Cómo escribir transiciones entre escenas de manera efectiva

Cómo escribir transiciones entre escenas de manera efectiva

Las transiciones entre escenas conducen la acción (y con ella al lector) hacia un nuevo lugar, un nuevo tiempo o un nuevo personaje.

Tu historia no sucede siempre en el mismo lugar. Tampoco vas a describir cada minuto del período en el que se desarrolla el argumento. Y por supuesto la historia va a saltar entre distintos personajes. Por eso saber marcar esos cambios con pericia es fundamental.

De hecho, muchos escritores noveles fallan en las transiciones. Si tú no las haces bien, el lector perderá pie en la historia porque será incapaz de distinguir dónde tiene lugar la acción, quién la protagoniza o en qué momento sucede.

En resumen, las transiciones entre escenas conducen la acción hacia adelante. Ayudan al lector a mantenerse ubicado. Y pueden ser un excelente método para mostrar la evolución de tu protagonista.

Aprender a manejar las transiciones entre escenas es básico, por eso hoy te damos las claves para hacerlo.

Dónde se dan las transiciones entre escenas

Hay un lugar evidente donde las transiciones entre escenas se producen: al cambiar de capitulo.

En el capítulo seis Juan estaba cenando con sus padres. Pero en el capítulo siete Juan está en la oficina hablando por teléfono con su hermana Carmen.

Como ha habido una marca gráfica que separa ambas escenas —el capítulo nuevo comienza en una nueva página y tal vez tenga incluso un título o un número que lo identifique—, al lector le resulta de lo más sencillo ubicarse.

Sin embargo, dentro de los capítulos también puede haber cambios de escena.

Por ejemplo, dentro del capítulo siete, en la escena A Juan está hablando con su hermana por teléfono desde su oficina a primera hora de la mañana; pero en la escena B, Carmen medita sobre su relación con sus padres mientras pasea a su perro por el parque a la caída de la tarde.

Por supuesto, puede haber una marca gráfica que separe ambas escenas (por ejemplo un blanco), pero lo lógico es que en tu novela haya muchos cambios de escenas y no te conviene llenar el texto de espacios en blanco.

Fíjate en tus libros favoritos, en cómo la acción fluye de escena a escena sin necesidad de marcas gráficas. Piensa cómo en todo momento te mantienes ubicado, sabiendo dónde suceden las cosas, en qué momento y quién las protagoniza

Por eso es tan básico saber crear transiciones entre escenas de manera efectiva. Solo si sabes cómo manejarlas lograrás que la acción se deslice de escena a escena.

Tipos de transiciones entre escenas

Existen tres tipos de transiciones entre escenas: atendiendo al tiempo en el que sucede la escena, al lugar donde esta transcurre y a quién la protagoniza.

Los vemos por separado.

Transiciones entre escenas según el tiempo

Se producen cuando el tiempo en el que sucede la acción varía de una escena a la siguiente.

En nuestro ejemplo, en una escena Carmen está hablando con su hermano a primera hora de la mañana. Pero en la siguiente está paseando al perro a la caída de la tarde.

¿Cómo lograr que el lector comprenda ese salto de tiempo? Con una transición adecuada.

Por lo general, bastará con hacer una breve referencia al momento del día:

«Caía la tarde cuando, ese mismo día, Carmen paseaba a Bobi por el parque. Recreaba en su mente las palabras que Juan le había dicho por la mañana y una sensación angustiosa empezaba a anidar en su pecho. ¿Cómo era que ella nunca lograba relacionarse con sus padres de la manera natural y sencilla en que Juan parecía hacerlo?»

Esta es la transición y, a partir de aquí, se desarrollará la escena en la que Carmen pasea por el parque recordando el pasado en la casa familiar, las vacaciones de verano y, en general, cómo todo ello ha hecho que la relación con sus padres sea para ella difícil.

Gracias a las tres referencias al tiempo («caía la tarde», «ese mismo día» y «por la mañana»), al lector le resulta muy sencillo comprender que esa escena tiene lugar por la tarde del mismo día en que Juan ha hablado con su hermana.

