El peligro de escribir frases cortas o cómo cargarte tu estilo

Habrás leído en muchas ocasiones la recomendación que te exhorta a escribir frases cortas.

Nos confesamos culpables, nosotros también te hemos dado ese consejo. Y a los alumnos de nuestros cursos de escritura también les insistimos en este punto: mejor escribir frases cortas.

Como explicábamos en este post, donde hablábamos de cómo usar el lenguaje para mejorar tu novela,  no es que las frases largas tengan nada de malo.

Se trata simplemente de que los escritores primerizos no tienen un adecuado dominio de sintaxis y gramática. Y al no dominar esos aspectos de la escritura, tienden a escribir frases largas que en el mejor de los casos resultan oscuras, y en el peor, directamente incorrectas.

De hecho, es la falta de dominio de la gramática lo que hace que el escritor novato tienda a escribir frases largas. Como no maneja las normas de puntuación, no sabe cuándo una coma es obligada o cuándo sería recomendable poner punto.

Ese aspecto de la escritura es para él tan desconocido que no le presta ninguna atención. Escribe, palabra tras palabra, frase tras frase, párrafo tras párrafo. Y no se para a valorar el resultado final.

Si tú eres de esos, es hora de que empieces a prestar atención a las frases, a la ordenación de las palabras dentro de ellas. Porque ahí está la esencia de la mejor literatura. Justo la que tú quieres escribir.

Escribir frases cortas

La importancia de las frases es tanta que es lógico que el consejo «Escribe frases cortas» se repita una y otra vez para los escritores que empiezan.

Mejor que escribir una frase larga mal estructurada, escribir frases cortas. Mejor que una frase que resulte errónea o incomprensible, una frase corta.

Así que si quieres mejorar tus textos y cuidar tu estilo es bueno que prestes atención a tus frases. Y, en un primer momento, la mejor opción puede pasar por escribir frases cortas que te aseguren que lo mantienes todo bajo control.

Te proponemos un pequeño ejercicio:

Repasa frase a frase un par de páginas de un texto de tu autoría, puede ser la novela en la que estás trabajando o algún relato que hayas escrito.

Prueba a leer el texto en voz alta. Al leer en voz alta muchos errores, que si lees in mente pasan desapercibidos, resaltan con fuerza. Seguro que cazas algún error de concordancia o te das cuenta de que hay una frase oscura, cuyo significado no se capta en un primer momento. O que hay frases tan largas que tienes que volver a leerlas para comprenderlas.

Ahora que has localizado los fallos, vuelve sobre el texto para enmendarlos.

Una forma sencilla de hacerlo es trabajar las frases largas para hacerlas más cortas. Fíjate si allí donde has usado una coma no puede ponerse un punto. O si donde has usado un «que» no puede ir una coma.

El objetivo es escribir un texto sin errores, pero también escribir un texto más claro y comprensible.

Porque primero necesitas escribir con claridad y de manera correcta antes de poder subir un peldaño y escribir de manera literaria.

Escribir de manera literaria

Porque ese es el objetivo, ¿verdad?

Escribir de manera literaria, cuidar la forma tanto como el fondo.

Y es que, como apuntaba Robert Louis Stevenson, «cada frase debe ser hermosa».

Esa debe ser tu aspiración como escritor.

Como en estas frases de Industrias y andanzas de Alfanhuí, de Rafael Sánchez Ferlossio:

Al desván se subía por una breve escalera de caracol. Había allí una luz laminada que entraba por el cristal empolvado del tragaluz. Era una racha diagonal, estrellada de motitas de polvo que vagaban por el espacio. La zona de sombra estaba muy caliente y se oía el desperezarse de las tejas achicharradas. El desván olía a cerrado y estaba lleno de sueño.

Este párrafo de La busca, de Pío Baroja:

Celia e Irene, la hija y la nieta de doña Violante, cuando estaban en casa disputaban a todas horas; quizá esta irritación continua del carácter dependía de lo amontonadas que vivían; quizá de tanto pasar ante los ojos de los demás como hermanas llegaron a convencerse de que lo eran y, efectivamente, se insultaban y reñían como tales.

