas su atención es la primera parte de una serie, puede que seas descartado de antemano.

¿Entonces no debo escribir una saga?

Después de leer todo lo anterior tal vez te hayan entrado las dudas: ¿me aconsejáis entonces que no escriba una saga?

Para nada, puedes escribir una saga si lo deseas.

Solo te aconsejamos que te asegures de que no vas a hacerlo por una de las razones anteriores: que no lo haces porque te da miedo abordar un proyecto nuevo; que no lo haces porque piensas que no tienes más ideas; que no lo haces porque te has excedido en la etapa de worldbuilding y ahora no quieres dejar fuera nada de lo que has creado; que no lo haces como una estrategia de marketing.

Si tus motivos para escribir una saga no son esos, no hay objeción.

Recuerda también que una saga tiene que ser concebida como tal desde el principio, haciendo un buen plan previo para el conjunto y para cada parte en concreto.

Solo así te asegurarás de crear un arco argumental sólido que recorra la historia completa, desde el primer al último volumen; a la vez que harás que cada parte de la saga tenga el suyo propio. Solo así te asegurarás de no escribir una saga chicle que haga sentir a tus lectores que has estirado una historia que podría haber sido magnífica contada como novela exenta.

Si estás escribiendo una saga o tienes una publicada, nos encantaría que nos hablases de tu experiencia en los comentarios.

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