En este artículo te contamos algunas maneras de marcar las transiciones entre escenas atendiendo al tiempo.

Fíjate cómo además esta transición entre escenas refuerza la causalidad de la trama: Juan habla de la cena con sus padres a su hermana y, como consecuencia, Carmen reflexiona sobre su relación con sus padres. Una acción engendra a la otra.

Como ya habrás adivinado este tipo de transiciones entre escenas son especialmente delicadas cuando el cambio en el tiempo introduce un flashback, puesto que el flashback implica un salto hacia atrás en el tiempo, por lo general a momentos anteriores a aquel en que la historia comienza a desarrollarse.

Por ejemplo, la historia tiene lugar en nuestros días, pero una escena presenta un flashback que hace retroceder el tiempo hasta 1998.

En un flashback las indicaciones sobre el tiempo deben estar muy bien cuidadas. Lo ideal es repartirlas a lo largo de la escena para ayudar al lector a ubicarse en el plano temporal.

Transiciones entre escenas según el lugar

Todo lo que hemos dicho respecto a las transiciones entre escenas según el tiempo aplica también cuando lo que cambia entre una escena y otra es el lugar.

Tienes que asegurarte de darle al lector también las coordenadas físicas del lugar donde se desarrolla la acción.

Recuerda que las descripciones, también las del entorno que rodea a tus personajes, no son relleno y que, por el contrario, ayudan a que el lector pueda imaginar y recrear la historia que le estás contando. Sin las descripciones precisas, la acción parecerá discurrir en un espacio vacío en el que el lector puede perderse con facilidad.

En nuestro ejemplo, en una escena Juan está cenando con sus padres, pero en la siguiente está en la oficina hablando con su hermana. Dar las indicaciones precisas de los lugares donde sucede la acción ayudará al lector a ubicarse.

En la escena correspondiente a la cena, habrá descripciones del restaurante y los platos que comen. En la de la oficina, del despacho de Juan.

«Juan cerró la puerta de su despacho y marcó el número de Carmen. Mientras escuchaba el tono de la llamada, revisaba sin mucho interés los asuntos de los correos electrónicos en su bandeja de entrada. Por fin Carmen descolgó. Juan cerró el correo y saludó a su hermana con voz alegre.»

Esta es la transición y, a partir de ella, se desarrollará la escena en la que Juan conversa con su hermana y le cuenta en detalle cómo fue la cena de la noche anterior con sus padres: dónde cenaron, qué comieron y de qué se habló durante la cena.

A partir de ahí la conversación entre los dos hermanos puede proseguir sin dificultad porque el lector ya sabe dónde está el personaje.

Además, los detalles físicos del entorno de Juan ayudan también a definir al personaje, contándole cosas sobre él al lector. Juan tiene un despacho, luego es probable que ocupe algún puesto de responsabilidad.

Transiciones entre escenas según el personaje

Por último, también hay transiciones entre escenas cuando cambia el personaje.

Como cuando pasamos de Juan en su oficina a Carmen paseando por el parque.

Tanto las referencias al personaje como el contexto de la escena será lo que permita al lector comprender que una escena ha dado lugar a otra.

Repasa los ejemplos anteriores y fíjate como en cada caso se menciona el nombre de los personajes: Carmen y Juan.

Procura hacerlo así y no usar alusiones genéricas que puedan resultar confusas como «él» o «ella», «el hombre» o «la mujer».

Fíjate también cómo el contexto de la escena ayuda a identificar quién es el personaje que la protagoniza: el despacho o el parque en el que juega Bobi.

Las transiciones entre escenas según el personaje son especialmente delicadas si en ellas se produce un cambio de narrador.

Si estás usando más de un narrador (por ejemplo, uno en primera y otro en tercera), debes tener en cuenta a qué narrador corresponde esa escena.