O este fragmento de Helada, de Thomas Bernhard:

El dibujo del papel de su habitación se convertía cada vez más, en el curso de la noche, en un infierno, en el que se desarrollaban escenas horribles entre figuras deformes. A él lo aplastaban hasta llegar el alba. Y ese era el momento en que, por agotamiento y por repugnancia hacia todo y hacia sí mismo, se quedaba adormecido. No dormía. No.

Aquí tienes el ejemplo de tres escritores de estilos diferentes, pero con el común denominador de una escritura hermosa, literaria, donde la elección de cada palabra, la posición de estas en la frase y la combinación de las frases entre sí crean un todo armónico.

Un todo que no solo agrada al lector, sino que refuerza el sentido del conjunto de la obra: el aire de ensoñación de la novela de Ferlossio, el estilo coloquial, popular, de La busca o la insania que acecha a los personajes de Bernhard se ven subrayados por su manera de escribir.

Habrás observado que estos tres escritores no se han limitado a escribir frases cortas. O no solo.

Obviamente todos ellos manejan la lengua no solo con soltura, sino con pericia. Y eso les permite no ya escribir frases largas, sino trabajar con el ritmo del texto.

Así que si al hacer el ejercicio que te hemos propuesto y leer un par de páginas de tu última obra te encuentras con que están correctas, tal vez sea hora de que abandones las frases cortas y empieces a experimentar con el ritmo del lenguaje.

Puedes a empezar a jugar con la extensión de las frases.

La longitud de las frases

Uno de los elementos fundamentales del ritmo es el tamaño de las frases que utilizas.

Lo ideal para marcar el compás en una narración es la alternancia entre frases cortas y frases largas.

Veámoslo con este excelente ejemplo de Gary Provost que explica, de una manera gráfica, la importancia de jugar con la longitud de las frases para conseguir efectos musicales.

Aquí tienes su traducción:

Esta frase tiene cinco palabras. Aquí van cinco palabras más. Dos frases iguales están bien. Pero muchas juntas resultan monótonas. Escucha lo que está pasando. La escritura se vuelve aburrida. El sonido se vuelve sonsonete. Es como un disco rayado. El oído pide más variedad.

Ahora escucha. Cambio la longitud de la frase y creo música. Música. El texto canta. Tiene un ritmo agradable, cadencia, armonía. Uso frases cortas. Y uso frases de longitud media. Y a veces cuando estoy seguro de que el lector está descansado, le atrapo con una frase de considerable longitud, una frase que alumbra con energía y se levanta con toda la fuerza de un crescendo, el retumbar de los tambores, el estruendo de los platillos, sonidos que dicen: escucha esto, es importante.

Así que escribe una combinación de frases cortas, medianas y largas. Crea un sonido que agrade al oído del lector. No escribas solo palabras. Escribe música.

Frases cortas y frases largas

Si solo usas frases cortas te estás privando del uso de un recurso tan fundamental como el ritmo. Y, en consecuencia, estás empobreciendo tu estilo y disminuyendo el poderío de tu narrativa.

Por otro lado, usar frases cortas es una técnica excelente si quieres transmitir agilidad.

Por ejemplo en escenas de vértigo, cuando narras una huida o una persecución, una carrera o cualquier tipo de competición; en general, cuando quieras otorgar preponderancia a la acción.

Las frases cortas también resultan perfectas para representar la forma rápida y encadenada en que las ideas se forman en el pensamiento. Son ideales para los flujos de conciencia.

Pero si las usas todo el rato no podrás utilizarlas para enfatizar determinadas partes del texto y crear los efectos que acabamos de explicar.

Por el contrario, usar frases largas resulta ideal para acentuar la lentitud, la morosidad; por ejemplo cuando quieras otorgar preponderancia a la reflexión.

También puedes usar frases largas para ralentizar la acción e incrementar así la tensión antes de un momento clave o de gran tensión dramática.

Las frases largas también funcionan muy bien para reflejar monotonía, hechos repetitivos cuya reiteración quieras poner de manifiesto.

Pero, de nuevo, si solo escribes con frases largas, te estarás privando de jugar con estos efectos.

Las dos ventajas de alternar frases cortas y largas

En general, lo ideal es escribir frases cortas y largas en alternancia para crear efectos rítmicos.

De esta forma te aseguras, como señala Gary Provost, dos cosas importantes.

La primera es crear un texto musical. Un texto donde la combinación de frases cortas y largas resulte rítmica y agradable.

Sí, incluso aunque nadie vaya a leer tu texto en voz alta, el cerebro es capaz de percibir esos cambios en los patrones de las frases y encontrar en ellos la armonía.

La segunda y fundamental es que escribir frases de distinta longitud es una excelente manera de mantener la atención del lector.

Este detecta un cambio en el patrón y enseguida se enfoca de nuevo en el texto.

Al escribir frases cortas o de longitud media permites que el lector descase. Preparándole para una frase larga que será como una larga caricia.

Al escribir frases largas o medias e intercalar de pronto frases cortas es como si un golpe de platillo llamara de pronto la atención en medio de una melodía monocorde. Como sucede en el fragmento de Bernhard que hemos visto más arriba: «Y ese era el momento en que, por agotamiento y por repugnancia hacia todo y hacia sí mismo, se quedaba adormecido. No dormía. No».

Venga. Prueba a jugar con el ritmo de tus textos alternando la longitud de tus frases en busca de efectos melódicos, para subrayar ideas y, en general, para volver tu escritura más literaria. Como la de los grandes maestros que en el mundo han sido.

Y si quieres seguir mejorando tu escritura en todos sus aspectos: coherencia, estructura, personajes, estilo… tu lugar está en nuestra comunidad de escritores. Deja abajo tu nombre y tu correo para unirte y seguir aprendiendo semana tras semana.

19 COMENTARIOS


__CONFIG_colors_palette__{"active_palette":0,"config":{"colors":{"62516":{"name":"Main Accent","parent":-1}},"gradients":[]},"palettes":[{"name":"Default Palette","value":{"colors":{"62516":{"val":"var(--tcb-skin-color-0)"}},"gradients":[]},"original":{"colors":{"62516":{"val":"rgb(19, 114, 211)","hsl":{"h":210,"s":0.83,"l":0.45}}},"gradients":[]}}]}__CONFIG_colors_palette__
__CONFIG_colors_palette__{"active_palette":0,"config":{"colors":{"89b00":{"name":"Main Accent","parent":-1},"f4f63":{"name":"Accent Dark","parent":"89b00","lock":{"saturation":1}}},"gradients":[]},"palettes":[{"name":"Default","value":{"colors":{"89b00":{"val":"var(--tcb-skin-color-0)"},"f4f63":{"val":"rgb(28, 40, 49)","hsl_parent_dependency":{"h":206,"l":0.15,"s":0.27}}},"gradients":[]},"original":{"colors":{"89b00":{"val":"rgb(19, 114, 211)","hsl":{"h":210,"s":0.83,"l":0.45,"a":1}},"f4f63":{"val":"rgb(12, 17, 21)","hsl_parent_dependency":{"h":206,"s":0.27,"l":0.06,"a":1}}},"gradients":[]}}]}__CONFIG_colors_palette__
« ARTÍCULO ANTERIOR
__CONFIG_colors_palette__{"active_palette":0,"config":{"colors":{"89b00":{"name":"Main Accent","parent":-1},"f4f63":{"name":"Accent Dark","parent":"89b00","lock":{"saturation":1}}},"gradients":[]},"palettes":[{"name":"Default","value":{"colors":{"89b00":{"val":"var(--tcb-skin-color-0)"},"f4f63":{"val":"rgb(28, 40, 49)","hsl_parent_dependency":{"h":206,"l":0.15,"s":0.27}}},"gradients":[]},"original":{"colors":{"89b00":{"val":"rgb(19, 114, 211)","hsl":{"h":210,"s":0.83,"l":0.45,"a":1}},"f4f63":{"val":"rgb(12, 17, 21)","hsl_parent_dependency":{"h":206,"s":0.27,"l":0.06,"a":1}}},"gradients":[]}}]}__CONFIG_colors_palette__
SIGUIENTE ARTÍCULO »

Otros artículos:

  • De verdad muchas gracias, por compartir cosas tan importantes para nuestro crecimiento como escritores. Excelente artículo. Por siempre agradecido.