Por ejemplo, en nuestro ejemplo, todo lo relativo a Juan podría estar narrado en tercera persona mientras todo lo relativo a Carmen podría estar en primera. Y eso significaría que toda la escena debe filtrarse a través de los ojos y sensaciones de Carmen y por tanto el tono y el enfoque de la narración deben cambiar:

«Caía la tarde cuando, ese mismo día, salí a pasear con Bobi por el parque. Repasaba en mi mente todo lo que Juan me había contado por la mañana sobre su cena con nuestros padres y la conocida sensación de angustia empezaba a anidar en mi pecho. ¿Cómo era que yo nunca lograba relacionarme con papá y mamá de la manera natural y sencilla en que Juan parecía hacerlo?»

El secreto de una buena transición entre escenas

Hemos visto los distintos tipos de transición entre escenas y lo hemos hecho prestando atención a la nueva escena que comienza. Hemos explicado cómo consignando en la nueva escena el lugar, el tiempo o el personaje ayudamos a marcar la transición y ayudamos a ubicarse al lector.

Pero el secreto de una buena transición no solo se encuentra en cómo se plantee la nueva escena, sino también en cómo se termina la anterior.

Es decir, tienes que conseguir que el lector comprenda que una escena ha terminado antes de cambiar a la siguiente.

Se trata de construir una unidad narrativa con significado propio. Incluso si optas por dejar el final de esa escena para más adelante con el fin de jugar con la tensión y el deseo del lector de adelantarse a lo que cree que ocurrirá.

Añadir una simple frase que cierre la escena es suficiente. Por ejemplo, «Juan colgó el teléfono y volvió a abrir el correo electrónico, esta vez dispuesto a prestarle toda su atención».

Escribir un breve resumen de la escena también es una buena opción: «Como siempre, pensar en mis padres acababa por agotarme. Me sentía culpable, pero también agraviada. Y no veía la manera de que eso cambiase algún día».

Principales características de las transiciones entre escenas

Repasamos las principales características de las transiciones entre escenas.

  • Hacen que la acción fluya.
  • Sirven para que el lector se ubique.
  • Pueden distinguirse en función del tiempo, el lugar o el personaje de cada escena.
  • Aunque, en realidad, las buenas transiciones tienen un poco de los tres: alusiones al tiempo, al lugar en que suceden y mención explícita del personaje que las protagoniza.
  • Las descripciones o aclaraciones que ayuden a reforzar dónde y cuándo sucede una escena y quién la protagoniza siempre son de gran ayuda.
  • Las transiciones entre escenas pueden ser cortas. Como has visto en los ejemplos, basta un párrafo, A veces incluso pueden bastar unas pocas palabras.
  • Cerrar bien la escena anterior es tan importante como plantear bien la nueva escena.

Ahora ya estás listo para escribir transiciones entre escenas perfectas.

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  • Rosa Mª Reboredo Gómez dice:

    Hola. Me resulta raro leer “ese mismo día”, en el siguiente párrafo: «Caía la tarde cuando, ese mismo día, Carmen paseaba a Bobi por el parque. Recreaba en su mente las palabras que Juan le había dicho por la mañana…”
    Se supone que caía la tarde de ese día y además, lo reafirmáis con las palabras que Juan le había dicho por la mañana.
    Para mí, sobra, pero a lo mejor estoy equivocada.
    Un saludo: Rosa

    • sinjania dice:

      Hola, Rosa María:

      Si una escena fuera a continuadción de la otra, «ese mismo día» podría resultar redundante; aunque nunca están de más los pequeños apoyos para orientar al lector, a fin de cuentas son tres palabras y no resultan sobreexplicativas.

      Pero imagina que entre la escena de la conversación telefónica con Juan y el paseo al atardecer con Bobi hay más escenas: Juan en su trabajo o Carmen en su día a día. Después viene la escena del paseo y el lector puede necesitar ubicarse, porque han sucedido varios acontecimientos y puede dudar de cuándo sucede la escena de Carmen en el parque. Especificar que el paseo sucede «ese mismo día» es una forma de reforzar el sentido cronológico, a la vez que la causalidad.

      No es este un asunto baladí, porque entre nuestros alumnos nos encontramos con frecuencia con textos que suceden en una especie de atemporalidad, cuando añadir aquí y allá un par de palabras que permitan al lector orientarse resulta sencillo.

      Muchas gracias por aportar tu opinión. Un saludo.

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