  • Increible articulo. Lo de las frases largas y cortas es algo muy util y hermoso literariamente de lo que yo no estaba ni enterado. Y fue exelente la explicacion de como utilizarlas y el texto fue sencillamente esplendido. Muchas gracias por el post. Saludos y sigan asi.

  • Me ha encantado encontrar este artículo. La verdad es que llevo un tiempo pensando que las frases cortas están sobrevaloradas. Cuando lees a los clásicos encuentras todo tipo de estilos y eso es precisamente lo que nos atrae de su lectura. Estoy de acuerdo en que las frases largas aportan musicalidad. Un saludo.

  • Me encantó la entrada. Era justo lo que necesitaba ahora mismo. «Escribe música» es la frase con la que me quedo. Gracias por sus contenidos

  • Muy agradecido por tanta bondad de su parte, al proporcionarnos textos que en sí son documentos tutoriales, que leyéndolos con acuciosidad y esmero, nos dan pautas valederas para aplicarlas en nuestros textos. Escribo cuentos y consejos como los que acabo de leer (y casi todo los que recibo permanentemente de ustedes, porque algunos se refieren exclusivamente a novelas), son muy valiosos. Gracias.

  • Hola. Tengo una pequeña duda, que, si bien no tiene mucho que ver con usar frases cortas, si tiene que ver con la musicalidad, y con el ritmo de la novela que estoy escribiendo.
    Tal como se puede apreciar, yo escribo con muchas comas. Intercalo frases largas con cortas, pero, y esto es lo más importante, quiero saber si mi estilo es gramaticalmente correcto. Quiero saber si posiciono las comas en el lugar adecuado. Por desgracia, ahora mismo, no tengo ningún texto mío, pero trataré de improvisar uno:
    Salió. Estaba oscuro, y sintió el frío cuchillo de plata en el bolsillo. Caminó con lentitud. Se caló su sombrero, y bajo la vista. A la lejanía, entre la niebla, reparó en que su víctima, aquella chica del pueblo, había salido del bar. Caminó con más rapidez. Algunas farolas se apagaron. Ella lo observó. Dejó de reír. Crispó su rostro, y la cara se le desfiguró. Soltó el bolso. Corrió, y, con cada paso, salpicaba un nuevo charco de…
    En fin, no es mi mejor texto, pero que aquí queda ejemplificado lo que quiero decir. Gracias por sus atenciones, estoy considerando suscribirme a alguno de sus cursos que, según pienso, son muy útiles.
    Terminaré este comentario tal como ustedes lo suelen terminar.
    Saludos.

    • Hola, Juan Manuel:

      Para ver si pones las comas en su lugar habría que ver el texto completo. Puede que en el fragmento que nos copias no haya ningún error, pero en otros párrafos sí. Si buscas una revisión a nivel ortográfico y gramatical, te recomendamos la Tutoría de Proyectos Narrativos.

      En el fragmento que nos copias solo vemos un error: pones varias veces una coma antes de la preposición «y» que en esos casos concretos no es correcta.

      Nuestra recomendación es que, ante la duda, es mejor no poner coma que ponerla.

      Saludos.

  • creo que es rizar el rizo el intentar medir la longitud de la frase quizás esto sea valido para la poesía que cuida mas la forma que el contenido

    • Para nada, Gardin. Ese es el extremo de detalle al que hay que llegar.

      No obstante, no se trata de «medir» las frases. Sino de, en el proceso de reescritura, confirmar que forman un todo armonioso, haciendo cambios allí donde sea necesario.

      Saludos.

  • ¡Me ha encantado la entrada! Creo que está bien empezar utilizando frases cortas, pero como bien dice en el articulo, al final te da la sensación de que a ese texto le falta «algo». Pondré en práctica vuestros consejos ahora que estoy revisando mi novela.
    ¡Besos!

  • Interesante el escrito. Y ahora al final, leo que trabajando con vosotros en el curso, hay acceso a un coach que revisa nuestros escritos, ¿incluso siendo ya un libro?

  • {"email":"Email address invalid","url":"Website address invalid","required":"Required field missing"}
    >
     
    Gracias por compartir este contenido.
    Puedes seguirnos en las redes para estar al tanto con los próximos artículos:
    Comparte esto con quien quieras